los 7 principios de la indagación apreciativa

7creaciones

La Indagación Apreciativa (bucear en el SÍ) se fundamenta en 5+5=10 principios, 10, como los 10 mandamientos, que reconstruimos en 7, ya que a nosotros nos gustan los números primos.

Y como nos gustan las historias, con historias te los contamos.

1. las historias crean, http://wp.me/p3iA9W-T5

 indalomon

2. las palabras crean, http://wp.me/p3iA9W-Nc

maturanamon

3. las imágenes crean, http://wp.me/p3iA9W-Ta

gugg3mon 

4. las preguntas crean, http://wp.me/p3iA9W-TF

 preguntasagoramon

5. las personas voluntarias crean, http://wp.me/p3iA9W-Su

el observador lo ve

 mikelenelespejomon

6. los grupos de personas crean, http://wp.me/p3iA9W-Tp

la totalidad del sistema

 bucanerosmon

7.el desde dónde crea, http://wp.me/p3iA9W-TH

 laelipsemon

La Indagación Apreciativa (bucear en el SÍ) se fundamenta en 5+5=10 principios, 10, como los 10 mandamientos, que reconstruimos en 7, ya que a nosotros nos gustan los números primos

7creacionesmon   así lo vimos…

y si prefieres ver  presentación de los 5+5 principios que mueven la indagación apreciativa en formato powerpoint, te dejamos una presentación

en oé corazón integramos la Indagación Apreciativa en diferentes programas. Por ejemplo, en organizaciones que enCUENTrAN CUENTOS. Más información en http://www.oecorazon.com/el-cuentacuentos.html

lecciones de Ainhoa (con Ainhoa, Silvia y amama Pily en el Guggenheim)

yokonetoguggEs viernes por la tarde, y se empieza a fraguar una visita que tendrá lugar el domingo por la mañana. Contacto con César, amigo de mi nueva vida, ya que no lo fuimos en la anterior, y le cuento que voy a pasar el finde por Bilbao, y le pregunto si organiza una partida de mus el sábado por la tarde. El sábado, qué le vamos a hacer, tiene comida de primos, es imposible. Sin mediar nada, me planta en el wasap “Si quieres te saco unas entradas para el domingo para el Guggenheim”. Medio en bromas medio en serio, le acepto la invitación, y pasamos a bromear cuántas entradas necesitamos o quiero. Me vale con 12 o mejor 200, me pregunta el muy bribón. Quedamos en juntarnos el sábado por la tarde, que se nos hace finalmente noche, y se convierte en domingo por la mañana, para pasar por las entradas, que finalmente serán 4, el resto se las dejamos al barman del Raven, y charlar.

Le veo a César bien, a pesar de los problemillas que entraña su nueva vida, con un cambio de trabajo con motivo de una fusión de organizaciones y una reestructuración de las zonas comerciales en su empresa, que seguramente le lleve a viajar más, y a perder un poco de presencia con su hija. Me despido de César con todo el cariño que se ha ido gestando en estos últimos tres años, y me encamino, tras otro cafecito mañanero con Gaizka, hay que aprovechar la vuelta a casa de ama para saludar a los amigos, a recoger a las chicas para ir al museo.

Son casi las 12 y 10 cuando llego, pero no están preparadas. 3 generaciones de mujeres no pueden estar preparadas así como así, faltaría más.

Tras 10 minutos de espera, otros 10 de viaje, y otros 10 para aparcar, ya estamos en el Guggenheim. Hay una exposición de Yoko Ono, otra de Ernesto Neto, a las que se une la magnífica instalación permanente de Serra.

3 chicas de 3 generaciones dan, en un museo enorme, con 3 exposiciones tan diferentes, para mucho más de lo que me puedo imaginar. Al entrar leo la presentación de Ernesto, titulada “El cuerpo me lleva”.

El viaje comienza en el Atrio y continúa a lo largo de la segunda planta. Cada sala ofrece una experiencia distinta y requiere un ritmo diferente para la contemplación o la interacción. La naturaleza como la maestra de la vida y del arte” es la idea que subyace a todos los espacios de la muestra y que los conecta. Durante el itinerario, el visitante se aproximará de forma diferente a cada una de las obras y observará que se cuerpo se transforma en múltiples paisajes.

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Una especie de sillas tumbonas se encuentran en medio del hall, y hay varias niñas, acompañadas con sus mamás, mirando con prismáticos la obra, que en este caso está suspendida ahí arriba. No sé por qué me da que me lo voy a pasar bien. Empezamos la exposición con Ainhoa, mi sobrina, tumbada, a la que le sigue Silvia, la siguiente generación. Mi madre, la tercera generación creo que no se tumba en las sillas tumbonas, tal vez le parecen demasiado modernas, tal vez no se permite jugar. Se arrodilla acompañándole a Ainhoa, y eso sí, mira hacia arriba. Parece que sí se permite mirar.

gugg0Seguimos por las curvas de Serra, corremos, gritamos, hacemos eco, le propongo a Ainhoa varias carreras, y varias rutas paralelas tras las enormes mamparas alabeadas. “Ni se te ocurra, no se la vayan a robar”, salimos fuera y nos sacamos unas fotos en los chupachuses, y pasamos a la exposiciones temporales.

