camino de Munitibar me picó un escorpión

ventanaEs jueves por la mañana. Mañana viernes me regalo un día no festivo, que junto con el lunes, también de regalo, hacen un fin de semana largo, que voy a aprovechar para hacer de guía turístico de la familia de Silvia, mi pareja.

Un comentario casual de su madre, Esperanza, «podríamos juntarnos todos un fin de semana en un hotel en el norte» derivó rápidamente en un movimiento en el que todas las fichas encajaban. Fernando, Marimar, Silvia, parejas e hijos teníamos un finde que podemos compartir comenzando Julio, éste. Y en un camino por las páginas de casas rurales acabamos encontrando una en Munitibar, cerca del balcón de Bizkaia, a pocos kilómetros de Gernika, ciudad de árboles, de robles de juntas resistentes a las bombas, más o menos viejos, en ese espectacular inicio de la ría del Urdaibai, espacio protegido de la biosfera.

A la izquierda, Pedernales, Mundaca y Bermeo, que llega hasta el cabo de Matxitxako y San Juan de Gaztelugatxe. A la derecha, el bosque de Oma, las cuevas de Santimamiñe, las playas de Laida y Laga, para llegar a Elantxobe, pueblo protegido por el peñón de Ogoño, y lekeitio, que da paso a Ondarroa, ya fuera de la ría de Urdaibai.

En eso estoy, cerrando carpetas, y preparando un par de posts para la semana que entra, ya que a las vacaciones del lunes siguen las vacaciones del martes, miércoles, jueves y viernes en Prado Luengo, Burgos, con mis amigos de «aprendemos todos». Recojo dos perlas de Joaquín Tamames, uno de los cuales me lleva mentalmente a una imagen del manifiesto que hizo Marina, lo enchufo y lo vuelvo a enchufar.

En una de esas, no sé si la segunda o la tercera, un anuncio aparece delante del video del que quiero extraer una imagen. Es el video del escorpión, un anuncio que ponemos de ejemplo en algunas de nuestras conversaciones con clientes, un ejemplo de la nueva publicidad que cualquier organización puede hacer hoy en día. Una comunicación que no se basa en los éxitos, en los grandes proyectos, en los grandes números (somos ciento veintisiete mil y la madre que nos parió), una comunicación dirigida a nuestro ser racional, sino en nuestras emociones, en los pequeños detalles del camino (así es lo pequeño así es lo grande, de tal palo tal astilla, y de la punta el sable) y nuestro lado emocional.

Me hace gracia porque interpreto la coincidencia, nada es casual, como un regalo. Entre tanta vacación, el lunes me reúno con Jon, en un paréntesis corto de una hora, para una presentación de organizaciones que encuentran y cuentan cuentos, enfocado para una nueva comunicación externa. El escorpión, y este post, nos acompañan.

En eso estaba yo, enlatando posts, programando mis vacaciones en canala, al frente de Mundaca, y el Guggenheim, gracias de nuevo César por las invitaciones, cuando un escorpión africano me picó.

ventanamon   Así lo vimos…

Reviso la imagen del monigote de hoy y me quedo alucinado. Utilizo un PowerPoint en el que tengo recortado el monigote en 4 colores, azul, rojo, verde y amarillo. Voy utilizando filas de monigotes sobre la marcha. En cada hoja me caben 12 monigotes. Post nuevo, nuevo color. Recorto una foto de una casa que está a pie del camino que conduce al bosque encantado de Oma, obra de Ibarrola.

El amarillo es el color que dedicamos a la desinhibición, que alumbra una nueva comunicación. La ventana que he entrecortado, de entre un millón de posiblidades, que podrían incluir la foto del escorpión en la bolsa de nuestra amiga, o el médico con el agente de seguros de Axa en el hospital, queda dentro del monigote en el centro, un poquito abajo y a la izquierda, cerca de donde tiene nuestro monigote su corazón.

La ventana está entreabierta. Pero se puede abrir del todo. Para eso es ventana. Para ver a través de, para dejar entrar y salir. Lo pienso y me queda clara la segunda casualidad, una ventana para una comunicación diferente desde el corazón. Se trata sólo de eso.

Por cierto, ¿alguien dijo sólo?

 

las 6 claves de una comunicación contagiosa, una comunicación de éxito (SUCCESS)

ideasquepegan2Cualquier persona que esté al cargo de un equipo de personas, o cuyos resultados se vean condicionados por un buen (o mal) proceso de venta, debería estar al corriente de 6 claves, sólo 6, que un buen mensaje debe tener, para que se propague como el fuego.

Estos 6 contenidos se pueden encontrar en la palabra inglesa SUCCESS, una palabra con 7 letras.

