inteligencia y negatividad (gracias a Rocío y Elsa Punset)

inteligenciaynegatividad

escribo un post relacionado con el storytelling corporativo y lo cuelgo en un muro de linkedin. Recibe varios likes y varios comentarios. En algún caso, la persona que accede, por un motivo u otro, no puede escribir su comentario. Un problema con el navegador, con el botón enviar, pueden estar trabajando por ahí. Me llega un comentario de Rocío, responsable de comunicación interna de una organización, que me encanta. Le pido permiso para publicarlo en un post.

Permiso concedido.

Ahí va…

cuando miro a mi alrededor, veo a algunas personas que se hacen llamar “adultas” y que son muy serias. A ellos se les ha olvidado jugar y partirse de risa …y lo ven todo en una escala de grises. Son personas que se quejan mucho y que piensan que la gente negativa en más inteligente…¿Por que será?

también hay algunos “jóvenes” que imitan a los adultos por que es como les han enseñado que “deben” hacer… que hacer eso es lo “correcto”.

negatividadeinteligencia

pero en el patio de mi cole también hay muchos otros niños sin edad que juegan y lo ven todo de colores y tropiezan y se levantan y siguen y no pasa nada y se lo pasan “pipa”. Yo me junto con ellos y nos sentamos a crear historias que les ayuden a recordar  a los otros lo que han olvidado … y así puedan venir a jugar con nosotros.

veo el video de Elsa, a la que no conozco en directo, y que me hace pensar un rato, y acordarme de otra charla en directo, ésta de mario Alonso Puig, en el cómo de Madrid. En situaciones de vida o muerte, de supervivencia, ahí está nuestro cerebro reptiliano, que nos ayuda a actuar en automático, condicionando una respuesta que tiene como objetivo primordial que nos salvemos. Es en esa fase en la que conectamos con nuestro miedo, que luego se convertirá en apegos, y en una forma de hacer, que si no cuestionamos, está justificada, por supuesto, desde el miedo. Estamos conectando con nuestros 3 chakras inferiores, infradiafragmales, nuestra energía inferior, que nos conecta con la tierra.

y aquí convendría subrayar la situación: en situaciones de vida y muerte, de supervivencia.

La pregunta es, ¿desde dónde funcionamos en situaciones normales en nuestra vida? ¿Cómo es nuestra comunicación con los demás, y con nosotras mismas, en esas otras situaciones, normales, en nuestro cotidiano vivir?

Elsa nos anima a plantearnos si esa persona tan recta, tan rígida, tan crítica, tan negativa, es más inteligente, o simplemente es más negativa, y más bruta que una piedra del Cretácico inferior (en una interpretación de sus palabras, mira el video mejor).

Y ahí vuelvo a la captura de pantalla del video de Elsa, y a las palabras que nos ha regalado Rocío, en el patio de mi cole también hay muchos otros niños sin edad que juegan y lo ven todo de colores y tropiezan y se levantan y siguen y no pasa nada y se lo pasan “pipa”, una profesional del mundo de la comunicación con la que confío en colaborar, porque es un gusto trabajar con personas con las que el grado de coincidencia, mira que es bonito coincidir, es grande, y con valores que hacen fácil que el proceso de compartir, comunicar, e innovar (probar, equivocarse, aprehender, levantarse y seguir) sea posible.

Rocío, muchas gracias por compartir.

inteligenciaynegatividadmon   así lo vimos…

recientemente hemos publicado un post que explica, jugando, los 7 chakras, en grupos de 3. Los 3 inferiores, infra-diafragmales, centrados en la supervivencia, nos permiten sobrevivir, pero nos llevan a vivir en la sombra. Los 3 superiores, supra-diafragmales, nos permiten conectar con nuestra luz, con nuestro buen-sentir (4, el chakra del corazón), con nuestro buen-decir (5, el chakra de la comunicación), y con nuestro buen-pensar (6, el chakra de la cabeza).

desde oé corazón promovemos el storytelling corporativo con una base sólida, el buen-sentir, el buen-decir y el buen-pensar de un grupo de personas voluntarias, de cualquier rango / nivel funcional y de cualquier área de la organización. Una comunicación que florece en el respeto, en el cariño, en valorar lo que de positivo hay en el mundo que nos rodea, también en el trabajo, y en nuestra organización, ese ente que nos cobija y al que de alguna forma todas nosotras damos vida, de forma cada día + congruente, desde nuestro pensar, nuestro sentir y nuestro hacer.

 

yo también soy más tonto que un plato de habas

Hablo con Silvia por teléfono que me sorprende con una frase preciosa de despedida. “Dime algo”. Le pregunto qué, y se ríe. “Dime algo, lo que quieras, si al final me conformo con bien poco. Si soy más tonta que un plato de habas”.

Es el cierre de una conversación en la que hemos hablado de los problemas que tiene una amiga suya, Belén, en una relación que mantiene con Diego, su actual pareja, en la que se ha obsesionado con la limpieza, en la que le controla el qué y el cómo, y en la que él recibe estímulos que aparentemente no le hacen caminar en la dirección correcta, al menos en términos del desarrollo de la relación.

Es el cierre de una conversación en la que me cuenta que en un tiempo ella también fue super-híper-requete-perfeccionista con la limpieza y el orden, un tiempo en el que estaba también muy sumida en la melancolía, en la tristeza, en el pesar. Un tiempo en el que no entendía los comentarios de su hermano que le animaba a no escuchar música que le pusiera más depre.

Hoy Silvia está viviendo un proceso en el que se permite mucho más jugar, reír, ver series tontas, escuchar música alegre, en el que ha empezado a practicar padel con una amiga, en el que se da sus regalos, sus paseos para desconectar del trabajo, ya que es autónoma y trabaja desde casa colgada todo el día al teléfono y a internet.

Cuelgo el teléfono, tras bromear nuevamente sobre mis honorarios, “ya sabes que cobro por resultados”, acabo de fregar los platos del desayuno, y me acuerdo de una sonrisa preciosa, la de mi hijo Gorka, que no es especialmente pródiga, pero sí que es fenomenal, una sonrisa enorme, plena, que ilumina la estancia en la que se da, y me cuelgo a mi ordenador, a ese monstruo que devora horas y horas, algunas productivas, otras no tanto, y me pincho a una sonrisa y a un sentimiento agradable, algo así como el calorcito interior.

Pienso en lo bonito que es vivir en el sí, en la sonrisa, en la alegría de lo pequeñito, en la celebración, en el asombro, en los detalles.

Se me juntan los detalles y la figura de Diego, y me acuerdo de hace ya un tiempo, ¿son 20 años ya?, un comentario de mi hermana, que le comenta a mi madre de vuelta a casa tras una visita que me hizo en Barcelona, en mi primer trabajo, que no es que Mikel sea sucio, “es que no ve el polvo”.

Me sonrío con la mirada en el retrovisor de mi vida, ahora que he aprendido a barrer, a lavar y a planchar, a cocinar y a lavar, ánimo, Diego, que se puede, y entiendo que hay detalles, como el polvo, que es mejor no mirar, y que hay otros, qué razón tienes, Silvia, que no hay que dejar pasar. Unos nos llenan la mochila del no. Otros nos calientan el corazón.