Chicas y chicos nos explican el sentido de la obra de Yoko Ono, una artista que es precursora del Arte Conceptual. Subiendo el ascensor una imagen se ha colado en el paseo. “No me acuerdo si he dejado el fuego encendido”. Es amama Pily. Es mi mamá, con un comentario que intento no oír. De entre todas las obras expuestas, me gustan especialmente tres.

En la primera, una oficina con muebles de oficina blancos mutilados por la mitad.

En la segunda, dos baldas con tarros de agua al 70%, con nombres de artistas y personalidades del mundo mundial. Greta Garbo y John Lenon, Kenedy y Adolf Hitler. Una chica le explica a Ainhoa que en el arte conceptual, lo que pretende el autor es hacer pensar a las personas. Al nacer, todos somos agua al 70%. Qué va a ser nuestra vida debe estar en el 30% restante que nos corresponde a nosotros desarrollar. Ainhoa no conoce a Adolf Hitler ni a Greta Garbo. Para que lo entienda le digo que ahí podrían estar pintados los nombres de Cristiano Ronaldo y de Messi. A Ainhoa le encanta Messi, y lo entiende.

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En la tercera, vuelve a aparecer mi madre, con la imagen de la comida en el fuego sin apagar, hay un incendio en la cocina, la casa una ruina, se va a ir en taxi, no perdón, hay unas máquinas expendedoras de productos encapsulados a 50 céntimos. La obra parece un aparato común y corriente de los que tienen que evitar los padres en los bares, sólo que con una modificación. Las cápsulas están vacías. Son máquinas expendedoras de cápsulas encapsuladoras de productos que no están. Mi madre nos ofrece coger un taxi y dejarnos en el museo por tercera vez. Le pido 50 céntimos a Silvia y compro mi cápsula encapsuladora, que abro, para encerrar la imagen de una comida al fuego sin apagar.

Salimos de la exposión de Ono, peleándonos con los bomberos, para ver algo de la obra de Neto. Un árbol lleno de etiquetas que escribimos todos nosotros nos ha encantado, y un laberinto suspendido en el aire con redes y almohadones llenos de pelotas de aire que Ainhoa no ha querido dejar pasar son nuestro próximos destinos, hay que ver que bonito es el arte cuando te permite participar, tocar, jugar. La siguiente estancia es algo así como una jaima transparente, de cuyo techo cuelgan especias, arroz, sustancias varias, y mi mano, no puedo evitarlo, se tiñe de un polvo anaranjado, espero que sea un tinte natural de esos de los que te puedes librar, y seguimos jugando, una mujer que cuida el espacio nos advierte que eso no se puede tocar, un guarda me indica que la obra no se puede fotografiar, y mi madre sigue haciendo de la maravillosa mañana de domingo una tortura individual.

Decidimos abandonar el museo a prisa y corriendo, Ainhoa y yo encontramos una salida inesperada por debajo de una escultura singular, una vuelta por el suelo y ya está. Miro a la bola en la que he encapsulado la imagen del incendio y me entran mis dudas. Parece que una pequeña parte de la imagen no está ahí. Algo del encapsulado ha funcionado mal.

No se sabe por qué, el domingo me reuno con tres grandes artistas, con tres mujeres, y con varias imágenes. Aunque no te lo creas, la del incendio no es la ganadora. Al llegar a casa lo vemos claro. El fuego está apagado.

gugg3mon Así lo vimos…

En la indagación apreciativa, entre los 10 principios nos encontramos el principio anticipatorio. Habla de que cualquier cosa que creamos la hemos creado previamente en otro sitio, en nuestra imaginación. Está muy claro en el caso de la obra de Serra, tan difícil de realizar, no te pierdas la sala lateral en la que se expone el proceso de construcción y la maqueta de la obra, es muy divertido ver desde arriba las chapas entre las que has andado.

gugg1Está muy claro en el arte conceptual de Yoko Ono, que nos anima a pensar. Alguien imaginó la mejor forma de hacernos pensar. Y está muy claro en el incendio de domingo que amama Pily (mi madre) provocó, y que no hemos sido suficientemente diestros ni capaces de encapsular.

gugg3El domingo salimos aprisa y corriendo. Y tal como le resumió Ainhoa a mi hermana en la comida, “amama Pily nos ha estresado”, qué loro más bonito. El día siguiente, ya lunes, mi madre todavía está agotada por culpa del estrés vivido, hoy martes prefiero no llamarla, porque supongo que sigue mal.

Pues eso, principio anticipatorio, que todos somos responsables de utilizar bien o mejor.

Si quieres información adicional de los 10 principios de la indagación apreciativa, hemos colgado una presentación en slideshare.