no necesito nada, todo lo necesito

a medio camino en el traslado que le acerca a Silvia a mi casa, enlazamos una conversación con Diógenes, el del mito, una conversación en la que reviso lo difícil que es para mí tirar cosas,

desprenderme de recuerdos, incluso de cachivaches, un ordenador que dejé de utilizar hace 6 años, otro que dejé de utilizar hace 10, aquel equipo para backups que nunca llegué a utilizar y se hizo viejo en el trastero,

mil y un ciento de porquerías que pueblan las baldas de los armarios, y cajas y estanterías en el trastero,

es curioso, en mi vida del día a día mi actitud no llega a la de un monje trapense, pero ahí le va, con dos pantalones, dos zapatos, 3 camisas y dos jerseys, y algo de ropa para el frío he hecho un invierno,

en verano algo parecido, incorporando unas alpargatas y unas chanclas de plástico para la playa o la piscina, y sin embargo mis baldas están atestadas de ropa, decenas de todo, para dar y tomar,

resulta que Diógenes va a tener razón, parece que puedo vivir con casi nada, pero gracias a él lo necesito todo.

   así lo vimos…

y me pregunto cuál es mi capacidad real de tirar, y mi capacidad de vivir con menos, porque, muchas veces, menos es más.

en el proceso de integrar dos casas en una aparece una necesidad de tirar, o de contratar un guardamuebles, todo parece indicar que Silvia se ha decantado por la primera opción, y me ha arrastrado a mí en la misma dirección,

buena dirección,

hasta que sólo quedan unos restos que ya se encuentran, mudanza terminada, fase superada, en un contenedor, en el que seguramente mi amigo Diógenes estará llorando, ese ordenador es miiiiiiiiiiiíooooooo,

este cachivache tambieeeeeeeén.

este proceso de librarse de lo prescindible tiene mucho que ver con la emoción de la tristeza, que acepta las pérdidas de todo aquello que amamos, una de las 7 que componen las 7 emociones

7 emociones, creative commons, es un modelo de inteligencia emocional inspirado por la teoría U de Otto Scharmer y la teoría del color de Goethe, que puedes descargar desde este link, antes de echarlo al  contenedor

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falso positivo

observo como mi pareja, Silvia, llora desconsolada, en medio de su última mudanza, y digo en medio porque ayer trajimos toda la ropa de verano, y pasado mañana movemos sus muebles,

e intento hacer un espacio en esta mañana de sábado para su estado emocional, que corresponde con una tristeza profunda, de alguna forma está dando cierre a una etapa de su vida, a su anterior matrimonio,

y a la separación de Paula, su hija mayor, su hija pequeña, porque sólo tiene una niña, que ya ha cumplido los 19, y se marcha a vivir con su padre, quién sabe si sólo busca una cota más alta de libertad,

e intento sintonizar con esa energía que le mueve, un ejercicio siempre complejo éste de la empatía, no es tan fácil como pensamos calzarnos y pisar con zapatos ajenos, porque,

¿cómo puede un hombre, normalmente más racional, más frio, más mental, acercarse a este mundo tan profundo, tan intuitivo, tan, hasta cierto punto de vista, visceralmente instintivo e irracional de una mujer?,

¿cómo podemos acompañar el dolor profundo de una persona, la tristeza por la pérdida no realizada, en profundo proceso, el miedo que no se atreve a expresarse?, claro, ¿cómo va a expresarse el miedo, acongojado como está, ante lo que teme?

En eso estoy,

y me doy cuenta de que hay veces, muchas, más de las que pensamos, en las que de poco o nada sirve conectar con esa actitud positiva, tan de moda, que nos han vendido, sí, actitud positiva a nivel personal y en las organizaciones,

tenemos que estar bien, y todo es cuestión de actitud,

un enfoque bien simple éste de la actitud.

