dentro y fuera

aunque parezca de perogrullo, hoy vamos a afrontar la complejidad de este concepto, aparentemente tan burdo, pero que en algunos casos se convierte en un tema bastante sutil, que podríamos denominar dentro y fuera,

un fenómeno que nos confunde en el desarrollo personal, porque muchas veces, muchas personas, nos interpelan por lo que existe en nuestro mundo, a nuestro alrededor, como muestra y espejo de lo que somos,

y se hace una inferencia peligrosa, así es mi relación con mi hermana así soy yo, así es mi relación con mis hijos así soy yo, así es mi relación con mi jefa así soy yo, por lo que tenemos que hacer una pequeña separación,

dentro y fuera, forma y fondo,

porque las relaciones se construyen y destruyen entre varias personas, en un principio 2, y 2 no se juntan si uno no quiere, pero 2 sí se separan si uno así lo quiere, ésta es la primera consideración a explorar,

yo puedo querer relacionarme con una persona pero ésta no me lo permite, porque tiene una herida emocional, y una interpretación de la misma, por la que prefiere y elige no tener relación conmigo,

si te fijas esa situación está fuera de mí,

y ahí está la segunda parte de este juego, ¿cómo hago mía, me distancio o integro esta situación en mi vida?, ¿qué es lo que yo siento?, ¿cómo la vivo?, ¿estoy totalmente frustrada, mas cabreado que un mono, des-ilusionada, abatido, triste, deprimida?,

o tal vez esta situación me ha dolido pero ya no me duele, como ocurre con una epidemia, me constipé o me agripé pero he generado anti-cuerpos y ya estoy inmunizada,

tal vez soy capaz de mirar la situación con distancia, como vemos en el video a Epi y Blas, seguramente no te has tomado la escena como algo personal, es un juego en el que tú estás más allá,

hasta que llega un punto que casi ya no va contigo, y puedes mirar lo que esa persona hace, en otro día tan cercana y tan querida, con distancia, con des-apego, con un punto de comprensión, que abre la puerta a la compasión,

en un momento nos compasionamos, sentimos compasión, que es una forma de sentir desde el amor que no juzga, que no critica, tal vez hace falta unas vidas para que esa persona conecte contigo de otra forma, tal vez no lo veas en unos años,

tal vez nunca, quién sabe si tenía que ser así.

   así lo vimos…

en un momento del camino, esta percepción tan objetiva del dentro y fuera, que se ha convertido en algo tan sutil, con la ayuda de la emoción, vuelve al punto inicial, dentro y fuera existen, y esto que pasa con esta persona sí que está pasando,

pero le pasa a ella, afortunadamente esto que ocurre ahí fuera no soy yo.

los 4 acuerdos de Miguel Ruiz nos introducen en una serie de conceptos chamánicos, occidentalizados para que sean digeribles por el hombre occidental, aunque ellos están en nuestro occidente, qué curioso,

conceptos que toman la forma de sencillos acuerdos,

por ejemplo, no te tomes las cosas personalmente.

y tú, ¿te tomas las cosas personalmenT?

cuando no dominamos este acuerdo entramos al trapo de cualquier provocación, somos como toros bravos ante el trapo del torero, nos enseñan el trapo, nos lo mueven, y ahí que nos lanzamos con la cabeza y los cuernos por delante,

y cuando dominamos este acuerdo podemos empezar a bailar con el conflicto, un espacio se abre entre el estímulo y la reacción, convertida en respuesta, y la vida se convierte e un ejercicio de Aikido, por cierto, ¿conoces el significado de Aikido?

Aikido, el camino de la energía y de la armonía,

el arte de la paz, bueno, casi…

termino estas líneas con un ajá claro, a desarrollar, si el miedo tiene 3 respuestas naturales ante un ataque del enemigo, correr, luchar o petrificarse, hay que pensar que está en juego mi supervivencia,

el orgullo sano sólo tiene una, desde el ser presente, que es in-mortal, que va a establecer una especie de baile con el oponente, ya no enemigo, un baile desde el re-conocimiento del yo soy, desde el amor y la paz interior,

no te voy a dejar pero tampoco te voy a hacer dañ0, un baile parecido al aikido.

desde organizaciones con espíritu y corazón estamos comprometidas en el desarrollo del 3ple camino de las personas, los grupos y las organizaciones, con 3 conjuntos de capacidades que quedan representadas por 3 palabras,

curiosidad– compasión– coraje,

3 palabras que sintetizan 3 aperturas, apertura de mente, de corazón y de voluntad, 3 palabras que resumen 3 grupos de características, relacionadas con 3 ámbitos de desarrollo personal, de los grupos y de la organización, ya que

  1. la curiosidad es la llave de la creatividad grupal en organizaciones innovadoras,
  2. la compasión es puerta de los grupos saludables y de organizaciones sanas,
  3. el coraje es la llave de la responsabilidad en organizaciones excelentes.