Sigo sonriendo, más tonto que un plato de habas, y pienso en la próxima llamada de teléfono, la siguiente oferta con plastilina, la siguiente sonrisa inalámbrica o en papel.

Silvia, Belén, Diego, Susana, Gorka, qué bueno que estáis en mi vida. Qué bonito es compartir.

solmon   Así lo vimos…

y así lo oímos … con Maná

y apareciste con tu luz, no, no me abandones, no, nunca mi amor, gloria de los dos, tú eres mi sol, tú eres mi todo, todo, todo, tú eres bendición, …

… porque enseñamos a contar cuentos, otros más formales lo llaman story telling, con recursos varios, también con videos de Maná.

Porque somos lo que oímos, lo que comemos, lo que bebemos, lo que leemos, lo que pensamos y sentimos, y las historias que contamos, con polvo o sin polvo, tú eliges.

viviendo una vida plástica (vaya, vaya, aquí sí hay playa)

abc plastilina

es viernes 04 de Abril de 2014. Me junto con Silvia y con Edita en una terraza en Sant Cugat, cerca de Barcelona, camino de una presentación en la Universidad Autónoma de Bellaterra. Estoy en inferioridad.

hace unas semanas que se ha producido un flechazo, otro más, en internet, al ver un vídeo de Edita Olaizola en una paseo, eso que ahora se llama navegar, por la red de redes.

El flechazo se ha convertido en conversación, y la conversación en reunión.

Nos sentamos en una mesa en una de las tres opciones que Edita nos ofrece para picar algo y charlar.

Elegimos salado y sol, tan cerquita como estamos del mar.

En la conversación compartimos parte de nuestra vida reciente, y nuestros intereses comunes, en los que se filtra un enfoque plástico en la colaboración con nuestros clientes en procesos de consultoría, ayer, que van derivando hacia acompañamiento, hoy.

Una frase de Edita empieza a resonar en mi mente después de separarnos. Yo, si pudiera, no haría ofertas. Y de hacerlas, las hago con plastilina. En clara referencia a la necesidad que existe de crear un marco de actuación flexible, para incorporar las modificaciones que el proceso requiere en cada situación.

Es como entender que el camino se manifiesta en el caminar, y si bien es necesario tener un objetivo claro, definido, también lo es estar atento a las manifestaciones del proceso.

Me reúno con un potencial cliente, y le escucho, y escuchándole le entiendo. Y entendiéndole, le hablo, y él me escucha.

El milagro está Próximo. Desde la comprensión de la necesidad del otro, modifico mi propuesta y le doy cierta plasticidad.

Vuelvo a la oficina tras un fin de semana en el que no dejamos de observar y de aprender, y la plastilina va cogiendo forma en un universo tan serio como juguetón.

Me propongo que la próxima oferta que lanzo al cliente sea más plástica, más moldeable, y que tenga un punto de escucha al proceso, y capacidad de respuesta en el actuar.

El grupo que preparamos para esta necesidad concreta, de 3 colaboradores, entabla una conversación, para definir la oferta final, en la que, qué maravilla, el cliente también quiere participar.

Si lo pienso en alto, me parece lo más natural. Todos queremos ser parte del proceso. Todos queremos participar.

Y participando, somos parte, del camino y de la solución.

Al fondo del camino nos espera un no o un sí, pero es mucho más interesante caminar así.

abcmon   Así lo vimos…

En el proceso propuesto, de 3 fases, empezamos por las letras A, B, C, pero estamos abiertos a la D, y a la K. Un nuevo abecedario se abre ante nosotros. Un ABeCeDario plástico, moldeable, un abecedario que traduce valores en comportamientos, y los comportamientos en historias de cómo pasó, cómo la teoría se convirtió en realidad, en algo vivo, que conforma, en el día a día, nuestra organización, abriendo la puerta a procesos nuevos y nuevas formas de hacer, que, desde la participación, incluyen fases de asombro, reconocimiento, agradecimiento y celebración.

Porque trabajamos para co-crear ámbitos de trabajo y relación en los que las personas se encuentran con sus creencias, con sus valores, y con los puntos de conexión con los valores de la organización en la que se desarrollan, aplicando nuevamente su potencial y su pasión.

valores compartidos, comportamientos plásticos, historias de ayer, hoy y siempre, de mi vida, de mi organización, de los proyectos en los que participo, convertidos en etapas y pasos, que vuelvo a celebrar, desde la admiración y el asombro, porque es tan bonito compartir y celebrar…

Me acerco de vuelta a Madrid, con ese regusto que deja el aire de mar, Colón y el nuevo mundo, el pan con tomate y las Ramblas, Bellaterra y Sant Çugat, ríos de gente aquí y allá, y me acuerdo de una vida pasada en Barcelona. Definitivamente, vaya, vaya, aquí sí hay playa.

la conversación Goetheana

agua2teke  si te suena raro el título de hoy, no es de extrañar. A mí también me suena un poco raro. ¿Qué es eso de la conversación Goetheana? Bueno, tal vez tenemos que admitir que casi nadie sabe lo que es, porque se practica bien poco.

Imagínate que entablas un proceso de discusión, si es posible más cercana al discuss inglés que a la discusión española. Cada cual tiende a argumentar con base en su marco de creencias, valores y experiencias, hasta ahí todo lógico. Pero, y eso también es normal, quiere llevar el ascua a su sartén.

agua7tekeDe esta forma, nos encontramos en la organización, vamos a suponer que en la mía, para que nadie se sienta aludido, con actividades relacionadas con la persuasión, la resolución de conflictos, la negociación, que muchas veces deriva en un proceso para minimizar la pérdida para las partes, un cambio de cromos en el que finalmente adoptamos una solución de compromiso, una especie de convenio de convivencia. No te doy todo lo que quieres, tú tampoco a mí.

agua5tekeEn estos procesos normalmente, hay un perdedor, si no varios. Yo gano – tu pierdes, yo pierdo – tú pierdes, o llevamos a esa situación de compromiso, que a veces alguien vende como ganar – ganar, pero que ha sido en realidad un todos pierden. Porque, si somos francos, todos hemos perdido un poco en el proceso. Pierdo yo, que no me voy enteramente satisfecho, pierdes tú, que no estás totalmente satisfecha, y pierde la organización, que no ha obtenido la mejor solución posible.

agua6tekeA veces, el conflicto se agrava tanto, que es necesario que aparezca una figura, que formalmente o informalmente, realiza actividades de mediación. Se le llame o no mediador, o la reconozcamos como el pacificador, a veces hace falta esa persona que templa gaitas, y que hace que el conflicto se diluya, y una postura intermedia y de compromiso sea factible.

¿Por qué ocurre todo eso? Por lo que hemos expuesto anteriormente. Porque cada persona pretende acercar el ascua a su sartén. Lo aceptamos como lógico aunque a veces no lo es.

En la conversación Goetheana, formulamos nuestra exposición DESDE LA POSTURA DE LA OTRA PERSONA. ¿Es eso posible? Piénsalo. Tu marco de creencias, tus valores, tus experiencias, eso que mi abuelo José llamaba “sucedidos” están ahí, son todos tuyos. Son bastante fijos, si lo piensas bien, porque no todos los días cambiamos una creencia ni desarrollamos un nuevo valor.

