si no existiese el CIE, habría que crearlo

cosas extrañas, por no hablar de efectos para-normales, están ocurriendo en mi vida últimamente, el día de ayer, y esta misma mañana, no se escapan a esta corriente que crece y crece,

es curioso ver cómo ayer mismo, tras concluir la reunión de Sol España, en la que nos juntamos 8 compañeras para darle un empujón a la organización, y programar una serie de actividades para que SOL cobre nueva vida este 2018,

me pongo con Silvia y Fernando a buscar un sitio nuevo a las plantas del dinero, son ya cuatro, y no caben sobre mi mesa de despacho, por lo que, buscando soluciones, le pido a Fernando que me ayude a darle un empujón a la mesa, con cuidado, sí,

no se vaya a escogorciar, cosa que efectivamente ocurre,

y se junta Pedro a cenar, por lo que mis amigos se empiezan a meter con mi des-orden, y con esa mesa de la que me tengo que librar sí o sí, el último símbolo de una etapa anterior,

y no sé por qué les hago caso, desmantelo la mesa, y convierto la mesa de salón en mi mesa de escritorio, con lo que ya no hay mesa de salón, el espacio que ocupaba la mesa ahora está vacío,

y 3 sillas de mimbre se miran entre sí, formando un espacio de centro vacío,

una imagen que llama poderosamente la atención en esta noche en la que desvelo, y me levanto a las 5, otra vez, para desalojar los trastos de la cajonera, que también voy a tirar, y reordenar papeles,

me sobra tanto tiempo antes de des-ayunar que acabo ojeando cuadernos de viaje, esos preciosos compañeros que me acompañan aquí y allá, según voy haciendo actividades, talleres, tonterías varias,

y me encuentro con un apunte que habla del CIE, el Consorcio de Inteligencia Emocional del País Vasco, esa organización que está en proceso de dar carpetazo a su andadura o de re-inventarse, para coger fuerza nueva,

como las plantas que me ha ayudado Pedro a replantar este finde, y que provocan mi cambio de escritorio,

y leo este texto que da título a las líneas de hoy, si no existiese el CIE, habría que crearlo, y pienso en asistir a la reunión de hoy, aunque sea de forma remota, y acompañar a mis compañeras en este proceso emocional de la re-fundación.

   así lo vimos…

y copio otras frases en mi cuaderno de viaje, el CIE no existe, tenemos que crear el CIE, ¿qué queremos hacer? /// camino del CIE – lo /// si no existiese el CIE lo tendríamos que crear /// mi jefe es maravilloso

quién sabe si voy a poder intervenir en la reunión de esta tarde, no sé por qué estoy creando un puente entre la misión del CIE y el objetivo de “el futuro emerge”, que no es otro que fomentar la sostenibilidad de las relaciones humanas,

a ver si me las apaño para hablar con Pablo y Maribel.

en la sopa de letras de hoy, SOL significa Society for Organizational Learning, sociedad para el apreHendizaje organizacional, mientras que el CIE es el Consorcio de Inteligencia Emocional

y pienso que si no existiesen el CIE ni el SOL tendríamos que crearlos, CIE-LOS, LOS es SOL al revés, qué curioso, y observo la confluencia de estos dos movimientos tan bonitos, tan de centro vacío, tan experimentales, sin ánimo de lucro,

y siento que este mundo en el que vivimos, tan ligado a la materia, tan pesado, tan apegado al tener, tan gallinero alborotado, tan de pelea de egos, necesita este tipo de personas y de espacios, entornos para el desarrollo del Ser y de la comunidad,

y para seguir experimentando la inteligencia colaborativa, ¡¡¡ojalá cobren un nuevo impulso los dos!!!

7 emociones es un modelo de responsabilidad emocional creative commons inspirado por la teoría U de Otto Scharmer y la teoría del color de Goethe que compartimos desde este enlace.

 

 

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que la fuerza te acompañe en tu mejor intención

estamos terminando el camino que desde Sol España seguimos un grupo de personas, acompañando el taller del U-lab, el laboratorio de la teoría U, en esta edición del 2017,

con el liderazgo de José María y Efa, María e Irene, para asistir a la última sesión en vivo, retransmitida desde el M.I.T. y el instituto Presencing, una sesión en vivo de la que posiblemente escribamos unas líneas un día de estos,

una sesión en la que se juntan compañeras de otro Hub en Madrid, y en la que vamos a tener una pausa de café que nos deja 2 imágenes magníficas, una foto de un cuadro de Gustav Klimt, y otra de una estrella de mar,

dos imágenes que paso a explicar ya que no son auto-explicativas, por lo que te cuento lo que yo veo, empezando por la segunda, esta estrella de mar virtual, 5 patas que aportan sendas personas, y que dejan un espacio en el interior,

porque 5 personas podemos cambiar este mundo, y porque, muchas veces, más de las que pensamos, más importante que el espacio lleno tenemos que reflexionar sobre el “vacío”, o el espacio entre medio,

incluyendo el espacio para la reflexión, o la conexión con lo sutil, sea lo que sea, como tú misma lo entiendas,

y siguiendo con la primera, no sé si eres capaz de ver la U, o de intuirla,

así como las diferencias entre la parte izquierda del cuadro, una imagen del individuo, aislado y mal-carado, o de aparente mal humor, y la parte derecha, una pareja abrazándose, en representación de la comunidad (común unidad),

 

dos imágenes que bien pueden ilustrar este viaje que  hoy termina, con intención de continuidad, una vez que hemos aprendido a pintar la U, tras la presentación, tras el café, cuando recapitulamos con un juego de etiquetas, que son dos,

las amarillas y las otras,

lo que ha supuesto este taller para nosotras, sí, con las amarillas, y la energía del Sol, y lo que hemos apreHendido, o incorporamos de este proceso, que nos parece relevante y queremos compartir,

 

con cualquier otro color, menos el amarillo, claro está, y cómo lo queremos poner en práctica, traer al mundo, hacer vida, prototipar, porque a veces, antes de acometer lo grande tenemos que ejercitarnos, y desarrollar músculo, con lo pequeño,

 

y en eso estamos, compartiendo este proceso, en el que un grupo de personas, de Sol España, soles radiantes necesarios en este proceso tan bonito, tan bueno, tan necesario en los tiempos que corren,

facilitan este proceso de reunión de iguales diferentes,

en el que la energía, la del Sol, y la de la organización, que la auspicia, la asociación nuclear española, nos acompaña,

como bien dice Izaskun, para cerrar esta reunión, “aquí hay más fuerza (energía) que en un reactor,”

un reactor que se prende cuando conectamos con la energía de nuestro amor, con nuestro Sol interior, y con otros soles radiantes, que nos acompañan en este viaje tan bonito que es la vida,

y no nos olvidamos de la ley del 5,

en este ejercicio de apreHender para TRANSformar, con la ayuda de Otto Scharmer y su equipo, que nos regalan desde el M.I.T. y el instituto presencing esta nueva edición del u-lab, el laboratorio práctico de la teoría U.

   así lo vimos…

puedes acceder a la sesión en vivo en este enlace,

y me permito buscar en internet esta imagen de Gustavo, mucho mejor que la foto que tomo del cuadro de la sala del café, que compongo con esta frase de Izaskun, con este deseo abierto a todas las personas que integran este grupo,

… y esta comunidad en desarrollo de practicantes de la teoría U,

que la fuerza te acompañe en tu mejor intención.