la vida son conversaciones

taoen el proceso de abrir carpetas para re-iniciar las hostilidades, re-contacto con el proceso de cerrar carpetas antes de vacaciones, y retomo el hilo de una conversación con Luis Mauleón, socio director de Asenta.

repaso el tiempo que le conozco, y observo con cariño el desarrollo de las conversaciones, y ese intangible que se va urdiendo en el tiempo, creo que se puede identificar con las palabras cariño y aprecio.

una conversación que nace en el mundo empresarial, en una relación laboral y que se va transformando, y dejando un poso diferente, y pienso que eso es lo bonito del trabajo, que nos permite establecer otro tipo de relaciones personales, y desarrollarnos.

estamos en un camino en el que aprendemos (aprehendemos, si me permites que lo escriba con hache), para trasformar (primero nosotros, porque poco se puede transformar fuera si no hay una transformación interior).

en el terreno laboral y en el personal (familiar, social) nos encontramos con personas que nos llevan al límite, que nos prueban, que nos sacan de nuestras casillas, de la misma forma que nos encontramos con personas que nos aprecian, nos valoran, nos elevan.

las unas y las otras permiten que nos experimentemos, que expresemos en el mundo quiénes somos, qué hemos venido a hacer aquí, y cómo tenemos intención de hacerlo, ahí es nada.

crecemos en relación.

re-abro ese libro que me regala Luis, tras invitarme a que suba a sus oficinas, tras tomar un cafecito en el Dux, tras enseñarme una de sus últimas adquisiciones, un planetario de emociones en el que participa este catalán tan conocido, Punset.

me quedo con el regalo, el TAO de asenta, me quedo con el tip, échale un vistazo a este proyecto tan chulo, y me quedo con el cariño que siento por Luis, un hombre que hace de la excelencia en la gestión un cacho grande de su día a día.

como las relaciones son conversaciones que mantenemos a lo largo del tiempo, espero con ganas la próxima reunión, el cafecito nuevo, un cafecito en el que espero que Luis también aproveche a mojar las palmeras de Arreche.

abriendo carpetas,

taomon   así lo vimos…

del TAO de asenta elijo dos hojas, la primera que para algo está ahí, y la 15, que para eso estamos ahí todos nosotros, hasta que llegue el 16

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los sistemas lo hacen posible, pero son las personas las que lo consiguen

El peor de los desperdicios consiste en no aprovechar el talento de las personas.

Por cada par de manos, tenemos un cerebro.

Las personas usamos las máquinas y no al revés.

Las personas hacemos que suceda.

Nada ocurre hasta que hacemos algo para hacer que ocurra.

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si la formación es cara, prueba con la ignorancia que es barata

y aprovecho para echar un vistazo en las estanterías, tal vez tengo algún libro relacionado con el TAO, sí, aquí está, 365 TAO, sabiduría para inspirar todos los días del año.

El Tao de la felicidad cotidiana

un viaje de mil millas comienza con el primer paso.

Lao-Tsé

El taoísmo es un camino misterioso pero certero que conduce a la armonía del ser humano consigo mismo, con los demás y con el universo. Esta filosofía, fundad hace dos milenios y medio, promueve la sencillez y la adaptación al entorno, incluso en las circunstancias más difíciles.

El presente libro es una invitación a conocer la eterna sabiduría del Tao, que nos reconcilia con el universo y nos enseña que en lo más pequeño habita lo más grande.

sigo leyendo, y me entretengo con esta cita, con aquella, que hablan de la importancia de lo pequeño, de lo sutil, de la conexión con el camino, estoy a punto de despistarme, ya es hora de volver al trabajo,

uy, qué tonto, qué digo, si esto es parte de mi trabajo.

cocodrilo Dundee en Bilbao (historia de una escalera y un ascensor)

iberdolarHoy tengo 47 años y estoy divorciado. Hace poco más de dos años, tiempo suficiente para vivir y atravesarel desierto del duelo. Muchos hombres, al divorciarse, entran en la lucha con las que fueron sus mujeres.  La mujer, por lo general, castiga al hombre con los niños, y con el dinero. En Estados Unidos ponen nombre de mujer a los tornados. Cuando se van, se han llevado tu coche y tu casa. Bromas aparte, es una dinámica que acabo de vivir en carnes propias. Mi ex vive con mis dos hijos en México desde hace dos meses. Haciendo un resumen sumario, siempre injusto para el que no escribe la historia, cuando el dinero dejó de entrar por la puerta el amor salió por la ventana. A las primeras peleas, siguieron la tensión y las desavenencias profundas. En el fondo del tema un proyecto personal que no funcionó. Se le llama emprendimiento.

