yo soy un moro judío que vive con los cristianos (dos partes poniéndose de acuerdo por medio de la décima)

escucho con atención este video TED de Jorge Drexler, ese cantautor que tanto me gusta, y que nos comparte una conversación con Joaquín Sabina, que le introduce, con la ayuda de un posavasos, en la décima,

esa rima que lanza al mundo hispanoamericano Vicente Espinel, 10 versos octosílabos que riman entre sí más o menos así, 1 – 2 – 5, 6 – 9 – 10, 3 con 4, 7 con 8, una rima que le da una base rítimica a un contenido que él va a convertir en canción, contenido que observa en casa de sus padres,  en la que conviven la práctica judía con la católica,

mientras sigo escuchando a un Jorge Drexler que lanza a lo largo de su intervención un par de frases rotundas relativas a la dificultad que tienen 2 partes en conflicto para ponerse siquiera por un momento en el sitio del otro,

un recorrido en el que nos habla de mestizaje y adaptación con base en el ritmo y la música, y de repente no está hablando de música, allá por el minuto 11:00 nos habla de identidad y personas,

y sigue, avanzando el 12:00, las cosas sólo son puras si uno las mira desde lejos, es muy importante conocer nuestras raíces, saber de dónde venimos, conocer nuestra historia,

pero al mismo tiempo, tan importante como saber de dónde somos, es entender que todos, en el fondo, somos, de ningún lado del todo, y de todos lados un poco, y copio un cacho de esa canción que Jorge desarrolla desde ese estribillo,

recogido en un posavasos,

un cacho de ese contenido que Jorge torna en canción, con la ayuda del hilo musical de la décima,

no hay muerto que no me duela,

no hay un bando ganador,

no hay nada más que dolor,

y otra vida que se vuela,

la vida es muy mala escuela,

no importa el disfraz que viste,

perdonen que no me aliste,

bajo ninguna bandera,

vale más cualquier quimera,

que un trozo de tela triste.

escucho con atención y entiendo por qué me gusta tanto este tipo, de ningún lado del todo, y de todos lados un poco.

así lo vimos…

Así rezaba el posavasos:

yo soy un moro judío

que vive con los cristianos,

no sé qué Dios es el mío,

ni cuáles son sus hermanos.

la comprensión es de las 7 emociones la más sutil, a veces de sutil que es es nos escapa entre los dedos, y viste de color azul índigo,

en un camino de colores fríos, azul claro – azul índigo – antesala del violeta, energía de la alegría, del hacer comunitario, camino en el que el Ser humano se acerca progresivamente a la luz de infinito, porque nuestro destino es la luz

 7 emociones es un modelo de inteligencia emocional CREATIVE COMMONS, inspirado por la teoría U de Otto Scharmer y la teoría del color de Goethe, un poco como este post, de ningún lado del todo, y de todos lados un poco.

cuando la vida te rompe, está rompiendo tus límites

snowboardinSentado a los mandos del teclado, rememoro el día de ayer, paso la cinta de lo que hice por mi cabeza, levantándome temprano y saliendo a correr con Fernando media horita, estirando, para después desayunar y empezar la jornada, preparando un post, haciendo tareas comerciales, retomar un rato mi actividad de voluntario para Prepárate 2013, preparar la comida, darle otro poco al trabajo, bajar a la piscina ahora que todavía está abierta, que ya queda menos para que empiece la temporada de otoño/invierno y la cierren, un chombo para bucear el ancho y cuatro largos para acordarme de la sensación de nadar, y luego un padel a tres, porque no siempre somos cuatro, y hemos sido capaces de cambiar las reglas del juego para jugar a tres, a cinco, modalidades nuevas que promueven la idea de “jugar” al padel, en vez de competir mientras padeleamos, una cena, una charla con los enanos, y a la cama. Un día rutinario, un día normal.

Si lo pienso, mi vida es así de fácil porque cuando aprieto a la cebolleta se enciende la luz, porque cuando abro el grifo sale agua corriente, común y corriente, potable, no es agua del Himalaya, sino del canal de Isabel segunda. Le llamamos agua corriente como si fuese corriente tener agua sin ir a la fuente a buscarla. Sigo admirándome de mi día, y observo que he podido hacer todo lo anterior porque tengo dos manos, dos brazos, dos pies y dos piernas, todo normal.

Abajo encontrarás la historia de una chica, estadounidense, que nos habla en inglés, con títulos inglés. Si como yo has asistido a clases de inglés en el cole, también es normal que puedas seguir su historia sin problemas. Todo normal.

Amy Purdy nos cuenta en poco más de 9 minutos la historia de su vida. Una ida normal como la tuya y la mía, hasta que todo cambia. Como ella comenta, hasta que la vida toma un desvío, poco después de sentirse libre, independiente, y en total control de su vida, paradojas del destino. Amy, positivando su historia de vida, nos cuenta que los límites y los obstáculos están ahí con dos posibles derivadas. La primera, mantenernos en nuestro carril, limitándonos, o forzarnos a ser creativos. Amy nos cuenta de su regalo de 21 años, unos pies para volver al snowboard, y de la fundación en la que participa para ayudar a otros niños y adultos jóvenes con discapacidad interesados en desarrollar deportes de acción, y con la que participó en una campaña para atar los zapatos nuevos de miles de niños, para que pudieran volver al colegio.

Amy hoy es medallista olímpica, y nos cuenta que este logro lo debe a su imaginación, que no tiene límites. En una jornada de “innovación sin límites”, Amy defiende la innovación gracias a los límites, esos límites que separan la realidad actual de lo que la imaginación y la historia nos llevan a Ser. En vez de mirar a nuestras limitaciones y a los putazos de la vida como algo negativo o malo, los podemos empezar a ver como bendiciones, magníficos regalos, gracias a las cuales, y gracias a la magnifica compañía de nuestra imaginación podemos ir mucho más allá de lo que en nuestro modo normal nos hubiéramos permitido, osado, pensar.

Tal vez porque no nos hacía falta en una vida todo normal.

Me levanto de mi silla, miro todas las comodidades que tengo, mis dos manos y mis dos pies, y agradezco mi situación de vida actual, que no es tan complicada como la que tuvo Amy, ni tan sencilla como puedes pensar. Si Amy puede, yo puedo, y tú puedes, por lo que mejor dejamos de un lado la queja y nos ponemos a pensar y a crear un hoy mejor, nos ponemos con las manos a la masa, de vuelta a trabajar.

snowboardinmon  Así lo vimos…

Si revisas esta historia, observarás que cumple con los elementos de una buena historia, de una historia que pega, un regalo de los hermanos Cheap, estadounidenses como Amy, en una visita a Puebla, hace ya unos años, un regalo que al ser compartido es un regalo al cubo.

Si estás interesado, te animamos a escribir historias, a contar historias, a compartir historias, de temas que te interesan, también en tu organización.

Organizaciones con espíritu y corazón, organizaciones que cuentan cuentos.

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