de la muerte a la vida sólo hay un paso

retomo estas palabras de Leonardo Boff en su blog, y digo retomo porque las he leído antes del fin de semana, el viernes santo, 19 de abril, viernes de pasión, y las he dejado posarse,
al fin y al cabo del viernes al lunes sólo hay un pequeño paso, o 3 pasos,  en 3 días, que marcan la distancia entre un terrible viernes santo de violencia, sí, porque el viernes se da un curioso proceso de exaltación de la violencia,
el ser humano convertido en turba, presto a la combustión,
al lunes de resurrección, en el celebramos la posibilidad de una nueva humanidad, siguiendo el ejemplo de Cristo, plenamente realizado, en este inexplicable explosión e implosión hacia dentro de Dios,
buen momento para pensar qué ha muerto en nosotros, y qué quiere nacer, o ha nacido, en nosotras y a nuestro alrededor, y para ello te dejo con el post de Leonardo, Resurrección de un torturado y crucificado: Jesús de Nazaret.
La Pascua de Resurrección de este año la celebramos en el contexto de un Brasil en el que casi toda la población está siendo sofocada por un gobierno de extrema derecha que tiene un proyecto político-social radicalmente ultraneoliberal. Se muestra sin piedad y sin corazón pues desmonta los avances y los derechos de millones de trabajadores y de personas de otras categorías sociales. Pone a la venta bienes naturales pertenecientes a la soberanía del país. Acepta la recolonización de Brasil e intenta traspasar nuestra riqueza a manos de pequeños y poderosos grupos nacionales e internacionales. No tiene ningún sentido de solidaridad ni de empatía hacia los más pobres ni hacia los que viven amenazados de violencia e incluso de muerte por el hecho de vivir en favelas, ser negros y negras, indígenas, quilombolas o de otra condición sexual.

Andando por este país y un poco por el mundo, oigo en muchas partes gemidos de sufrimiento y de indignación. Entonces me parece escuchar las palabras sagradas: “He visto la opresión de mi pueblo, he oído el clamor que le arrancan sus opresores y conozco sus angustias. Voy a bajar para liberarlos y hacerlos salir de este país hacia una tierra buena y espaciosa” (Ex 3,7-8).

Dios deja su trascendencia (¿Deus acima de todos, «Dios por encima de todos», como dice el slogan de Bolsonaro?), baja y se pone en medio de los oprimidos para ayudarlos a dar el paso (pessach = pascua) desde la opresión a la liberación.

Es de resaltar el hecho de que hay algo de amenazador y perverso en curso: un jefe de estado exalta a torturadores, elogia a dictadores sanguinarios y considera un mero accidente que un negro, padre de familia, sea acribillado de 80 balazos a manos de militares. Y todavía propone el perdón para los que promovieron el holocausto de seis millones de judíos. ¿Cómo hablar de resurrección en el contexto de alguien que predica un perenne «viernes santo» de violencia? Tiene continuamente el nombre de Dios y de Jesús en sus labios y olvida que somos herederos de un prisionero político, calumniado, perseguido, torturado y crucificado: Jesús de Nazaret. Lo que hace y dice es un escarnio, agravado por el apoyo de pastores de iglesias neopentecostales, cuyo mensaje tiene poco o nada que ver con el evangelio de Jesús.

A pesar de esta infamia, queremos celebrar la Pascua de Resurrección que es la fiesta de la vida y de la floración, como la del semiárido nordestino: después de algunas lluvias, todo resucita y reverdece.

Los judíos, esclavizados en Egipto vivieron la experiencia de una travesía, de un éxodo desde la servidumbre a la libertad en dirección a «una tierra buena y espaciosa, a una tierra que mana leche y miel» (símbolos de justicia y de paz: Ex 3,8). La Pessach judaica (la Pascua) celebra la liberación de todo un pueblo, no solamente de individuos.

La Pascua cristiana se agrega a la Pessach judaica, prolongándola. Celebra la liberación de toda la humanidad por la entrega de Jesús, que aceptó la injusta condenación a muerte de cruz. Ésta le fue impuesta, no por el Padre de bondad, sino como consecuencia de su práctica liberadora ante los desvalidos de su tiempo, y por presentar otra visión de Dios-Padre, bueno y misericordioso, y no un Dios castigador con normas y leyes severas, hecho inaceptable para la ortodoxia de la época. Jesús murió en solidaridad con todos los humanos, abriéndonos el acceso al Dios de amor y de misericordia.

La Pascua cristiana celebra la resurrección de un torturado y crucificado. Él realizó el paso y el éxodo de la muerte a la vida. No volvió a la vida que tenía antes, limitada y mortal como la nuestra. En él irrumpió otro tipo de vida no sometida ya a la muerte, que representa la realización de todas las potencialidades presentes en ella (y en nosotros). Aquel ser que venía naciendo lentamente dentro del proceso de la cosmogénesis y de la antropogénesis, alcanzó por su resurrección tal plenitud que, finalmente, acabó de nacer. Como dijo Pierre Teilhard de Chardin, Jesús, plenamente realizado, explosionó e implosionó hacia dentro de Dios. San Pablo entre perplejo y encantado le llama novissimus Adam (1Cor 15,45), el nuevo Adán, la nueva humanidad. Si el Mesías resucitó, su comunidad, que somos todos nosotros, hasta el cosmos del cual somos parte, participamos de ese evento bienaventurado. Él es el “primero entre muchos hermanos y hermanas” (Rom 8,29). Nosotros le seguiremos.

A pesar del “viernes santo” de odio y de exaltación de la violencia, la resurrección nos infunde la esperanza de que daremos el paso (pascua) desde esta situación siniestra a la recuperación de nuestro país, donde ya no habrá nadie que se atreva a favorecer la cultura de la violencia, ni que exalte la tortura, ni que se muestre insensible al holocausto de millones de personas. Aleluya. Feliz Pascua para todos.

así lo vimos…

 

y me pregunto qué nos reflejan estas palabras de Leonardo y su querido Brasil en nuestras vidas, en un entorno natural y cultural tan diferente, en otra latitud del mundo, con otra situación geopolítica aparentemente tan poco comparable,
y extiendo esta pregunta que crece, tan lejos y tan cerca, ¿qué me cuentas, hay algo en estas palabras de Leonardo que te refleje una situación que vives en tu interior o en tu comunidad?

abro la semana 9 del proceso de la presencia, y leo la afirmación que toca, “me invito a mí mismo a ser espontáneamente alegre”, qué bonita, y siento cómo estuve muerto ayer, y que es buen momento para resucitar.

la teoría U tiene un punto ahí abajito, al fondo de la U, en el que la cosa no está nada clara, tan es así que la línea pierde su continuidad, es un momento que no sé por qué, quién sabe, asocio con este momento mágico en la historia de la humanidad,

de muerte y resurrección.

desde organizaciones con espíritu y corazón estamos comprometidas en el desarrollo del 3ple camino de las personas, los grupos y las organizaciones, con 3 conjuntos de capacidades que quedan representadas por 3 palabras,

curiosidad – empatía – coraje,

3 características que están relacionadas con 3 ámbitos de desarrollo organizacional, ya que

  1. la curiosidad es la llave de las organizaciones innovadoras,
  2. la empatía es la llave de las organizaciones saludables,
  3. el coraje es la llave de las organizaciones excelentes.
7 emociones es un modelo de responsabilidad emocional creative commons inspirado en la teoría U de Otto Scharmer y en la teoría del color de Goethe que compartimos desde este enlace.

 

desde nuestro sol interior

recibo estas líneas de Leonardo Boff, siempre tan interesantes, que nos cuenta de una realidad brasileña, tan diferente y tan similar a la nuestra, en estas líneas que ponen en el centro la imagen del sol, en representación externa de nuestro ser interior.

Todo lo que está sano puede enfermar. La enfermedad remite siempre a la salud. Esta es la referencia principal, y constituye la dimensión esencial de la vida en su normalidad.

Los desgarros sociales, las andanadas de odio, ofensas, insultos, palabras groseras que están predominando en los medios sociales o digitales e incluso en los discursos públicos, revelan que el alma brasilera está enferma.

Las más altas instancias del poder se comunican con la población usando noticias falsas (fake news), mentiras directas e imágenes que se inscriben en el marco de la pornografía y de la escatología. Esta actitud revela la falta de decencia y de sentido de la dignidad y respetabilidad, inherentes a los más altos cargos de una nación. En el fondo se ha perdido un valor esencial, el respeto a sí mismo y a los otros, marca imprescindible de una sociedad civilizada.