En este mundo en el que vivimos, en el que vendemos y vendemos, ideas y proyectos, y no paramos de vender, muchas veces, un directivo termina satisfactoriamente una presentación, normalmente en powerpoint, en la que que ha pinchado sus conclusiones, y cree que ha conseguido comunicar con éxito sus ideas, aunque lo único que ha hecho es compartir datos. Y donde está escrito cualquier directivo podemos escribir y leer cualquier persona, tú, o yo.

Sin embargo, algún día se dará cuenta, nos daremos cuenta, de que nada de lo dicho ha causado efecto. Porque hemos compartido datos, pero no hemos creado ideas útiles y duraderas. No hemos contagiado nada. Nuestra idea no pega, y no se ha pegado, y nadie se la lleva puesta a su casa.

Para que una idea sea contagiosa, útil y duradera, debe conseguir que el público:

  1. Preste atención
  2. La comprenda y recuerde
  3. Esté de acuerdo o la crea.
  4. Le importe
  5. Sea capaz de actuar al respecto.

La clave para que se den estos 5 movimientos se encuentran en las letras de la palabra inglesa SUCCESS

  • S de simple (y aquí coinciden inglés y castellano),
  • U de Unexpected (Unívocamente inesperado),
  • C de Concrete (Concreta)
  • C de Credible (Creíble)
  • E de Emotional (Emotiva).
  • SS de Sequence os eventS (Sucesión de hechos).

Unívocamente inesperada para que el público preste atención,

concreta para que cualquiera pueda comprender y recordar,

creíble para que cualquiera pueda estar de acuerdo, o al menos creer,

emotiva, para que a las personas que la escuchan les pueda importar,

y en sucesión de hechos para que cualquiera sea capaz de actuar, para que la historia mueva a la acción.

En este resumen final, como observarás, hemos dejado uno de los elementos, simple, fuera del listado, ese simple que permite compactar el mensaje y limar la esencia del mensaje. El mismo simple que facilita todo el proceso, pero sobre todo que las personas asistentes comprendan el mensaje y actúen. Porque el fin último de una comunicación que pega es que mueva a la adhesión y a la acción.

ideasquepeganmon   Así lo hemos visto…

Si entendemos y analizamos a qué nos referimos con un proceso de venta, al final creo que podemos estar de acuerdo en que no paramos, todo el tiempo, de vender algo, cualquier cosa (en forma de ideas, proyectos, productos y servicios, nuestra capacidad para hacernos cargo de algo, y ahí también incluimos el ámbito familiar y a los niños, la comprobación de la mochila para el viaje del fin de estudios del mayor o la tartera con el sanchwich y la bebida de la pequeña, así como cosas con más enjundia, como colgar la ropa sin que se note el hilo del tendedero, o su contraria, encontrar el hilo por el que sí se dobla y plancha la manga de la camisa, siempre en el mismo sitio), en todos los ámbitos de nuestra vida.

Por ello, es extraño que nos hayamos pasado más de 20 años estudiando, si contamos primaria, secundaria, bachillerato y universidad, más posteriores cursos de especialidad y formación, y muchos no hayamos asistido a un buen taller de ventas.

O tengamos capacidad retórica, capacidad de exposición oral, y no hayamos recapacitado qué elementos tiene que tener un mensaje para que se propague como el fuego.

A mí el destino me llevó a un evento en el que personalidades de la investigación y de la divulgación, mayormente norteamericanos, recibieron un mensaje del organizador y un regalo.

  • Todo su saber se podía y debía aquilatar en una presentación de divulgación que captara la atención de los asistentes en 10 minutos.
  • Y el regalo, en forme de libro, con título Pegar y Pegar, de los hermanos Chip Heath & Dan Heath.

Yo lo compré (a veces bromeo, y cuento que es el libro más caro que he comprado en mi vida, ya que me costó 2040 €, 2000 € del viaje hasta Puebla, México, pasando por DF, 20 de la primera vez que lo compré, y del préstamo que hice sin devolución, 20 € más al volverlo a comprar). El libro se reeditó, pero no lo encontré por espacio de dos años largos. Pasaba por una librería, y me decían que estaba descatalogado, pasaba por otra, y me contaban que me podía apuntar, y que me avisarían cuando se reeditara.

Hasta que me decidí a buscar diferente, y busqué por autor, cosa que no se les había ocurrido a los libreros que me atendieron. Los mismos hermanos tenían otro libro, qué curioso, que se titula Ideas que pegan, MADE TO STICK. Efectivamente, lo único que le habían cambiado al libro era la portada y el título, ese pequeño detalle que, a veces, permite vender mejor.

