el futuro emerge, capítulo 10 (no hables con las personas que piensan que no lo puedes hacer)

Como todos somos espejos, aunque creas lo contrario, nadie está hablando de ti ni de tu proyecto.

Todo el mundo está hablando de sí y de su mundo.

El día que lo pillas, todo cambia.

Si puedo recomendar un libro en este momento musical, yo me leería los 4 acuerdos de Miguel Ruiz, sabiduría tolteca, prehispánica y ancestral, tan bonita y tan radiante que casi no se puede entender lo jodida que está Latinoamérica, si no entendemos lo que les llevamos al nuevo mundo desde el viejo.

A las tribus norteamericanas les cayeron los franceses y los ingleses, más de los segundos que de los primeros, Canadá y EUA, de ahí hacia abajo españoles fundamentalmente, los portugueses sólo pudieron llegar por medio de un tratado sobre la mar atlántica a la actual Brasil.

Estas letras no quieren ser una crítica a la conquista, pero el mundo tiene que entender qué funciona mal, y qué funciona peor, y el colonialismo ha demostrado funcionar fatal.

De los cuatro acuerdos y el respeto a la madre naturaleza a lo que hoy vemos median 500 añitos. Llevamos 2000 en la construcción de una humanidad en libertad, algo tenemos, sí o sí, que mejorar.

Y en eso estamos, explicándoles a los indígenas lo bárbaros que son, que no entienden a Dios como nosotros, que no se lavan como nosotros, que no talan los bosques como nosotros, que no violan a sus mujeres como nosotros, que no disparan con arcabuces como nosotros, que no construyen bombas atómicas como nosotros, que no colonializan como nosotros, porque en este mundo no hay poder ni recursos, ni nada, para repartir si todo nos lo quedamos nosotros.

Y les explicamos a los indígenas lo brutos que son, ay, mamasita.

Ten mucho cuidado si te juntas en un proceso de emprendimiento con una persona que piensa que no lo vas a poder hacer, y mucho más, piénsate mucho si te interesa que tu proyecto sea más grande, requiera talar más árboles, y construirse con más cemento y más hierro, porque se va a acercar a ti una persona bajo una etiqueta rara, un oximorón, un bussiness angel, ángeles de los negocios, que te va a dejar su bien, el dinero, a cambio del tuyo, tu tiempo y tu idea, y tu compromiso en tu proyecto.

Como él es más abundante que tú, tú todavía no lo sabes, y no has visto un duro en tu vida, tal vez te deslumbras por los espejos que te trae, como los indígenas se deslumbraron en su día, y por sus brillantes armaduras, ahora sustituidas por trajes de Armani, y sus cabalgaduras y barcos, hoy Mercedes y BMWs, él se valora más de lo que tú te valoras, y te va a cambiar un espejo por tu oro, un poquito de su dinero por una posición abusiva en tu proyecto.

No te lo va a financiar nunca al 130%, que es lo que necesitas, sino al 60%, y vas a entrar en necesidad, para crecer, para escalar, para respirar, para financiar ese extraño desfase que produce pagar a tus proveedores casi al contado y cobrar a tus clientes a 180 días.

Tenías un negocio y ahora tienes deudas. Partías con el 100% de algo y ahora tienes el 30% de un cachivache. Tenías oro, y ahora tienes un espejo.

Acuérdate de los espejos cuando hables con alguien de tu proyecto. Nadie habla de ti, sino de sí mismo.

Y me acuerdo, quién sabe por qué, de “el alquimista”, y de esa conversación al principio del libro, dos en realidad, que mantiene Santiago con una gitana, y con un rey, Melquisedec.

Cualquier persona que tenga un sueño y quiera comprometerse con él debería leer el alquimista, un cuento circular, en el que la casilla de salida y la de llegada son curiosamente la misma.

Y vuelvo al sitio que me vio nacer y nada es lo mismo.

