las 3 puertas del desarrollo personal y de los grupos

la teoría U de Otto Scharmer está presente en las 3 emociones frías de 7 emociones, que fundamentan el desarrollo personal y de los grupos, de hecho es la base que inspira este tránsito del mundo del tener al mundo del Ser,

con 3 puertas que nos llevan del EGO-sistema, yo – mi – me – conmigo, a nuevos ECOSISTEMAS, de los que formamos parte, que mueven nuestra ilusión, en colaboración, desde nuestra mejor intención,

éstas son las 3 puertas, y los mundos que separan,

el color del orgullo es el azul claro,

el color de la comprensión es el azul índigo,

el color de la alegría es violeta,

3 colores y 3 puertas que podemos caminar en nuestra búsqueda de la luz de infinito,

esa luz que nos  llama, desde el EGO-SISTEMA,

al ECO, nuestro destino final.

así lo vivimos…

puedes descargar 7 emociones, CREATIVE COMMONS,

un modelo inspirado en la teoría U y en la teoría del color de Goethe.

una guía para el buen vivir.

rompo a escribir en un cuaderno nuevo

demaitaneparaaitaantes de salir de Madrid, camino de la segunda jornada en ese trayecto para construir una educación innovadora, y mejor, en España, bajo el paraguas del segundo desafío del talento solidario, qué importante poner estas dos palabras juntas,

pienso en los cachibaches que necesito para el día de hoy, ¿el arco iris?, sí, ¿la teoría U?, sí, ¿la carpeta con los contenidos de la jornada 1 y las pinturas?, sí, y añado un cuaderno de esos muy especiales, que no sabemos si vamos a utilizar un día,

en el que copio dos poemas, siempre es bueno romper a escribir de alguna forma el folio en blanco, uno para empezar

la vida social sana de esta comunidad se desarrolla cuando en el espejo de mi alma todos encontráis vuestro reflejo,

y cuando en vosotros vive lo mejor de mí,

qué bonitas palabras, que tras un hueco, permiten leer

el hombre se conoce en sí mismo sólo en la medida que conoce el mundo,

se conoces a sí mismo sólo dentro del mundo,

y conoce el mundo sólo dentro de sí mismo.

cada objeto, bien contemplado, abre un nuevo órgano de percepción en nosotros.

pinto un autobús, y un paraguas multicolor, con 3 círculos concéntricos, rodeados por un niño y una niña, y me encamino a Madrid, donde espero juntarme en ese magma de 35 ideas – proyectos que ha reunido / convocado la fundación Botín.

desde la estación del tren diviso el cielo rojo de madrid, cuánta fuerza tiene un amanecer, qué bonito es este mundo en el que hemos decicido vivir, según subo al vagón veo a una chica sacando desde dentro del vagón la misma foto que acabo de sacar yo,

skylinemadrid

y ya aposentado en el tren, saco mis cachibaches, el libro, los lápices, el cuaderno, y me quedo viendo la portada,

portadacuaderno

la contraportada,

contraportada

y las páginas que me dedica Maitane cuando me lo regala,

demaitanebb

y me doy cuenta que el cuaderno ya estaba roto, sólo hacía falta que yo me atreviese a utilizarlo, a ponerlo en mi vida, y eso ha ocurrido, quién sabe por qué, hoy, Maitane, yo también te quiero demasiado.

tequierodemasiadomon   así lo vimos…

llego a la fundación Botín, ese espacio que nos va a albergar hoy, siento que he hecho el trabajo personal previo que me trae aquí con la mejor intención de escuchar, de compartir, para disfutar de colaboración se va abriendo en las relaciones,

fundaciony miro hacia arriba, no tengo la menor duda de que todas somos, desde la consciencia o la inconsciencia,

luz

seres de luz,

porque “no somos seres humanos con experiencia espiritual; somos seres espirituales con una experiencia humana”.

aunque no me gustan las citas, este post queda hoy así, la primera cita es de Rudolf Steiner, un autor desconocido, sobre todo para quienes no le conocen, la segunda de Goethe, y la tercera, hay que ver cómo me gusta el número 3, de Teilhard de Chardin.

