2 que son 3, que se convierten nuevamente en 2, o en 1 (liderazgo Mi o liderazgo Su)

eryetiEn la vida, también en el trabajo, tenemos procesos en el que nos juntamos, nos integramos en un proyecto, en una idea común, que nos une. Y corremos el proceso contrario, no puede ser de otra forma.

En Monstruos SA, una película maravillosa de Disney Pixar, vemos ese movimiento cuando los dos protagonistas se ven desterrados, qué palabra más fea, y con tantas connotaciones, en el Himalaya. Ahí vemos que cuando todo va bien, la vida nos sonríe y nos dicen que somos los reyes del mambo, es muy fácil sacar la cara bonita, nice, happy, jijí jajá. Sin embargo, cuando los malos tiempos se hacen fuertes, o aparecen un segundito para saludarnos, empezamos a dejar rastro de cómo somos.

Eso les pasa a nuestros protagonistas, que protagonizan una conversación espectacular. Si te gusta profundizar en características de la personalidad, ¿qué rasgos destacarías de Mike?, ¿qué rasgos destacarías de Sulley? Si no has visto la película, te la recomiendo, aunque hayas abandonado hace un rato la treintena. Si la has visto, te dejo con dos recordatorios.

Mike y Sulley dan la bienvenida a un nuevo amigo…

para irse separando por diferencias de intereses, 3 que se convierten en 2, unos que no lo quieren ver todo de color de rosa y aíslan al Yeti, un personaje adorable, y 2 que se convierten en uno, otro que no quiere pensar en nosotros…

Si me preguntas qué abre en mí esta puerta al Himalaya, creo que la diferencia tan brutal entre la visión de Mike (como su propio nombre indica Mi-ke) y de Sulley (Su-ley). Mike, egocéntrico donde los haya se centra en mi proyecto, mi novia, mi vida, mi yo, mientras que Sulley está preocupado por una niña que acaba de entrar en su vida y a la que quiere salvar de los malos. yo-yo o ella-ella, mi-mi o su-su, una pequeña diferencia.

eryetimon   Así lo vimos…

Aunque reconozco que me encanta la figura del Yeti de Pixar, tal vez cerramos con una pregunta. ¿Qué tipo de liderazgo crees que hemos desarrollado en nuestras organizaciones y en la sociedad, el liderazgo Mi o el liderazgo Su?

Personalmente pienso que un liderazgo centrado en el servicio, altruista incluso, nos vendría bastante bien. Empezando en primera persona, ejerciendo nuestra responsabilidad personal, para cambiar, poco a poco, nuestros rastros. Por cierto, ¿quieres un cucuruchu?

 

“no sabéis la suerte que tenéis, desterrado con tu mejor amigo”,

“yo creí que erais amigos, bueno, como os he visto tirados en la nieve jugando juntos”,

sencillamente genial,

yo me quedo definitivamente con el otro,

con el tercer monstruo,

quién sabe por qué me gusta tanto la tercera opción,

yo me quedo con er yeti.

la indagación apreciativa

No hace mucho que conozco estos dos palabros juntos, si bien ya los conocía por separado.

Indagación, sustantivo, que algo tendrá que ver con el verbo indagar, que viene a ser como buscar con esmero, bucear en lo profundo para entender, algo así como lo que hace la madre con el hijo después de la verbena, el primer día que llega medio trompa, para concluir que el niño comió mucho pollo y se le revolvió el estómago, ay, qué haríamos sin madres en este mundo.

Y apreciativa, adjetivo, que algo tendrá que ver con el verbo apreciar, que viene a ser como valorar, querer o gustar. Te aprecio mucho como sinónimo de te valoro, te tengo cariño, te respeto, te tengo en consideración.

Lo pienso y dos verbos de la primera conjugación, ar er ir, ¿te acuerdas o me lo estoy inventando?, se juntan para formar un sustantivo que suena como muy serio, indagación, tan parecido a camión, a consideración, a satisfacción, nombres rotundos, y un adjetivo, apreciativa, que suena mucho más a abuelita o a tía lejana de toda la vida.

FLICKIA

Sigo pensando en las palabras en sí mismas y me doy cuenta que la terminación -ción no denota género, y aunque me suena muy fuerte no es masculina. Para comprobarlo, basta con hacer un ejercicio sencillo, que es poner el artículo omitido. La satisfacción, la consideración, la indagación, y el camión, ay, ay, ay, éste no termina en -ción. Va a terminar siendo una terminación femenina, qué raro. Aunque me entran ganas de profundizar, no lo voy a hacer, no.

Rebobino (uy qué duda más profunda entre la bobina y la bovina, qué cruel se está poniendo el post de hoy) en el tiempo y me acuerdo del primer día que me cruzo con las dos palabras juntas. Saliendo de una reunión en Aje Madrid, en la que Antonio y yo nos entrevistamos para captar el apoyo de la Asociación de Jóvenes Emprendedores a Prepárate Madrid, recuerdo que Antonio me juntó las palabras. Acababa de asistir a una presentación de Miriam Subirana con relación a una metodología que, en palabras de Antonio, “debía conocer”, muy próxima conceptualmente a nuestro producto / servicio de “organizaciones que enCUENTrAN CUENTOS”.

Ni corto ni perezoso, el día siguiente contacté con IDeIA, qué nombre más bonito, he tenido una IDeIA, no sé cómo no se me ocurren nombres tan chulos a mí para una organización o un producto, y mandé un correo de contacto. Recibí una respuesta para participar en la próxima presentación, esta vez en Barcelona. Como tenía la agenda complicada por esas fechas, me pareció que la respuesta fue “no”.

