¿cómo has cambiado tu vida estos últimos 7 años?

entro en Pasajes y ese barco de Carboneras que me acompaña en el coche se resbala en una curva minúscula, antes de aparcar, hay causualidades difíciles de pasar por alto,

y me pregunto por qué no acompaño esta miniatura de destino (el cabo de Gata) con otra que represente mi origen (el País Vasco, tierra de aita y ama y de mis ancestros),

quién sabe cómo entro en una sensación de orgullo y de pertenencia, yo soy de aquí, qué bonito volver a mi segunda casa, al pueblo de mi segundo nacimiento, Pasai Donibane, Aupa San Juan, y me lanzo a tomar fotos,

qué curioso, el móvil está sin batería, literalmente a cero, todavía no son las 12 de la mañana, mediodía, esta noche no lo he dejado a cargar,

sí o sí voy a tener que entrar en algún sitio a cargar un par de rayas del teléfono, al menos si quiero tomar unas pocas fotos de esta mañana tan bonita que acompaña un estado emocional precioso, el espíritu abierto 7 años después,

soy un bebé que transita al estado del niño,

y entro en una cafetería, donde encuentro una camiseta a rayas azules, firmada por los jugadores de la real sociedad, donde pido un pastel vasco, con su ikurriña y todo, sobre un plato azul, aquí en Donosti casi todo es azul, y me siento al sol,

en esta terraza de la cafetería Irune, qué nombre más bonito, el nombre de esta chica, enfermera de profesión, que atiende a ama en el proceso de convalecencia de una peritonitis que casi le lleva al otro barrio,

otro amor platónico más de este chaval de 18 años que tiene una división interna brutal con la mujer, por una parte me gusta más que a un tonto una tiza, por otro le tengo un miedo y una reserva casi ancestral, le temo más que a un nublado,

qué difícil de explicar, ¿será que ya sé lo que me va a pasar en mi vida de pareja, una vida parecida a la de mis padres, una historia de amor y des-encuentro total, una historia de abandono y pérdida tan difícil de llevar?,

y en eso estoy, de paseíto, observando signos del camino recorrido hace 7 años, en los 3 días previos a acercarme de visita a casa de mi madre, donde le doy la noticia de que María me ha divorciado,

observando similitudes y contrastes del antes y del ahora,

y observando observando veo un camino de Santiago que va hacia la derecha, hacia la izquierda, en ambos casos a pie, hacia adelante, en bote, veo el número 5 en la puerta de la hospitalería de Pasaia, el 5 del Ser humano, a 825 km de Santiago,

creo que un día no muy lejano voy a empezar este camino, el camino de las personas normales, que diría Coelho, por la costa, cerquita del mar, desde aquí, desde el sitio en el que vuelvo a nacer hace 7 años, un nacimiento a una nueva vida,

y veo ese barco encarcelado en el puerto, así vivió mi padre en una profesión que no era para él, mi padre disfrutaba con la madera y la familia, no con la distancia y el metal, cómo nos podemos llegar a equivocar en esto de la profesión,

de la misma forma que observo a esa mujer, enarbolando un remo, tela marinera, mejor nos tomamos un par de chiquitos más antes de entrar en casa, en la república independiente de Bermeo, territorio comanche, y también aquí, territorio azul,

y ese deporte, las traineras, en la taberna San Miguel, que es originario de hombres pero que aquí practica también la mujer, una forma de vida, la caza de la ballena, a ver quién llega antes a la venta con la caza, ése es el que mejor va a vender,

que se convierte en deporte competitivo, o colaborativo, todo depende desde dónde lo mires, desde la orilla, desde la otra embarcación, o desde dentro, porque esto no va a funcionar si no remamos todos a una,

algo que este pueblo, tan rudo y tan honesto, ha apreHendido, sí o sí, a hacer.

   así lo vimos…

 

 

y me preparo para este taller, a punto de empezar, 7 emociones, en el que algo vamos a hablar de responsabilidad emocional, un camino de desarrollo personal en el que algo tiene que ver mi emoción, y la capacidad de observar,

lo que ocurre a mi alrededor, lo que ocurre dentro, que hace ya mucho tiempo que dejamos de crear en las casualidades del camino, y lo que hago con todo ello, algún día llegaremos a la comprensión de que toda mi vida es un tema de responsabilidad,

de mi absoluta responsabilidad.