La razón de este desvío se debe a que la dimensión de lo Numinoso ha quedado oscurecida. Lo “Numinoso” (numen en latín es el lado sagrado de las cosas) se revela a través de experiencias que nos envuelven totalmente y que confieren densidad a la vida aún en medio de los mayores padecimientos. Posee un inmenso poder transformador. La experiencia entre dos personas que se aman y la pasión que las vuelve fascinantes configuran una experiencia de lo Numinoso. El encuentro profundo con una persona que en medio de una grave crisis existencial nos encendió una luz, representa una experiencia de lo Numinoso. El choque existencial ante una persona portadora de carisma por su palabra convincente o por sus acciones valientes, nos evoca la dimensión de lo Numinoso. La Presencia inefable que se deja sentir ante la grandeur del universo o de una noche estrellada, suscita en nosotros lo Numinoso. Igualmente los ojos brillantes y profundos de una criaturita.

Lo Numinoso no es una cosa, sino la resonancia de las cosas que tocan lo profundo de nuestro ser y que por eso se vuelven preciosas. Se transforman en símbolos que nos remiten a Algo más allá de ellas mismas. Las cosas, además de ser lo que son, se transfiguran en realidades simbólicas, repletas de significados. Por un lado, nos fascinan y atraen, y por otro nos llenan de respeto y de veneración. Producen en nosotros un nuevo estado de conciencia y perfeccionan nuestros comportamientos.

Ese Numinoso, en el lenguaje de los místicos, como en el mayor de ellos, Mestre Eckhart, o en Teresa de Ávila, así como en el de la psicología de lo profundo de C.G. Jung, está representado por el Sol interior o por nuestro Centro irradiador. El Sol tiene la función de un arquetipo central. Como el Sol atrae a su órbita a todos los planetas, así el arquetipo-Sol satelitiza a su alrededor nuestras significaciones más profundas. Él constituye el Centro vivo e irradiante de nuestra interioridad. El Centro es un dato-síntesis de la totalidad de nuestra vida que se impone por sí mismo. Habla dentro de nosotros, nos advierte, nos apoya y, como el Gran Anciano o la Gran Anciana, nos aconseja para seguir los mejores caminos. Y entonces nunca seremos defraudados.

El ser humano puede cerrarse a este Centro o a este Sol. Hasta puede negarlos, pero nunca puede aniquilarlos. Ellos están ahí como una realidad inmanente al alma.

Este Centro o su arquetipo, el Sol, nos dan equilibrio, armonía personal y social y la convivencia de los contrarios sin exacerbarse por la intolerancia ni por los comportamientos de exclusión.

Pues bien, este Centro se ha perdido en el alma brasilera. Hemos ensombrecido el Sol interior, a pesar de que él está ahí continuamente presente, como el Cristo del Corcovado. Aunque escondido tras las nubes, él sigue allí con los brazos abiertos. Así nuestro Sol interior.

Al perder nuestro Centro y al oscurecer la irradiación del Sol interior, perdemos el equilibrio y la justa medida, bases de cualquier ética, de la sociedad y de toda convivencia. Desequilibrados, andamos errantes, pronunciando palabras desconectadas de toda civilidad y compostura. Nos empequeñecemos y abandonamos la ley áurea de toda ética: “trata humanamente a todos y a cada uno de los seres humanos.” En este momento en Brasil, muchos y muchas no tratan humanamente a sus semejantes. De eventuales adversarios en el campo de las ideas y de las opciones políticas o sexuales se hacen enemigos a quienes cabe combatir y eventualmente eliminar.

Tenemos, urgentemente, que curar nuestra alma herida, recuperar nuestro Centro y nuestro Sol interior, acogiendo las diferencias sin permitir que se tornen desigualdades, a través del diálogo abierto y de la empatía con los que más sufren. Como decía el perfil de una mujer inteligente en twitter: “al colocarnos en el lugar del otro, hacemos del mundo (de la sociedad) un lugar para todos”. Esta es nuestra urgencia, si no queremos conocer la barbarie.

así lo vimos…

y pienso en ese mundo en el que tratamos humanamente, desde nuestro centro y nuestro calorcito interior,  desde nuestro sol interior, a todos los seres humanos, y a todos los seres de la creación, animales, plantas, piedras,

acogiendo las diferencias y la diversidad, celebrando lo diferente para poder agradecer todo lo que nos une, sí, seguramente nos toca volver a hacer un nuevo ejercicio de presencia y de empatía con el alter,

y conmigo misma, porque en algún punto del camino, creo que algo hay de eso en las palabras de Leonardo, simplemente me perdí.desde organizaciones con espíritu y corazón estamos comprometidas en el desarrollo del 3ple camino de las personas, los grupos y las organizaciones, con 3 conjuntos de capacidades que quedan representadas por 3 palabras,

curiosidad – empatía – coraje,

3 características que están relacionadas con 3 ámbitos de desarrollo organizacional, ya que

  1. la curiosidad es la llave de las organizaciones innovadoras,
  2. la empatía es la llave de las organizaciones saludables,
  3. el coraje es la llave de las organizaciones excelentes.
7 emociones es un modelo de responsabilidad emocional creative commons inspirado en la teoría U de Otto Scharmer y en la teoría del color de Goethe que compartimos desde este enlace.

quien no sabe servir, ni escribir, cada quien y su destino

me levanto perezoso este sábado de enero, con una conversación que habla de los muchos bollos que tenemos en curso, cada quien el suyo, si no son varios, intentando descifrar la historia detrás del personaje,
asunto que no es precisamente sencillo, y me encuentro en pinterest, sumando a mis carpetas imágenes nuevas, una que acabo de titular el principito, un cuento que habla de un niño y de una rosa y de un zorro,
y me encuentro con este escrito de Leonardo Boff, una estrella que habita este precioso universo compartido, que se pregunta, como nos preguntamos el principito, Silvia y yo, y tanta gente más, ¿cuál es nuestro destino?,
una pregunta que es más interesante que la respuesta, mientras seguimos caminando, en este ejercicio tan bonito, bueno y verdadero, que es la vida.
y copio este texto del blog de Leonardo, uno más, en el que nos comparte un poco de su biografía, él no estaba destinado a morir tan joven, en este camino que se construye pasito a paso.
Cada uno de nosotros tiene la edad del universo que son 13.730 millones de años. Todos estábamos virtualmente juntos en aquel puntito, más pequeño que la cabeza de un alfiler, pero repleto de energía y de materia. Ocurrió la gran explosión, y generó las enormes estrellas rojas dentro de las cuales se formaron todos los elementos físico-químicos que componen el universo y todos los seres que lo forman. Somos hijos e hijas de las estrellas y del polvo cósmico. Somos también la porción de la Tierra viva que ha llegado a sentir, a pensar, a amar y a venerar. Por nosotros la Tierra y el universo sienten que forman un gran Todo. Y nosotros podemos desarrollar la conciencia de esa pertenencia.

¿Cuál es nuestro lugar dentro de ese Todo? Más inmediatamente, ¿dentro del proceso de la evolución? ¿Dentro de la Madre Tierra? ¿Dentro de la historia humana? No nos es dado saberlo todavía. Tal vez será la gran revelación cuando hagamos el paso alquímico de este lado de la vida hacia el otro. Ahí, espero, todo quedará claro y nos sorprenderemos, porque todos estamos umbilicalmente interrelacionados, formando la inmensa cadena de los seres y el tejido de la Vida. Caeremos, así lo creo, en los brazos de un Dios-Padre–y-Madre, de infinita misericordia para quien la necesita por causa de sus maldades, y en un abrazo amoroso eterno para los que se orientaron por el bien y por el amor. Después de pasar por la clínica de Dios-misericordia, los otros vendrán también.

Yo de niño de pocos meses estaba condenado a morir. Cuenta mi madre, y las tías siempre lo repetían, que yo tenía “el macaquiño”, expresión popular para la anemia profunda. Todo lo que ingería, lo vomitaba. Todos decían en dialecto véneto: “poareto, va morir”: “pobrecito, va a morir”.

Mi madre, desesperada, y a escondidas de mi padre que no creía en esas cosas, fue a la rezandera, a la vieja Campañola. Ella hizo sus rezos y le dijo: “dele un baño con estas hierbas y después de hacer el pan en el horno, espere hasta que esté tibio y meta a su hijito dentro”. Eso fue lo que hizo mi madre Regina. Me puso sobre la pala de sacar el pan horneado y me metió dentro. Y me dejó allí un buen rato.

Y ocurrió una transformación. Al sacarme del horno empecé a llorar, decían, y a buscar el pecho para chupar la leche materna. Después, mi madre, masticaba en su boca algunas comidas más fuertes y me las daba. Empecé a comer y a fortalecerme. Sobreviví. Y aquí estoy, oficialmente viejo, con 80 años cumplidos.