Lo que es diferente soy yo.

   así lo vimos…

Entradas anteriores:

el futuro emerge (índice)

el futuro emerge (el prólogo)

el futuro emerge, capítulo 1 (deja que todo se vaya al carajo de una vez, y da las gracias)

el futuro emerge, capítulo 2 (pierde y contacta con la pérdida, y pronuncia la frase mágica, he fracasado, y repítela otra vez)

el futuro emerge, capítulo 3 (lo que más critican tu hermana y tu madre de ti es lo que te hace único)

el futuro emerge, capítulo 4 (si no te sirve tu mujer actual, deja que se vaya, o cámbiala)

el futuro emerge, capítulo 5 (conecta con toda tu fuerza, conecta con tu ser)

el futuro emerge, capítulo 6 (no planifiques, riega tus plantas y disfruta viéndolas crecer)

el futuro emerge, capítulo 7 (sonríe al final de cada día y con cada nuevo amanecer)

el futuro emerge, capítulo 8 (sé voluntaria, a más no poder, y enrólate en una causa con la que vibres … de una vez)

el futuro emerge, capítulo 9 (deja que el plan más tonto te lleve, y que el más grande te eleve)

 

4 años componiendo versos y trovas de lo cotidiano

recibo la felicitación de wordpress por el día del padre, hace 4 años que me inscribo en wordpress con una vaga idea de crear un blog, idea que se convierte rápido en hechos, cuando me inscribo en la plataforma, y creo mi primer blog, éste,

decisión de la que hoy me alegro,

y migro mi primera entrada desde un foro de responsabilidad social en el que escribo de ciento en viento, no consulto la fecha pero bien puede ser de un día como hoy, hace de eso 4 años, y miro hacia detrás, con un buen pilón de pensamientos al viento,

y miro hacia adelante, camino despejado, qué rico, y me dedico a celebrar la maravilla de estar vivo, respirando este aire fresco mañanero, otro día que comienza, otro día por descubrir, ¿cuál será el empeño de hoy?,

quién lo sabe, ¿verdad?,

porque cada día trae su empeño, y un motivo o dos para dis-frutar,

sin fruto, sin expectativas, la mejor forma posible de fluir con lo que está por pasar, por supuesto, con nuestra colaboración, con la mejor intención.

 

   así lo vimos…

y copio un texto que me despide del día viejo, y me recibe en el nuevo, de un trovador de lo cotidiano, y de lo pequeño y lo sutil, hecho arte.

Entonces lo repito:

Los guerreros de la luz se reconocen por la mirada. Están en el mundo, forman parte del mundo, y al mundo fueron enviados sin alforja ni sandalias. Muchas veces son cobardes. No siempre actúan acertadamente.

Los guerreros de la luz sufren por tonterías, se preocupan por cosas mezquinas, se juzgan incapaces de crecer. Los guerreros de la luz de vez en cuando se consideran indignos de cualquier bendición o milagro.

Los guerreros de la luz con frecuencia se preguntan qué están haciendo aquí. Muchas veces piensan que su vida no tiene sentido.

Por eso son guerreros de la luz. Porque se equivocan. Porque preguntan. Porque continúan buscando un sentido. Y terminan encontrándolo.

Paulo Coelho

Manual del guerrero de la luz

y me acuerdo de ese tiempo lejano cercano en el que leía a Coelho, hace cuatro años, y recomendaba su lectura, qué curioso, hoy también lo recomiendo,

como recomiendo a nuevas trovadoras y nuevos creadores de lo cotidiano.

el secreto de la felicidad

lallave

Cierto mercader envió a su hijo con el más sabio de todos los hombres para que aprendiera el Secreto de la Felicidad.

El joven anduvo durante cuarenta días por el desierto, hasta que llegó a un hermoso castillo, en lo alto de una montaña. Allí vivía el sabio que buscaba.

Sin embargo, en vez de encontrar a un hombre santo, nuestro héroe entró en una sala y vio una actividad inmensa; mercaderes que entraban y salían, personas conversando en los rincones, una pequeña orquesta que tocaba melodías suaves y una mea repleta de los más deliciosos manjares de aqulla región del mundo. El sabio conversaba con todos, y el joven tuvo que esperar dos horas para que el atendiera.

El sabio escuchó atentamente el motivo de la visita, pero le dijo que en aquel momento no tenía tiempo de explicarle el Secreto de la Felicidad. Le sugirió que diese un paseo por su palacio y volviese dos horas más tarde.

Pero quier pedirte un favor – añadió el sabio entregándole una cucharilla de té en la que dejó caer dos gotas de aceite-. Mientras camines lleva esta cucharilla y cuida de que el aceite no se derrame.