el título que encabeza estas líneas no es “¿cómo ha cambiado tu vida estos últimos 7 años?” , sino ¿cómo has cambiado tu vida estos últimos 7 años?, estamos hablando de responsabilidad, un matiz que hace toda la diferencia.

observo cómo giran estas líneas, creía estar escribiendo de otras cosas, pero en realidad un tema aparece, desde el azul clarito del orgullo sano, yo soy de aquí, pasando por el azul oscuro de la comprensión, azul profundo como la mar,

para llegar al violeta de esta trainera y a la alegría,

sí, las traineras, y la energía y la emoción de hacer juntas, hombres y mujeres, para traer lo nuevo, sea lo que tenga que ser, desde nuestra mejor intención, unas líneas que hablan, a su forma, de las 3 puertas que todas nosotras podemos cruzar,

en el desarrollo personal y de los grupos en los que participamos, convertidos en nueva comunidad.

el 2018 se abre con un proyecto nuevo, un proyecto que se inicia con una pregunta, para ti, ¿qué es amar?, una pregunta que te animamos a responder, un proyecto para el desarrollo de un nuevo liderazgo, el liderazgo colaborativo,

ojalá nos veamos pronto en la trainera, hombro con hombro.

7 emociones es un modelo de responsabilidad emocional creative commons inspirado por la teoría U de Otto Scharmer y la teoría del color de Goethe que compartimos, qué bonita palabra, desde este enlace.

 

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¿por qué responsabilidad emocional en vez de inteligencia emocional?

en un momento del camino un ajá surge y observamos la perfección de la vida que estamos viviendo, con sus zapatazos incluidos, con sus desgracias y sus siniestros totales, sí, con todo y todo,

conectamos con el principio de causalidad, y nuestra vida se llena de “causualidades” (en vez de casualidades), nos dejamos de preguntar por qué a mí (la pregunta del oso de peluche y la víctima), y conectamos con para qué a mí,

y con una comprensión que va más allá, y que integra el transgeneracional, la historia de mis padres, de mi familia más allá de mis padres, para desentrañar pequeños misterios y grandes adhesiones,

y se abre una pregunta que es difícil de integrar si no estás en esta vibración, ¿para qué elijo esta experiencia?, ¿acaso soy absolutamente responsable de todo lo que estoy viviendo, de todos y cada uno de los acontecimientos que pueblan mi vida?,

no sé por qué me da que la respuesta va a ser que sí.

te animamos a que realices un pequeño test de responsabilidad, en el que a cualquier pregunta, empezando por las 7 siguientes, puedes asignar una de las siguientes respuestas, yo – ellas (otra u otras personas) – la providencia

¿quién ha elegido a mi mamá?

¿quién ha elegido a mi padre?

¿quién ha elegido a mi primera pareja?

¿quién ha elegido este trabajo?

¿quién ha elegido esta separación?

¿quién ha elegido esta pérdida?

¿quién ha elegido este día a día sin ilusión?

en una lista que tú misma puedes completar a tu gusto, eso es responsabilidad, pero por favor no elimines las dos primeras preguntas, que son procedentes, para pasar a valorar los resultados de la siguiente manera,

cuando dices yo asumes tu responsabilidad, cuando eliges otras personas o la providencia echas balones fuera, es una forma como otra cualquiera de responder yo no, por lo que no asumes tu responsabilidad, ya sabes,

depende cuál sea tu porcentaje de respuestas en el primer saco (yo) y en el segundo saco (yo no) así es tu aproximación a la responsabilidad por todo, y por absolutamente todas las situaciones que pueblan tu vida.

 

   así lo vimos…

si observamos el origen de la palabra responsabilidad, habilidad para responder, es fácil de entender que nos gusta mucho más que la inteligencia, ya que en la responsabilidad se conjugan la teoría y la práctica, 

esto es, el conocimiento y la aplicación de este conocimiento en nuestro día a día,

es más que lógico que seamos promotoras de las responsabilidad en todos los ámbitos de nuestra vida, responsabilidad social, sí, responsabilidad medio-ambiental, responsabilidad en la rendición de cuentas (en nuestros comportamientos), sí,

responsabilidad emocional, claro que sí,

y conectamos con ese texto que acompaña la contraportada de 7 emociones, que habla del color, muchas gracias, Goethe, por regalarnos la teoría del color y la comprensión energética en la que basamos 7 emociones,

color que surge como un baile entre la claridad y la oscuridad, con la participación del Ser Humano, en el ejercicio de observar, un baile de 3 elementos, en el que el observador se hace presente,