Pasé por varios peligros que podrían haberme costado la vida: un avión DC-10 en llamas rumbo a Nueva York; un accidente de automóvil contra un caballo muerto en la carretera que me rompió todo; un clavo enorme que cayó sobre mi frente cuando estudiaba en Múnich, que podría haberme matado si hubiera caído sobre mi cabeza; en los Alpes caí en un valle profundo cubierto de nieve y unos campesinos bávaros, viéndome con el hábito oscuro y que me hundía cada vez más, me sacaron con una cuerda. Y otros.

Norberto Bobbio me concedió el título de doctor honoris causa en política por la Universidad de Turín. Entendió que la teología de la liberación había realizado una contribución importante al afirmar la fuerza histórica de los pobres. El asistencialismo clásico o la mera solidaridad, manteniendo a los pobres siempre dependientes, es insuficiente. Ellos pueden ser sujetos de su liberación, cuando concientizados y organizados. Superamos el para los pobres, insistimos en el caminar con los pobres, siendo ellos los protagonistas, y quien pueda y tenga ese carisma viva como los pobres, como lo hicieron tantos, como Dom Pedro Casaldáliga.

Recuerdo que comencé mi discurso de agradecimiento al título, concedido por esa notable figura que es Norberto Bobbio, diciendo: “vengo de la piedra lascada, del fondo de la historia, cuando a duras penas teníamos medios para sobrevivir. Mis abuelos italianos y mi familia desbravaron una región deshabitada y cubierta de pinares, Concórdia, en los confines de Santa Catarina. Ellos tuvieron que luchar para sobrevivir. Muchos murieron por falta de médicos. Después fui subiendo en la escala de la evolución: los 11 hermanos estudiaron, hicieron la universidad, yo pude terminar mis estudios en Alemania. Ahora estoy aquí en esta famosa universidad”. Y a pedido de Bobbio, hice un resumen de los propósitos de la Teología de la Liberación, que tiene como eje central la opción por los pobres contra su pobreza y a favor de la justicia social. Di muchos cursos por todo el mundo, escribí bastante, enjugué lágrimas y mantuve fuerte la esperanza de militantes que se frustraban con los rumbos de nuestro país.

¿Cuál será mi destino? No lo sé. Tomé como lema el que era de mi padre, que lo vivía: “quien no vive para servir, no sirve para vivir”. A Dios la última palabra.

así lo vimos…

y me sigo preguntando cuál será mi propósito, o mi destino, y el de tantas personas que no sabemos servir ni escribir, o el de organizaciones con espíritu y corazón, qué extraño nombre,

de la misma forma que me pregunto cómo podemos alinear el propósito de las personas en las organizaciones si no partimos de propósitos individuales claros, ¿no te parece?

desde organizaciones con espíritu y corazón estamos comprometidas en el desarrollo del 3ple camino de las personas, los grupos y las organizaciones, con 3 conjuntos de capacidades que quedan representadas por 3 palabras,

curiosidad – empatía – coraje,

3 características que están relacionadas con 3 ámbitos de desarrollo organizacional, ya que

  1. la curiosidad es la llave de las organizaciones innovadoras,
  2. la empatía es la llave de las organizaciones saludables,
  3. el coraje es la llave de las organizaciones excelentes.

o3 habla de organizaciones que tienen todo que ver con el “y”, organizaciones que ponen en el centro a las personas, trabajadoras – clientes – otros colectivos, que son capaces de integrar y desarrollar de forma armónica el 3ple camino,
organizaciones innovadoras,
organizaciones saludables,
organizaciones excelentes.
7 emociones es un modelo de responsabilidad emocional creative commons inspirado en la teoría U de Otto Scharmer y en la teoría del color de Goethe que compartimos desde este enlace.

 

revisamos el 2018, con el espejo de Brasil y la ayuda de Leonardo

ha pasado un año y hacemos una pequeña recapituación de dónde estábamos antes y dónde estamos ahora, y, qué casualidad, en la preparación de este texto irrumpe la entrada de Leonardo Boff,
que hace lo mismo desde el Brasil, una entrada que sirve como espejo de las estructuras, sistema de pensamiento y nivel de conexión con la fuente en el que se ha movido, en algunos casos y territorios, el año 2018,
un espejo en el que no sé si nos va a gustar mirarnos, pero que está ahí, para por si acaso, un espejo que nos puede ayudar, de alguna forma, en nuestros pensamientos para el año que entra, el 2019, que ya está aquí.
Dicen notables cosmólogos que todo comenzó con un inmenso caos, el big bang. Materia y antimateria chocaron. Sobró una ínfima porción de materia que dio origen al actual universo. El caos fue generativo. Este año hemos conocido también un gran caos en todas las instancias. Irrumpió el lado perverso de la cordialidad brasilera. Según Sergio Buarque de Holanda (Raizes do Brasil, 5º capítulo) “la enemistad bien puede ser tan cordial como la amistad, ya que una y otra nacen del corazón” (p. 107). En las elecciones de 2018, el lado perverso de la cordialidad ocupó la escena: mucho odio, difamaciones, millones de fake news, hasta la puñalada dada al candidato Bolsonaro, que acabó elegido presidente del país. Ese caos fue sólo destructivo, todavía no mostró ser generativo. Y debe serlo para que no entremos en un callejón sin salida.

Nunca en nuestra historia republicana habíamos tenido un presidente de extrema-derecha, homófobo, misógino, enemigo declarado de los homoafectivos y quilombolas, amenazador de las reservas indígenas, promotor de la venta generalizada de armas, y teniendo como símbolo de campaña los dedos en forma de arma.

Descendiente de italianos Sin Tierra, llegados a Brasil a finales del siglo XIX, pretende criminalizar al Movimiento de los Sin Terra y de los Sin Techo como terroristas. Asuntos tan sensibles como la corrupción, el anti-PT, el rescate de los valores tradicionales de la familia (aunque Bolsonaro va ya por su tercer casamiento) y la lucha contra el aborto, fueron temas que propulsaron su campaña. Algunas iglesias neopentecostales fueron aliados fundamentales suyos, máquinas de falsas noticias.

El elegido se muestra ignorante de los principales problemas nacionales y mundiales. Tiene una lectura de cuartel, fijada en los tiempos de la dictadura militar, hasta el punto de declarar héroe a un famoso torturador, Brilhante Ustra. Ha escogido ministros que van a contra-corriente de la historia, negacionistas del calentamiento planetario, con ideas extrañas, como el de Relaciones Exteriores, el de Educación y el de Medio Ambiente. Se ha alineado subalternamente a la política del presidente Trump, entrando en conflicto con aliados históricos.

Dice introducir una nueva política, que de nuevo no tiene nada. Como dice un joven filósofo, Raphael Alvarenga, que articula bien filosofía con política: “La novedad consiste en la combinación monstruosa de necropolíticalawfare, fundamentalismo religioso y ultraliberalismo económico”.

El neoliberalismo económico generalizado en todo el mundo, ha alcanzado aquí una forma todavía más radical, poniendo nuestros commons, como el petróleo, a la venta en el mercado internacional, y privatizando otros bienes públicos.

El pacto social creado por la Constitución de 1988 ha sido roto, primero con el discutible impeachment de la presidenta Dilma Roussef, y después con el cambio de las leyes laborales, con la negación de la presunción universal de inocencia, con las arbitrariedades de la PF, del MPF y no en último lugar, con el comportamiento confuso y poco digno del STF, ya muy indulgente o excesivamente severo, o sometido al control militar por la presencia de un general, asesor del Presidente de la Casa. Vivimos de hecho en un Estado de excepción, posdemocrático y sin ley, como lo denunció en dos libros, con ese título, el juez de derecho del Tribunal de Justicia de Rio de Janeiro, Rubens R.R. Casara. Boaventura de Souza Santos, conocido sociólogo portugués, afirma más perentoriamente: “El sistema jurídico y judicial creado para garantizar el orden jurisdiccional es, en este momento, un factor jurídico de desorden; es una perversión peligrosa… El STF es una guerra social e institucional”.

El propósito de los que han llegado al poder con sus aliados es destruir al PT y a su líder Lula, preso político y rehén, y borrar de la memoria popular las políticas sociales que beneficiaron a millones de pobres y permitieron a miles de destituidos el acceso a la universidad.

Ha habido corrupción en el PT como en casi todos los partidos. Un juez de primera instancia, Sérgio Moro, perseguidor, fue entrenado en los USA para aplicar el lawfare (deformación la ley para condenar al acusado). Fue de una parcialidad palmaria, denunciada por los juristas nacionales e internacionales más serios.

Pero no seamos ingenuos: la evasión fiscal anual de más de 500 mil millones de reales, es siete veces mayor que la corrupción política, revela el Sindicato Nacional de los Procuradores de Hacienda Nacional. Si se cobrase, sólo con ella se evitaría la reforma de la Seguridad Social. Pero la oligarquía brasilera, atrasada y anti-popular, esconde el hecho, y la prensa, cómplice, se calla.