Aunque vivo cerca del casino de Madrid, no me gusta la ruleta. Mi apuesta fue la tecnología. La plataforma que desarrollamos desde Madrid se llama NAVEGA. Un nombre que evoca al mar, fresquito, relajante, potente. Ahora, en estos tiempos modernos, a todos nos gusta navegar. Pues eso, aposté por un negocio que no lo fue. Fue, eso sí, negación de ocio y de tranquilidad familiar.

En mi caso no he tenido la tentación de sustituir una chica de 42 por dos de 21, pero conozco alguno que en ello anda. El hombre, para entrar en ese juego, normalmente, necesita 2 cosas. Estar bien y tener dinero. La mujer, en muchos casos, le ha intentado privar de lo uno y de lo otro.

En el proceso de apostar todo lo que tenía, eso que se llama emprendimiento, y volvemos a la cifra de 21, pensé que, de ir mal el plan inicial, podía contar con el colchón de la herencia de mi padre, muerto hace unos años. Unos cuantos. Tantos como 21.

El 03 del 10 de 2013, un número que encierra dos veces el número 13, mi número de la suerte, vuelvo a casa de mi madre para hacer efectiva la herencia de mi padre, qué curioso.

sabinoaranaLlego en el autobús de Laredo, con parada en Burgos, a eso de la una de la tarde, pasando por el nuevo estadio de San Mamés, sede de ese Athletic del que fui socio 21 años antes, al lado de la escuela de ingenieros, en la cursé estudios, y decido pasar a saludar a Luis Mauleón, viejo cariño, y a mis ex-compañeros de AENOR. Sin darme cuenta, me voy a sumergir en el juego de igual-diferente. Esto está igual, mira cómo ha cambiado esto, veo las obras de desmonte de la conexión de la autovía con la avenida Sabino Arana, y me acuerdo de los carteles de los vecinos, denunciando los ruidos de la autovía, años y años colgados en sus balcones y ventanas, y me alegro por ellos, y por todos nosotros, y lo que hemos ganado en conciencia.

ciclistas Atravieso las vías del metro ligero, después de cruzar el paso de cebra, alejándome de Garellano. Nuevos peligros en la carretera se ciernen sobre el peatón. Me cruzo con un grupo de ciclistas en una vía roja, en una perpendicular a la Gran Vía. Voy tan despistado que casi me arrollan. El metro ligero, ciclistas por medio del centro de Bilbao, esto parece Amsterdam. Lo clasifico mentalemente como diferente. En el paseo, comercios de toda la vida se alternan con nuevas cafeterías, panaderías y comercios de diseño, hay que ver cómo hemos ganado en estilo. Llego al EME, el bar que sirve el mejor sandwich del mundo, de mi mundo, de ese mundo en el que el premio del viernes era parar ahí, mientras esperábamos al hermando de Juan Carlos, Miguel. El que podía, en vez de uno, se comía dos. El camarero del EME está igual que hace 21 años. Me despido y salgo camino de Ibáñez de Bilbao, donde trabajé 4 añitos en AENOR, donde conocí a Luis Mauleón, al que me encuentro en la puerta de Asenta, saliendo escopeteado a una reunión, al que acompaño un trayecto hasta la nueva sede de AENOR, ahora en la torre IBERDÓLAR, otro que no ha cambiado nada, pero nada nada, “qué bien te veo, Luis, con qué claridad de ideas, qué gusto de verte de nuevo, tenemos que hablar por teléfono si es que no te acercas un día de éstos por Madrid”. Todo esto no es nuevo.

iberdolar2Me acerco al parque de Bilbao (no me acuerdo del nombre de la plaza nueva esa que han hecho enfrente del Museo de Arte Moderno), y entro en el edificio en el que se alberga la ofi de mis ex, esto sí que ha cambiado, vaya lujazo asiático, esto sí que es un hall.