Se trata de escuchar a la otra persona, y a partir de lo que dijo, no de lo que dijimos nosotros anteriormente, seguir. Se trata de sustituir el sí pero no, y retomo mi hilo argumental, que nos han enseñado a manejar, por el sí a secas, se trata de dejarnos llevar por la conversación. ¿Qué elementos nuevos introduce el otro que me hacen pensar? ¿Qué me evocan? ¿Qué sentimientos provocan? ¿Y qué se me ocurre a partir de lo que ha entrado nuevo en la conversación desde la otra persona?

Si algo me evoca este tipo de conversación se encuentra en la palabra fluir.

agua3teke

Piensa en alguno de los conflictos en los que estás estancada con otra persona. ¿Hay algún clavo ardiendo al que te estás aferrando? ¿Hay algún punto irrenunciable en tu postura? Se vale, no te preocupas. Intenta escuchar de nuevo, intenta encontrar ese punto en la corriente en el que te puedes abandonar un poco, y mira qué ocurre. Prueba a nadar un poco a favor de la corriente, prueba. Te darás cuenta que la otra persona se siente, de repente, escuchada. Una nueva conversación ha comenzado. Sólo hay que ver a dónde nos lleva la corriente. Pero seguramente, ese río lleva a un río más grande, que quizás, quién sabe, desemboque en un mar, más grande todavía.

En la conversación Goetheana un nuevo ser, que no es tuyo ni es mío, surge. No es un ser amputado (te cambio una oreja por un ojo), no es un ser incompleto, es un ser perfecto, una nueva concepción. Si quieres ver un ejemplo en la vida real puedes verte en un espejo, hijo de tu madre, hija de tu padre, dos seres tan distintos que están en ti, una nueva realidad que los incluye y supera.

aguamon   así lo vimos…

Recientemente, me he visto intercambiando unas líneas, sin dirección, con Antonio Delgado, socio director de Video Bravo, una propuesta preciosa para el desarrollo del reconocimiento en la organización. Tuve la oportunidad de colaborar con Antonio, con Juanan, su socio, y con otro grupo de voluntarios en Prepárate Madrid 2013, y hoy, unos meses más tarde, converso con Antonio por internet, en un foro de linkedin, creo que Aedipe, con base en un post que titulo “te deseamos SUCCESS en tu comunicación”. Releo sus comentarios, y mis contracomentarios, el suyo y el mío, y me doy cuenta, o eso pienso, que no son contra-comentarios, sino comentarios al hilo, comentarios que fluyen. Lo nuevo, no programado ni planificado, que surge escuchando a lo nuevo, no planificado tampoco, la vida que sigue a la vida. Antonio, muchas gracias por ayudarme a entender qué es esto tan raro de la conversación Goetheana.

Para quien esté interesado, reproduzco la conversación.

Antonio
Excelente post, Mikel.

La referencia del libro me parece muy relevante por las claves incrustadas en el acróstico success: simple, inesperado, concreto, creible, emotivo, secuenciado.

Hace ya tiempo que estoy convencido de que comunicar es influir, y la influencia es la ambición de toda venta. Entender la comunicación como mero acto de compartir datos empequeñece lo que considero es su fin último: dejar huella en el otro.

Recuerdo cuando impartía formación en ventas -hace ya muchos años-, que dedicábamos un espacio importante a la comunicación interpersonal, como esqueleto de toda venta. De hecho, algunos programas eran en un 90% contenidos y ejercicos de comunicación pura. Curiosamente, las personas que desde el principio entendían porqué “tanto de comunicacón” en un curso de ventas, eran las que luego más vendían.

Al final, con esto de la comunicación descubres que la clave de la venta no la tiene el vendedor (seductor) por muy buen “pico de oro” que tenga, sino el cliente (seducido). Saber qué es inesperado, concreto, creíble y emotivo es terreno del cliente. De ahi que un buen vendedor sea un gran preguntador y escuchador para que al comunicar su mensaje encaje como un guante en la orografía de necesidades y expectativas del “comprador”.

Sin una buena prospección previa acerca de “dónde está mi interlocutor”, el que un mensaje “llegue” es una lotería: si toca, es que has tenido mucha suerte. De ahí que los que son buenos en ventas (por ejemplo, las multinacionales de gran consumo) gasten tanto en preguntar y escuchar antes de hablar que, por cierto, lo vienen a llamar -curiosamente- “investigación de mercado”.

Mikel

Mejorado con tu comentario, Antonio.
Simple, inesperado, concreto, creíble, emotivo y con una secuencia de acontecimientos, y si es posible, orientado al mapa de tu interlocutor. Nunca está de más escuchar, escuchar, y escuchar, antes de empezar a hablar. Muchas gracias, Antonio.

Antonio

Gracias Mikel, por tu guiño y tu eco.

Cada vez me creo más que muchos de nuestros “males sociales” provienen de cierta sordera congénita en los grandes decisores. Sordera por quizás creer que “su mensaje” es mejor y más preciso que el de los demás, por lo que escuchar es perder “calidad del dato”. Les queda un trecho hasta aprender que cada vez más las verdades lo son en la medida en que son “socialmente compartidas” y no tanto “institucionalmente impuestas”.

Pero bueno, no nos vayamos de campo semántico. La venta / persuasión siempre ha tenido dos senderos para avanzar, la atracción por algo deseable y la evitación de algo indeseable. Esto es, puedo lograr tu adhesión desde la promesa de alcanzar algo positivo y deseado (el cielo), o bien desde el miedo a sufrir si no aceptas mi propuesta (el infierno).

Para esta segunda vía de venta, escuchar es menos necesario, ya que el miedo a sufrir es universal y de aplicación con éxito garantizado en el corto plazo. Un ejercicio curioso es repasar cuantas acciones hemos hecho en nuestra vida desde una u otra motivación, para valorar el contexto en el que nos movemos.

Sobra decir que los efectos secundarios de cada opción de persuasión nos llevan a escenarios muy distintos en términos de crecimiento y desarrollo, de confianza y de colaboración.

– Entonces, ¿cuál he de elegir, oh, maestro?
— Para elegir con sabiduría, primero has de contarte el número de orejas y de lenguas que posees. Usa entonces en mayor proporción aquello en lo que estés más dotado.
– ¿Quizás he de escuchar el doble de lo que hable, maestro?
— Quizás….

Mikel

Antonio, al leer tu comentario, tal vez en la línea del cielo y del infierno, mi mente ha viajado a un libro en el que preguntaban cuál es el contrario del miedo, o temor. Hasta entonces no había pensado que el contrario del miedo es el amor.

Poco a poco voy profundizando en la idea, me está tomando unos años, y no me cabe la menor duda de que este mundo sería diferente si tomásemos más decisiones desde el amor (la promesa de alcanzar algo positivo y deseado, la mejor opción, la más bonita, bella, noble y justa, la más ecológica, y que tiene más en consideración a todas las partes involucradas), y alguna menos desde el temor (y como pasa en la película del señor de los anillos, mejor no nombrar lo innombrable, ese ojo maligno que nos observa y nos hace temer por nuestro trasero, nuestro puesto y nuestros privilegios),

2 orejas y 1 lengua, un corazón y un dispositivo pequeñito en un sitio recóndito del cerebro, que se activaba para que nos comiera el tiranosaurus rex. El día en el que los usemos en función de su número (en el caso de las 2 orejas y la 1 lengua), o de su dimensión (el corazón y la amígdala), tenemos un mundo nuevo para compartir.