Pasó diciembre, celebramos Prepárate, llegaron las Navidades, con su carga de cava y turrón, que cava todo el turrón que cava, ¿o era quepa?, ay, qué dudas con la gramática, la sintaxis y la ortografía, me va a matar esta afición (hobbit, en inglés, que no, que no, que no pienso introducir más anglicismos), y volvimos, ya de año nuevo, esta vez impar, es curioso, pero siempre se alternan, ahora uno par, ahora uno impar, como si los hubieran barajado muy bien (los más maliciosos ya estarán pensando que alguien ha hecho trampas), y me acordé de aquel no.

En este mundo hay muchas formas de clasificar a las personas. Si quieres, ya que estamos jugando, te ofrezco una nueva. Hay personas que no aceptan un no por respuesta. Hay otras que sí se conforman, segundo grupo, y hay otras, tercer grupo, muy parecido al primero, que, sin embargo, siempre prefieren dos, o tres NOes. Por cierto, ¿se dice nos o noes?

Bueno, si no es así, qué le vamos a hacer. Vamos a seguir con el relato, a ver si acabamos antes de que sea viernes 13. Buceé en internet, y encontré información adicional de estas dos palabras juntas. Para no destriparte la parte sabrosa del cuento, vamos a resumirlo mucho. Lo que vi me encantó. Y lo que sigo aprendiendo me sigue gustando, qué le voy a hacer.

Me desplacé a un taller en Barcelona en el que trabajamos la resolución de conflictos desde la indagación apreciativa, y vuelvo a viajar esta semana para bucear un poco más. En dónde, te preguntarás. Para bucear en el arte de hacer preguntas (una forma muy tonta de indagar), y en el sí (una forma muy tonta de apreciar). Preguntas desde el sí, preguntas generadoras, o generativas, ay, qué duda, mamá, preguntas para crear una nueva realidad.

Porque si lo que es no es totalmente de tu agrado, en vez de hacer grande el no con una afirmación robusta y grandotota, como todo lo que acaba en -ción, bueno es bucear en lo que sí,  que puede estar por ahí despistado, con una preguntita, y con otra, a ver si se atreve a salir. Y he dicho bien preguntita en vez de interrogación, palabra que termina en – ción, como crédito y caución, que no como camión, ni como qué tontorrón.

Luz y sombra se dan la mano una vez más, y viajo a Barcelona, ciudad condal, antes de verla transformada en capital de la república, o será del condado, qué duda, una más, independiente de Catalunya.

FLICKIAMON   Así lo vimos…

Y recuerda, que no te tomen por bicho raro, todos lo somos de tanto en tanto, por no saber lo que es la IA, o confundirla con la Inteligencia Artificial. Indagación Apreciativa, o inteligencia natural, inteligencia para volver a vivir tu vida en preguntas plenas, llenas de fuerza, llenas de la energía movilizadora y entusiasta del SÍ.

imagina que eres una semilla

veisesearbol

En el video que insertamos hoy, nos encontramos a Flick con Dot, hija pequeña de la abeja reina. Ambos entablan relación al inicio de la película Bichos, de Disney Pixar. Dot es todavía muy pequeña, y está frustrada porque todavía ni siquiera sabe volar.

Flick le regala un símil, una metáfora preciosa. Ella, como una semilla, tiene el potencial de ser un magnífico árbol. Sólo le falta tiempo, un poco de sol y lluvia, y el milagro surgirá.

Un recordatorio sencillo que, sin embargo, con una roca en la mano, no entiende inicialmente Dot, ni posteriormente los amigos de Flick, que le acompañan al destierro, ni finalmente la princesa Ata ni los sabios de la tribu. Todos piensan, y pasa 3 veces, que el que introduce el símil en escena está literalmente “grillado”.

Porque, como una roca, perdón, como una semilla, hoy somos pequeños, pero tenemos toda la potencialidad, si nos plantan en el terreno adecuado, con un poco de tiempo, sol y agua, el milagro se hará realidad.

veisesearbolmon   Así lo vimos…

Bichos es una preciosa película de Disney Pixar que utilizamos para trabajar:
– mapas mentales y de creencias,
– estilos de liderazgo, con la reina, la princesa Ata en formación, Hopper, líder de los saltamontes, Flick, líder sin cargo,
– procesos de sucesión y de desarrollo personal y profesional,
– la gestión del cambio y la innovación y el poder de la imaginación,
– el reconocimiento personal (yo me reconozco, yo te reconozco, reconozco el entorno),
– el desarrollo de la confianza en equipos de alto rendimiento,
– el potencial del trabajo en equipo.

Argumento de bichos:
Bichos es una película coral, que habla de muchas cosas. El argumento principal habla de unos malos malísimos, los saltamontes, que roban el trabajo, en forma de grano, a las hormigas, una especie de impuesto feudal, con el consentimiento de la hormiga reina, y toda la colonia.
Y en eso aparece una hormiga innovadora, y un poco torpe, que piensa que es posible hacer frente a los saltamontes. Para ello, usará la fuerza de otros insectos grandototes que planten cara a los saltamontes.
Como es un poco torpe, lo que elige realmente es un grupo de bichos que actúan en una compañía de circo, que le acompañan al hormiguero huyendo de un presente duro. Ya en el hormiguero se dan cuenta del entuerto, y Flick de su error. Y deciden irse, pero no se van, convirtiéndose en cómplices de la equivocación.