Por qué algunas ideas sobreviven y otras mueren

IDEAS QUE PEGAN, MADE TO STICK,

un título contundente, de Chip Heath & Dan Heath,

una obra que te recomiendo,

aunque a mí la otra portada me gustara más.

pegarypegarmon   Así lo vimos (hace unos años ya) …

Si te interesa, hemos editado posts independientes para cada una de las 6 claves de una comunicación contagiosa, a modo de ejemplos, no de receta. Espero que te sirvan para comunicar cada día mejor. Ideas que el público recuerde, que crea, ideas que le permitan emocionarse y vibrar contigo, y que le muevan, definitivamente ese es el objetivo, a la acción.

6 Sucesión de hechoS http://wp.me/p3iA9W-Mr

4 creíble, La tren-bu-cleta http://wp.me/p3iA9W-Mz

2 con sorpresita, Juan Carlos tercero, donde tus sueños te lleven, http://wp.me/p3iA9W-MD

5 emotiva, un poco de emocionalidad, por favor,  http://wp.me/p3iA9W-N4

3 concreta,  el lobo de Wall Street, cuando más no es mejor, http://wp.me/p3iA9W-Nv

Como puedes ver, hemos dejado el 1, simple, para otra vida.

«Mejor muerta que simple.»

Comunicar para crear nuevos escenarios, para crear juntos. Un mundo bueno, bello y justo. Aprender (conocernos) y comunicar (hacer contacto) para transformar.

Aplicamos la metodología de Ideas que pegan, en programas de story telling empresarial.

Si quieres más información, puedes consultar en community manager 3.0, Organizaciones que cuentan y encuentran cuentos,

organizaciones que enCUENTrAN CUENTOS.

6 ingredientes para una historia que pega (el lobo de Wall Street, cuando más no es mejor)

ellobo2Hace unos años tuve la suerte de ser invitado al primer congreso de las ideas, que se celebró en Puebla. En este congreso a todos los ponentes, personalidades de renombre mundial, investigadoras, escritores, científicas, divulgadores, personas sesudas todas ellas, les animaron a leer un libro, para que aquilataran su saber, y su mensaje, en 10 minutos, por medio de una historia que tuviese 6 ingredientes.

Como no nos gustan las listas, por lo estructurado, por lo cerrado, por lo sintético, te animamos a que pienses en los 6 ingredientes a partir de ejemplos, como el que sigue a continuación. Y si te parece, tras el sexto, secuencia de sucesos, el quinto, auténtico, el cuarto, con sorpresita, y el tercero, emocional, vamos con el segundo, que tiene como base una película que hemos tenido la oportunidad de ver en el cine hace no demasiado tiempo: «el lobo de Wall Street».

ellobo2

El lobo, desde mi punto de vista, es una película que tiene cierta semejanza con una fábula de Esopo, autor de la Zorra y las Uvas, La liebre y la tortuga, El lobo con piel de cordero, y tantas otras fábulas famosas.

Aproveché una invitación de Ignacio, amigo y compañero en el desarrollo de oé corazón, para participar este viernes en una tertulia / cine fórum en el café Isadora, en pleno centro de Madrid, en el barrio de Malasaña. Como no he visto la película entera, me abstengo de opinar en el café, pero sí me parecen muy certeras las apreciaciones de Ignacio y de Fernando, amigo suyo. Volviendo a casa, despachamos la segunda parte de la película.

Si la has visto, yo te haría una pregunta, la misma que lanzó Fernando a las contertulias, mayoría femenina, del café Isadora: ¿cuál es la intención del director?

En una cinta en que todo es excesivo (incluyendo el metraje, 3 horas, lo explícito y grotesco del sexo y las drogas en la oficina, aquí te pillo aquí te mato convertido en bacanal, y el uso y abuso de la prostitución asociada a la vida personal y al negocio), yo creo que la intención del director es poner sobre la mesa los valores asociados al dinero, en qué se convierte la vida cuando el leit motiv es «la pasta por la pasta».

Aunque hay opiniones en el café que están de acuerdo en todo lo contrario (la película no versa sobre el dineros sino sobre el poder, la fama, las ventas, el reconocimiento), y aquí parece que hemos visto películas diferentes, yo creo que el lobo de Wall Street trata sobre el gran paquete del dinero, cuando entra fácil, y en cantidades ingentes.

Me acuerdo cuando era joven, un mensaje que recibí de mi abuela, y también de mi madre, esposas ambas dos de marinos de la marina mercante. El dinero del marino, tan trabajado, tan costoso, se mira, se cuida, se estira, se gasta con sumo cuidado. Porque lo que mucho cuesta, mucho se valora.