¿Qué podemos esperar? Es una incógnita. Por amor al país y a los condenados de la Tierra, las grandes mayorías engañadas y decepcionadas, deseamos que el caos actual sea generativo y la cordialidad signifique benevolencia, para que la sociedad, ya muy injusta, no sea tan malvada.

¿qué podemos esperar cuando el elegido se muestra ignorante de los principales problemas nacionales y mundiales?, gracias, Leonardo.

   así lo vimos…

gracias, Leonardo, por tu visión, gracias por compartir

el 2018, en nuestro caso, deja un símbolo extraño, o3, o como el círculo, como la burbuja que está representada en su parte superficial, el mundo de las evidencias materiales, que tienen su origen en las estructuras subyacentes,
3 que tiene que ver con las 3 grandes des-conexiones, 3 que tiene que ver con nuestra congruencia en el pensar – sentir – hacer, 3 que tiene que ver con el 3ple camino de desarrollo de las personas, los grupos y las organizaciones,
un 3ple camino que habla de
organizaciones innovadoras,
organizaciones saludables,
organizaciones excelentes.
 7 emociones, en la base de nuestra propuesta este 2018, es un modelo de responsabilidad emocional creative commons inpirado en la teoría U de Otto Scharmer y en la teoría del color de Goethe que compartimos desde este enlace.

los derechos del corazón

leo con gusto la columna de Leonardo Boff, esa columna que nos habla siempre del cuidado de los más desvalidos, de las más invisibles, de los menos poderosos, y observo cómo se posiciona en este proceso político brasileño,

está claro en qué medida nos pueden influir los resultados de las urnas por un periodo de tiempo, y observo cómo acompaña a los suyos hasta el último momento, cuando todo parece indicar que van a perder,

pero de eso se trata la vida, hacer continuamente, en tiempo presente, lo mejor de lo que somos capaces, dar lo mejor, en un presente continuo que dice “ahora, ahora, ahora”, qué interesante ejercicio, Leonardo,

muchas gracias por tu ejemplo de vida viva.

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Vengo de la Teología de la Liberación que tiene como eje fundamental la opción por los pobres, contra su pobreza y a favor de la justicia social y la liberación.

En el espectro político brasilero no veo ningún partido, a no ser el PT, que haya dado tanta centralidad a los pobres y a las minorías políticas que son, en realidad, mayorías numéricas como los negros/as, indígenas, quilombolas, los socialmente discriminados por su condición sexual y otros. Andando por el interior y entre los grupos populares pobres, en función de mi trabajo, oí muchas veces de su boca: Lula fue el único que pensó en nosotros y nos dio oportunidades para salir del hambre y de la miseria.

Aquí está mi razón principal razón para votar a la candidatura de Fernando Haddad y la Vice Manuela d’Ávila, para llevar adelante ese proyecto social verdaderamente mesiánico: atender al hambriento, garantizar que no muera antes de tiempo y hacer justicia a los oprimidos y a los invisibilizados. Se critica que el PT ha sido corrupto. No el PT como un todo, sino líderes importantes de alto rango de su gobierno. La corrupción atravesó a todos los partidos, con excepción de unos pocos. Otros partidos se han corrompido hasta más que el PT. Esto debe ser reconocido y cuando se identifica esa corrupción, especialmente al servicio del enriquecimiento personal, debe ser severamente castigada.

Pero hagamos justicia a la verdad de los hechos: la maxi-corrupción que atraviesa toda nuestra historia y que continúa hasta hoy día es la evasión fiscal. Desde el año pasado hasta aquí, con Temer hasta el 9/8/2018, fueron evadidos directamente o por exención fiscal a las empresas y bancos cerca de 450 mil millones de reales; son datos de los Procuradores de la Hacienda Nacional.

¿Qué significa eso? Que toda la corrupción en Petrobrás y en las grandes empresas fue de unos 40 mil millones de reales, es por lo tanto el 10% de la corrupción total. Esto no justifica la corrupción, pero nos hace entender la desproporción absurda entre una corrupción naturalizada y otra para financiar principalmente campañas electorales. Ambas hacen mal al país y le quitan recursos que podrían mejorar la vida del pueblo.

Una investigación conducida por el Senador Paim, hecha con los recursos técnicos del propio Senado, llegó a la misma conclusión. En el caso de que esta deuda fuera cobrada, no se necesitaría hacer la reforma de la Seguridad Social ni establecer un techo de gastos para la salud y la educación. El juez Sergio Moro, tan celoso en combatir la corrupción, ¿por qué no corre detrás de este tipo de corrupción mayor, detectable y altamente negadora del bien común?

Entre otros muchos argumentos en favor de Haddad-Manuela, aduciré solamente uno. En el caso de Haddad, se trata de un hombre sensible al sufrimiento humano, administrador competente, con excelente formación académica, doctor en filosofía (viva Platón, que quería un filósofo como jefe del Estado), formado en derecho y economía. Supo bajarse al nivel del pueblo para escuchar el grito del oprimido y hacer políticas que lo hicieran dejar de gritar. Sensibilidad semejante vale también para la Vice Manuela d’Ávila, trabajando con los más pobres de Porto Alegre.

La mayor crisis de la humanidad, mayor que la económica, política, cultural y moral, ya lo decía Betinho y lo repite en todo momento el Papa Francisco: es la falta de sensibilidad de los seres humanos hacia otros seres humanos.

Esta sensibilidad de Fernando Haddad quedó demostrada, cuando era Ministro de Educación y luego como Alcalde de São Paulo, con las políticas sociales y educativas reconocidas por todos.

Gravemente insensible se mostró el candidato Jair Bolsonaro con el que sigue, entre otros tantos ejemplos. Cuando las mujeres que, entre lágrimas, buscaban restos, o al menos algunos huesos de sus seres queridos asesinados o desaparecidos, Bolsonaro les dijo: “Quien busca huesos es el perro”. Además de ser una ofensa sin nombre a estas personas, mostró su nivel de falta de sensibilidad y de la más profunda inhumanidad.

Por estas y otras razones, mi voto es para Fernando Haddad y Manuela d’Ávila que tendrán como primera misión reconciliar el país y recuperar la sensibilidad mínima ―los derechos del corazón― para ejercer un gobierno que sea, al decir de Gandhi, un gesto amoroso para con el pueblo y el cuidado de la cosa común.

   así lo vimos…

releo párrafos de la entrada de Leonardo y me quedo con esas palabras al final, los derechos del corazón, esos derechos que el cinismo y la falta de empatía y sensibilidad esconden, y no puedo sino sintonizar ahí,

en los derechos del corazón,

ojalá un día no muy lejano todas seamos parte de un único latir universal, un latido de corazón.

3 aperturas son necesarias en el proceso de desarrollo personal, Open Mind (mente abierta), Open Heart (corazón abierto), Open Will (voluntad abierta), según la teoría U de Otto Scharmer, está claro de cual de estas 3 aperturas nos habla Boff hoy.

7 emociones es un modelo de responsabilidad emocional creative commons inspirado en la teoría U de Otto Scharmer y en la teoría del color de Goethe que compartimos desde este enlace.

hasta los vientos contrarios nos conducirán a puerto seguro

leo la columna de Leonardo Boff, de la que entresaco un par de frases,

el desafío hoy es entender la política como cuidado de Brasil, de su gente, especialmente de los más vulnerables, como indios y negros, cuidado de la naturaleza, de la educación, de la salud, de la justicia para todos.

Nuestro desafío es mostrar que Brasil puede ser, de hecho, una pequeña anticipación simbólica de que todo es rescatable: la humanidad unida, una y diversa, sentados a la mesa en una comensalidad.

¿Es un sueño? Sí, el sueño bueno, el sueño necesario.    

Y me quedo con otros apuntes, como la imagen de ese casamiento entre el saber académico y el saber popular, la investigación en las fuentes aunado con la experiencia de vida, ambas tan ricas,

o esa imagen de la política como cuidado de la gentes, sobre todo la más desfavorecida, pero mejor eliminamos al intermediario, y te dejo con el texto todo, como dirían nuestros amigos brasileiros.

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El pueblo brasilero se ha habituado a afrontar la vida y a conseguir todo “en la lucha y a la fuerza”, es decir, superando dificultades, y con mucho trabajo. ¿Por qué no “enfrentaría” también el último desafío de hacer los cambios necesarios, en medio de la actual crisis, que nos coloquen en el camino recto de la justicia para todos?

El pueblo brasileño todavía no ha acabado de nacer. Lo que heredamos fue la Empresa-Brasil con una élite esclavista y una masa de destituidos. Pero del seno de esta masa nacieron líderes y movimientos sociales con conciencia y organización. ¿Su sueño? Reinventar Brasil.