7 emociones es un modelo de responsabilidad emocional cc inspirado en el arco iris, en la teoría del color de Goethe, en la teoría U de Otto Scharmer, un modelo que compartimos desde este enlace.

te deseamos amor y orgullo sano para el desarrollo de entornos de confianza,  y te mandamos 3 abrazos, plenos de curiosidad, compasión y coraje, que el camino nos encuentre,

feliz 2020 y buen camino.

no te tomes las cosas personalmente

subtítulo: y tú, ¿te dejas importunar?

acabo de difundir el post del lunes y me pongo a desarrollar el post del martes, así es la vida, en este proceso de conexión con lo que a uno le gusta, en este ejercicio del cuentacuentos, compartir y contar cuentos, y pequeñas historias,

que algo tienen que ver con nuestra biografía, y el hilo de la vida, nuestras creencias (un movimiento de pasado), nuestras pasiones (un moviemiento de presente) y nuestros valores (un movimiento de futuro),

y veo cómo esa pregunta de ayer, en realidad de la semana pasada, ¿tú crees que se vale importunar?, con el significado que tiene la palabra importunar, de molestar a los demás, se desdobla en dos, parecidas pero diferentes,

  1. a ti, ¿te gusta importunar?
  2. tú, ¿te dejas importunar?

y pienso en las propuestas que nacen desde las siete emociones, y ese compromiso con el buen trato, que no prescinde de una conexión con la independencia del juicio (mucho mejor que el juicio crítico), ni de la conciencia,

porque, a veces, sólo a veces, parece que la actitud lo ocupa todo, y crece un discurso relacionado con la actitud positiva, que sirve para justificar desmán y medio, y soslayar esa mirada independiente, llámale crítica, aunque a mí no me guste la palabra,

y parece que hay que elegir, o soy una persona positiva o soy una persona que vive en la crítica, o peor aún, en la queja, porque la persona que ejerce la crítica de alguna forma está en una posición de poder, mientras que la queja renuncia al poder,

y en eso estoy, y me descubro como una persona a la que le gusta importunar, sí, lo reconozco, a veces me gusta funcionar en modo «despertador», y no evito lanzar una pullita, tal vez en la confianza de que alguien puede despertar de su modo en off,

y despertar a su particular pepito grillo, buena imagen para el post de hoy,

mientras defiendo una postura en la vida que impide que las personas se dejen importunar, y me acuerdo uno de los cuatro acuerdos de Miguel Ruiz, ese librazo, no te tomes las cosas personalmente,

y de alguna forma entiendo mi juego, este juego que pasa a ser muy simple, y está en relación directa con esa capacidad de la que vamos a hablar este año un par o tres de veces, y que nos gustaría desarrollar, la responsabilidad personal,

una responsabilidad que me ayuda a ser consciente de lo que puede pasar cuando respondo sí a la primera pregunta, sí, a mí me gusta importunar, al menos un poquito, y cuando respondo no a la segunda,

ojalá tú tampoco te dejes importunar, y crees una distancia entre los estímulos externos y tu respuesta, por eso defiendo un mundo en el que florece y se amplía nuestra responsabilidad personal.

   así lo vimos…

como todo está conectado, me acuerdo de dos círculos concéntricos en un libro que lee una chica en un avión, más allá del pasillo que nos separa, dos círculos concéntricos que ilustran el primer hábito de un modelo de liderazgo,

los 7 hábitos de las personas altamente efectiva, de Stephen Covey,

relacionado con la proactividad, dos círculos que sirven para ilustrar nuestro círculo de influencia (interno) y nuestro círculo de preocupación (el externo), dos círculos que se pueden convertir en un LP (Long Play / disco de vinilo) o en un anillo.

puedes formar estas dos imágenes bien diferentes en tu imaginación,

en la primero tenemos un LP, o lo que es lo mismo, un círculo de influencia pequeño (nuestra voz interior) en relación con nuestro entorno (la voz exterior), está claro que nuestro poder es pequeño, y vamos acabar bailando la música que nos pongan,

en el segundo nos encontramos con un anillo, don un círculo de influencia grande (nuestra voz interior) en relación con nuestro entorno (la voz exterior), está claro que nuestro poder es grande, y vamos acabar bailando la música que nos guste bailar.

conecto estas dos imágenes con un libro de Anthony Robbins, poder sin límites, y los paradigmas, y una división que separa a las personas en dos, aquellas que tienen un marco de referencia interno y aquellas que tienen un marco de referencia externo,

y no puedo evitar pensar que son más libres en este mundo las personas del primer grupo, aunque en última instancia los unos y las otras, desde donde están, pueden ejercer de igual manera su responsabilidad personal.

en una tercera conexión, no hay dos sin 3, me acuerdo de los cuatro acuerdos, ese regalo que nos hace Miguel Ruiz, filosofía tolteca para el buen vivir, y de ese hábito que da título hoy a estas líneas, un hábito tan recomendable,

no te tomes las cosas personalmente.