– ¿Quizás he de escuchar el doble de lo que hable, maestro?
— Quizás …

– ¿Quizás he de escuchar mi corazón y visualizar la mejor opción posible antes de echar a correr como un descosido, maestro?
— Quizás …

Y si el post se te ha hecho corto, un poco de musiquita, reconociendo que, cuando de emociones se trata, y la conversación tiene mucho de eso, nuestra agua se mueve, porque somos agua.

Agua, de Jarabe de Palo

perder un año para ganar la vida

barcoEn una actividad reciente en cliente, en un taller titulado “el mando intermedio en una organización innovadora”, presenté varias de las dinámicas de oé corazón, varios juegos para pensar, para reflexionar y hacer diferente.
Y me presenté por medio de una historia, una historia personal, porque no hay nada más universal que lo más personal, de la misma forma que no hay nada que mueva más a una persona que una historia de otra persona, una historia con corazón.
Ese día, me presenté con la historia de un niño, que en primero de primaria tuvo que cambiar de colegio, porque en la primera quincena de Octubre, casi sin un mes de curso, ya estaba catalogado como el monstruo de la clase. Además, entre otras circunstancias, la profesora y tutora estaba estresada porque no iba a conseguir acabar el temario, de primero de primaria, no se lo pierdan, señoras y señores.
Recapacitando sobre la historia del niño, no pude evitar una frase relativa a Gorka, mi hijo mayor. Perdiendo un año, ganó la vida, que impactó, vistas las evaluaciones del taller, a una persona. Porque lo que nos pasó fue exactamente eso.

Gorka cambió de colegio, y nos ofrecieron, ya que era de diciembre, una plaza en jardín de infancia, tras un periodo de evaluación de 2 semanas. Repetir un año, en resumidas cuentas, algo con tan mala prensa hoy en día, en un entorno en el que estamos tan interesados en ganarle tiempo al tiempo, donde rápido se entiende como mejor, y repetir curso es sinónimo de fracaso escolar.

El diagnóstico de Mariana fue contundente:

  • a Gorka le faltaba jugar,
  • y tiene miedo al profesor.

Tras reconocer los síntomas y aceptar el diagnóstico, Gorka estaba repitiendo el último año de jardín de infancia.

10 años más tarde podemos evaluar los resultados de lo que hicimos, y vemos un chaval sano, fuerte, responsable, buena gente, amigo de sus amigos y buen estudiante. Y aunque es imposible evaluar los resultados de lo que no hicimos, supongo que ya te has parado a pensar al respecto (no sabemos los resultados del camino que no tomamos), todo parece indicar que no medicarle con Ritalín como nos recomendaron en el centro educativo del que salimos huyendo fue un acierto.

Para este niño pequeño parar un año fue un regalo. Volver a jugar y a disfrutar de su infancia, de los columpios y del arenero fue una maravilla del mundo mundial. Y lo fue para toda su familia, que entró en contacto con otro ritmo y otra forma de hacer.

Gorka, nunca me ha tocado tanto una evaluación, y me lo permito repetir, qué regalo, perdiendo un año ganó la vida. Es curioso cuantas cosas se pueden hacer en un año, una unidad de medida en el que caben tantas cosas, con su invierno y su verano, con su otoño y su primavera.

Echo la mirada atrás y veo los primeros posts de oé corazón, publicados en marzo del 2013, a modo de recopilación de una serie de posts anteriores, publicados en diario responsable, un saludo desde aquí, Jordi, todo el éxito del mundo en el evento de esta semana, con referencia a la responsabilidad social, y los siguientes, ya en abril del 2013, con la impronta tonta de oé corazón, con ese modo de contar y entretejer historias con retazos de otras historias, y pienso qué estoy haciendo.

Sin duda, estoy haciendo lo que Gorka me enseñó. Estoy jugando en mi arenero, construyendo una historia diferente, una historia en el que hombres y mujeres mayores se vuelven a permitir jugar, también en el trabajo. Un juego inocente, en el que no hay miedo al profesor, ni al jefe, ni a la compañera, ni al subordinado, ni al qué dirán.

Un juego en un espacio con corazón, en el que los sentimientos pueden aflorar, en el que las emociones sí forman parte de nuestro ser, y se entrelazan con nuestro pensar y con nuestro actuar.

Un espacio en el que, poco a poco, el profesional se encuentra con su Ser, y se da cuenta de que esos atributos redescubiertos de la infancia, la desinhibición, la curiosidad, la dinámica de prueba y error, le hacen mucho más flexible a la adversidad, y le permiten volver a construir castillos más fácilmente, si el anterior se rompió este va a ser mejor. Un espacio en el que poco a poco el profesional se encuentra con otros profesionales, y se reconocen como personas y como grupo, y se dan cuenta de esas capacidades nuevas, que siempre estuvieron de forma potencial, que están redescubriendo juntos.

Porque qué fácil es crear cuando nos quitamos tres capas de miedo (cómo me voy a mostrar, qué dirán de mí, qué va a pasar) y nos aventuramos nuevamente en la pregunta, en el no sé, en el vamos a tener que probar…

Hace un año pensé que un blog podría ser una buena forma de compartir el camino de oé corazón con toda aquella persona que estuviese interesada en escuchar, en sentarse a escribir, a leer, a responder, a interactuar. Poco a poco, el camino se manifiesta y nuestra particular forma de hacer, plagada de reflexiones, de preguntas y de conversaciones, tan parecida a tricotar, da paso a otra reflexión compartida, a otro post.

Perder un año para ganar la vida, parar un poco para pisar con más fuerza y determinación, definitivamente qué bonito es este camino, también en el seno de tu organización, convertida en una unidad generadora de innovación.

barcomon   Así lo vimos…

1 año creando posts

9 años en lontananza nos permitirán evaluar los resultados de alguna de las decisiones que tomamos hoy, sin miedo a cómo nos vamos a mostrar, al qué dirán, a qué va a pasar, sin miedo a experimentar y a jugar, elementos clave de la creatividad. También de la innovación.
 

las 6 claves de una comunicación contagiosa, una comunicación de éxito (SUCCESS)

ideasquepegan2Cualquier persona que esté al cargo de un equipo de personas, o cuyos resultados se vean condicionados por un buen (o mal) proceso de venta, debería estar al corriente de 6 claves, sólo 6, que un buen mensaje debe tener, para que se propague como el fuego.

Estos 6 contenidos se pueden encontrar en la palabra inglesa SUCCESS, una palabra con 7 letras.

En este mundo en el que vivimos, en el que vendemos y vendemos, ideas y proyectos, y no paramos de vender, muchas veces, un directivo termina satisfactoriamente una presentación, normalmente en powerpoint, en la que que ha pinchado sus conclusiones, y cree que ha conseguido comunicar con éxito sus ideas, aunque lo único que ha hecho es compartir datos. Y donde está escrito cualquier directivo podemos escribir y leer cualquier persona, tú, o yo.

Sin embargo, algún día se dará cuenta, nos daremos cuenta, de que nada de lo dicho ha causado efecto. Porque hemos compartido datos, pero no hemos creado ideas útiles y duraderas. No hemos contagiado nada. Nuestra idea no pega, y no se ha pegado, y nadie se la lleva puesta a su casa.