de la misma forma que hablamos de nuestra capacidad de actuar como observadores de lo que nos rodea y de lo que en nuestro interior se encuentra,

esa persona observadora que es capaz de sentir su emoción, entenderla, y hacer con ella (no somos sujetos pasivos a los que las emociones les pasan por encima), desde su mejor intención,

hacer lo mejor,

para sí misma y para su entorno próximo,

y ahí volvemos a la primera página de este libro, a la cita de Goethe,

y conociéndome mejor a mí misma, conozco el mundo que me rodea,

y entendiéndome mejor soy capaz de entenderte mejor a ti, persona, animal, amiga planta, mundo mineral, en un viaje infinito hacia lo minúsculo y hacia lo inconmensurable, lo infinito,

es lógico entender que no termina ahí el viaje, si acaso estamos comenzando, y encadenamos preguntas nuevas,

sí, por estos dos motivos nos cuadra mucho más la responsabilidad que la inteligencia, ojalá tu reto esté en poner estos pocos fundamentos en práctica, y en pasar de las musas al teatro,

a este teatro tan bonito que es la vida.

7 emociones es un modelo de responsabilidad emocional creative commons inspirado por la teoría U de Otto Scharmer y la teoría del color de Goethe, que compartimos desde este enlace.

 

el camino del maestro

camino de Aranjuez, para una entrevista en un colegio, paso al lado de la planta de Gestamp en Seseña, y no puedo evitar acordarme de Dani, este joven que conozco en mi primera etapa como consultor, en un proceso de desarrollo de procesos,

que termina con una exitosa certificación, en una auditoría en la que no detectan ninguna no conformidad, hecho extraño en la política de AENOR, al menos en aquellas fechas, poco o nada puedo comentar de la certificación de sistemas hoy en día,

un proceso al que sigue, 11 años más tarde, un segundo proceso relacionado con la identidad corporativa y las relaciones personales dentro de la organización, tras una reunión en la que se va a gestar el nombre de nuestra organización,

una reunión en la que Dani me hace recordar los 7 hábitos de Covey, y los cuatro elementos que existen en cualquier persona, y en cualquier agrupación de personas que podemos formar, los planos mental – físico – emocional, 3, y el plano identitario,

dos de ellos tan tangibles siempre, el plano mental y el plano físico, dos de ellos tan des-estructurados y dejados de lado, en muchos casos, en el mundo organizativo, dos planos a los que responde nuestro nombre,

organizaciones con espíritu y corazón,

en una alusión clara a estos 2 ámbitos fundamentales, que priorizamos y cuyo desarrollo acompañamos, la identidad de la organización y las relaciones, el mundo relacional de todo tipo, dentro y alrededor de la organización,

quién sabe por qué re-contacto con la web que Dani ha creado en esta nueva etapa de desarrollo, el viaje del maestro, the sensei journey, una página que habla de una trayectoria responsable, dinámica, lúcida, vivida desde el respeto,

una página que habla de ese interés que siempre ha tenido Dani por las personas y su desarrollo, personal y profesional, los dos elementos que conforman nuestro canto, desde su particular Yo soy.

   así lo vimos…

y re-contacto con Dani, tal vez una conversación puede dar vida a un nuevo proyecto, porque lo que ocurre una vez puede no ocurrir una segunda, pero lo que tiene lugar dos veces ocurrirá, sin lugar a dudas, una tercera.

y me sonrío al ver la cabecera de este espacio, y el nombre que esa conversación inspira, nuestro nombre, organizaciones con espíritu y corazón, qué bonito, Dani, qué bueno, y como no puede ser de otra forma, qué necesario.

si un día de estos estás buscando un coach, un compañero de viaje, aquí tienes mi recomendación, no dejes de contactarle, Daniel Beteta, un cariño grande en esta obra de teatro, también conocida como biografía, que es mi vida.