¿dónde está el interruptor de la oscuridad? quiero bañarme en tu luz

elinterruptor preparando la noche de halloween, mi portal está poblado de calaveras, telarañas y brujas. Es el tercer año en el que disfruto de esta festividad americana en mi nueva casa. Abro la puerta y casi me cago de miedo al encenderse la luz, si no fuese por la agradable presencia de un grupo de enanos que juegan en la planta baja junto al ascensor, corre para alante, corre para atrás, sobre sus patines. Ellos no tienen miedo, están jugando. Y además, cómo se van a asustar, si ellos mismos han preparado el teatro para el cada vez más conocido “truco o trato”.

Pienso en qué se encuentra detrás de esa expresión tan vulgar utilizada un poco más arriba: “cagarse de miedo”. Para ello, busco en el archivo de la memoria, y me acuerdo de dos películas épicas, de esas que nos gustan a los hombres (esto es género) y a la gente menor (niños y niñas de cualquier edad). Me refiero a “Harry Potter” y a “el Señor de los Anillos”. Si te fijas, las dos películas comparten un trasfondo. En las dos, la personificación del mal es muy clara, por medio de lord Voldemort y el ojo de Sauron.

La energía del mal es tan potente que pasan a ser figuras que es mejor no nombrar (innombrables / mejor no repetir su nombre) y mejor no ver (no encararlas / no hacerles frente con la mirada).

En nuestra vida, la energía del mal se hace presente cuando tenemos la vibración energética más baja posible. Esa energía que todos conocemos y tiene un nombre común: el miedo.

Rectifico este extremo en todas mis fuentes de conocimiento. Entre ellas, la última, el libro que me ha regalado Rocío este viernes pasado: “Manifiesta tus deseos”, de los autores de “Pide y se te dará”, libros en los que nos explican la teoría de la atracción. En este libro, que habla de energía, el ranking de emociones, empezando por el

1. Alegría / conocimiento / poder personal / libertad / amor / aprecio,

termina en el

22. Temor / desconsuelo / depresión / desesperación / impotencia.

Amor en el top 22 como vibración más positiva, y su contrario, que no es el odio, sino el temor, puntuando bajo que te mueres en el ranking.

La luz se apaga en el portal y me encuentro sumido en el pánico. El temor, ese otro nombre del miedo, la imagen de lord Voldemort y el ojo de Sauron se hacen presentes, y busco el interruptor de la luz.

Como está escrito en “manifiesta tus deseos”

no puedes entrar en una habitación muy iluminada y empezar a buscar el “interruptor de la oscuridad”. No podrás encontrar un interruptor que la inunde para tapar la luminosidad; en todo caso encontrarías un interruptor estropeado que no pudiera dar la luz, pues en ausencia de luz hay oscuridad. Del mismo modo, no hay fuente del “mal”, pero podría haber una resistencia a aquello que crees que es Bueno, como tampoco hay una fuente de enfermedad, sino una resistencia al Bienestar natural.

Con la luz ya encendida, el día prendido, y los fantasmas en fuga, comienza otro día.

elinterruptormon   Así lo vimos…

Me voy a acostar cuando aparece Carlos por skype, y me regala un texto de Goethe, ese autor que no me acuerdo si es de la generación del 98 o del 27, ah, no, que éste es alemán,

Johann Wolfgang von Goethe

y que sabía bastante del interruptor de la luz:

“Hasta que uno no se compromete, está la duda, la posibilidad de retroceder, siempre sin provecho. Por lo que se refiere a todos los actos de iniciativa (y de creación), hay una verdad cuya ignorancia mata un sinnúmero de ideas así como espléndidos planes: que en el momento en que uno se compromete de veras la Providencia también actúa.

Para ayudar a uno, ocurren todo tipo de cosas que, sin decisión, no ocurrirían jamás. Toda una corriente de acontecimientos se desprende de la decisión, provocando, a favor de uno, todo tipo de incidentes imprevistos, encuentros y ayuda material que nunca nadie hubiera soñado que sucederían.

Cualquier cosa que puedes soñar que puedes hacer, empieza a hacerla.

El atrevimiento conlleva genio, poder y magia.

EMPIEZA AHORA“.