Alicia en el país de las maravillas (un ángel se persona en Pradoluengo)

barcopirataesta semanita de reclusión en Pradoluengo, Burgos, como no puede ser de otra forma, ha estado plagada de extrañas coincidencias. El miércoles, terminada la jornada, nos sentamos Maite y yo a hablar en la plaza del pueblo, a resguardo de la luna en una sombrilla. La conversación, casual, entra en un terreno común. Mi hijo mayor, Gorka, que también es el pequeño, ya que sólo tengo un hijo varón, fue diagnosticado TDH (síndrome de atención e hiperactividad) en su primer colegio, cuando empezaba a cursar primaria. Maite se dedica, entre otras cosas, a eso, al apoyo en el diagnóstico de la hiperactividad en jóvenes.

Le cuento la historia de Gorka. El día en el que nos animaron a tratarle con Ritalín en una prestigiosa institución en Madrid fue su último día en ese colegio. Contactamos con José Manuel Piedrafita, y rescatamos un consejo que nos llevó a dos opciones de aprendizaje alternativos, el Montesori o la antroposofía en la escuela Micael. Tras dos semanas a prueba (una ventana se abrió, ya que un niño acababa de cursar baja y 7 personas en la lista de espera no respondieron a la llamada), Gorka, todo parecía indicar en este sentido, estaba en un nuevo esquema educativo, perdiendo un curso. A Gorka le faltaba jugar y tenía miedo al profesor. Ese fue, al menos, el diagnóstico de su jardinera (profesora de jardín de infancia). Pasamos 4 años en el colegio, y a Gorka le apoyamos de las formas que nos indicaron en el colegio, hasta que le hicieron, ya en cuarto de primaria, una evaluación de reflejos.

Gorka, si bien no estaba medicado, era un desafío constante para sus profesores, y para alguno de sus compañeros y compañeras de clase. Un niño inquieto donde los haya.

En el test de reflejos que le hizo Alicia Bastos tenía un surtido majo, dentro del cual destacaba el reflejo de Moro, y tenía problemas de hiperacusia. Estábamos entendiendo por qué el niño se hacía bolita cuando le gritaban en el anterior colegio. Gorka oía demasiado.

La Escuela Micael fue un regalo para Gorka, porque no le machacó, ni le medicó. Y Alicia fue un ángel para Gorka. Tras más de un año de trabajo diario, estimulación por medio de ejercicios, unos CDs para corregir los defectos de audición y trabajos en la oscuridad del baño con una linterna, Gorka estaba libre de un par de problemas subcorticales, que le impedían sentarse correctamente, gatear bien y defenderse de las sorpresas, escuchar los graves y los agudos y ver con sus propios ojos.

En eso terminó la noche, con Maite pidiéndome el teléfono de Alicia Bastos. “Te la localizo mañana”, le dije. Hacía más de dos años que no la veía. No es mal tiempo para llamarla, y quedar con ella, recordando una llamada previa, que se convirtió en una invitación para que me apuntase al primer congreso de Aprendemos todos, en noviembre del 2011.

La mañana siguiente, cuál no sería mi sorpresa, Alicia estaba a media mañana entre nosotros. La primera persona a la que se presenta, acompañada por Marina, qué divertida es esta vida, es a Maite, claro que si, en la entrada del teatro de Pradoluengo.

– Maite, te presento a Alicia.

– ¿Alicia qué?

– ¿Por qué me preguntas eso?

– No, por nada.

– Alicia Bastos.

Maite, otro azar del destino, tiene ya su teléfono al mismo tiempo que yo vuelvo a coincidir con Alicia. Mi llamada de hace tres años para tomar un café, transformó el café en mi asistencia al primer congreso de Aprendemos todos en Madrid. Mi ejercicio de contacto entre Maite y Alicia en la primera escuela de verano de Aprendemos todos en Pradoluengo, Burgos, seguro que tiene vida propia.

y yo que sigo sin tomarme esa cerveza ni ese café (tampoco he aprovechado este jueves y viernes, qué bruto soy) con Alicia, ese ángel vestido de – peuta que transformó la vida de Gorka, mi hijo mayor, mi hijo pequeño, y con él la de toda su familia.

Lo que ocurre una vez, puede no volver a ocurrir, pero lo que ocurre dos veces ocurrirá una tercera. Esta semana sigo conociendo un grupo de gente preciosa que ya ha  realizado dos congresos en Madrid, y un grupo de gente nueva, que ya ha realizado dos actividades (un congreso y una escuela de verano) en Burgos. Como habrá una tercera, ya no me cabe la duda, sólo me queda esperar cómo aparece esta vez Alicia.

barcopiratamon   Así lo vimos…

y recreo en mi retina un tiempo bonito y pasado en el que hice un ejercicio, acompañando a mi hijo, rima que te rima, canta que te canta, la canción del pirata, de Espronceda

Con diez cañones por banda,
viento en popa, a toda vela,
no corta el mar, sino vuela
un velero bergantín.
Bajel pirata que llaman,                 5
por su bravura, el Temido,
en todo mar conocido
del uno al otro confín.

  La luna en el mar rïela,
en la lona gime el viento,               10
y alza en blando movimiento
olas de plata y azul;
y ve el capitán pirata,
cantando alegre en la popa,
Asia a un lado, al otro Europa,          15
y allá a su frente Stambul:

  «Navega, velero mío,
sin temor,
que ni enemigo navío
ni tormenta, ni bonanza                  20
tu rumbo a torcer alcanza,
ni a sujetar tu valor.

  Veinte presas
hemos hecho
a despecho                               25
del inglés,
y han rendido
sus pendones
cien naciones
a mis pies.                              30

  Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.
                                         
  Allá muevan feroz guerra               35
ciegos reyes
por un palmo más de tierra;
que yo tengo aquí por mío
cuanto abarca el mar bravío,
a quien nadie impuso leyes.              40

  Y no hay playa,
sea cualquiera,
ni bandera
de  esplendor,
que no sienta                            45
mi derecho
y dé pecho
a mi valor.

  Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,            50
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.


El caso de Gorka es uno más entre millares de niños mal diagnosticados. 
Niños que no requieren de medicación alguna. Ánimo, Maite.