 

Dani, tengo ganas de contarte y compartir contigo 7 emociones,

un modelo de responsabilidad emocional, creo que te va a alegrar ver juntas estas dos palabras, creative commons, inspirado por la teoría del color de Goethe y la teoría U de Otto Scharmer,

una obra fundamental, con el desarrollo del campo de la atención y la teoría del campo, y una estructura para el desarrollo del liderazgo colaborativo desde la responsabilidad personal, y un camino de sanación personal,

open mind – open heart – open will,

que tiene todo que ver con 3 dinámicas de evolución sanadoras, que todas nosotras podemos desarrollar en nuestras vidas, pero creo que ese es otro tema que no va a tardar en salir en este espacio, sin lugar a dudas continuará…

muñecos movidos por hilos, como nosotros

es viernes por la mañana, y una curiosa conversación aflora en medio del té, relacionada con west world, esta serie que ha caído en el pen por casualidad, lo que le pedimos a Fernando es que nos grabara la cuarta serie de vikingos, gracias, Fer,

una serie en la que mujeres y hombres son anfitriones – robots de mujeres y hombres invitados, que van a vivir su aventura en el lejano oeste, una aventura de romance, de violencia, de lo que quieras o puedas imaginar,

porque nada de lo que ocurra en west world tiene repercusión en tu vida real, puedes matar a 6 vaqueros o violar a una granjera con total impunidad, y como puedes ver el patrón de violencia, hombres que matan y que violan se vuelve a repetir,

un mundo en el que los robots, como Dolores, tienen una programación en bucle, y unos comportamientos asignados, que les permiten vivir una y otra vez el mismo día, termina un día y el siguiente vuelve a ser igual,

un nuevo día que comienza como empezó el anterior,

en el caso de Dolores empieza con una programación que le permite ver el lado bonito de este mundo, ella no entiende cómo hay gente que no puede apreciar la belleza, y se encuentra sumida en la tristeza, en la desesperanza, en el dolor,

hasta que algo empieza a cambiar, y los robots empiezan a tener fallos de programación, tal vez es un problema de la última actualización, y empiezan a componer pensamientos, sentimientos a partir de recuerdos que no se han borrado,

y el mundo de los robots empieza a cambiar,

un mundo, el de los robos, que en este té, movido por hilos, se nos hace tan parecido al de los programadores que les siguen, y que les restauran los desperfectos, heridas, balazos y destrozos que van acogiendo en el cuerpo,

día tras día en una actividad similar,

un mundo, el de los restauradores, que se nos hace tan parecido al nuestro propio, y nos preguntamos, como se pregunta Dolores, que ya quiere ser libre, ya no nos vemos tan lejos de ella, del robot anfitrión, qué podemos hacer para ser libres,

tal vez Silvia, con su deseo de hoy, de hacer terapia de biodescodificación, mañana, una vez lo consigue, tal vez acaba aborreciendo esa nueva vida, convertida en rutina, como en el día de la marmota,

sumida en una nueva programación,

y poco a poco el te se termina, y volvemos a nuestro día, y empiezo, qué curioso, como casi todas las mañanas, escribiendo y publicando un post, en esta vida que nos tiene atrapados por hilos invisibles,

qué divertido, como a los robots.

   así lo vimos…

aunque esta es la primera temporada de west world, todo parece indicar que continuará, hay quien la asocia como digna sucesora de juego de tronos, a ver qué aprendemos de este curioso laberinto que es la vida,

en el que en centro se encuentra el ser humano,

tal vez el juego termina cuando acabo entendiendo quién soy yo, y cuál es mi papel en esta vida, tan bonita, gracias, Dolores, que hemos decidido vivir.

en el mundo de los robots, los programadores pueden sumir al robot en modo análisis, modo en el que pueden analizar los datos mondos y lirondos, o les pueden ordenar que moderen su emocionalidad, qué divertido.

7 emociones, creative commons, es un modelo de responsabilidad emocional, por medio del cual nos podemos responsabilizar progresivamente de nuestros estados emocionales, sí, desde la conciencia de qué emoción nos domina,

o simplemente surge en nuestro interior,

7 emociones, creative commons, inspirada por la teoría U de Otto Scharmer y la teoría del color de Goethe, puedes descargar el texto desde este enlace, sin necesidad de conocimientos de programación.

 

incontinencia y desparrame emocional

en un momento dado, entro en un estado emocional que no es precisamente bonito, tiene de todo menos de bonito, tal vez estoy triste, tal vez rabioso, con una rabia contenida, tal vez frustrado, tal vez todo mezcladito,

y ante esa pregunta, muchas veces retórica, “¿qué te pasa?”, respondo con esa frase hecha, una mentirota grandiosa,

“nada,”

no me pasa nada cuando todo me pasa, qué curioso,

mi ser ha desaparecido, y aparece en su lugar esta respuesta piedra,

que a veces es simplemente necesaria, tal vez es mucho mejor decir nada que desparramar, aunque toda mi fisiología diga “estoy profundamente molesto”, pero me hace falta un poco de tiempo para ordenar todo lo que sí me pasa,

tal vez sólo me hace falta un poco de tiempo para ordenarme,

en vez de sacar la lengüita a pasear, y decir cosas de las que seguramente me voy a tener que arrepentir, porque son cosas que ni yo mismo pienso, y que seguramente puedo transmitir de una manera mejor.