Para que una idea sea contagiosa, útil y duradera, debe conseguir que el público:

  1. Preste atención
  2. La comprenda y recuerde
  3. Esté de acuerdo o la crea.
  4. Le importe
  5. Sea capaz de actuar al respecto.

La clave para que se den estos 5 movimientos se encuentran en las letras de la palabra inglesa SUCCESS

  • S de simple (y aquí coinciden inglés y castellano),
  • U de Unexpected (Unívocamente inesperado),
  • C de Concrete (Concreta)
  • C de Credible (Creíble)
  • E de Emotional (Emotiva).
  • SS de Sequence os eventS (Sucesión de hechos).

Unívocamente inesperada para que el público preste atención,

concreta para que cualquiera pueda comprender y recordar,

creíble para que cualquiera pueda estar de acuerdo, o al menos creer,

emotiva, para que a las personas que la escuchan les pueda importar,

y en sucesión de hechos para que cualquiera sea capaz de actuar, para que la historia mueva a la acción.

En este resumen final, como observarás, hemos dejado uno de los elementos, simple, fuera del listado, ese simple que permite compactar el mensaje y limar la esencia del mensaje. El mismo simple que facilita todo el proceso, pero sobre todo que las personas asistentes comprendan el mensaje y actúen. Porque el fin último de una comunicación que pega es que mueva a la adhesión y a la acción.

ideasquepeganmon   Así lo hemos visto…

Si entendemos y analizamos a qué nos referimos con un proceso de venta, al final creo que podemos estar de acuerdo en que no paramos, todo el tiempo, de vender algo, cualquier cosa (en forma de ideas, proyectos, productos y servicios, nuestra capacidad para hacernos cargo de algo, y ahí también incluimos el ámbito familiar y a los niños, la comprobación de la mochila para el viaje del fin de estudios del mayor o la tartera con el sanchwich y la bebida de la pequeña, así como cosas con más enjundia, como colgar la ropa sin que se note el hilo del tendedero, o su contraria, encontrar el hilo por el que sí se dobla y plancha la manga de la camisa, siempre en el mismo sitio), en todos los ámbitos de nuestra vida.

Por ello, es extraño que nos hayamos pasado más de 20 años estudiando, si contamos primaria, secundaria, bachillerato y universidad, más posteriores cursos de especialidad y formación, y muchos no hayamos asistido a un buen taller de ventas.

O tengamos capacidad retórica, capacidad de exposición oral, y no hayamos recapacitado qué elementos tiene que tener un mensaje para que se propague como el fuego.

A mí el destino me llevó a un evento en el que personalidades de la investigación y de la divulgación, mayormente norteamericanos, recibieron un mensaje del organizador y un regalo.

  • Todo su saber se podía y debía aquilatar en una presentación de divulgación que captara la atención de los asistentes en 10 minutos.
  • Y el regalo, en forme de libro, con título Pegar y Pegar, de los hermanos Chip Heath & Dan Heath.

Yo lo compré (a veces bromeo, y cuento que es el libro más caro que he comprado en mi vida, ya que me costó 2040 €, 2000 € del viaje hasta Puebla, México, pasando por DF, 20 de la primera vez que lo compré, y del préstamo que hice sin devolución, 20 € más al volverlo a comprar). El libro se reeditó, pero no lo encontré por espacio de dos años largos. Pasaba por una librería, y me decían que estaba descatalogado, pasaba por otra, y me contaban que me podía apuntar, y que me avisarían cuando se reeditara.

Hasta que me decidí a buscar diferente, y busqué por autor, cosa que no se les había ocurrido a los libreros que me atendieron. Los mismos hermanos tenían otro libro, qué curioso, que se titula Ideas que pegan, MADE TO STICK. Efectivamente, lo único que le habían cambiado al libro era la portada y el título, ese pequeño detalle que, a veces, permite vender mejor.

Por qué algunas ideas sobreviven y otras mueren

IDEAS QUE PEGAN, MADE TO STICK,

un título contundente, de Chip Heath & Dan Heath,

una obra que te recomiendo,

aunque a mí la otra portada me gustara más.

pegarypegarmon   Así lo vimos (hace unos años ya) …

Si te interesa, hemos editado posts independientes para cada una de las 6 claves de una comunicación contagiosa, a modo de ejemplos, no de receta. Espero que te sirvan para comunicar cada día mejor. Ideas que el público recuerde, que crea, ideas que le permitan emocionarse y vibrar contigo, y que le muevan, definitivamente ese es el objetivo, a la acción.

6 Sucesión de hechoS http://wp.me/p3iA9W-Mr

4 creíble, La tren-bu-cleta http://wp.me/p3iA9W-Mz

2 con sorpresita, Juan Carlos tercero, donde tus sueños te lleven, http://wp.me/p3iA9W-MD

5 emotiva, un poco de emocionalidad, por favor,  http://wp.me/p3iA9W-N4

3 concreta,  el lobo de Wall Street, cuando más no es mejor, http://wp.me/p3iA9W-Nv

Como puedes ver, hemos dejado el 1, simple, para otra vida.

“Mejor muerta que simple.”

Comunicar para crear nuevos escenarios, para crear juntos. Un mundo bueno, bello y justo. Aprender (conocernos) y comunicar (hacer contacto) para transformar.

Aplicamos la metodología de Ideas que pegan, en programas de story telling empresarial.

Si quieres más información, puedes consultar en community manager 3.0, Organizaciones que cuentan y encuentran cuentos,

organizaciones que enCUENTrAN CUENTOS.

seres fantásticos y divergentes

5 me acuerdo de un juego de cuando Gorka y Maitane, mis dos hijos, eran pequeños. O, si soy sincero, más pequeños. El juego, como muchos de los juegos diseñados para niños, tenía un componente didáctico. Su objetivo era que el niño, casi bebé, montara puzles de 3 piezas. Las figuras, sobre piezas grandes de cartón, eran dibujos de animales: la gallina, el perro, el lobo, la oveja, el conejo, … Para facilitar el trabajo cada animal tenía un fondo de color distinto: rojo, granate, azul clarito, verde lima, …, una especie de guía didáctica para papás. Cada animal era un cuadrado de cartón, que se había dividido en tres rectángulos, ocupados, si miramos de arriba hacia abajo, por cabeza, cuerpo y piernas.

Hasta ahí, nada anormal, un juego de niños.

Y a partir de ahí, donde se acaba la normalidad, surge la magia. Cuando Maitane y Gorka aprendieron a montar los animales, el juego cambió. Y empezamos a montar animales fantásticos. Animales con cabeza de perro, cuerpo de gallina y patas de conejo, por poner un ejemplo. Porque las fichas tenían una característica peculiar: las dimensiones del corte superior, a la altura del cuello, y del corte inferior, a la altura de las caderas, tenían el mismo ancho. Y las figuras que resultaban tenían ese punto de armonía mínimo que da el tener un cuerpo “continuo”. Pero eran seres locos, grotescos, divertidos, raros, atípicos, maravillosos. Me acuerdo el concurso de hacer el muñeco más extravagante, el más chaladito, el más simpático.

Miro atrás y doy gracias a ese juego y la posibilidad de haber disfrutado ese proceso de acompañamiento a mis hijos, qué ratos más divertidos.

