¿qué te parece si descartamos pulpo como animal de compañía?

tras la primera vuelta al campo, los contendientes paran para almorzar, a la tarde es la segunda vuelta, y Junuh está 12 golpes por detrás de sus compañeros de juego, normal la frustración, un descanso que aprovecha su particular caddie para recordarle cómo funciona esto de la vida, porque no somos los mismos antes y después de un suceso siginificativo, y tal y tal, y escucho una conversación atípica, que no es normal entre un empleado y su jefe.

En la primera parte de la conversación no hay conversación. Cuando los dos compañeros del torneo dejan la sala, el caddie (Will Smith) intenta motivarle al golfista (Mat Damon), mientras éste, sin escucharle, no para de insultase, en voz cada vez más alta,

con una auto-motivación que todas conocemos, a veces corre de forma muda, a veces a gristos, pero el mensaje es casi siempre el mimo, un mensaje que se resume básicamente en una afirmación y una pregunta.

  • Seré estúpido, ¿qué hago aquí?

Hasta que un abrupto “¡BASTA!” da paso a una segunda instancia, ahora sí hay una conversación, estamos llegando al debate, cada uno desde su posición, bien diferenciada,

conversación en la que empiezan hablando de cualquier cosa, de golf, dame consejos de golf, no me motives, no te enrrolles, no me intentes explicar la vida, una conversación que acaba, desde la rabia de la frustración del uno, y la coña y la flema del otro,

en un intercambio o un baile de mentiras y de verdades como puños,

si es que lo uno y lo otro existe.

  • Me da igual ir 12 golpes por detrás, me da igual (mentira, pienso al oírle tan enojado, y a partir de aquí te dejo que sigas con el ejercicio tú sola, con base en tus propias creencias y en tu percepción de la cosa).
  • ¿No desea ganar?
  • Sólo es un juego, Bagger.
  • Ah, sí, señor, usted lo ha dicho, es un juego, nada más. De modo que quizás, sólo quizás, sea otra cosa lo que le incomoda. A lo mejor se había imaginado que lo suyo sería un paseo por el green, el antiguo héroe de Savanah reaparecería por sí solo. Pues no funciona así, jamás volverá a ser el Junuh que fue una vez, jamás, yo es lo único que digo.
  • Usted no sabe nada de mí. … Le diré una cosa. No hay diferencia entre ganar, perder, o quedar en medio. Lo perdido, perdido está. El hombre vive, y luego muere, y al final todo acaba siendo lo mismo. Estás solo, y así estarás siempre
  • ¿Es un hecho? ¿Estar solo? Así que un alma nace con todo lo que el señor puede concederle, las cosas no le salen bien, y entonces se abandona, y el señor se lo arrebata todo.
  • Exacto.
  • Y luego, ¿esa alma muere sola? ¿Más o menos es lo que ha dicho?
  • Eso es.
  • Es una historia triste, señor Junuh,
  • Sí, lo es.
  • Y además, es la estupidez más grande que he oído decir a un idiota jamás. Es usted un tremendo derrotista, señor Junuh. Así que el alma nace con todo, luego muere, y el señor …Es usted muy gracioso.

Si observas bien, la conversación tiene, por lo menos, 3 tiempos. En cualquiera de los 3 el caddie podría haber optado por ser políticamente correcto, educado, decir lo que de un subalterno se espera, pero no lo hace.

La magia de esta relación reside, entre otras cosas, en que el subalterno no se calla ni media durante la relación. Bagger Vance no sabe lo que es el modo de atención mineral, ése que da pie a la escucha y a las conversaciones políticamente correctas,

tipo piedra, en las que yo no estoy.

Bagger Vance es una persona que decide “estar estando”, presente, y su presencia se va a notar a lo largo de todo el film, no es extraño el título de la cinta, que no tiene nada que ver con el golf, ni con el torneo, ni la figura de Junuh,

el título lo tiene bien merecido este negrito ligeramente (por no decir absolutamente) contreritas, la leyenda de Bagger Vance.

   así lo vimos…

Estamos tan habituados a la escucha políticamente correcta, tan educados a la conversación políticamente correcta, que a veces se nos hace difícil imaginar cómo sería nuestra vida si contásemos lo que pensamos.