Y si ese pensamiento encierra una creencia, con la que no tenemos por qué coincidir, la fábula del lobo encierra la creencia contraria. Y me explico.

Al comienzo de la peli, tras una conversación sobre dinero,

«¿Cuánto has ganado el mes pasado?»

«53.000 dólares», creo que le responde el lobo,

«me refiero el mes pasado»

«sí, el mes pasado»

«¿me lo puedes demostrar? Si me lo puedes demostrar paso a trabajar para ti.»

«Sí, mira»

el que será el segundo de el lobo sale corriendo a llamarle a su esposa por teléfono para decirle que acaba de cambiar de trabajo. La pasta es la pasta. Da lo mismo lo que haya que hacer para conseguirla (engañar al pobre, fontaneros, electricistas, pensionistas, con operaciones que tienen un 50% de beneficio para el broker / operador).

La cinta, como buen cine de Hollywood, huye de la mesura de Esopo, y entra en el modo de repetición, para que no nos despistemos. ¿Mujer? La más guapa. ¿Barco? el más caro. ¿Casa?, la más grande. ¿Despedida de soltero?, la más salvaje. Que no quede nada sin contar, pero siempre la más.

Y una vez que hemos huido de la mesura, más dinero que lleva a más despilfarro, a más drogas, a más descontrol, a mentiras más gordas, a más prostitución, hasta que no sabemos dónde queda el respeto por el otro, y el respeto por uno mismo, en un mundo en el que todo se compra y todo se vende. En el que la historia no acaba bien, aunque pudo acabar aún peor. Una historia en la que más no es equivalente a mejor.

La película, acaba con una escena, en la que el protagonista, tras haber pasado por la cárcel, experto vendedor, encantador de serpientes, está dando un curso de ventas.

«y tú, ¿cómo me venderías este boli?»

Una pregunta muy buena, que enlazo con otra que, a mi modo de entender, es el hilo conductor del director:

Y tú, como padre, como líder, como persona miembro de una comunidad, como buena fabuladora que eres, como responsable en tu organización, ¿cómo venderías la idea de que muchas veces MÁS no es igual a MEJOR?

ellobomon   Así lo hemos visto…

Aunque no dudamos que otras personas lo puedan haber visto diferente.

A todo esto, este post tiene relación con el segundo ingrediente, que nos cuenta que una historia gana mucho cuando, como en una fábula, tiene una lectura concreta, que no es susceptible de muchas interpretaciones. En mi película mental veo un desmadre enorme como consecuencia de un grupo de gente que gana dinero sin ton ni son, y lo gasta y lo tira de la misma forma. Para que todos vean quién soy yo… o la máscara del yo soy.

Este post forma parte de la metodología de organizaciones que cuentan cuentos, y de nuestra peculiar forma de hacer las recetas, y visualizar los ingredientes.

6 ingredientes para una receta de éxito, empezando por el sexto, ya hemos llegado al segundo.

6 ingredientes para una historia que pega (un poco de emocionalidad, por favor)

Hace unos años tuve la suerte de ser invitado al primer congreso de las ideas, que se celebró en Puebla. En este congreso a todos los ponentes, personalidades de renombre mundial, investigadoras, escritores, científicas, divulgadores, personas sesudas todas ellas, les animaron a leer un libro, para que aquilataran su saber, y su mensaje, en 10 minutos, por medio de una historia que tuviese 6 ingredientes.

Como no nos gustan las listas, por lo estructurado, por lo cerrado, por lo sintético, te animamos a que pienses en los 6 ingredientes a partir de ejemplos, como el que sigue a continuación. Y si te parece, tras el sexto, secuencia de sucesos, el quinto, auténtico, el cuarto, con sorpresita, vamos con el tercero, que enunciamos en un post reciente. Para este ingrediente no tenemos ni video ni libro, pero enlazamos con una petición de Change.org.

Salvemos la Mezquita de Córdoba · Por una Mezquita-Catedral de todos 

Miro atrás, unos años más, casi demasiados, en el libro de mi memoria, y me encuentro visitando Córdoba, una mañana de domingo, y me acuerdo de un guía que nos hizo una presentación maravillosa de la mezquita de Córdoba. En esa hora que duró el recorrido nuestro acompañante nos explicó, con auténtica pasión, cómo la mezquita, cuando la catedral y las numerosas capillas que pueblan su interior tomaron su actual sitio, perdió las tres características que le definen: la luminosidad, la acústica y la visibilidad. Luminosidad para el culto, acústica para el culto, visibilidad del mirhab para el cuto. No obstante, la catedral le regaló a la mezquita más de lo que le quitó, ya que gracias a la catedral, que actuó como caja de resonancia, se salvó de la ruina la mezquita en el terremoto de Lisboa, del año 1516, si hago caso a mi memoria, o de 1755, si le hago caso a la Wikipedia.

