juegos finitos vs. juegos infinitos

caminotermino el libro de Pink, la sorprendente verdad sobre qué nos motiva, leyendo los anexos finales, con el canon del tipo I (motivación intrínseca), quince libros indispensables, y los leo de atrás hacia adelante.

el úlitmo, o el primero, depende cómo lo veas, en Juegos finitos y juegos infinitos, de James P. Carse, y me trae un recuerdo, que no sé por qué no he convertido todavía en post, perdón, que no sabía por qué, ahora sí lo entiendo.

se trata de una quedada de amigos, el grupo de Leo y de Marina, que uno de los sábados, creo que fue en Mayo, quedamos en el campo, en un corro por la mañana, y con unas actividades y juegos durante la tarde, la comida campera por medio.

en los juegos, dos bien diferentes, primero la cacerola, un juego que ese mismo día aprendo que tiene varios nombres, por lo que mejor lo explico, alguien coge una pelota y la lanza todo lo alto que puede diciendo un nombre,

si la persona que tiene ese nombre la caza al vuelo, dice otro nombre, y si la coge con bote, tiene que quemar a una persona, después de acercarse 3 pasos a quien más cerca la cae.

tras la cacerola, jugamos al pañuelito, todos divididos en dos grupos de 10, el 1, salen los dos unos corriendo, y uno de los dos prensa el pañuelito con la intención de volver a su casa,

y la otra persona, el otro uno, le persigue, si no le da ha perdido, si le da ha ganado, en cualquier caso hay una persona más en uno de los dos equipos, y los miembros de ese grupo se reasignan el número.

ese día me quedo pensando en lo parecidos y diferentes que son estos dos juegos, pero mejor te explico lo que vi, empezando por atrás.

en el segundo, los primeros eliminados son los niños y las chicas, porque tienen menos malicia o corren menos de promedio, y los que se van eliminando animan a los que quedan en su equipo.

en el primero, como no hay un sistema de primis, o de premios, tú lo has hecho mal, llevas uno, repites, llevas dos, has vuelto a fallar, eliminado, se presta a que los niños se acerquen y jueguen,

todos quieren que digas su nombre, y a base de pedírtelo te los acabas aprendiendo, algún que otro mayor, en vez de estar metido en harina junto a la cacerola, se queda prudentemente a dos o tres árboles de distancia,

son parte del juego, sienten que les pueden llamar, ya se acercarán al tercer bote, y harán lo que puedan, y volverán a su charla, no están pero sí están acompañándonos, y los niños piden más.

creo que no hace falta que te comente que con el primer juego lo pasé muuuuuuuucho mejor, y que tenía pendiente sobre juegos que promueven el compartir y el competir, juevos inclusivos y juegos excluyentes,

y no sé por qué pienso que en este libro que relaciona Pink, puedo encontrar una explicación a ese post que no hice, del que copio textualmente la referencia, espero que te guste.

En este breve y elgante libro, el académico religioso Carse describe dos tipos de juegos, el juego finito tiene un ganador y un final; su meta es ganar. El juego infinito no tiene ganador ni final; su meta es seguir jugando. Estos últimos, explica Carse, son mucho más gratificantes que los de ganador / perdedor a los que estamos acostumbrados a jugar en nuestro trabajo y en nuestras relaciones.

Idea tipo I: “los jugadores finitos juegan dentro de unos límites; los jugadores infinitos juegan con los límites”.

creo que de eso se trata, de una tontería tan grande como modificar los límites de los juegos, haciéndolos más incluyentes, más repartidos, más divertidos, más de jugar por jugar, porque a jugar para ganar le deberíamos llamar de otra forma.

caminomon   así lo vimos…

me da mucha pena no encontrar las fotos de la excursión del día con Marina y Leo, pero encuentro otras fotos, de un paseo con 3 amigos, unas huellas anchas que se van haciendo estrechas, pero que continuan, continuan,

excursión que tiene algo, o mucho, de juego infinito, caminamos para tener sed, hasta que el cuerpo diga basta, o quiera, o hasta que sea buena hora para volver, ¿quién dijo cansancio?, ¿quién dijo tarde?, ¿quién dijo miedo?