El joven comenzó a subir y bajar las escalinatas del palacio manteniendo siempre los ojos fijos en la cuchara. Pasadas las dos horas, retornó a la presencia del sabio.

¿Qué tal? – preguntó el sabio-. ¿Viste los tapices de Persia que hay en mi comedor? ¿Viste el jardín que el maestro de los jardineros tardó diez años en crear? ¿Reparaste en los bellos pergaminos de mi biblioteca?

El joven, avergonzado, confesó que no había visto nada. Su única preocupación había sido no derramar las gotas de aceite que el sabio le había confiado.

Pues entonces vuelve y conoce las maravillas de mi mundo – dijo el sabio-. No puedes confiar en un hombre si no conoces su casa.

Ya más tranquilo, el joven cogió nuevamente la cucahara y volvó a pasear por el palacio, esta vez mirando con atención todas las obras de arte que adornaban el techo y las paredes. Vio los jardines, las montañas a su alrededor, la delicadeza de las flores, el esmero con que cada obra de arte estaba colocada en su lugar. De regreso a la presencia del sabio le relató detalladamente todo lo que había visto.

¿Pero dónde están las dos gotas de aciete que te confié? – preguntó el sabio.

El joven miró a la cuchara y se dio cuenta de que las había derramado.

Pues éste es el único consejo que puedo darte – le dijo el más sabio de los sabios-. El secreto de la felicidad está en mirar todas las maravillas del mundo, pero sin olvidarse nunca de las dos gotas de aceite en la cuchara.

lallavemon

así lo vimos…

o así volvimos a leer este cuento que forma parte de uno de los primeros capítulos del alquimista, esa fábula para niñas de todas las edades, que saco de la estantería para prestárselo a Pablo,

nuestro guardavidas del 16, que no puede con Brida, otro libro de Paulo Coelho,

y tal vez acabe este verano en las manos de Maitane, de mi hija mayor, que ya está en edad de disfrutar de una historia de amor entre jóvenes, Santiago y Fátima, y de otras conversaciones con el rey Melquisedec y la gitana, con el comerciante de cristales y el alquimista,

una historia que habla del compromiso con el camino personal,

o puesto en otras palabras, con nuestro amor y respeto a nuestra propia vida.

yo también decido vivir (awareness of life)

veronikadecidestodiepor azares del destino, este viernes no hemos alquilado película en la biblio, llegamos tarde, y nos ponemos a buscar en internet alguna película para ver en streaming.

y buscando otra cosa, nos encontramos con una película de un libro delicioso de Paulo Coelho, el brasileiro, Veronika decide morir, un libro con un título sumamente lúgubre, de los que no apetece comprar, quién sabe por qué es hoy uno de mis favoritos.

tal vez porque detrás de ese título, y de la historia de una suicida, se encuentra una oda a la vida.

si no quieres verla entera, corre la hora y 35 minutos de la peli, 1:35:00, y el doctor que gestiona el centro de salud de Vilette, narra el sentido de esta historia, en la que le miente a una de sus pacientes, haciéndole sentir que su vida tiene un fin próximo.

hasta que se encuentre con un doctor que le indique a Veronika que se encuentra perfectarmente de salud, nuestra protagonista considerará cada día como un milagro, como un regalo, un mensaje que también nos podemos aplicar todos y cada uno de nos.

como muchas veces, vemos la película cuando nos toca, no cuando hemos programado, una película que hace todo el sentido del mundo en mi vida hoy.

veronikadecidestodiemon   así lo vimos…

 

 