El proceso comenzó a partir de abajo, y ya no hay cómo detenerlo, ni siquiera por los sucesivos golpes sufridos, como el de 1964, civil-militar, y el de 2016, parlamentario-jurídico-mediático.

A pesar de la pobreza, de la marginación y de la perversa desigualdad social, los pobres inventaron sabiamente caminos de supervivencia. Para superar esta anti-realidad, el Estado y los políticos necesitan escuchar y valorar lo que el pueblo ya sabe y ha inventado. Sólo entonces habremos superado la división élites-pueblo, y seremos una nación no escindida ya, sino cohesionada.

El brasileño mantiene su compromiso con la esperanza. «Es lo último que se pierde». Por eso tiene la seguridad de que Dios escribe derecho aun con líneas torcidas. La esperanza es el secreto de su optimismo, que le permite relativizar los dramas, bailar su carnaval, luchar por su equipo de futbol… y mantener encendida la utopía de que la vida es bella y que el mañana puede ser mejor. La esperanza nos remite al principio-esperanza de Ernst Bloch, que es más que una virtud; es una pulsión vital que siempre nos hace suscitar sueños nuevos, utopías y proyectos de un mundo mejor.

Se da en el momento actual, marcado por un casi naufragio del país, un cierto miedo. Lo opuesto al miedo, sin embargo, no es el valor. Es la fe de que las cosas pueden ser diferentes, de que organizados podemos avanzar. Brasil mostró que no es sólo bueno en el carnaval y la música, sino que puede ser bueno en la agricultura, en la arquitectura, en las artes y en su inagotable alegría de vivir.

Una de las características de la cultura brasileña es la jovialidad y el sentido del humor, que ayudan a aliviar las contradicciones sociales. Esa alegría jovial nace de la convicción de que la vida vale más que cualquier otra cosa. Por eso debe ser celebrada con fiesta, y ante el fracaso, mantener el humor que lo relativiza y lo hace soportable. El resultado es la levedad y la vivacidad que tantos admiran en nosotros.

Se está dando un casamiento que nunca antes se dio en Brasil entre el saber académico y el saber popular. El saber popular es “un saber hecho de experiencias”, que nace del sufrimiento y de las mil maneras de sobrevivir con pocos recursos. El saber académico nace del estudio, bebiendo de muchas fuentes. Cuando esos dos saberes se unan, habremos reinventado otro Brasil. Y seremos todos más sabios.

El cuidado pertenece a la esencia de lo humano, y de toda la vida. Sin cuidado enfermamos y morimos. Con cuidado, todo se protege, y dura mucho más. El desafío hoy es entender la política como cuidado de Brasil, de su gente, especialmente de los más vulnerables, como indios y negros, cuidado de la naturaleza, de la educación, de la salud, de la justicia para todos. Ese cuidado es la prueba de que amamos a nuestro país y queremos a todos incluidos en él.

Una de las marcas del pueblo brasileño bien analizada por el antropólogo Roberto da Matta, es su capacidad de relacionarse con todo el mundo, de sumar, juntar, sincretizar y sintetizar. Por eso, en general, no es intolerante ni dogmático. Le gusta acoger bien a los extranjeros.

Pues bien, estos valores son fundamentales para una globalización de rostro humano. Estamos mostrando que es posible y la estamos construyendo. Infelizmente, en los últimos años ha surgido, en contra de nuestra tradición, una oleada de odio, discriminación, fanatismo, homofobia y desprecio a los pobres (el lado sombrío de la cordialidad, según Buarque de Holanda), que nos muestran que somos, como todos los humanos, sapiens y demens, y ahora más demens. Pero eso seguramente pasará y predominará la convivencia más tolerante y apreciadora de las diferencias.

Brasil es la mayor nación neolatina del mundo. Tenemos todo para ser también la mayor civilización de los trópicos, no imperial, sino solidaria con todas las naciones, porque incorporó en sí a representantes de 60 pueblos diferentes que vinieron aquí. Nuestro desafío es mostrar que Brasil puede ser, de hecho, una pequeña anticipación simbólica de que todo es rescatable: la humanidad unida, una y diversa, sentados a la mesa en una comensalidad fraterna, disfrutando de los buenos frutos de nuestra bonísima, grande, generosa Madre Tierra, nuestra Casa Común.

¿Es un sueño? Sí, el sueño bueno, el sueño necesario.

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muchas gracias, Leonardo, por compartir este sueño brasileño, de una casa común nueva, un sueño bueno, bonito, necesario.

   así lo vimos…

puedes acceder al blog de Leonardo Boff en estos enlaces

7 emociones es un modelo de responsabilidad emocional creative comons inspirado en la teoría U de Otto Scharmer y la teoría del color de Goethe que compartimos desde este enlace.

¿tú eres tecnozoico o ecozoica?

leo la última entrada de Leonardo Boff con interés, un texto que nos acerca a la tierra como escuela de desarrollo espiritual, en el que recorto palabros y negriteo frases, de las cuales entresaco varias ideas, a continuación…
la era en la que vivimos, el ecoceno o ecozoico se caracteriza por la evolución, la expansión y la auto-creación de «emergencias» cada vez más complejas, que permiten el surgimiento de nuevas galaxias, estrellas y formas de vida en la Tierra,
una era en la que un universo cada vez más espiritual y autoconsciente nos situa en una disyuntiva, somos parte del problema tecnozoico –un futuro de exploración creciente de la Tierra como recurso, todo para el beneficio de los humanos–,
o somos parte de la solución, y nos hacemos uno con la época que nos toca vivir, en la evolución de la consciencia, y en la búsqueda de una relación amistosa hacia la naturaleza y la vida, y una profunda transformación en las formas de vivir,
y por algún motivo conecto la imagen con la que encabezo estas líneas, la imagen de la tierra, con un libro que he ojeado, por ahí anda mi ojo, estos últimos días, en los que leo algo de antroposofía y de biografía humana,
en esta extraña relación que comunica al ser humano con los reinos que le anteceden, el reino animal, el reino vegetal y el reino mineral, y que le conectan con los reinos suprasensibles que un día vamos a poder reconocer.
   así lo vimos…
y si te parece bien, te dejo con el post de Leonardo, con sus negritas (esa es mi aportación, discutible) y todo…

el futuro de la Tierra no cae del cielo

Lo que voy a escribir aquí será de difícil aceptación por la mayoría de los lectores y lectoras. Aunque lo que diga esté fundamentado en las mejores cabezas científicas, que hace casi un siglo, vienen pensando el universo, la situación del planeta Tierra y su eventual colapso, o un salto cuántico a otro nivel de realización, no ha penetrado, sin embargo, en la conciencia colectiva ni en los grandes centros académicos. Continúa en vigor el viejo paradigma, surgido en el siglo XVI con Newton, Francis Bacon y Kepler, un paradigma atomístico, mecanicista y determinista, como si no hubiera existido un Einstein, un Hubble, un Planck, un Heisenberg, un Reeves, un Hawking, un Prigogine, un Wilson, un Swimme, un Lovelock, un Capra y tantos otros que nos elaboraron la nueva visión del Universo y de la Tierra.

Para empezar, cito las palabras del premio Nobel de biología (1974) Christian de Duve que escribió uno de los mejores libros sobre la historia de la vida: Polvo vital: la vida como imperativo cósmico (editorial Norma, 1999). «La evolución biológica marcha a ritmo acelerado hacia una grave inestabilidad. Nuestro tiempo recuerda una de aquellas importantes rupturas en la evolución, señaladas por grandes extinciones masivas» (p. 355). Esta vez no procede de algún meteoro rasante, como en eras pasadas, que casi eliminó toda la vida, sino del propio ser humano, que puede ser no sólo suicida y homicida, sino también ecocida, biocida e incluso geocida. Puede poner fin a la vida en nuestro planeta, quedando sólo los microorganismos del suelo, bacterias, hongos y virus, que se cuentan por cuatrilones de cuatrilones.

En razón de esta amenaza montada por la máquina de muerte fabricada por la irracionalidad de la modernidad, se introdujo el concepto «antropoceno», para denominar como una nueva era geológica la actual, en la que la gran amenaza de devastación se proviene del ser humano mismo (anthropos ). Ha intervenido y continúa interviniendo de forma tan profunda en los ritmos de la naturaleza y de la Tierra, que está afectando las bases mismas ecológicas que lo sostienen.

Según los biólogos Wilson y Ehrlich desaparecen entre 70 a 100 mil especies de seres vivos por año debido a la relación hostil que el ser humano mantiene con la naturaleza. La consecuencia es clara: la Tierra perdió su equilibrio y los acontecimientos extremos lo muestran irrefutablemente. Sólo ignorantes como Donald Trump niegan las evidencias empíricas.