Me acredito tras preguntar por Karmele, la jefa en la sombra de la delegación, y me acuerdo de cuando la conocí para la entrevista que me abriría una etapa de más de 6 años de trabajo por cuenta ajena, los últimos hasta la fecha.

En el ascensor aparece cocodrilo Dundee. No es broma. Miro a mi derecha. Miro a mi izquierda. Miro enfrente. ¿Dónde está la botonera para marcar el número 20? Pienso en salir. Salgo. No hay otro ascensor en la planta baja de una batería enorme de ascensores, o al menos eso me lo parece a mí. Vuelvo a entrar en el ascensor. Cuando me resigno, la puerta se cierra, el display marca automáticamente el 20 y el ascensor sube solo. No me puedo contener y me echo a reír. Parezco un paleto en la ciudad.

guggenya en la oficina pregunto por Karmele, que me enseña el despacho de Luz, qué preciosas vistas de la ría y del Guggen, eh? Lástima que las cortinillas no se pueden correr. Hay que ver qué poco ha cambiado Karmele, lo mismo que Merche, Ane, Rosa, Francisco, que me invita a tomar un zurito, y me cuenta de su vida, del trabajo, de la familia y de un amigo común, que está pero que muy malito.

Son casi las 3 y me despido corriendo al Fosterito (boca de metro de Bilbao), en la plaza Moyua. El notario, notaria en este caso concreto, nos recibe a las tres y media. Mi madre me ca a matar, pienso, sabedor que si no lo ha hecho a la fecha no se va a estrenar hoy.

Mi mañana, después de una preciosa parada en Burgos, se ha convertido en un profundo ejercicio de recuerdo, igual-diferente, cariño, qué importante son nuestros cariños, y agradecimiento por todo lo vivido.

En el metro pienso en las dos figuras más controvertidas de mi vida: mi padre y mi madre. Aun hoy no entiendo cómo pudieron llegar a juntarse. Algo parecido deben estar pensando mis hijos.

Agradezco de mi padre su legado de generosidad y su gran corazón 21 años después, gracias aita por existir en mi vida. Agradezco de mi madre su creatividad y su tesón. Gracias ama por existir en mi vida. Esos son la herencia positiva que he recibido de vosotros, la parte de luz.

La parte de sombra, que no procede detallar, pero también existe, y es grande, es la herencia que trabajo cada día por incorporar en positivo. Es el regalo de lo que ellos no tenían y no me pudieron dar. Ese regalo también es maravilloso hoy. Porque eso es lo que vine, también, a trabajar. Hoy soy capaz de engancharme un poco menos con eso, porque no soy yo.

En el metro, sudado, porque sudo con facilidad, y hoy hace mucho bochorno en Bilbao, un 03 de Octubre del 2013, una fecha que encierra dos treces, un chico que tiene una historia que contar de un ascensor, se acordará de una historia de una escalera, de Delibes, si no recuerda mal. Una historia circular en la que la siguiente generación repite el desastre de la anterior.

Gracias, aita y ama, por lo que sí me disteis. Gracias por lo que no me pudisteis dar, que es mi trabajo desarrollarlo hoy. Gracias por lo que me habéis obligado a desarrollar por mí mismo.

Un hoy en el que estoy preparado para materializar la herencia del padre. Un poco de orden se hace en mi casa, en la casa de mis padres, en la mía propia, en la casa de mis hijos. Hoy.

Un ascensor y una escalera me recuerdan, 21 años más tarde, cosas que ya cambiaron, y cosas por cambiar. Qué bonito día que, por azares del destino, encierra dos veces el número trece, mi número favorito.

Todo está por cambiar. Todo ha cambiado ya.

iberdolarmon   Así lo vimos…

Este post está relacionado con proyecto de vida sin excusas, un desarrollo iniciado y liderado por Mario Reyes, Marito para los amigos.

Aprovecho el viaje para invitarte al grupo bottom up 3.0una corriente aguas arriba de buen trato, de vida sana, de sentido común, de responsabilidad por los actos propios, que desarrollamos en linkedIN.

 Si el grupo es de tu interés, te esperamos, con los brazos abiertos, y con una sonrisa ASIIIIIIiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiIÍ de grande.