Para llegar al tipo de conversación tipo 2, vegetal, y a la 3, y a la 4, empática y generativa, respectivamente, en un momento de nuestra vida tenemos que romper una tentación, que a partir de un momento se convierte en pecado,

esa afición / adicción a ser políticamente correctos.

y en eso estoy, preparando este post, y se entrecruza una conversación con Iban de Endaya, con relación al futuro emerge, Iban está especializado en el mundo de la comunicación, y le acabo de pedir una frase, o una idea que mueve su vida,

petición que Iban extiende, con este párrafo,

El modelo económico-social que se está imponiendo mundialmente nos genera una dependencia de recursos económicos que en la mayor parte de los casos nos “obliga” a entrar en una rueda en la que los principios dejan paso a la practicidad. Perdemos nuestra soberanía para mantener la posición. Y para ello  adaptamos nuestro discurso y “aprendemos” a justificarnos ante esas divergencias entre acciones y principios. Y por extensión toda comunicación, y en especial la publicidad y el marketing, está impregnada de esa contaminación. Pero también nuestras relaciones personales en las que solemos tener excesiva prevención para no incomodar al prójimo cuando lo lógico sería aprender a que no nos incomode que cada uno piense y actúe distinto a nosotros.

Gracias, Iban, por poner tu granito de arena en este movimiento en el que todas nosotras podemos elegir seguir siendo piedra, en nuestra atención, en nuestra escucha, en nuestra conversación, y llegar a las simplificaciones de arriba,

No hay diferencia entre ganar, perder, o quedar en medio. Lo perdido, perdido está. El hombre vive, y luego muere, y al final todo acaba siendo lo mismo. A lo que podríamos añadir, “Esto es lo que hay, y punto. ¿Por qué? Porque lo digo yo, que soy el jefe.”

Gracias, Robert Redford, por esta maravillosa película, “la leyenda de Bagger Vance”, en la que según va avanzando la cinta, observamos una nueva forma de escuchar, más allá de la piedra, para conectar con otras personas, y con el todo,

en una maravillosa concepción de la energía del campo.

los 4 niveles de la escucha son un regalo de la teoría U, de Otto Scharmer, teoría que inspira, conjuntamente con la teoría del color de Goethe, el libro 7 emociones, CREATIVE COMMOS, porque en su día toda la cultura será gratuita.

 

resucitando cada día, cada mes, cada año, cada tanto

lanocheoscurahay un momento en la vida (en realidad son muchos) en el que des-conectamos de nuestro camino, y de nuestro ser, generalmente es muy evidente, porque nos sentimos mal, muy mal,

donde antes había sentido ya no lo hay, donde antes había ilusión ahora escasea,

estamos innortados (sin rumbo), perdidos, des-esperanza-2,

el mundo alrededor se ha vuelto muy denso,

es el proceso de muerte entre los vivos, viviendo con ellos,

hasta que en un momento, en esa noche oscura del alma, volvemos a conectar, algo hace clic en nuestro interior, quién sabe qué es, en un proceso precioso que no nos pasa desapercibido,

es lo más parecido a la resurrección, el espíritu de nuevo conectado en el mismo cuerpo, creo que el concepto de re-encarnación es diferente, y trata del mismo espíritu en otra carne, en otro camino de vida, pero esa historia tal vez cabe mejor otro día,

en otro post,

que hoy bien nos va con pensar en resucitar… otra vez.

lanocheoscuramon   así lo vimos…

y pienso, tras este silencio reverente, en ponerle un poco de música al día,

solo

y también me acuerdo de un grupo y una canción irreverente, en este año terriblemente par, abro comillas,

