celebrando la naturaleza y la vida

en la elección de estar en contacto con la naturaleza yo siempre me haría una pregunta sencilla, ¿en qué sitio me gustaría abrir el ojo de noche para contemplar el cielo estrellado?,

una pregunta que admite otras interpretaciones, ¿dónde me gustaría acostarme al ras?, ¿dónde me gustaría amanecer al nuevo día, independientemente de lo que vaya a hacer?,

y es una de estas preguntas la que me lleva a elegir la playa de los Muertos, sin lugar a dudas mi playa favorita, ya por delante de Aritxatxu, en Bermeo, pueblo natal de mis padres, para pasar esta segunda noche en la playa,

noche a la que sigue el amanecer y la mañanita, en la que voy a decicarme a esta afición casi absurda que cobra un sentido mayor según pasa el tiempo, maravillarme con la belleza de las piedras,

porque es relativamente común maravillarnos de la perfección en personas, animales y plantas, e incluso con piedras preciosas, en esta escalera de la evolución leída en sentido contrario, ser humano, ser animal, ser vegetal, ser inanimado,

pero es mucho menos frecuente maravillarnos de piedras corrientes y molientes, cantos rodados por la acción del golpeteo del mar, ola viene, ola va, y del roce con sus semejantes, otras piedras en relación,

y observo, como ocurre con las personas, que cada piedrita que puebla esta playa inmensa es única, mira qué bonita ésta, mira que bonita aquella, y se me pasan de nuevo las horas, contemplando la naturaleza,

un poco de la animada y otro tanto de la inanimada, porque las piedras también palpitan, aunque su ritmo es ligeramente más lento que el nuestro, que vive aquí y allá, a nuestro alrededor.

   así lo vimos…

a la hora de salir, dudo, ya que no sé si quedarme en esta playa la mañana entera, que ofrece una de las sombras más generosas del planeta, a lo largo de todo el día, o acercarme a Carboneras a saludarle a Miguel, en la taberna andalusí,

y en eso estoy, que si me quedo o si voy, y, tras hacer el amago de quedarme en la playa larga, tomo camino hacia Carboneras, donde una segunda pinza azul me espera en el camino, ligeramente más pequeña y más clara que la anterior,

en este mes tan curioso, en el que sigo celebrando la vida, sí, estoy vivo, de la misma forma que podría no estar ya en este plano, y aquí le ando, celebrando la abundancia de la vida e indagando, no podría ser otro, el color azul.

puestas como estamos en el juego de las preguntitas, en este mes en el que indagamos el azul,

tú, ¿qué prefieres, mar o montaña?,

¿en cuál de los dos espacios te animas a pasar una noche a la intemperie y observar la luz difusa de infinito a tu alrededor?, ¿en cuál de los dos espacios eliges celebrar la luz focal del sol de un nuevo amanecer?
,
en esta sociedad que busca respuestas inmediatas y resultados más rápidos aún, te animamos a sostener la preguntas, mientras dejamos que la cosa se manifieste, y lo que está siendo sea.

desde organizaciones con espíritu y corazón estamos comprometidas en el desarrollo del 3ple camino de las personas, los grupos y las organizaciones, con 3 conjuntos de capacidades que quedan representadas por 3 palabras,

curiosidad– empatía – coraje,

3 características que están relacionadas con 3 ámbitos de desarrollo organizacional, ya que

  1. la curiosidad es la llave de las organizaciones innovadoras,
  2. la empatía es la llave de las organizaciones saludables,
  3. el coraje es la llave de las organizaciones excelentes.

7 emociones es un modelo de responsabilidad emocional creative commons inspirado en la teoría U de Otto Scharmer y en la teoría del color de Goethe que compartimos desde este enlace.

la gente sólo quiere ver lo que conoce, y conoce 4 cosas

mereafirmo termino de desayunar con Fernando, y escucho en la radio, como que de costadillo, unas declaraciones del director el Museo Thyssen, “la gente sólo quiere ver lo que conoce, y conoce 4 cosas”, y me quedo enganchado en un círculo.

según esta afirmación, conocemos pocas cosas, y no estamos interesados en conocer cosas nuevas, puede ser, y queremos ver más de lo que ya conocemos, re-afirmando nuestro conocimiento.

