cocodrilo Dundee en Bilbao (historia de una escalera y un ascensor)

iberdolarHoy tengo 47 años y estoy divorciado. Hace poco más de dos años, tiempo suficiente para vivir y atravesarel desierto del duelo. Muchos hombres, al divorciarse, entran en la lucha con las que fueron sus mujeres.  La mujer, por lo general, castiga al hombre con los niños, y con el dinero. En Estados Unidos ponen nombre de mujer a los tornados. Cuando se van, se han llevado tu coche y tu casa. Bromas aparte, es una dinámica que acabo de vivir en carnes propias. Mi ex vive con mis dos hijos en México desde hace dos meses. Haciendo un resumen sumario, siempre injusto para el que no escribe la historia, cuando el dinero dejó de entrar por la puerta el amor salió por la ventana. A las primeras peleas, siguieron la tensión y las desavenencias profundas. En el fondo del tema un proyecto personal que no funcionó. Se le llama emprendimiento.

Aunque vivo cerca del casino de Madrid, no me gusta la ruleta. Mi apuesta fue la tecnología. La plataforma que desarrollamos desde Madrid se llama NAVEGA. Un nombre que evoca al mar, fresquito, relajante, potente. Ahora, en estos tiempos modernos, a todos nos gusta navegar. Pues eso, aposté por un negocio que no lo fue. Fue, eso sí, negación de ocio y de tranquilidad familiar.

En mi caso no he tenido la tentación de sustituir una chica de 42 por dos de 21, pero conozco alguno que en ello anda. El hombre, para entrar en ese juego, normalmente, necesita 2 cosas. Estar bien y tener dinero. La mujer, en muchos casos, le ha intentado privar de lo uno y de lo otro.

En el proceso de apostar todo lo que tenía, eso que se llama emprendimiento, y volvemos a la cifra de 21, pensé que, de ir mal el plan inicial, podía contar con el colchón de la herencia de mi padre, muerto hace unos años. Unos cuantos. Tantos como 21.

El 03 del 10 de 2013, un número que encierra dos veces el número 13, mi número de la suerte, vuelvo a casa de mi madre para hacer efectiva la herencia de mi padre, qué curioso.

sabinoaranaLlego en el autobús de Laredo, con parada en Burgos, a eso de la una de la tarde, pasando por el nuevo estadio de San Mamés, sede de ese Athletic del que fui socio 21 años antes, al lado de la escuela de ingenieros, en la cursé estudios, y decido pasar a saludar a Luis Mauleón, viejo cariño, y a mis ex-compañeros de AENOR. Sin darme cuenta, me voy a sumergir en el juego de igual-diferente. Esto está igual, mira cómo ha cambiado esto, veo las obras de desmonte de la conexión de la autovía con la avenida Sabino Arana, y me acuerdo de los carteles de los vecinos, denunciando los ruidos de la autovía, años y años colgados en sus balcones y ventanas, y me alegro por ellos, y por todos nosotros, y lo que hemos ganado en conciencia.

ciclistas Atravieso las vías del metro ligero, después de cruzar el paso de cebra, alejándome de Garellano. Nuevos peligros en la carretera se ciernen sobre el peatón. Me cruzo con un grupo de ciclistas en una vía roja, en una perpendicular a la Gran Vía. Voy tan despistado que casi me arrollan. El metro ligero, ciclistas por medio del centro de Bilbao, esto parece Amsterdam. Lo clasifico mentalemente como diferente. En el paseo, comercios de toda la vida se alternan con nuevas cafeterías, panaderías y comercios de diseño, hay que ver cómo hemos ganado en estilo. Llego al EME, el bar que sirve el mejor sandwich del mundo, de mi mundo, de ese mundo en el que el premio del viernes era parar ahí, mientras esperábamos al hermando de Juan Carlos, Miguel. El que podía, en vez de uno, se comía dos. El camarero del EME está igual que hace 21 años. Me despido y salgo camino de Ibáñez de Bilbao, donde trabajé 4 añitos en AENOR, donde conocí a Luis Mauleón, al que me encuentro en la puerta de Asenta, saliendo escopeteado a una reunión, al que acompaño un trayecto hasta la nueva sede de AENOR, ahora en la torre IBERDÓLAR, otro que no ha cambiado nada, pero nada nada, “qué bien te veo, Luis, con qué claridad de ideas, qué gusto de verte de nuevo, tenemos que hablar por teléfono si es que no te acercas un día de éstos por Madrid”. Todo esto no es nuevo.

iberdolar2Me acerco al parque de Bilbao (no me acuerdo del nombre de la plaza nueva esa que han hecho enfrente del Museo de Arte Moderno), y entro en el edificio en el que se alberga la ofi de mis ex, esto sí que ha cambiado, vaya lujazo asiático, esto sí que es un hall.