Miro a mi tiempo presente y pienso en las personas en las que se están convirtiendo mis hijos y en las personas que nos vamos convirtiendo sus mayores, seres con una cabeza (mente), un tronco (corazón) y unas piernas (voluntad). Y me pregunto si nuestro destino es Ser un lobo con cabeza de lobo, cuerpo de lobo y piernas de lobo, una oveja con cabeza de oveja y piernas de oveja, y un gato con cabeza de gato, tronco de gato y piernas de gato.

Me pregunto si llegar a eso es nuestro ideal, y si esa descripción tiene algo que ver con los términos linealidad, uniformidad, congruencia, coherencia, o con pensar, sentir y hacer lo mismo.

Miro hacia atrás y me pregunto si no somos todos un poco como esos seres con cuerpo de cobra, cabeza de faquir y patas de gallo, por poner tres animales que no estaban en nuestro juego del tres. Miro hacia dentro y me pregunto si no es magnífico, como juego para toda una vida, de introspección, de prueba y error, de descubrimiento.

5mon   Así lo vimos…

Como en el juego de la cabeza, el tronco y los pies, caso dos ideas que no tienen relación aparente, salvo que están en este mismo post.

Donde en mi vida relacionada con el desarrollo de las personas juego a los seres fantásticos (esta cabeza, vamos a ver qué tal queda con este cuerpo y estos pies), espacio con el que se relacionan estas líneas, en un proyecto relacionado con las tecnologías de la información, otra vida paralela, quiero que todos los datos tengan cabeza, cuerpo y pies. Miro al espejo y reconozco un gesto divertido, como que me dice, “cómo eres, Mikel”.

Y para acabar con el post, me acuerdo de una conversación reciente con Gorka, en la que me hace un resumen de un libro que acaba de leer, y que seguramentepronto veremos en el cine : “divergentes”. En un mundo que por supuesto no es éste, las personas tienen que encajar en un patrón: la erudición, la valentía o la moral, por poner sólo 3 ejemplos, siempre 3. En función del patrón predominante de cada persona, se le mantiene en su familia y entorno de origen (lo que es lo más normal, teniendo en cuenta la fuerza que ha tenido una madre, un padre, unos hermanos y unos profesores del mismo “sesgo” en su desarrollo y educación), o se le re-asigna en un nuevo entorno (imaginamos la niña que nace en un entorno de erudición pero es del grupo valentía). En ese extraño mundo, que no tiene nada que ver con el actual, hay seres divergentes, que no son claramente asignables a un sesgo. Digamos que, por ejemplo, tienen notas similares en erudición, valentía y moral. Esos seres, en ese mundo, son peligrosos. Te preguntarás por qué, como me pregunté yo. Son peligrosos por impredecibles, porque nadie sabe cómo van a responder, cómo se van a comportar o qué es lo que van a hacer.

Miro hacia adentro y a mi alrededor, por mí y por todos mis compañeros, y otra sonrisa de complicidad con la realidad se dibuja en el espejo que no hay frente a mí. Afortunadamente, estamos en un mundo parecido a ése, pero al revés, lleno de divergentes. Cabezas de elefante sobre cuerpos de mantis religiosa y pies de toro pueblan nuestra realidad.

Ya sé que yo también quiero tener alineado el pensar, el sentir y el querer, ser congruente y, si me está permitido y es posible, levitar, pero me parece que por lo que me queda de día me voy a dejar ser una persona normal. Gracias, Gorka y Maitane, por compartir conmigo el juego del tres. Gracias, Edita, por animarme a recordar lo bonito que es construir sin pies ni cabeza, fantástico y divergente, pero al revés.

6 ingredientes para una historia que pega (el lobo de Wall Street, cuando más no es mejor)

ellobo2Hace unos años tuve la suerte de ser invitado al primer congreso de las ideas, que se celebró en Puebla. En este congreso a todos los ponentes, personalidades de renombre mundial, investigadoras, escritores, científicas, divulgadores, personas sesudas todas ellas, les animaron a leer un libro, para que aquilataran su saber, y su mensaje, en 10 minutos, por medio de una historia que tuviese 6 ingredientes.

Como no nos gustan las listas, por lo estructurado, por lo cerrado, por lo sintético, te animamos a que pienses en los 6 ingredientes a partir de ejemplos, como el que sigue a continuación. Y si te parece, tras el sexto, secuencia de sucesos, el quinto, auténtico, el cuarto, con sorpresita, y el tercero, emocional, vamos con el segundo, que tiene como base una película que hemos tenido la oportunidad de ver en el cine hace no demasiado tiempo: “el lobo de Wall Street”.

ellobo2

El lobo, desde mi punto de vista, es una película que tiene cierta semejanza con una fábula de Esopo, autor de la Zorra y las Uvas, La liebre y la tortuga, El lobo con piel de cordero, y tantas otras fábulas famosas.

Aproveché una invitación de Ignacio, amigo y compañero en el desarrollo de oé corazón, para participar este viernes en una tertulia / cine fórum en el café Isadora, en pleno centro de Madrid, en el barrio de Malasaña. Como no he visto la película entera, me abstengo de opinar en el café, pero sí me parecen muy certeras las apreciaciones de Ignacio y de Fernando, amigo suyo. Volviendo a casa, despachamos la segunda parte de la película.

Si la has visto, yo te haría una pregunta, la misma que lanzó Fernando a las contertulias, mayoría femenina, del café Isadora: ¿cuál es la intención del director?

En una cinta en que todo es excesivo (incluyendo el metraje, 3 horas, lo explícito y grotesco del sexo y las drogas en la oficina, aquí te pillo aquí te mato convertido en bacanal, y el uso y abuso de la prostitución asociada a la vida personal y al negocio), yo creo que la intención del director es poner sobre la mesa los valores asociados al dinero, en qué se convierte la vida cuando el leit motiv es “la pasta por la pasta”.

Aunque hay opiniones en el café que están de acuerdo en todo lo contrario (la película no versa sobre el dineros sino sobre el poder, la fama, las ventas, el reconocimiento), y aquí parece que hemos visto películas diferentes, yo creo que el lobo de Wall Street trata sobre el gran paquete del dinero, cuando entra fácil, y en cantidades ingentes.

Me acuerdo cuando era joven, un mensaje que recibí de mi abuela, y también de mi madre, esposas ambas dos de marinos de la marina mercante. El dinero del marino, tan trabajado, tan costoso, se mira, se cuida, se estira, se gasta con sumo cuidado. Porque lo que mucho cuesta, mucho se valora.

Y si ese pensamiento encierra una creencia, con la que no tenemos por qué coincidir, la fábula del lobo encierra la creencia contraria. Y me explico.

Al comienzo de la peli, tras una conversación sobre dinero,

“¿Cuánto has ganado el mes pasado?”

“53.000 dólares”, creo que le responde el lobo,

“me refiero el mes pasado”

“sí, el mes pasado”

“¿me lo puedes demostrar? Si me lo puedes demostrar paso a trabajar para ti.”

“Sí, mira”

el que será el segundo de el lobo sale corriendo a llamarle a su esposa por teléfono para decirle que acaba de cambiar de trabajo. La pasta es la pasta. Da lo mismo lo que haya que hacer para conseguirla (engañar al pobre, fontaneros, electricistas, pensionistas, con operaciones que tienen un 50% de beneficio para el broker / operador).