Desde esa visita, la mezquita y la catedral son un ejemplo, para mí, de fusión cultural y religiosa. Y si me haces una pregunta, para mí es más mezquita que catedral.

 

mezquitamon   Así lo hemos visto…

Aunque no dudamos que otras personas lo puedan haber visto diferente.

Recibo el correo el jueves 13, y por algún extraño motivo, entre las películas en las que pienso para el fin de semana, se cuela «el hombre que susurraba a los caballos».

Si no la has visto, yo te diría que es una historia que merece la pena. Es una historia en la que caben varias historias. La de un matrimonio que se sujeta de aquellas maneras, la de una mujer que sostiene con mano firme su familia y su empresa, en el complicado mundo editorial americano, la historia de un accidente en el que la hija del matrimonio, en un accidente a caballo, contra un camión que derrapa en la nieve, a punto de morir, pierde a su mejor amiga, una pierna y su alegría de vivir. Una historia en la que un vaquero servirá para sanar al caballo, y con el caballo a la niña. Pienso en la extraña relación existente entre la película y la mezquita de Córdoba.

En la película la propuesta de la veterinaria es matar al caballo. Cuando la niña, superado el trauma inicial, vuelve a ver a su maravilloso caballo, con sus muletas y pierna ortopédica, ve un animal desfigurado, encabritado, en el que el miedo ha hecho su trabajo. Si fuese por la niña, en su desolación, al caballo también lo podrían sacrificar. 2 veces es salvado el animal, por la decisión de la madre, que no se sabe por qué, se alía con el caballo.

Como dos veces salvan los representantes de la iglesia católica la mezquita de Córdoba. En primera instancia, cuando no la desmantelan, en ese tan usual proceso de desvestir un palacio del vencido para vestir una casita de campo del vencedor, que se da en los procesos de dominación cultural, y que arrasa, entre otras, con cualquier imagen y lugar de culto, y en la segunda, cuando indirectamente, le salva del movimiento sísmico, en el que se van al suelo la mayor parte de las mezquitas que quedaban en pie en la península, como castillos de naipes.

en la película la figura de un maravilloso Robert Redford les permite a caballo y niña volverse a encontrar.

Cierro los ojos y pienso cuál es la imagen más bonita posible de esta historia hoy. Pienso en una mezquita en el que el culto musulmán es posible, a pesar de pequeños problemas de acústica, de luminosidad y de visibilidad, como lo es el culto católico, un ejercicio que incluye el culto y la gestión del espacio, en un ejercicio de convivencia, de sentido común, de aceptación del otro, de lo distinto, persona y caballo, hombre y mujer, cruzados y sarracenos de nuevo juntos, para juntos disfrutar de este paseo que es la vida.

A todo esto, este post tiene relación con el tercer ingrediente, que nos cuenta que una historia gana mucho cuando tiene ese componente emocional. En mi película mental veo las lágrimas de Scarlet Johansson, y la evolución de su madre, que pasa de ser una hipercrítica y lógica directora a una persona sensible, cercana, que se permite de nuevo vivir, mientras me acuerdo de ese guía que una mañana preciosa de luz nos acompañó por una obra de arte, que no es una sino dos, y que nos explicó desde su emoción algo que no te puedes perder. Una historia de convivencia pacífica, de comprensión, de inclusión.

Este post forma parte de la metodología de organizaciones que cuentan cuentos, y de nuestra peculiar forma de hacer las recetas, y visualizar los ingredientes.

6 ingredientes para una receta de éxito, empezando por el sexto, ya hemos llegado al tercero.

6 ingredientes para una historia que pega (Juan Carlos tercero, donde tus sueños te lleven)

dondetussueñostellevenmonHace unos años tuve la suerte de ser invitado al primer congreso de las ideas, que se celebró en Puebla. En este congreso a todos los ponentes, personalidades de renombre mundial, investigadoras, escritores, científicas, divulgadores, personas sesudas todas ellas, les animaron a leer un libro, para que aquilataran su saber, y su mensaje, en 10 minutos, por medio de una historia que tuviese 6 ingredientes.