“creen porque la gente no habla más de mí,

que estoy más acabado que Antonio Machín,

dense prisa si me quieren enterrar,

pues tengo la costumbre de resucitar,

y salgo del nicho cantando,

y salgo vivo y coleando,

pero pasando, …

pasándolo bien, …”

lo dicho, buen pensamiento hoy éste de resucitar

 

 

juegos finitos vs. juegos infinitos

caminotermino el libro de Pink, la sorprendente verdad sobre qué nos motiva, leyendo los anexos finales, con el canon del tipo I (motivación intrínseca), quince libros indispensables, y los leo de atrás hacia adelante.

el úlitmo, o el primero, depende cómo lo veas, en Juegos finitos y juegos infinitos, de James P. Carse, y me trae un recuerdo, que no sé por qué no he convertido todavía en post, perdón, que no sabía por qué, ahora sí lo entiendo.

se trata de una quedada de amigos, el grupo de Leo y de Marina, que uno de los sábados, creo que fue en Mayo, quedamos en el campo, en un corro por la mañana, y con unas actividades y juegos durante la tarde, la comida campera por medio.

en los juegos, dos bien diferentes, primero la cacerola, un juego que ese mismo día aprendo que tiene varios nombres, por lo que mejor lo explico, alguien coge una pelota y la lanza todo lo alto que puede diciendo un nombre,

si la persona que tiene ese nombre la caza al vuelo, dice otro nombre, y si la coge con bote, tiene que quemar a una persona, después de acercarse 3 pasos a quien más cerca la cae.

tras la cacerola, jugamos al pañuelito, todos divididos en dos grupos de 10, el 1, salen los dos unos corriendo, y uno de los dos prensa el pañuelito con la intención de volver a su casa,

y la otra persona, el otro uno, le persigue, si no le da ha perdido, si le da ha ganado, en cualquier caso hay una persona más en uno de los dos equipos, y los miembros de ese grupo se reasignan el número.

ese día me quedo pensando en lo parecidos y diferentes que son estos dos juegos, pero mejor te explico lo que vi, empezando por atrás.

en el segundo, los primeros eliminados son los niños y las chicas, porque tienen menos malicia o corren menos de promedio, y los que se van eliminando animan a los que quedan en su equipo.

en el primero, como no hay un sistema de primis, o de premios, tú lo has hecho mal, llevas uno, repites, llevas dos, has vuelto a fallar, eliminado, se presta a que los niños se acerquen y jueguen,

todos quieren que digas su nombre, y a base de pedírtelo te los acabas aprendiendo, algún que otro mayor, en vez de estar metido en harina junto a la cacerola, se queda prudentemente a dos o tres árboles de distancia,

son parte del juego, sienten que les pueden llamar, ya se acercarán al tercer bote, y harán lo que puedan, y volverán a su charla, no están pero sí están acompañándonos, y los niños piden más.

creo que no hace falta que te comente que con el primer juego lo pasé muuuuuuuucho mejor, y que tenía pendiente sobre juegos que promueven el compartir y el competir, juevos inclusivos y juegos excluyentes,

y no sé por qué pienso que en este libro que relaciona Pink, puedo encontrar una explicación a ese post que no hice, del que copio textualmente la referencia, espero que te guste.

En este breve y elgante libro, el académico religioso Carse describe dos tipos de juegos, el juego finito tiene un ganador y un final; su meta es ganar. El juego infinito no tiene ganador ni final; su meta es seguir jugando. Estos últimos, explica Carse, son mucho más gratificantes que los de ganador / perdedor a los que estamos acostumbrados a jugar en nuestro trabajo y en nuestras relaciones.