La cinta, como buen cine de Hollywood, huye de la mesura de Esopo, y entra en el modo de repetición, para que no nos despistemos. ¿Mujer? La más guapa. ¿Barco? el más caro. ¿Casa?, la más grande. ¿Despedida de soltero?, la más salvaje. Que no quede nada sin contar, pero siempre la más.

Y una vez que hemos huido de la mesura, más dinero que lleva a más despilfarro, a más drogas, a más descontrol, a mentiras más gordas, a más prostitución, hasta que no sabemos dónde queda el respeto por el otro, y el respeto por uno mismo, en un mundo en el que todo se compra y todo se vende. En el que la historia no acaba bien, aunque pudo acabar aún peor. Una historia en la que más no es equivalente a mejor.

La película, acaba con una escena, en la que el protagonista, tras haber pasado por la cárcel, experto vendedor, encantador de serpientes, está dando un curso de ventas.

“y tú, ¿cómo me venderías este boli?”

Una pregunta muy buena, que enlazo con otra que, a mi modo de entender, es el hilo conductor del director:

Y tú, como padre, como líder, como persona miembro de una comunidad, como buena fabuladora que eres, como responsable en tu organización, ¿cómo venderías la idea de que muchas veces MÁS no es igual a MEJOR?

ellobomon   Así lo hemos visto…

Aunque no dudamos que otras personas lo puedan haber visto diferente.

A todo esto, este post tiene relación con el segundo ingrediente, que nos cuenta que una historia gana mucho cuando, como en una fábula, tiene una lectura concreta, que no es susceptible de muchas interpretaciones. En mi película mental veo un desmadre enorme como consecuencia de un grupo de gente que gana dinero sin ton ni son, y lo gasta y lo tira de la misma forma. Para que todos vean quién soy yo… o la máscara del yo soy.

Este post forma parte de la metodología de organizaciones que cuentan cuentos, y de nuestra peculiar forma de hacer las recetas, y visualizar los ingredientes.

6 ingredientes para una receta de éxito, empezando por el sexto, ya hemos llegado al segundo.

6 ingredientes para una historia que pega (un poco de emocionalidad, por favor)

Hace unos años tuve la suerte de ser invitado al primer congreso de las ideas, que se celebró en Puebla. En este congreso a todos los ponentes, personalidades de renombre mundial, investigadoras, escritores, científicas, divulgadores, personas sesudas todas ellas, les animaron a leer un libro, para que aquilataran su saber, y su mensaje, en 10 minutos, por medio de una historia que tuviese 6 ingredientes.

Como no nos gustan las listas, por lo estructurado, por lo cerrado, por lo sintético, te animamos a que pienses en los 6 ingredientes a partir de ejemplos, como el que sigue a continuación. Y si te parece, tras el sexto, secuencia de sucesos, el quinto, auténtico, el cuarto, con sorpresita, vamos con el tercero, que enunciamos en un post reciente. Para este ingrediente no tenemos ni video ni libro, pero enlazamos con una petición de Change.org.

Salvemos la Mezquita de Córdoba · Por una Mezquita-Catedral de todos 

Miro atrás, unos años más, casi demasiados, en el libro de mi memoria, y me encuentro visitando Córdoba, una mañana de domingo, y me acuerdo de un guía que nos hizo una presentación maravillosa de la mezquita de Córdoba. En esa hora que duró el recorrido nuestro acompañante nos explicó, con auténtica pasión, cómo la mezquita, cuando la catedral y las numerosas capillas que pueblan su interior tomaron su actual sitio, perdió las tres características que le definen: la luminosidad, la acústica y la visibilidad. Luminosidad para el culto, acústica para el culto, visibilidad del mirhab para el cuto. No obstante, la catedral le regaló a la mezquita más de lo que le quitó, ya que gracias a la catedral, que actuó como caja de resonancia, se salvó de la ruina la mezquita en el terremoto de Lisboa, del año 1516, si hago caso a mi memoria, o de 1755, si le hago caso a la Wikipedia.

Desde esa visita, la mezquita y la catedral son un ejemplo, para mí, de fusión cultural y religiosa. Y si me haces una pregunta, para mí es más mezquita que catedral.

 

mezquitamon   Así lo hemos visto…

Aunque no dudamos que otras personas lo puedan haber visto diferente.

Recibo el correo el jueves 13, y por algún extraño motivo, entre las películas en las que pienso para el fin de semana, se cuela “el hombre que susurraba a los caballos”.

Si no la has visto, yo te diría que es una historia que merece la pena. Es una historia en la que caben varias historias. La de un matrimonio que se sujeta de aquellas maneras, la de una mujer que sostiene con mano firme su familia y su empresa, en el complicado mundo editorial americano, la historia de un accidente en el que la hija del matrimonio, en un accidente a caballo, contra un camión que derrapa en la nieve, a punto de morir, pierde a su mejor amiga, una pierna y su alegría de vivir. Una historia en la que un vaquero servirá para sanar al caballo, y con el caballo a la niña. Pienso en la extraña relación existente entre la película y la mezquita de Córdoba.

En la película la propuesta de la veterinaria es matar al caballo. Cuando la niña, superado el trauma inicial, vuelve a ver a su maravilloso caballo, con sus muletas y pierna ortopédica, ve un animal desfigurado, encabritado, en el que el miedo ha hecho su trabajo. Si fuese por la niña, en su desolación, al caballo también lo podrían sacrificar. 2 veces es salvado el animal, por la decisión de la madre, que no se sabe por qué, se alía con el caballo.

Como dos veces salvan los representantes de la iglesia católica la mezquita de Córdoba. En primera instancia, cuando no la desmantelan, en ese tan usual proceso de desvestir un palacio del vencido para vestir una casita de campo del vencedor, que se da en los procesos de dominación cultural, y que arrasa, entre otras, con cualquier imagen y lugar de culto, y en la segunda, cuando indirectamente, le salva del movimiento sísmico, en el que se van al suelo la mayor parte de las mezquitas que quedaban en pie en la península, como castillos de naipes.

en la película la figura de un maravilloso Robert Redford les permite a caballo y niña volverse a encontrar.

Cierro los ojos y pienso cuál es la imagen más bonita posible de esta historia hoy. Pienso en una mezquita en el que el culto musulmán es posible, a pesar de pequeños problemas de acústica, de luminosidad y de visibilidad, como lo es el culto católico, un ejercicio que incluye el culto y la gestión del espacio, en un ejercicio de convivencia, de sentido común, de aceptación del otro, de lo distinto, persona y caballo, hombre y mujer, cruzados y sarracenos de nuevo juntos, para juntos disfrutar de este paseo que es la vida.

A todo esto, este post tiene relación con el tercer ingrediente, que nos cuenta que una historia gana mucho cuando tiene ese componente emocional. En mi película mental veo las lágrimas de Scarlet Johansson, y la evolución de su madre, que pasa de ser una hipercrítica y lógica directora a una persona sensible, cercana, que se permite de nuevo vivir, mientras me acuerdo de ese guía que una mañana preciosa de luz nos acompañó por una obra de arte, que no es una sino dos, y que nos explicó desde su emoción algo que no te puedes perder. Una historia de convivencia pacífica, de comprensión, de inclusión.

Este post forma parte de la metodología de organizaciones que cuentan cuentos, y de nuestra peculiar forma de hacer las recetas, y visualizar los ingredientes.