Como no nos gustan las listas, por lo estructurado, por lo cerrado, por lo sintético, te animamos a que pienses en los 6 ingredientes a partir de ejemplos, como el que sigue a continuación. Y si te parece, vamos uno a uno. Después de la sucesión de hechos (ingrediente 6), y creíble (ingrediente 5), vamos a por el ingrediente 4, esta vez sin vídeo, pero con libro.

dondetussueñostelleven

Es sábado por la noche y nos hemos juntado a cenar con Karmele y con Juan Carlos tercero, no como Juan Carlos I, rey de España. Juan Carlos tercero es la pareja de Karmele, mi amiga más vieja (de hace más tiempo). Nos conocemos de hace tanto tiempo, o hace tanto tiempo que nos conocemos, que casi no tengo claro si es amiga o hermana, ahí le va. Karmele, cuando la conocí tenía un novio, que se convirtió con el tiempo en esposo que se llamaba Jonkar (Jon Karla, traducción al euskera de Juan Carlos). Me acuerdo cuando jugábamos juntos al futbito un grupo de amigos, entre los que se encuentra mi cuadrilla de toda la vida, Josu, Contritx (Javier) y Urkitx (Javi), e Iker, compañero del insti, Iñaki, Gorka, hermanos de Javi los dos, un grupo de conocidos y amigos que de alguna forma junté. Hace 3 años, cuando me separé, Karmele, ahora divorciada, empezó a salir con Juan Carlos, otro chico muy majo, que conoció en bailes latinos, una afición tardía, no por tardía peor, un regalo en la nueva vida de Karmele. Y el sábado, en un paseo que se convirtió en cena, en el que yo le presento a Silvia, mi pareja, ella aprovecha, ya de paso, para presentarle a Juan Carlos tercero, porque por lo visto, no hay dos sin tres.

En eso estábamos riéndonos en la mesa, de tontería y media que hacemos los hombres y las mujeres, y Juan Carlos nos comienza a hablar de su verano en la India, después de un tiempo de movimiento interior y una serie de circunstancias que le llevan ahí, circunstancias o casualidades entre las que se encuentran el libro que escribe Javier Iriondo, donde tus sueños te lleven, un libro de autoayuda novelado que tiene como escenario el Himalaya.

Juan Carlos tercero se fue hasta la India a vivir un poco de lo que Javier cuenta en su libro de meditación, de contacto con el ser, con la privación, con la no necesidad, el no tiempo, con el fluir. Juan Carlos abre su móvil, y nos muestra con la ayuda del álbum de imágenes, las cuatro semanas que pasó en las estribaciones del Himalaya, y de los personajes y compañeras de aventuras, de los guías y de las costumbres, de las peripecias del viaje, peripecias y vivencias del camino mil.

La conversación gira hacia las relaciones, y el uso de wasap, y las diferencias del uso de los corazones entre hombres y mujeres, la expresión de la emocionalidad. Juan Carlos nos deleita con los últimos correos que le ha mandado a Karmele, 13 filas cargadas de corazones, y nos explica como pica de uno en uno, 100, 101, 102, 103, porque el wasap no tiene funciones de copia, corazón tras corazón. También nos cuenta que esta semana Karmele le ha vuelto a dejar. Le miro a Silvia, y no sé por qué, entre risa y risa, la conversación se me hace tremendamente familiar.

y terminamos con la importancia que le da Karmele a aprender a fluir en la vida. Sobre la mesa pintamos cuadrículas mentales, la de Juan Carlos, la de Karmele, la de Silvia y la mía, cuádriculas que forman patrones mentales, hábitos y comportamientos, que forman, pasito a pasito, nuestro día a día, y con pasos y más pasos, nuestro destino.

Vamos cerrando la noche, y reviso sus temas de conversación.

3. Hoy hemos pasado por el Corte Inglés de Bilbao. Silvia buscaba un libro de Miriam Subirana, que no tenían. En su lugar se ha comprado, «Mikel, ¿qué tal es este libro?, Fluir.

2. las emociones y el uso del wasap, esta semana me ha vuelto a dejar porque no expreso mis sentimientos, este joven no me deja de calcar.

1. Donde tus sueños te lleven, como motivación del viaje a la India. Este mismo lunes Silvia y yo nos hemos juntado a comer en Valencia con Javier Iriondo, autor del libro, con el que coincidimos en el congreso Ponte a punto en Pontevedra, allá por Noviembre, y al que, quién sabe por qué, hemos buscado y se ha presentado en nuestra vida este lunes, hace apenas 5 días.

3, 2, 1, uno, dos, tres

6, 5, 4, este es el tercer ingrediente para hacer una historia, unívocamente inesperada. La vida, me lo crea o no, no me deja de sorprender. El guionista, otra vez, nuevamente, y no para, y no para, porque no deja de crear coincidencias sorprendentes, me ha dejado alucinando.