Idea tipo I: “los jugadores finitos juegan dentro de unos límites; los jugadores infinitos juegan con los límites”.

creo que de eso se trata, de una tontería tan grande como modificar los límites de los juegos, haciéndolos más incluyentes, más repartidos, más divertidos, más de jugar por jugar, porque a jugar para ganar le deberíamos llamar de otra forma.

caminomon   así lo vimos…

me da mucha pena no encontrar las fotos de la excursión del día con Marina y Leo, pero encuentro otras fotos, de un paseo con 3 amigos, unas huellas anchas que se van haciendo estrechas, pero que continuan, continuan,

excursión que tiene algo, o mucho, de juego infinito, caminamos para tener sed, hasta que el cuerpo diga basta, o quiera, o hasta que sea buena hora para volver, ¿quién dijo cansancio?, ¿quién dijo tarde?, ¿quién dijo miedo?

volver a jugar tu juego

junuhEs miércoles por la tarde. Estoy hablando con Silvia de cosas varias, al hilo de unos ejercicios del taller de “conocimiento de Mí mismo” que estamos realizando en la fundación que mueve el teléfono de la esperanza, primer taller de 3 a realizar en el camino del voluntariado. Por algún extraño motivo, Silvia empieza a buscar videos que nos pasaron en el curso de fin de semana, hace algo más de un mes, mientras yo chateo por wasap con Pedro, aprovechando su 54 cumpleaños.

Sin venir a cuento, Silvia me hace llegar un corto colgado en youtube, esa magnífica biblioteca digital, de una peli deliciosa que vimos juntos hace ya unos meses, “la leyenda de Bagger Vance”.

en la Leyenda de Bagger Vance, Rannulph Junuh (Matt Damon) es un jugador de golf que es enviado a combatir en  la 1ª guerra mundial. Se celebra un torneo de golf de exhibición para hacer publicidad del campo de golf y de Savanah, pueblo de donde procede Junuh. En el torneo participan los dos mejores jugadores y Junuh es invitado a tomar parte para representar al pueblo. Es un duelo a 3.

Junuh se encuentra consumido por dentro de vuelta de la guerra. Su vida, su mundo, el amor que no fue, todos sus fantasmas, incluidos los que le alejan de su mejor época como golfista amateur, salen a relucir.

Antes de comenzar el torneo aparece un peculiar caddie (Will Smith), un hombre de color que ayudará a Junuh a encontrar el juego que perdió al irse a la guerra, comparando con sutiles metáforas, la vida misma con el deporte que ama, el golf.

En esta deliciosa película, yo que tú la vería, yo que yo pienso volverla a ver, Will Smith (Bagger Vance), en representación de una energía superior que viene a acompañarnos y a re-conectarnos cuando más lo necesitamos, llámale Dios, llámale autoconocimiento, llámale confianza en uno mismo, va ayudando a Junuh (Matt Damon)  en ese caminito de volver a Ser. Unas pocas palabras se entrecruzan entre los dos en este video de poco más de 4 minutos, de las que entresaco 3 líneas, sólo 3.

– No puedo,

– Sí que puede, y no está solo, yo estoy con usted. Siempre lo he estado. Vuelva a jugar, su juego, el único que Usted puede jugar, el que se le concedió cuando vino a este mundo.

Golpee esa bola, Junuh, no se reserve nada, entréguelo todo, es el momento. Permítase recordar. Ahora es el momento.

junuhmonAsí lo vimos…

En la vida hay un momento para todo, y hay un momento continuo para creer en uno mismo. Creer en el sí que llevamos depositado, en esa semilla que hemos venido a cuidar, hasta que germine, y se manifieste esa planta preciosa que es nuestro Ser.

Y sin venir a cuento, como antes le pasa a Silvia, me encuentro buscando en you tube una canción de color negro.

Machín se preguntaba hace unos años si los angelitos podían ser negros, que también se van al cielo todos los negritos buenos.

Pintor, si pintas con amor, por qué desprecias su color, si sabes que en el cielo también los quiere dios.

Visto lo visto, el presidente de estados unidos de América, Obama, tostadito, 1, los angelitos negros de Machín, 2, por qué no un Dios negro (Will Smith), para terminar como empezamos este duelo de golf, “la leyenda de Bagger Vance”, con el 3.