En cambio, el conocido cosmólogo Brian Swimme, que en California coordina una decena de científicos que estudian la historia del Universo, se esfuerzan por presentar una salida salvadora. Digamos de paso que B. Swimme, cosmólogo, y el antropólogo de las culturas Thomas Berry, publicaron, con los datos más seguros de la ciencia, una historia del universo, desde el big-bang hasta la actualidad (The Universe Story, San Francisco, Harper 1992), conocido como el más brillante trabajo hasta hoy realizado. (La traducción al portugués se hizo, pero fue más fuerte la tontería de los editores brasileños, y hasta hoy no fue editado. Al español se desestimó su traducción, porque el libro dedica demasiadas páginas a la situación concreta de Estados Unidos). Los autores crearon el concepto «la era ecozoica», o «el ecoceno», una cuarta era biológica que sucedería al paleozoico, al mesozoico y a nuestro neozoico.

La era ecozoica parte de una visión del universo, como cosmogénesis. Su característica no es la permanencia, sino la evolución, la expansión y la auto-creación de «emergencias» cada vez más complejas, que permiten el surgimiento de nuevas galaxias, estrellas y formas de vida en la Tierra, hasta nuestra vida consciente y espiritual.

No temen la palabra «espiritual» porque entienden que el espíritu es parte del Universo mismo, siempre presente, pero que en una etapa avanzada de la evolución se ha vuelto en nosotros autoconsciente, percibiéndonos como parte del Todo.

Esta era ecozoica representa una restauración del planeta mediante una relación de cuidado, respeto y reverencia frente a ese don maravilloso de la Tierra viva. La economía no debe buscar la acumulación, sino lo suficiente para todos, de modo que la Tierra pueda rehacer sus nutrientes. El futuro de la Tierra no cae del cielo, sino de las decisiones que tomemos para estar en consonancia con los ritmos de la naturaleza y del Universo. Cito a Swimme:

El futuro se va a decidir entre quienes están comprometidos con el tecnozoico –un futuro de exploración creciente de la Tierra como recurso, todo para el beneficio de los humanos–, y quienes se comprometen con el ecozoico, un nuevo modo de relación para con la Tierra en que el bienestar de la Tierra y toda la comunidad de vida terrestre es el principal interés (p. 502).

Si no vence el ecozoico, probablemente conoceremos una catástrofe, esta vez producida por la propia Tierra, para librarse de una de sus criaturas, que ocupó todos los espacios de forma violenta y amenazadora de las demás especies, especies que, por tener el mismo origen y el mismo código genético, son sus hermanos y hermanas, no reconocidos sino maltratados y hasta asesinados.

Tenemos que merecer subsistir en ese planeta. Pero eso depende de una relación amistosa hacia la naturaleza y la vida, y una profunda transformación en las formas de vivir. Swimme añade: «No podremos vivir sin esa intuición (insight ) especial que las mujeres tienen en todas las fases de la existencia humana» (p. 501).

Ésta es la encrucijada de nuestro tiempo: o cambiar o desaparecer. Pero, ¿quién se lo cree? Nosotros seguiremos gritando.

la teoría U de Otto Scharmer habla de 3 grandes brechas que nos separan,

  1. a mí de mí misma,
  2. a mí del otro, el alter,
  3. a todas nosotras de la naturaleza,

no creo que haga falta explicar cuál de estas 3 brechas está relacionada con el texto de Leonardo Boff.

la teoría del P-A-n y el triángulo de Karpman nos introducen en el drama relacional que origina en este mundo la figura del padre crítico, o el perseguidor, el drama que origina nuestra cultura patriarcal,

está claro que para cambiar los problemas de nuestra relación con la naturaleza y con todos los seres vivos tenemos que cambiar nuestra cultura, y acercarnos al paradigma del cuidado, del cariño, del buen trato, por medio de la madre protectora,

o mejor, de nuestra madre nutricia, la madre nutricia que habita en todas nosotras, y que establece sus relaciones desde el amor incondicional, buen punto desde el que comenzar cualquier relación.

si te interesa revisar qué conjuntos de características están relacionadas con el bebé, con la madre cuidadora, y con la evolución sana del padre crítico, nuestro ser adulto,  puedes leer esta entrada, 3 juegos de características para el buen vivir,

no es la pera limonera pero te puede acompañar en esta era ecozoica, desde la conciencia que nos permite entablar relaciones casa día más amistosas (conmigo misma, contigo, con la naturaleza y la vida),

en un ejercicio que nos permite vivir la vida como escuela de desarrollo espiritual, en un proceso lento pero imparable que crece a nuestro alrededor.

7 emociones es un modelo de responsabilidad emocional creative commons inspirado por la teoría U de Otto Scharmer y la teoría del color de Goethe, que, como no podía ser de otra forma, relaciona emociones con buen trato y con el campo de la atención,

que fundamenta la escucha y las conversaciones, y con un mundo basado en valores, y con tantas pequeñas cosas y aportaciones que es necesario rescatar hoy, y poner en nuestra agenda común, tecnozoica o ecozoica,

un modelo que compartimos desde este enlace.

 

y retomamos el sentido de la vida (de la mano amiga de Leonardo Boff)

recibo la news  semanal de Leonardo Boff, una imagen de Maite (compañera del grupo de el futuro emerge en Bilbao), una poesía de Carolina (compañera del grupo de triformación social),
y pienso que hoy no merece la pena opinar, el que quiera que lea, la que quiera que opine, que bastante opino ya con este sencillo ejercicio de elegir este pedazo de aquí, y este trozo de allá,
quién sabe si la realidad que se forma, en este post a 3, tiene algún sentido para la persona que observa con curiosidad
Quien observa el panorama brasilero bajo la óptica de la ética (toda óptica produce su ética) no deja de quedar desolado y profundamente entristecido. Un presidente no es solo portador del poder supremo de un país. El cargo posee una carga ética. Él debe testimoniar, con su vida y actos, los valores que quiere que su pueblo viva. Aquí tenemos lo contrario: un presidente tenido por corrupto, no sólo por acusación de políticos, ni siquiera por delaciones, siempre discutibles, sino por una seria investigación de la Policía Federal y de otros órganos como el Ministerio Público. Pero la desmesurada vanidad del cargo y la total falta de respeto a su propio país, se mantienen a base de corrupción hecha a la luz del día, comprando votos de diputados y ofreciendo otros favores. Y esos diputados, alegremente, se dejan corromper, porque muchos son corruptos y aprovechan la ocasión para conseguir funciones y otros beneficios. La república ha quedado podrida para siempre. Tenemos que volver a fundar Brasil sobre otras bases pues aquellas que lo han sostenido cojeando hasta ahora ya no consiguen sostenerlo dignamente.

A pesar de todo esto, no dejamos que muera la esperanza,aunque en este momento, al decir de Rubem Alves, se trata de una “esperanza agonizante”. Pero resucitará de esta agonía y nos rescatará el sentido de vivir. Si perdemos el sentido de la vida, el próximo paso podría ser el completo cinismo y, en último término, el suicidio. Quiero retomar la cuestión del sentido de la vida.

A pesar de la desesperanza y de la existencia del absurdo ante el cual se rinde la propia razón, creemos en la bondad fundamental de la vida. La persona común, que somos la gran mayoría de nosotros, se levanta, pierde un precioso tiempo de su vida en los autobuses super-abarrotados, va al trabajo, muchas veces duro y mal remunerado, lucha por la familia, se preocupa por la educación de sus hijos, sueña con un Brasil mejor, es capaz de gestos generosos auxiliando a un vecino más pobre y, en casos extremos, arriesga la vida para salvar a una niña inocente amenazada de estupro. ¿Qué se esconde detrás de estos gestos cotidianos y banales? Se esconde la confianza de que, a pesar de todo, vale la pena vivir porque la vida, en su profundidad, es buena y fue hecha para ser vivida con coraje, que produce autoestima y sentido de valor.

Hay aquí una sacralidad que no viene bajo un signo religioso sino bajo la perspectiva de lo ético, de vivir correctamente y de hacer lo que debe ser hecho. El gran sociólogo austriaco-norte-americano Peter Berger, fallecido hace poco, escribió un brillante libro relativizando la tesis de Max Weber sobre la secularización completa de la vida moderna con el título: Rumor de ángeles: la sociedad moderna y el descubrimiento de lo sobrenatural (Herder 1975). En él describe innumerables señales, que él llama “rumor de ángeles”, que muestran lo sagrado de la vida y el sentido que ella siempre guarda, a pesar de todo el caos y de los contrasentidos históricos.