El cuarto ingrediente de esta serie, unívocamente inesperada, lo podemos traducir como oh, sorpresa!!!, ese giro que tiene un guión que te lleva a prestar atención.

dondetussueñostellevenmon   Así lo hemos visto…

Tengo que contactar con Javier, y comentarle que he coincidido con un admirador suyo, Juan Carlos tercero, que le regaló a Karmele, mi mejor amiga, su libro, mientras a mi lado, Silvia, termina ese mismo libro, que yo compré antes de visitarle, y que Silvia, sentada delante de Karmele, su espejo, está a punto de acabar.

Les miro nuevamente a Juan Carlos y a Karmele, les veo divertidos, juguetones, sonrientes, les veo cercanos, les veo bien. Le echo una mirada a Silvia, me acerco, y le paso el brazo por encima del hombro. Estamos a sábado por la noche, en un bar precioso, delante de un espejo raro en el que mirarnos. Silvia, después de estar casada con Javier, tuvo otra pareja, a la que le sigo yo. Pensando si no seré Javier tercero, me marcho tranquilo, contento, con una sonrisa en el alma, a descansar. Les he visto tan bien…

Y si soy sincero, estas últimas líneas nos llevan directamente al tercer ingrediente de las historias que pegan: emotiva, ese componente que nos hace conectar desde otro sitio con la historia, desde la emoción, desde los sentimientos hacia las personas, tan lejos de los datos, las estadísticas y de la abstracción.

Este post forma parte de la metodología de organizaciones que cuentan cuentos, y de nuestra peculiar forma de hacer las recetas, y visualizar los ingredientes.

6 ingredientes para una receta de éxito, una receta que empezamos por el sexto, sucesión de hechos, que siguió en el quinto, creíble, y que hoy continua con el cuarto, unívocamente inesperada, oh, sorpresa!!!, y el tercero, emotiva.

6 ingredientes para una historia que pega (la tren-bucle-ta)

trebucletaHace unos años tuve la suerte de ser invitado al primer congreso de las ideas, que se celebró en Puebla. En este congreso a todos los ponentes, personalidades de renombre mundial, investigadoras, escritores, científicas, divulgadores, personas sesudas todas ellas, les animaron a leer un libro, para que aquilataran su saber, y su mensaje, en 10 minutos, por medio de una historia que tuviese 6 ingredientes.

Como no nos gustan las listas, por lo estructurado, por lo cerrado, por lo sintético, te animamos a que pienses en los 6 ingredientes a partir de ejemplos, como el que sigue a continuación. Y si te parece, vamos uno a uno. Y como el sexto ya es historia, vamos a por el quinto ingrediente, también con un video de ejemplo. Como en el caso anterior, puedes hacer el ejercicio de imaginar, cuál será, cuál será.

Pues sí, el quinto ingrediente para que una historia pegue, es que sea una historia auténtica. Mi abuelo los llamaba «susedidos». Te los crees porque es imposible no creer. En vez de una historia loca de Hollywood, un guión lleno de soldados y metralletas, explosiones y matones, abogados ricos en la torre más alta de Chicago, una historia cercana tiene el aroma de lo auténtico, de lo real.

En el libro que les regalaron a los ponentes para que estructuraran (para compartir) su saber, le llaman de una forma diferente: creíble, que viene a ser lo anterior. Es creíble porque es auténtica, porque destila verosimilitud.

Si lo piensas, aunque a veces la realidad supera a la ficción, la vida, también la tuya, está llena de historias creíbles, algunas magníficas. Las puedes contar por cientos, por miles, son los «susedidos» de tu vida. Sucesos que puedes pasar a relatar en cualquier momento.

Y si necesitas encontrar más historias, saliendo de tu propia vida, hay una fuente inagotable. En tu familia, en tus conocidos, en tus amigos. El pasado fin de semana, por poner sólo un ejemplo, fui a Bilbao, en el que no nos pudimos juntar con mi cuadrilla de toda la vida, Josu, Contritx y Urkitx, 3 amigos, para celebrar el cumpleaños de Contreras, una buena historia, pero en el que nos dio tiempo, casi sin hacer nada, para juntarnos con 5, Tomás, Karmele, Juan Carlos, Gidor y Amaia. Para empezar paramos en Vitoria con Tomás, mi segundo jefe, una persona que me ayudó un mundo en su día en mi desarrollo personal y me sigue acompañando en la actualidad, muchos años después. Él nos regala esta historia de hoy. El sábado nos juntamos a cenar con Karmele y Juan Carlos, en el Peñón, en Getxo, un cafetería preciosa, por la mañana y por la noche, escenario magnífico en el que nos contaron otra historia con sorpresa, que será el cuarto ingrediente de esta serie, quién sabe si es la historia de mañana, y el domingo, de vuelta ya hacia Madrid, haciendo un pequeño desvío, comimos en Zarautz con Gidor y Amaia, historias para dar y tomar. Sus vidas son historias. Historias que merece la pena contar, versionar, compartir. Historias llenas de humor, de sorpresas, de emoción, de autenticidad.