Me acredito tras preguntar por Karmele, la jefa en la sombra de la delegación, y me acuerdo de cuando la conocí para la entrevista que me abriría una etapa de más de 6 años de trabajo por cuenta ajena, los últimos hasta la fecha.

En el ascensor aparece cocodrilo Dundee. No es broma. Miro a mi derecha. Miro a mi izquierda. Miro enfrente. ¿Dónde está la botonera para marcar el número 20? Pienso en salir. Salgo. No hay otro ascensor en la planta baja de una batería enorme de ascensores, o al menos eso me lo parece a mí. Vuelvo a entrar en el ascensor. Cuando me resigno, la puerta se cierra, el display marca automáticamente el 20 y el ascensor sube solo. No me puedo contener y me echo a reír. Parezco un paleto en la ciudad.

guggenya en la oficina pregunto por Karmele, que me enseña el despacho de Luz, qué preciosas vistas de la ría y del Guggen, eh? Lástima que las cortinillas no se pueden correr. Hay que ver qué poco ha cambiado Karmele, lo mismo que Merche, Ane, Rosa, Francisco, que me invita a tomar un zurito, y me cuenta de su vida, del trabajo, de la familia y de un amigo común, que está pero que muy malito.

Son casi las 3 y me despido corriendo al Fosterito (boca de metro de Bilbao), en la plaza Moyua. El notario, notaria en este caso concreto, nos recibe a las tres y media. Mi madre me ca a matar, pienso, sabedor que si no lo ha hecho a la fecha no se va a estrenar hoy.

Mi mañana, después de una preciosa parada en Burgos, se ha convertido en un profundo ejercicio de recuerdo, igual-diferente, cariño, qué importante son nuestros cariños, y agradecimiento por todo lo vivido.

En el metro pienso en las dos figuras más controvertidas de mi vida: mi padre y mi madre. Aun hoy no entiendo cómo pudieron llegar a juntarse. Algo parecido deben estar pensando mis hijos.

Agradezco de mi padre su legado de generosidad y su gran corazón 21 años después, gracias aita por existir en mi vida. Agradezco de mi madre su creatividad y su tesón. Gracias ama por existir en mi vida. Esos son la herencia positiva que he recibido de vosotros, la parte de luz.

La parte de sombra, que no procede detallar, pero también existe, y es grande, es la herencia que trabajo cada día por incorporar en positivo. Es el regalo de lo que ellos no tenían y no me pudieron dar. Ese regalo también es maravilloso hoy. Porque eso es lo que vine, también, a trabajar. Hoy soy capaz de engancharme un poco menos con eso, porque no soy yo.

En el metro, sudado, porque sudo con facilidad, y hoy hace mucho bochorno en Bilbao, un 03 de Octubre del 2013, una fecha que encierra dos treces, un chico que tiene una historia que contar de un ascensor, se acordará de una historia de una escalera, de Delibes, si no recuerda mal. Una historia circular en la que la siguiente generación repite el desastre de la anterior.

Gracias, aita y ama, por lo que sí me disteis. Gracias por lo que no me pudisteis dar, que es mi trabajo desarrollarlo hoy. Gracias por lo que me habéis obligado a desarrollar por mí mismo.

Un hoy en el que estoy preparado para materializar la herencia del padre. Un poco de orden se hace en mi casa, en la casa de mis padres, en la mía propia, en la casa de mis hijos. Hoy.

Un ascensor y una escalera me recuerdan, 21 años más tarde, cosas que ya cambiaron, y cosas por cambiar. Qué bonito día que, por azares del destino, encierra dos veces el número trece, mi número favorito.

Todo está por cambiar. Todo ha cambiado ya.

iberdolarmon   Así lo vimos…

Este post está relacionado con proyecto de vida sin excusas, un desarrollo iniciado y liderado por Mario Reyes, Marito para los amigos.

Aprovecho el viaje para invitarte al grupo bottom up 3.0una corriente aguas arriba de buen trato, de vida sana, de sentido común, de responsabilidad por los actos propios, que desarrollamos en linkedIN.

 Si el grupo es de tu interés, te esperamos, con los brazos abiertos, y con una sonrisa ASIIIIIIiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiIÍ de grande.