6 ingredientes para una receta de éxito, empezando por el sexto, ya hemos llegado al tercero.

6 ingredientes para una historia que pega (Juan Carlos tercero, donde tus sueños te lleven)

dondetussueñostellevenmonHace unos años tuve la suerte de ser invitado al primer congreso de las ideas, que se celebró en Puebla. En este congreso a todos los ponentes, personalidades de renombre mundial, investigadoras, escritores, científicas, divulgadores, personas sesudas todas ellas, les animaron a leer un libro, para que aquilataran su saber, y su mensaje, en 10 minutos, por medio de una historia que tuviese 6 ingredientes.

Como no nos gustan las listas, por lo estructurado, por lo cerrado, por lo sintético, te animamos a que pienses en los 6 ingredientes a partir de ejemplos, como el que sigue a continuación. Y si te parece, vamos uno a uno. Después de la sucesión de hechos (ingrediente 6), y creíble (ingrediente 5), vamos a por el ingrediente 4, esta vez sin vídeo, pero con libro.

dondetussueñostelleven

Es sábado por la noche y nos hemos juntado a cenar con Karmele y con Juan Carlos tercero, no como Juan Carlos I, rey de España. Juan Carlos tercero es la pareja de Karmele, mi amiga más vieja (de hace más tiempo). Nos conocemos de hace tanto tiempo, o hace tanto tiempo que nos conocemos, que casi no tengo claro si es amiga o hermana, ahí le va. Karmele, cuando la conocí tenía un novio, que se convirtió con el tiempo en esposo que se llamaba Jonkar (Jon Karla, traducción al euskera de Juan Carlos). Me acuerdo cuando jugábamos juntos al futbito un grupo de amigos, entre los que se encuentra mi cuadrilla de toda la vida, Josu, Contritx (Javier) y Urkitx (Javi), e Iker, compañero del insti, Iñaki, Gorka, hermanos de Javi los dos, un grupo de conocidos y amigos que de alguna forma junté. Hace 3 años, cuando me separé, Karmele, ahora divorciada, empezó a salir con Juan Carlos, otro chico muy majo, que conoció en bailes latinos, una afición tardía, no por tardía peor, un regalo en la nueva vida de Karmele. Y el sábado, en un paseo que se convirtió en cena, en el que yo le presento a Silvia, mi pareja, ella aprovecha, ya de paso, para presentarle a Juan Carlos tercero, porque por lo visto, no hay dos sin tres.

En eso estábamos riéndonos en la mesa, de tontería y media que hacemos los hombres y las mujeres, y Juan Carlos nos comienza a hablar de su verano en la India, después de un tiempo de movimiento interior y una serie de circunstancias que le llevan ahí, circunstancias o casualidades entre las que se encuentran el libro que escribe Javier Iriondo, donde tus sueños te lleven, un libro de autoayuda novelado que tiene como escenario el Himalaya.

Juan Carlos tercero se fue hasta la India a vivir un poco de lo que Javier cuenta en su libro de meditación, de contacto con el ser, con la privación, con la no necesidad, el no tiempo, con el fluir. Juan Carlos abre su móvil, y nos muestra con la ayuda del álbum de imágenes, las cuatro semanas que pasó en las estribaciones del Himalaya, y de los personajes y compañeras de aventuras, de los guías y de las costumbres, de las peripecias del viaje, peripecias y vivencias del camino mil.

La conversación gira hacia las relaciones, y el uso de wasap, y las diferencias del uso de los corazones entre hombres y mujeres, la expresión de la emocionalidad. Juan Carlos nos deleita con los últimos correos que le ha mandado a Karmele, 13 filas cargadas de corazones, y nos explica como pica de uno en uno, 100, 101, 102, 103, porque el wasap no tiene funciones de copia, corazón tras corazón. También nos cuenta que esta semana Karmele le ha vuelto a dejar. Le miro a Silvia, y no sé por qué, entre risa y risa, la conversación se me hace tremendamente familiar.

y terminamos con la importancia que le da Karmele a aprender a fluir en la vida. Sobre la mesa pintamos cuadrículas mentales, la de Juan Carlos, la de Karmele, la de Silvia y la mía, cuádriculas que forman patrones mentales, hábitos y comportamientos, que forman, pasito a pasito, nuestro día a día, y con pasos y más pasos, nuestro destino.

Vamos cerrando la noche, y reviso sus temas de conversación.

3. Hoy hemos pasado por el Corte Inglés de Bilbao. Silvia buscaba un libro de Miriam Subirana, que no tenían. En su lugar se ha comprado, “Mikel, ¿qué tal es este libro?, Fluir.

2. las emociones y el uso del wasap, esta semana me ha vuelto a dejar porque no expreso mis sentimientos, este joven no me deja de calcar.

1. Donde tus sueños te lleven, como motivación del viaje a la India. Este mismo lunes Silvia y yo nos hemos juntado a comer en Valencia con Javier Iriondo, autor del libro, con el que coincidimos en el congreso Ponte a punto en Pontevedra, allá por Noviembre, y al que, quién sabe por qué, hemos buscado y se ha presentado en nuestra vida este lunes, hace apenas 5 días.

3, 2, 1, uno, dos, tres

6, 5, 4, este es el tercer ingrediente para hacer una historia, unívocamente inesperada. La vida, me lo crea o no, no me deja de sorprender. El guionista, otra vez, nuevamente, y no para, y no para, porque no deja de crear coincidencias sorprendentes, me ha dejado alucinando.

El cuarto ingrediente de esta serie, unívocamente inesperada, lo podemos traducir como oh, sorpresa!!!, ese giro que tiene un guión que te lleva a prestar atención.

dondetussueñostellevenmon   Así lo hemos visto…

Tengo que contactar con Javier, y comentarle que he coincidido con un admirador suyo, Juan Carlos tercero, que le regaló a Karmele, mi mejor amiga, su libro, mientras a mi lado, Silvia, termina ese mismo libro, que yo compré antes de visitarle, y que Silvia, sentada delante de Karmele, su espejo, está a punto de acabar.

Les miro nuevamente a Juan Carlos y a Karmele, les veo divertidos, juguetones, sonrientes, les veo cercanos, les veo bien. Le echo una mirada a Silvia, me acerco, y le paso el brazo por encima del hombro. Estamos a sábado por la noche, en un bar precioso, delante de un espejo raro en el que mirarnos. Silvia, después de estar casada con Javier, tuvo otra pareja, a la que le sigo yo. Pensando si no seré Javier tercero, me marcho tranquilo, contento, con una sonrisa en el alma, a descansar. Les he visto tan bien…

Y si soy sincero, estas últimas líneas nos llevan directamente al tercer ingrediente de las historias que pegan: emotiva, ese componente que nos hace conectar desde otro sitio con la historia, desde la emoción, desde los sentimientos hacia las personas, tan lejos de los datos, las estadísticas y de la abstracción.

Este post forma parte de la metodología de organizaciones que cuentan cuentos, y de nuestra peculiar forma de hacer las recetas, y visualizar los ingredientes.

6 ingredientes para una receta de éxito, una receta que empezamos por el sexto, sucesión de hechos, que siguió en el quinto, creíble, y que hoy continua con el cuarto, unívocamente inesperada, oh, sorpresa!!!, y el tercero, emotiva.