Traigo aquí solo un ejemplo que me viene a la mente, banal y entendido por todas las madres que duermen a sus hijos. Uno de ellos despierta sobresaltado en medio de la noche. Tiene una pesadilla, todo está oscuro, se siente solo, y lleno de miedo grita llamando a su madre. Esta se levanta, abraza el niño a su cuello y en un gesto primordial de magna mater lo rodea de cariño y de besos, le dice cosas dulces y le susurra: “Mi niño, no tengas miedo; tu madre está aquí. Todo todo está en orden, no pasa nada, mi amor”. El niño deja de llorar. Recobra la confianza en la noche y poco después se duerme de nuevo, tranquilo y reconciliado con las cosas.

Esta escena tan común esconde algo radical que se manifiesta en la pregunta: ¿será que la madre está engañando al niño? El mundo no está en orden, ni todo está bien. Y sin embargo estamos seguros de que la madre no está engañando a su hijito. Su gesto y sus palabras revelan que, no obstante el desorden que la razón práctica percibe, impera un orden más fundamental. El conocido pensador Eric Voegelin (Order and History, 1956) mostró magistralmente que todo ser humano posee una tendencia esencial hacia el orden. Donde quiera que surja el ser humano, aparece un orden de las cosas, valores y ciertos comportamientos.

La tendencia hacia el orden implica la convicción de que la vida tiene sentido. Que en el fondo de la realidad, no prevalece la mentira, sino la confianza, el consuelo y la acogida final.

Así creemos que el tiempo de la gran desolación por causa de la corrupción que destruye el orden pasará, y volveremos a celebrar y disfrutar el sentido bueno de la existencia.

y me quedo pensando cómo será eso del post a 3, después de la imagen, uno, y del texto de Leonardo Boff, 2.
 así lo vimos…
antes de que se me olvide copiar el 3

No escales montañas para que el mundo te vea. Escala montañas para ver el mundo.

Vuélvete nada. Quítate las capas de protecciones superfluas, hasta llegar a tu centro, al núcleo más íntimo que hay en ti.
No te salves, no te protejas, no te cubras, no te escondas, no te avergüences ni justifiques, no te excuses ni trates de quedar bien.

Disuélvete. Desaparece en las nubes del ocaso y renace cada mañana en las gotas de rocío. Recréate día a día. Hazte a tu gusto.
Quítate los aires de importante y la necesidad imperiosa de que te vean, de que te hablen, de que todo sea como quieres tú.

Vacíate. Sin deseos insaciables, sin llamados de atención, sin demandas ni cuestiones. Solo tú contigo mismo en un acto sublime de humildad y vacío, para que Dios pueda penetrarte y ocuparte, y obrar en ti maravillas.

Vuélvete nadie. Sin grandes nombres que honrar, como decía el gran poeta Tagore, pierde tu reputación, vuélvete notorio. Que nadie te tenga agarrado de tus grandes declaraciones ni de palabras que te esclavizan. Para que puedas cambiar tanto cuanto desees, para que no tengas que cumplir expectativas.

Quédate solo. En todos los momentos que puedas, quédate en silencio. Para que no te haga ruido el mundo y puedas escuchar a Dios.

Despégate de las emociones. Pon en calma ese mar bravío que te arrastra de aquí para allá sin piedad y sin rumbo, porque solo en la calma se asienta la conciencia.

Aléjate de los lugares que no huelen a ti, que no saben a ti, que no se te parecen. Para que solo estés donde se escucha música de amor, donde se baila la danza cósmica y donde solo hay caminantes con antorchas de luz y buscadores de paz, no de gloria.

Ve donde te celebren… donde te vean el alma y te miren desde el alma.

las externalidades y la multiplicación de los peces

tras ayudarle a Silvia en su mudanza, un proceso en el que se pone muchas veces de manifiesto la de cosas inútiles que tenemos en nuestros armarios y en nuestros trasteros, y lo que nos cuesta librarnos de tantas cosas, convertidas en apegos,

surge una reflexión,

que me conecta con una idea que va tomando fuerza, somos la primera generación sobre este planeta que ha tenido demasiadas cosas, no sé si aprecias esta tendencia en tu casa, en especial si miras a tus hijos, si es que los tienes,

demasiados juguetes, demasiada electrónica, demasiado de todo, que acaba en aprecio a casi nada, qué más me da la última maravilla si basta con que vea la siguiente y mueva mi dedito y diga, “quiero eso”,

y en eso estoy que me llega, y leo con atención, el último post de Leonardo Boff,

y me quedo con la sensación de que tanto demasiado, tanto despilfarro, sobre todo en este primer mundo desmesurado, tiene un coste, que el mundo corporativo ha venido a llamar externalidad,

un impacto negativo que no implica nada en el balance de mis cuentas, es un perjuicio para otros, o para todos, que es una forma muy próxima al nadie, si somos conscientes de que los extremos se tocan,

externalidades que alguien, nadie y todos, va a acabar percibiendo, más tarde o más temprano.

    así lo vimos…

busco una imagen para acompañar este post en mi álbum, y pienso en esos dos peces, que se encuentran mirando cada uno en sentido contrario, en representación de la alteridad, el alter, el otro, la otra persona,

una imagen que conecto con el milagro de multiplicación de los panes y los peces, y me pregunto qué haremos cuando ya no nos queden peces que multiplicar, y sólo podamos multiplicar las externalidades.

La Tierra en números rojos: 

el ser humano, Satán de la Tierra 

El día 2 de agosto de 2017 sucedió un hecho preocupante para la humanidad y para cada ser humano individualmente. Fue el día anual de la “Sobrecarga de la Tierra” (Overshoot Day ). Es decir: fue el día en que gastamos todos los bienes y servicios naturales, básicos para sustentar la vida. Estábamos en verde y ahora entramos en números rojos, o sea, en un cheque sin fondos. Lo que gastemos de aquí en adelante será violentamente arrancado a la Tierra para atender las indispensables demandas humanas y, lo que es peor, para mantener el nivel de consumo perdulario de los países ricos.

A este hecho se le suele llamar “Huella Ecológica de la Tierra”. Mediante ella, se mide la cantidad de tierra fértil y de mar necesarios para generar los medios de vida indispensables como agua, granos, carnes, peces, fibras, madera, energía renovable y otros más. Disponemos de 12 mil millones de hectáreas de tierra fértil (selvas, pastos, cultivos) pero necesitaríamos en realidad 20 mil millones.

¿Cómo cubrir este déficit de 8 mil millones? Chupando más y más de la Tierra… ¿pero hasta cuándo? Estamos descapitalizando lentamente a la Madre Tierra. No sabemos cuándo llegará su colapso, pero, de continuar con el nivel de consumo y desperdicio de los países opulentos, vendrá, con consecuencias nefastas para todos.

Cuando hablamos de hectáreas de tierra, no pensamos solamente en el suelo, sino en todo lo que él nos permite producir, como por ejemplo, maderas para muebles, ropas de algodón, tinturas, principios activos naturales para la medicina, minerales y otros.

En promedio cada persona necesitaría para su supervivencia 1,7 hectárea de tierra. Casi la mitad de la humanidad (43%) está por debajo de este valor, como los países donde hace estragos el hambre: Eritrea con huella ecológica de 0,4 hectáreas, Bangladesh con 0,7, Brasil, por encima de la media mundial con 2,9. El 54% de la población mundial va mucho más allá de sus necesidades, como Estados Unidos con 8,2 hectáreas, Canadá 8,2, Luxemburgo 15,8, Italia 4,6 e India 1,2.

Esta Sobrecarga Ecológica es un préstamo que estamos tomando de las generaciones futuras para nuestro uso y disfrute actuales. Pero cuando les llegue el turno a ellas, ¿en qué condiciones van a satisfacer sus necesidades de alimento, agua, fibras, granos, carnes y madera? Podrían heredar un planeta depauperado.

Tememos que nuestros descendientes, mirando hacia atrás, acaben maldiciéndonos: “ustedes no pensaron en sus hijos, nietos y biznietos; no supieron ahorrar y desarrollar un consumo sobrio y frugal para que quedase algo bueno de la Tierra para nosotros, y no sólo para nosotros, también para todos los seres vivos, que necesitan aquello que nosotros apreciamos”. Esto nos trae a la memoria las palabras del indígena Seattle: «Si todos los animales se acabasen, el ser humano moriría de soledad de espíritu, porque todo lo que sucede a los animales, le sucederá también al ser humano, pues todo está interrelacionado».

Lo que predomina en el mundo es una perversa injusticia social, cruel y despiadada: el 15% de los que viven en las regiones opulentas del Norte del planeta dispone del 75% de los bienes y servicios naturales y del 40% de la tierra fértil. Algunos millones de personas, cual perros famélicos, deben esperar las migajas que caen de las bien servidas mesas de aquéllos.

En verdad la Sobrecarga de la Tierra es el resultado del tipo de economía dilapidadora de las “bondades de la naturaleza”, como dicen los andinos, deforestando, contaminando aguas y suelos, empobreciendo ecosistemas y erosionando la biodiversidad. Estos efectos son considerados “externalidades”, que no afectan al lucro y no entran en la contabilidad empresarial. Pero afectan la vida presente y futura.