en este proceso, en el que no estoy solo en el mundo, la otra persona, si es inteligente emocionalmente, bien puede entender que estoy buscando una forma o manera para tratar con lo que me pasa,

no tomarse mi mal-estar de forma personal, esto que le pasa a Mikel no soy yo, no hacer suposiciones, esto que le ocurre es como consecuencia de algo que le he hecho yo, fijo que se ha molestado conmigo,

y si bien me quiere, encontrará el tiempo, la forma y manera de entablar una conversación, que generalmente empieza con una pregunta, en vez de con una afirmación de lo bruto que soy, y de lo mal que se lo he hecho pasar.

en el caso contrario, puede empezar a desparramar sus miserias, balas y más balas en forma de palabras a todo lo que se mueva, como vaquero matón de película, que en última instancia no perdona ni al pianista,

con las consecuencias que este proceso entraña, de réplica y contrarréplica, en una oleada creciente de mal-estar emocional, en el que hasta la música se acaba, mucho cuidado con matarle al cámara o al director…

   así lo vimos…

no me gusta mucho el término de control emocional, como no me gusta excesivamente el de dominio de las emociones, y me acerco más a la idea de una conciencia emocional,

en la que progresivamente soy capaz de entender mis emociones de una forma más certera, tal vez más rápido, y comunicarme con mi entorno de una forma más adecuada,

hasta que llegue un día en el que soy emocionalmente presente, una forma de explicar ese momento en el que mi Yo soy está al cargo de mi mundo emocional, ¿es dominio?, ¿es control?, no,

desde mi punto de vista tiene más que ver con responsabilidad emocional,

sí, entendiendo como responsabilidad la capacidad de responder con habilidad ante lo que interiormente, y a mi alrededor, sucede.

Tomo la imagen y el texto a continuación del blog de Felipe García Rey, muchas gracias por compartir, Felipe, un texto anónimo que conozco por la colección de Cuentos con Alma, de Rosario Gómez

Ésta es la historia de un niño que, todos los días, se peleaba con su hermano, con sus padres, compañeros del colegio, etc …

Una tarde, su padre le entregó un paquete. El niño muy curisoso lo desenvolvió rápidamente y se sorprendió muchísimo al ver ese extraño regalo: era una caja de clavos.

El padre lo miró muy fijo y le dijo:

 “Hijo mío, te voy a dar un consejo: cada vez que pierdas el control, cada vez que contestes mal a alguien y discutas, clava un clavo en la puerta de tu habitación”

El primer día, el niño clavó 37 clavos en la puerta.

Con el paso del tiempo, el niño fue aprendiendo a controlar su rabia, por ende, la cantidad de clavos comenzó a desminuir. Descubrió que eras más fácil controlar su temperamento que clavar los clavos en la puerta.

Finalmente llegó el día en que el niño no perdió los estribos.

Su padre orgulloso, le sugirió que por cada día que se pudiera controlar, sacase un clavo. Los días transcurrieron y el niño logró quitarlos todos.

Conmovido por ello, el padre tomó a su hijo de la mano y lo llevó hasta la puerta, y con suma tranquilidad le dijo:

“Haz hecho bien, hijo mio, pero mira los agujeros… la puerta nunca volverá a ser la misma. Cuando dices cosas con rabia, dejan una cicatriz igual que ésta. Le puedes clavar un cuchillo a un hombre y luego sacárselo. Pero no importa cuántas veces le pidas perdón, la herida siempre seguirá ahí. Una herida verbal es tan dañina como una física. Recuerda que los amigos son joyas muy escasas, consérvalos, cuídalos, ámalos, pero no los lastimes, hay daños que son irreversibles y no hay perdón que los sane”

El niño comprendió la enseñanza de su padre y la agradeció profundamente; se dio cuenta de que al enojarse no sólo causaba daño a los demás, sino que también se daña a sí mismo. A partir de ese momento jamás volvió a tener que controlar su ira, porque decidió actuar siempre guiado por el amor

Y tú, ¿cuantos clavos y/o agujeros tienes en tu puerta?

7 emociones es un modelo de inteligencia emocional inspirado por la teoría U de Otto Scharmer y por la teoría del color de Goethe, creative commons, que puedes descargar desde este link.