Pero fundamentalmente, si  nos ceñimos al quinto ingrediente, historias auténticas, que además de todo, son ciertas. Mi abuelo los llamaba «susedidos». Será por eso que destilan credibilidad.

trenbucletamon   Así lo hemos visto…

Llego el lunes por la mañana a la oficina, abro el ordenador, y recibo 3 correos de Tomás. En el primero, al final de unos temas relacionados con el trabajo, ideas y proyectos, se encuentra esta perla de la autenticidad. Veo a Tomás, con unos cuantos años menos, en un video, no un montaje, de unas vacaciones que realizó unos años atrás, en un extraño artilugio que denominaron trenbucleta (su origen, la mezcla de tren, buque y bicicleta), aprovechando las vías muertas del tren, del que había oído hablar, y ahora veo. Un viaje auténtico, lleno de personas auténticas, una historia real.

Escucho la narración, los comentarios de Javi, Tomás y Maribel, la primera idea, de juntar velas y pedales sobre una plataforma de tren, 3, la el tercer intento, en el que mejoramos el primer invento, fallido, y el segundo, también fallido, hasta llegar al 3, historias de pueblos que vieron aparecer el tren, y de pueblos que esperan que vuelva, de un grupo de amigos que se montó en un sueño de un par de innovadores, de una jardinera, también conocida como cortacésped, de 5 velocidades que se convirtió en motor.

Este post forma parte de la metodología de organizaciones que cuentan cuentos, y de nuestra peculiar forma de hacer las recetas, y visualizar los ingredientes.

6 ingredientes para una receta de éxito, siguiendo por el quinto.

6 ingredientes para una historia que pega

6ingredientesHace unos años tuve la suerte de ser invitado al primer congreso de las ideas, que se celebró en Puebla. En este congreso a todos los ponentes, personalidades de renombre mundial, investigadoras, escritores, científicas, divulgadores, personas sesudas todas ellas, les animaron a leer un libro, para que aquilataran su saber, y su mensaje, en 10 minutos, por medio de una historia que tuviese 6 ingredientes.

Como no nos gustan las listas, por lo estructurado, por lo cerrado, por lo sintético, te animamos a que pienses en los 6 ingredientes a partir de ejemplos, como el que sigue a continuación. Y si te parece, vamos uno a uno. Por ejemplo, podemos empezar por el sexto ingrediente para montar una buena historia.

Pues sí, el sexto ingrediente para que una historia pegue, es que sea una historia. En vez de un corta pega, un listado, un resumen de algo que funciona, el sexto ingrediente para que una historia sea una buena historia es ése, que haya historia. Suena de perogrullo, pero es así. Para que un cuento sea bueno, primero tiene que ser un cuento.

En el libro que les regalaron a los ponentes para que estructuraran (para compartir) su saber, le llaman de una forma diferente: sucesión de hechos, que viene a ser lo anterior. A un hecho le sigue otro hecho, y otro, y otro. Vamos, lo que viene a ser una historia, una fábula, o un cuento.

Si lo piensas, hasta hace bien poco tiempo, allá por el 1400, con Guttemberg y el nacimiento de la imprenta, y la reproducción a troche moche de los manuscritos, todo nuestro «saber», o la mayor parte, se ha transmitido así. Juglares, cuenta cuentos, bufones de la corte, abuelos, sabios, madres, chamanes y brujas, transmitían de generación en generación las historias relacionadas con la vida y la muerte, los dioses y las cosechas, el hombre y el universo, por medio de cuentos, de historias. Historias que pegaban en los imaginarios de los pueblos y de las personas. Historias, qué bonitas historias.

huyendomon   Así lo hemos visto…

Aunque no dudamos que otras personas lo puedan haber visto diferente.

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Si te fijas, en una historia no es esencialmente necesario contarlo todo. Por ejemplo, en esta nadie cuenta cómo llegan las perchas y la ropa al armario, ni el armario al apartamento, ni el edredón encima de la cama, ni quién puso las cortinas, tan bien planchaditas ellas. Una historia suele tener un hilo principal o argumental que facilita que la historia pueda ser considerada como tal.

Este post forma parte de la metodología de organizaciones que cuentan cuentos, y de nuestra peculiar forma de hacer las recetas, y visualizar los ingredientes.

6 ingredientes para una receta de éxito, empezando por el sexto.