una parada en Albacete, cómete el arroz y vete

arroz_con_bogavantede camino de vuelta a Madrid, entre Murcia y Madrid, te encuentras con Albacete, ciudad que acostumbramos a no visitar, metidos en la dinámica de la autopista, 120 kilómetros por hora, rrrrrrrr, pueblo no visto, rrrrmmm, ciudad no vista.

por algún extraño motivo, tal vez que es hora de comer y estamos un poco cansados, hoy cambiamos la rutina, tal vez podemos hacer parada y fonda, y nos enganchamos a un pincho de tortilla y a una cañita quién sabe dónde, en cualquier bar.

en el coche venimos comentando la atropellada estancia en Carboneras de este verano, en una rutina tradicional de calita, pescaditos en el Felipe, y donde se tercie, y tienda en una playa para dormir, en espera del astro sol de nuevo de mañanita.

por algún extraño motivo, este año ha sido aparcar, dormir, y salir corriendo, parece que el arroz caldoso con bogavante que acabo de perder en la apuesta por la final de la supercopa de europa, es un desastre apostar contra el Barça, no va a poder ser.

y en eso estamos, recordando el precioso partido del Sevilla, cuatro golazos al Barca incluidos, y esa imgen de esa terraza y ese arroz con bogavante que no se ha dado este año, de la misma forma (pero diferente) que no se dio el año pasado.

llegados a Albacete, le preguntamos al chico de la ORA, no sé si se le llama así al aparcamiento limitado que gestiona el ayuntamiento en las zonas céntricas de nuestras ciudades, que muy amable nos indica un sitio para comer.

majísimo, llama por teléfono a un amigo suyo, y le pregunta por una arrocería de rechupete, quién sabe si tenemos escrita en la mente la frustración por el arroz, que, estamos de vacaciones, está cerrada.

nos indica la dirección hacia el centro, acabado este parque, allí al fondo a la derecha, no me acuerdo cómo se llama la zona, y se acuerda de otro bar en el que también se come muy bien, sobre la calle en la que hemos aparcado el coche.

ya sé que no te lo crees, yo todavía no me lo creo, es otra arrocería / marisquería, que nos brinda la oportunidad de que le invite a Silvia el arroz caldoso que acabo de perder, y que el destino no me deja pagar en ese bar en la isleta del Moro, en el cabo de Gata.

el año pasado no, este año tampoco, el chico del aparcamiento nos deja con una sonrisa, enfilados hacia la arrocería, qué tío más majo, parece que no nos libramos del arroz esta vez, mientras Silvia y yo acordamos que tenemos que volver un día a Albacete.

saliendo de comer, qué rico, dos mensajes en el móvil confirman la noticia relacionada con nuestra precipitada marcha de Carboneras, mi tío José Manuel, hermano mayor de mi madre, acaba de morir.

me acuerdo de mi abuelo, de cómo le gustaba comer, y de su hijo, que no le iba a la zaga, un arroz con bogavante nos une a los 5 en este proceso de transición, 1 José, 2 José Manuel, 3 Silvia, 4 Mikel, 5 ¿dónde está el cinco?

arrozconbogavantemon   así lo vimos…

para más detalle de los números, puedes echar un vistazo a las fotos, prestadas de internet, el verano es tan terrible que no quedan fuerzas, ¿has traido la cámara?, creo que se ha quedado en el coche, ni para sacar fotos.

si prefieres separar a los vivos de los muertos, 1 José, 2 José Manuel, 3 ¿dónde está el tres?, 4 Silvia, 5 Mikel.

en el viaje Silvia está haciendo recapitulación de su biografía, acompañada por un libro, «La biografía humana», de Laura Gutmann, una nueva metodología al servicio de la indagación personal.

ella no quería comprarlo, pero, como el chico del estacionamiento, estaba ahí, esperándola, ¿que quiere comer algo en Albacete?, en el centro, en la arrocería uno o en la arrocería dos, faltaría más.

queremos entender, pero a veces no miramos en los rincones, queremos que la casa esté limpia, pero a veces no pasamos el paño por las esquinas, no pasa nada, mientras no nos engañemos en exceso.

antesdeayer Alicante, que rima con bogavante, hoy Albacete, come y vete, camino de Madrid, para subir a Bilbao, que rima con bacalao, en un rato Bermeo, que no te digo con qué rima, porque sólo de pensarlo me meo.