El eco-economista Ladislau Dowbor de la Pontificia Universidad Católica de São Paulo, en su libro Democracia económica (Vozes 2008) resume el problema con palabras claras: «Parece bastante absurdo, pero lo esencial de la teoría económica con la cual trabajamos no considera la descapitalización del planeta. En la práctica, en economía doméstica, sería como si sobreviviésemos vendiendo los muebles, la plata de la casa… y creyésemos que con ese ingreso podríamos seguir viviendo con normalidad, y que estaríamos administrando bien nuestra casa. Estamos destruyendo el suelo, el agua, la vida en los mares, la cobertura vegetal, las reservas de petróleo, la capa de ozono, el propio clima, pero lo que contabilizamos es sólo la tasa de crecimiento» (p. 123).

Ésta es la lógica vigente de la actual economía de mercado neoliberal, irracional y suicida. De modo radical yo diría: el ser humano se está revelando como el Satán de la Tierra y no su ángel de la guarda.

Puedes acceder al blog de Koinomía en este link

y me acuerdo de la economía del bien común, ese movimiento que encabeza Christian Felber, y que es tan interesante, porque incluye en el balance aspectos qué sí que nos importan cuando tenemos cuenta al otro, al alter,

y el bien común de nuestra casa compartida, una casa de la que no nos vamos a poder mudar.

Si tú también piensas que una nueva conciencia es necesaria sobre la tierra, te animamos a leer 7 emociones, un modelo de inteligencia emocional, inspirado en la teoría U de Otto Scharmer y en la teoría del color de Goethe,

que nos prepara para la acción colectiva, desde una nueva comprensión.

la buena voluntad (y la otra)

llega el correo de Leonardo Boff, un correo que habla de la buena voluntad, 3 palabras que yo traduciría por nuestra mejor intención, o mi mejor intención, 3 palabras que esconden la emoción del amor, el color verde que nos hemos empeñado en no definir en 7 emociones,
porque con nuestra mejor intención este mundo es sencillamente diferente,
nuestra mejor intención,
nuestra y para todas nosotras,
una buena intención que para llegar a buen fin tiene que se compartida por todas, y ahí Leonardo hace una diferencia entre el pueblo y las clases dirigentes, más empeñadas en defender sus privilegios que en garantizar derechos para todos,
y ahí queda patente el significado de nosotras, un nosotras cada vez más inclusivo, más incluyente, tú y yo, que se funde en nos, con una última referencia a el caso del barco-Brasil que se hunde, y no puedo sino evocar la imagen de mis amigos piratas de Asterix,
cuando un barco se hunde el proceso afecta por igual al capitán que al grumete,
mientras copio sin cambiar una coma este texto de uno de mis autores favoritos.
   así lo vimos…

En la sociedad brasileña actual existe una ola de odio, de rabia y de desgarramiento que rara vez hemos tenido en nuestra historia. Hemos llegado a un punto en que la mala voluntad generalizada impide cualquier convergencia hacia una salida de la abrumadora crisis que afecta a toda la sociedad.

Immanuel Kant (1724-1804), el más riguroso pensador de la ética en el Occidente moderno, en su Fundamentación para una metafísica de las costumbres (1785) hizo una afirmación de importantes consecuencias: No es posible pensar algo que, en cualquier lugar en el lugar del mundo e incluso fuera de él, pueda ser tenido estrictamente como bueno sino la buena voluntad (der Gute Wille) . Kant reconoce que cualquier proyecto ético tiene defectos. Sin embargo, todos los proyectos tienen algo común que es la buena voluntad. Traduciendo su difícil lenguaje: la buena voluntad es el único bien que es solamente bueno y para el que no cabe hacer ninguna restricción. La buena voluntad o es sólo buena o no es buena voluntad. 

Esta es una verdad con serias consecuencias: Si la buena voluntad no es la actitud previa a todo lo que pensamos y hacemos, será imposible crear una base común que nos envuelva a todos. Si lo malicio todo, si todo lo pongo bajo sospecha y ya no confío en nadie, será imposible construir algo que congregue a todos. Dicho positivamente: sólo contando con la buena voluntad de todos puedo construir algo bueno para todos. En momentos de crisis como el nuestro, la buena voluntad es el factor principal de unión de todos para una respuesta viable que supere la crisis. 

Estas reflexiones valen tanto para el mundo globalizado como para el Brasil actual. Si no hay buena voluntad en la gran mayoría de la humanidad, no vamos a encontrar una salida a la desesperante crisis social que desgarra a las sociedades periféricas, ni una solución para la alarma ecológica que pone en peligro el sistema-Tierra. Sólo en la COP 21 de París en diciembre de 2015 se llegó a un consenso mínimo en el sentido de contener el calentamiento global. Ni aún así las decisiones fueron vinculantes. Dependían de la buena voluntad de los gobiernos, cosa que no ocurrió, por ejemplo, con el parlamento norteamericano que solamente apoyó algunas medidas del presidente Obama. 

En Brasil, si no contamos con la buena voluntad de la clase política, en gran parte corrompida y corruptora, ni con la buena voluntad de los órganos jurídicos y policiales jamás superaremos la corrupción que se encuentra en la estructura misma de nuestra débil democracia. Si esta buena voluntad no está también en los movimientos sociales y en la gran mayoría de los ciudadanos que con razón se resisten a los cambios anti-populares, no habrá nada, ni gobierno, ni ningún líder carismático, que sea capaz de plantear alternativas esperanzadoras. 

La buena voluntad es la última tabla de salvación que nos queda. La situación mundial es una calamidad. Vivimos en permanente estado de guerra civil mundial. No hay nadie, ni las dos santidades, el Papa Francisco y el Dalai Lama, ni las élites intelectuales mundiales, ni la tecnociencia que proporcionen una clave de solución global. Exceptuando a los esotéricos que esperan soluciones extraterrestres, en realidad, dependemos únicamente de la buena voluntad de nosotros mismos. 

Brasil reproduce en miniatura el carácter dramático que reviste la realidad mundial. La llaga social producida en quinientos años de descuido con las cosas del pueblo significa una sangría desatada. Nuestras élites nunca pensaron una solución para Brasil como un todo, sino sólo para sí. Están más empeñadas en defender sus privilegios que en garantizar derechos para todos. Aquí está la razón del golpe parlamentario que ha sido sostenido por las élites opulentas que quieren continuar con su nivel absurdo de acumulación, especialmente el sistema financiero y los bancos, cuyos beneficios son increíbles. 

Por eso, los que sacaron a la Presidenta Dilma del poder con artimañas político-jurídicas, se atrevieron a modificar la constitución en cuestiones fundamentales para la gran mayoría del pueblo, como la legislación laboral y la seguridad social. Han pretendido, en último término, desmontar los beneficios sociales de millones de personas, integradas en la sociedad por los dos gobiernos anteriores, y permitido un traspaso fabuloso de riqueza a las oligarquías adineradas, absolutamente despegadas del sufrimiento del pueblo con su egoísmo pecaminoso. 

Al contrario del pueblo brasileño, que ha mostrado históricamente una inmensa buena voluntad, estas oligarquías se niegan a saldar la hipoteca de buena voluntad que deben al país. 

Si la buena voluntad es tan decisiva, entonces urge suscitarla en todos. En momentos de peligro, en el caso del barco-Brasil que se hunde, todos, hasta los corruptores se sienten obligados a ayudar con lo que les queda de buena voluntad. Ya no cuentan las diferencias partidistas, sino el destino común de la nación, que no puede caer en la categoría de un país fallido. 

En todos existe un capital inestimable de buena voluntad que pertenece a nuestra naturaleza de seres sociales. Si cada uno quisiese de hecho que Brasil saliera adelante, con la buena voluntad de todos seguramente lo conseguiría.       

de vez en cuando un texto habla de amor, de nuestra buena voluntad, de nuestra mejor intención, a veces pasa, y a veces lo captamos, como el día de hoy, para explicar la naturaleza del verde
7 emociones, un modelo que gira en torno al color verde, sin pretender definir ni encapsular la energía del amor, está inspirado en la teoría U de Otto Scharmer, y en la teoría del color de Goethe, creative commons, gratis total.
la teoría U habla de procesos de presenciación, desde ahí se funda el presencing institute, mezcla de “presence” y “sensing”, y de los procesos contrarios, de ausenciación, en la que los sistemas se acercan a su colapso,
creo que las líneas de Leonardo Boff hablan de esto mismo, ausenciación, o el sistema para el interés propio de unos pocos, ojalá seamos capaces, los unos y las otras, de comprender la importancia de salvaguardar el barco común.