el observador y el alquimista son uno

elalquimista2«Vivimos sin prestar ninguna atención a lo que ocurre a nuestro alrededor. Lo que hacemos, lo hacemos de forma tan automática que no necesitamos ninguna conciencia para hacerlo. Se ha convertido en algo mecánico.
Vivir desde la conciencia supone un reto, el reto de estar vivo y despierto, consciente de lo que nos acontece fuera y también dentro, abriéndonos a esta doble escucha, interna-externa que nos permite fluir con lo que va sucediendo a cada instante, y permanecer en un estado de cuidado y apertura a cada momento.
La clave está en aprender cómo convertirte en espectador de lo que ocurre en ti y en torno a ti, sin crear dualidad, sin crear separación haciéndote uno con todo. Para vivir desde el espectador es necesario estar centrado, centrado en ti y abierto a todo lo que sucede, desarrollar esta actitud hace que todo lo que nos rodea se vuelva consciente y sea claro y definido a nuestra percepción.
Al estar en este presente, te vuelves consciente, aceptas tu lugar sea el que sea, tu momento, tu entorno, sin apegos, sin deseos, sin buscar, sin forzar, sin querer cambiar nada, sin estar pendiente del pasado o del futuro, sin fijarte limites, ni estrategias, sino que simplemente te dejas llevar y fluir con plena consciencia en tu vivencia de este momento presente, sin interferir, sin discriminar, sin juzgar. Esta actitud te coloca en una nueva forma de vida, estando mas armoniosamente centrado, no dejándote llevar por la vorágine de acontecimientos externos. Para mi, como tú dices, es ahí donde se produce la alquimia que transforma el cobre en oro, y los valores en comportamientos.»

elalquimistaesunomon   Así lo leímos…

Recibo este comentario en un foro de internet a un post reciente, y pienso en la magia de conversar en internet, en foros, en Outlook, en skype o en otros medios que nos presta la comunicación. La magia de escuchar, de dejarse sentir, de alinear nuestros tres cuerpos, mente, corazón y cuerpo, nuestras tres mentes, o nuestros tres corazones.

Supongo que es ahí, en la quietud de la experiencia viva, que no es pasado ni adelanta un futuro por venir que se produce la transformación, la alquimia, o la magia de la vida. Azul convertido en verde, que es a la vez azul, y amarillo y rojo, y eres tú y soy yo, compartiendo un sueño dentro de un sueño, y nuestra realidad de hoy.

elalquimistaesuno

Me acuerdo de la segunda vez que leí el Alquimista. Estaba, qué casualidad, en tierras brasileñas. Por aquel entonces trabajaba en AENOR, y creo que era mi primer viaje en Brasil. Iba con Leo, un compañero argentino, buena gente, en un trabajo que nos tendría dos semanas ocupados, con un fin de semana que aprovechamos para visitar la ciudad de Río de Janeiro, Copacabana, el Corcobado, un regalo.

Durante la primera semana le pedí a Leonardo que me prestara ese libro unas cuantas veces, sin suerte (él había llevado lectura, yo no). Ya en el viaje de coche (él sí había llevado su carnet de conducir, yo no), le pedí nuevamente prestado el libro. Ahí no me pudo decir que no, con lo que hice de copiloto gañán.

Estábamos cerca de Río, acabando el libro, cuando el alquimista le enfrenta al pastor a la prueba de ser invisible, como único medio de salvar su vida, cuando me doy cuenta de que ese libro ya lo heleído antes. El espectador aparece, y se ríe de la escena. El alquimista, pasando del pastor, en su intento de hacerse uno con el aire, con el sol, con el universo, para desaparecer de la vista del ejército que le amenaza con la muerte, mientras yo consigo re-acabar el libro, co-piloto imperfecto de un guión perfecto.

Como dice Coelho, cuando una cosa ocurre una vez, puede no volver a ocurrir, pero cuando ocurre una segunda, prepárate para la tercera, por supuesto que he vuelto a leer el alquimista, y varias veces.  Es más, creo que me tocar repetir ya, y volver a disfrutar con Melquisedec, el rey, la gitana, la tienda de cristales y el dueño que quería ir pero no se atrevía a ir a la Meca, con el inglés y con Fátima, con el cura y con los forajidos, con el sueño de un pastor que se comprometió con su sueño. Recientemente, quién sabe por qué he comprado una edición rara del libro, en el que aparece una serpiente que se come a sí misma en la portada, en un ejercicio circular, principio y fin que se dan la mano, para seguir girando, y termina, en contraportada, con el texto que inicia este post:

«Cuando quieres algo, todo el universo conspira para que realices tu deseo»

El texto de Silvia, un regalo de internet, hace que el espectador y el alquimista se fundan en una única persona, en un único ser, como la serpiente. Casualidades de la vida, estoy en uno de esos días tontos, en los que no sabes si escribir ni de qué escribir, y dejas que el guión lo dicte, para eso está, el guionista. Gracias, Silvia, por ponerle palabras en internet. Gracias por tan magnífico regalo. Gracias por conspirar en el deseo.