hago un paralelo, volviendo a una época pasada en la que intento aprender a esquiar, todavía me acuerdo qué difícil es mantener paralelos dos palillos de 2 metros 15 centímetros de longitud, y me acuerdo de un mantra que hemos disfrutado durante este año en el grupo de ATEOs (Aprendemos Todos + Escuela Oliver), en esos talleres de comienzo de la jornada de la mano de LEO (Luis Emilio Oliver).

la línea argumental es más o menos así…

los recuerdos son subjetivos, hoy empezamos a valorar la importancia de la emoción en el proceso de memorizar (grabar) información en el cerebro.

re-cordando (el corazón tiene que ver algo con el término latín cordis, cuerda), trayendo de nuevo a la cuerda, a la vibración, a la emoción, actualizo, por lo que un recuerdo vendría a ser mi mundo emocional automatizado.

y me re-creo, me vuelvo a crear, por medio de la atención humilde y paciente, 3 palabras, atención, 1 sustantivo, humilde y paciente, 2 adjetivos, 2 cualidades que acompañan al sustantivo, nuestra atención.

para aprender tenemos que ser humildes, porque sin humildad, cuando tomamos esa actitud de “hermano mayor de Dios”, poco o nada hay que aprender, qué me vas a decir a mí, que tararí tarará.

sin paciencia, sin profundidad en el estar, sin dar tiempo a la vida y a los procesos que transcurren aquí y allá, difícilmente cosechamos los mejores frutos de la semilla que hemos plantado.

sin todo ello, en vez de entrar en ese espacio de auto-conocimiento, necesario para el desarrollo personal, simplemente me re-afimo, me petrifico tal como era, que es como soy, por los siglos de los siglos.

miro la frase del director del Thyssen y la encuentro totalmente razonable, en este mundo en el que la actitud de atención, la humildad y la paciencia no están especialmente valoradas.

mereafirmomon   así lo vimos…

para terminar, hago un recorte de un cuadro, para algo empezamos con una frase del director de un museo, de Van Gogh, uno de mis pintores favoritos, quizás uno de los pocos que conozco.

en el zoom del cuadro, totalmente azul, tengo la impresión de dos corrientes que se encierran en sí mismas, se ensimisman, y me acuerdo de un tiempo en el que yo también estuve ahí, enmimismado, palabro que no existe pero creo se entiende.

poco a poco termina el curso 2014 – 2015, miro atrás y veo desarrollar-se una de las capacidades que quiero cultivar, la escucha empática, ese ejercicio de estar atento, disponible, abierto, con el rádar en la otra persona, no en mi mundo, ni en mi mental.

y valoro el ejercicio compartido con un grupo de compañeras de trabajo, en el que el observar, de forma atenta, lo que acontece en mi vida, va ocupando su lugar, creo que de eso trata la atención de LEO.

un regalo coincidir contigo, LEO, un regalo tener un modelo que observar, ATENCIÓN HUMILDE Y PACIENTE, poco a poco, eso es paciencia, me voy quedando con el mantra, que voy haciendo propio, va a ser que sí, eso es aprehender.

 

otros mundos, otros soles, otras lunas nos acompañan en el firmamento, a quién sabe cuántos años luz de nuestros ombligos, que tal vez nos acompañe pronto en este ejercicio de atención por otras formas de vida.

¿hay algún tipo de vida fuera de mi vida y de propio ombligo, que además, es mío?

damos gracias a Van Gogh, pintor conocido que murió siendo un des-conocido, pobre hombre, si resucita se vuelve a morir del impacto, por cedernos un cacho pequeñito de su precioso mundo interior, azul, aspiracional, titulado “The starry night”.

tiene razón, mucha, el director del Thyssen, tal vez hay un Van Gogh que vende cuadros en la plaza de España, o en la Plaza Real, pero que todavía no expone en ningún museo, porque la gente sólo quiere ver lo que ya conoce (se re-afirma en vez de re-crear-se) y a él todavía no le toca.

tal vez dentro de un siglo sea su turno, qué le vamos a hacer.

por cierto, ¿quién es el último de esta fila para la exposición de Van Gogh?