Porque a veces nos toca conectar con el miedo profundo, que se pierde en las entrañas de nuestra propia vida, o de una vida más allá de nuestra vida, en forma de transgeneracional,

quién sabe si este miedo entronca con el de mi madre, con el de mi abuela, con el de una estirpe de mujeres desposeídas, o maltratadas, quién sabe si lo más sensato hoy es hacerse presente, y acompañar esta emoción,

¿toca miedo?, ¿toca tristeza profunda?,

sea lo que sea estoy aquí,

y siento no poder ponerme tus zapatos, que sólo son tuyos, Silvia, y sólo tú puedes sentir en la profundidad que sientes hoy, ojalá que mañana puedas comprender el origen de esas emociones,

muchas veces comprender nos libera,

espero que mañana, o la semana que entra, o en la próxima primavera, te encuentres mejor.

   así lo vimos…

falso positivo es ese proceso en el que no nos dejamos vivir un proceso, normalmente negativo, nos gustaría estar bien pero lo tapamos, hoy no vemos la salida al túnel, pero hacemos como si nada, yo estoy fenomenal,

y anidamos un miedo nuevo dentro de otro más profundo, y alargamos de forma eterna un duelo, hace 7 años que me divorcié, 5 que perdí el trabajo, 4 desde que mis hijos se fueron,

3 desde que no te dije que te quiero,

hagas lo que hagas, y estés como estés,

y hoy toca miedo profundo, o tristeza, quién sabe por qué.

 

 

 

en algún sitio, en algún tiempo, volveremos a encontrarnos

la tristeza es esa emoción que nos permite aceptar las pérdidas, ésa es la naturaleza positiva de la tristeza, porque, como seres materiales que somos, nos apegamos a las cosas que nos dan seguridad, que nos preservan del contacto directo con el miedo,

¿tememos al frío?, pues nos apegamos a una casa que nos protege, a nuestra ropa, a tantas y tantas cosas materiales,

y construimos apegos que van más allá de las cosas físicas, y se internan en el mundo de las relaciones, ¿tenemos miedo a estar solos?, pues construimos relaciones, que nos preservan de la soledad,

y claro, en un momento de la vida perdemos la casa, se estropea ese jersey que tanto me gusta, mi favorito, ya convertido en trapo, perdemos esa relación, esa chica que tanto quiero ya no es amiga mía, ya no me ajunta, ahora me maltrata o me abandona,

¿qué ha ocurrido?,

sea lo que sea nos toca contactar con la pérdida, y, si nadie lo remedia, con las fases del duelo, nombre que le damos al proceso cuando la pérdida es significativa, no va a ser fácil, no, pero es un proceso que tenemos que pasar,

y no puedo evitar contactar hoy, 5 de Julio, cumpleaños de Maitane, mi hija mayor, con ese proceso que le lleva a vivir a México, tan cerca en los mapas y tan lejos en la realidad, hace casi 4 años,

e intento ilustrar esta sensación que me saca de la cama de madrugada con una canción en la que un grupo de rock llora la pérdida de un amigo, que les espera al otro lado del umbral víctima de un pasón, de una sobredosis,

muchas veces el que juega con fuego se quema,

y contacto en este espacio oscuro, todavía no ha amanecido, tan profundo, con “wish you were here”, de Pink Floyd, esta canción que hoy dedico a Maitane, mi hija mayor, de la que me gustaría estar más cerca, mucho más cerca,

Maitane, te quiero, te extraño, y te deseo lo mejor en la vida, hoy también, el día de tu 15 cumpleaños, con la confianza de que en algún sitio, algún día, volveremos a encontrarnos.

    así lo vimos…

7 emociones, creative commons, es un modelo de inteligencia emocional inspirado por la teoría U de Otto Scharmer y la teoría del color de Goethe,

un modelo que entiende y explica el mundo emocional desde el arco iris y la energía vibracional del color, tan similar a la energía vibracional de la emoción, en un viaje que nos lleva a recontactar con la luz focal del sol, en el mundo material,

y con la luz difusa de infinito, en un viaje de desarrollo espiritual,

porque, nos pongamos como nos pongamos, y hagamos lo que hagamos, no lo vamos a poder evitar, hay una realidad que nos supera, aunque no la entendamos, en última instancia, todas, tú y yo, somos luz.