una estrella emergente en un MERCADO en el que no se mueve NÁ

PESCADOSayer, martes 21, el este de Madrid vivió un día de fiesta. En un mercado interno en el que todavía no hay muchos brotes verdes, esos que mentalmente tienen que ver con la recuperación económica, un operador emergente, casi nuevo en el mercado, abre un nuevo centro de distribución. La zona, Arturo Soria, zona bonita del este de Madrid, a la altura del cruce de la A-2 con la M-30, y un poco más allá, sobre la calle Telémaco.

En ese MERCADO en el que los más pesimistas dicen que no se mueve NÁ, MERCADONA es un buen espejo en el que mirarse. ¿Hay algo que haya hecho bien, rematadamente bien estos últimos años? que sí, que no, en mi experiencia personal, yo también soy cliente de MERCADONA, veo tres elementos característicos en su oferta.

En cada centro de Mercadona al que voy siento que me tratan bien. No sé cómo lo consiguen, pero los chicos de la pescadería de Torrelodones, los de Európolis, y los de Mercadona Arturo Soria, inaugurado ayer, son muy agradables, mujeres y chicos con los que da gusto intercambiar unas palabras, banales, tontas, sobre el tiempo, o sobre cualquier cosa con más carga profundidad, cuando el trato abre paso a un conocimiento más personal, de tu historia y la suya. Pongo mentalmente cara a trabajadores de Mercadona con los que tengo un vínculo parecido al que me imagino que mi madre tiene con su pescatero o con el dueño de la tienda de ultramarinos que hace años despareció, quizás siendo yo niño. Eso es de 10 en una gran superficie. El cliente existe.

El  segundo está muy cerca del primero. Yo siento que ellos nos tratan bien porque la organización en la que trabaja les trata bien a ellos. En la selección, en el desarrollo (formación, acompañamiento), en la orientación en su quehacer. Personas infelices difícilmente procuran la felicidad de sus clientes. En Mercadona yo veo eso cada vez que voy, trabajadores contentos de estar ahí. No pasa lo mismo en otros supermercados, más caros y de más postín. A la frase de su presidente, «hay que pagar muy bien al trabajador», se suman otros factores. El Mercadona cierra los domingos. Un ejemplo más de buen trato al trabajador. 6 días para hacer la compra ya está bien, ¿no te parece?

El tercer factor es de dimensión. Los Mercadonas son centros en los que hay de todo, pero no hay demasiado de nada. No tienes la oferta tan desorbitante de otros centros bajo la categoría de hipermercados, con cientos y miles de referencias de todo tipo de comida, en los que compras más de lo que necesitas y menos de lo que ibas buscando (la segunda unidad al 70% o al 50%). Aquí recorres menos pasillos, encuentras mejor las cosas, el proceso de la compra es más sencillo.

Por todo ello, no me da vergüenza contar que ayer por la mañana pasé a inaugurar de forma personal el centro de Mercadona en Telémaco, una ubicación que no puede estar mejor elegida. Ha pasado una generación completa para que haya un súper decente en una zona dejada de la mano de Dios (en lo que a distribución alimentaria se refiere).

A la mañana, para comprar un pack con filetitos de caballa, un paté de jamón (en recuerdo de Gorka, ese hijo mayor grande al que extraño y al que le encanta), y una botella de Martini (quién sabe si el agente 003 se quería encontrar con la chica BOND), y un pan de esos que tanto le gustan al agente con semillitas.

Y ya después, a la tarde, con esa chica que mejora a la BOND, después de asistir a una reunión para padres del insti que algo le ha dado que pensar al agente, quién sabe si lo escriba, para comprar unas anchoas para cenar. El Mercadona, en día de inauguración en un mercado que no sube ni baja, sino todo lo contrario, es lo más parecido a la Gran Vía en hora punta. Una auténtica fiesta. Todo el barrio se ha juntado a conocerlo y comprar. Abuelas se cruzan con hombres de traje y corbata, y mujeres con chaqueta de ejecutivo, que se dan un salto al acabar la jornada laboral, porque la zona también es rica en empresas de buena dimensión (MSD, …). Más de un profesional tiene un nuevo centro de habituallamiento habitual.

Salimos del tumulto, bien organizado, y un chico nos despide con una sonrisa espectacular, una sonrisa y cinco dedos al viento que dan ganas de volver a entrar y abrazarle. Sin duda volveremos a entrar.

PESCADOSmon   así lo vimos…

Orientación al cliente, buen trato a las personas (ahí cabemos todos, clientes, empleados y proveedores), y una oferta sencilla e interesante, 3 soles que relucen en una estrella emergente en la distribución nacional.

Y además, Mercadona es auténtica. Una historia de productos sin gluten está en el ADN de su fundador, que admite con naturalidad que si ellos suben otros tendrán que bajar en el reparto de la tarta de la distribución, al menos hasta que el mercado nacional repunte. Y cuando repunte, se van a enterar (debe pensar).