7 emociones es un modelo de responsabilidad emocional creative commons inspirado por la teoría U de Otto Scharmer y la teoría del color de Goethe que compartimos desde este enlace.

 

 

 

muchas gracias por hablar tan mal de ti misma con tanta sinceridad (doble ración de tálamo, para empezar)

cuando prendemos el observador empezamos a quedarnos con los detalles que nos ocurren directamente en el día a día, y con otras cosas que nos ocurren indirectamente, supuestamente no van con nosotras, pero están ahí,

y forman parte de nuestro día, qué curioso,

como el texto que viene a leerme Silvia, tras este taller de fin de semana, en el que estudian la conflictología asociada al sistema nervioso central y al sistema endocrino, quién sabe por qué quiere compartir conmigo este texto, y no otros,

relacionado con el tálamo, una parte del cerebro en la que reside el juicio, que no deja de ser una interpretación de una experiencia, porque, cuando alguien te juzga, ¿de quién está hablando realmente?,

seguramente está hablando de ella misma, sí,

en muchos casos le podríamos simplemente agradecer por hablar mal de sí misma con tanta sinceridad,

un juicio al que podemos ser absolutamente inmunes, sólo necesitamos no dar crédito alguno a las palabras que recibimos, porque cuando aceptamos parcialmente el regalo envenenado ya he entrado en el juicio a mí misma,

y siento enfadarme mucho contigo, porque tu juicio negativo hacia mi persona coincide muchas veces con el que yo ya tengo, y esta curiosa coincidencia no la puedo soportar, ante tus palabras me voy a revolver,

no tenemos que olvidar que un juicio es una interpretación, y por lo tanto una deformación, de la realidad, pero una deformación que funciona, única y exclusivamente porque la creemos, porque le damos peso, porque le damos valor,

un juicio al que no le vamos a dar valor alguno si nuestra identidad está bien construida, si sabemos quiénes somos y por qué hacemos las cosas, desde dónde hacemos las cosas, me gustaría añadir,

un juicio que no plantea en este caso, ya sea falso, por eso mismo, ya sea verdad, por eso mismo, cuando esa verdad está aceptada e integrada ya no supone un problema en nuestra vida, ya que no afecta a nuestra identidad,

y sigo leyendo estos apuntes de Silvia, según los cuales un juicio, muchas veces, viene derivado de un exceso en un valor, tenemos hinchado el valor de la honestidad, o de la humildad, o de la generosidad, y éste se convierte en nuestra vara de medir,

y ese apunte, tan interesante, que relaciona la necesidad de juzgar a los demás con el deshonor en el transgeneracional, deshonor que podemos entender como una falta que comete un antepasado y que trae vergüenza a todo el árbol, a sus descendientes,

un deshonor que está vinculado con la imagen, qué curioso, ahora entiendo mejor a tantas y tantas personas para las que la imagen es tan importante, tan importante que ponen antes el parecer que el ser,

anteponen el mundo exterior al mundo interior,

personas para las que el honor y la imagen son tan importantes, tal vez acarrean el conflicto del embajador, embajadoras de su familia, embajadoras de su linaje, que tienen que demostrar continuamente lo que ellas son,

proyectando en el mundo una imagen estética, una imagen social, por medio de una boda, un cochazo, todo para fuera, un título, eres médico o arquitecta, ingeniero o abogada,

un juicio que mata las relaciones, porque mantiene la relación en las formas externas, y en la imagen social, no en la realidad, una realidad que es maravillosa cuando me acepto a mí misma y a las personas que me rodean tal como son,

ésa es la felicidad,

unas líneas que me animan esta mañana de viernes, muchas gracias por compartirlas, Silvia, quién sabe por qué te has acordado ayer de mí, en el día del Pilar, ¿verdad?, como mi madre, vaya «causualidad», no me lo puedo creer,

para terminar con estos apuntes finales,

que señalan cómo el juicio vuelve rígidas a las personas,

que el honor no tiene nada que ver con el respeto (el juicio está ligado a la vergüenza), que el recurso es cambiar juicio por bondad, que el sistema educativo es un sistema perverso de sanciones (que nos introduce y nos adiestra en el juicio más y más),

que el juicio a los otros me pone por encima a mí misma (poniendo a un lado mi propia desvalorización personal), claro, si a ti te juzgo mal yo estoy al otro lado, yo estoy bien, ése es en buena medida el conflicto del tálamo,

un conflicto ante el que tenemos que elegir «ser personas bien» (hacer lo que los demás nos dicen para ser aceptadas) o «ser personas vivas» (ser nosotras mismas, con nuestra historia de vida, no siempre preciosa), en evolución.

   así lo vimos…

 

si conoces alguna persona como está arriba descrita, rígida, crítica con todo, esmerada en exceso en su aspecto exterior, en su imagen, en el qué dirán, no te extrañe si es muy crítica contigo, no te preocupes,

no te está hablando de ti, te está hablando de sí misma, tu ejercicio pasa por no tomarte las cosas personalmente, sí, ya sabemos que es más fácil de decir que de hacer, a ver cuándo te atreves a regalarle la frase mágica,

«muchas gracias por hablar mal de ti misma con tanta sinceridad«.

no sé qué imagen utilizar para simbolizar el juicio, y me voy por el conflicto de embajador, por lo que busco las palabras embajador y pajarita en internet, y me encuentro ésta, tan diferente, tan poco convencional, una pajarita de madera,

y me imagino a la persona que me juzga con la pajarita puesta como anteojos, no debe ver mucho de lo que tiene frente a sí, no, y me sonrío al pensar que esta imagen no dista mucho de lo que ocurre en muchos casos en la realidad,

en 7 emociones integramos el triángulo de karpman, el ser en la sombra, ya que para llegar al buen trato necesitamos entender los fundamentos del mal trato,

con las figuras del perseguidor, la víctima y el salvador,  un perseguidor que juzga y critica, sí, que juzga continuamente a los demás, que seguramente también se debe juzgar duro a sí mismo (así es afuera, así es adentro).

puedes descargar 7 emociones, un modelo de responsabilidad emocional que integra el buen trato, la conciencia, los valores (presentes también en el juicio) y el campo de la atención,

7 emociones, creative commons, un texto inspirado en la teoría U de Otto Scharmer y en la teoría del color de Goethe.

3 afirmaciones poderosas (palabras de poder en la luz)

yosoytrabajamos las frases de poder, esas frases en la que no hemos sido educados por nuestros padres, porque ellos no tenían el conocimiento, frases cortas que nos ponen en un sitio nuevo en la vida:

  • yo soy
  • yo puedo
  • yo merezco
  • yo me permito.

Frases que cuando lo hacemos bien se forman con una tercera palabra,

  • yo soy alegría,
  • yo merezco comprensión
  • yo me permito equivocarme (esta última es una excepción que se forma con 4 palabras, ya que ya hemos empezado con 3).

Elijo una de las cuatro raíces, y hoy dedico permitirme 3 regalos, a veces estamos tan nubladitos que no nos permitimos nada, vivimos encorsetados, en una vida intrascendente, que no nos lleva a donde aspiramos estar.

Permitirse cosas es un regalo de ligereza, de buen vivir, de buen trato personal.

Hoy por ejemplo,

  • yo me permito reírme,
  • yo me permito dar mis opiniones de forma sensata
  • yo me permito desarrollar nuevas capacidades de mi interés

Si las miro por orden, y observo quién se permite qué, en relación con la teoría del análisis transaccional (el Padre, Crítico y Protector, el Adulto, el niño, natural, adaptado sumiso, adaptado rebelde),

  • yo me permito reírme, el niño natural se permite reír,
  • yo me permito dar mis opiniones de forma sensata, el Adulto se permite manifestarse en una conversación, expresando y compartiendo su criterior,
  • yo me permito desarrollar nuevas capacidades de mi interés, el padre protector se permite mejorar.

Si las miro en orden, permito que florezcan las 3 «personalidades» que encierro y que aportan luz en mi vida (en lo personal), y en las relaciones que entablo con mis semejantes.

yosoymon   así lo vimos…

te dejo con una teoría corta de el P A n (Padre Adulto niño), análisis transaccional, y del triángulo de karpman, el hombre en la sombra, en desarrollo,

el hombre en la luz

en la teoría del PAn, el Perseguidor sale de la sombra con el ejemplo del Adulto, el Salvador sale de la sombra con el apoyo del Padre protector, y la Víctima sale de la sombra con el apoyo del niño natural.

saco del baúl de las anécdotas, de los «susedidos», que diría mi abuelo, una con mi madre, las navidades pasadas, en las que vamos juntos a México, y un día de paseo se me ocurre pararme en una tienda y probarme un sombrero mexicano, realmente varios.

– ¿no se te ocurrirá comparte eso?

– me los estoy probando, ama (madre).

y me acuerdo del drama que hace mi madre cuando me compro ese sombrero que hoy está colgado en una pared de mi salón, qué curioso que acepte tan bien que cualquier mexicano pasee por su ciudad con una gorra de baseball americana y yo no pueda pasear con un sombrero mexicano, y sigo paseando en ese ejercicio de «yo me permito»  ser, aunque a mi madre le salga sarpullido, si quiere le acompaño al médico.