hasta que me encuentro a la mujer de mi vida en Egipto, una chica que no es vasca como yo

Los vascos, porque soy vasco tras mi aventura fallida en Catalunya, tenemos una forma rara de relacionarnos con la mujer. La miramos en la plaza del pueblo, o en el paseo principal, ellas en un sentido, nosotros en el contrario, y difícilmente cruzamos palabra. Hoy la he visto 3 veces es un día profundo. De los de mucho mérito, y bastante trato.

Lo debemos de aprender de nuestros padres, que se refugian en los bares entre semana, en la famosa otro día vida del chiquitero, durante las semanas, y en el txoko los fines de semana, en una huida del matriarcado que disfrutan en casa, día sí, día también.

Mis dificultades con la mujer se hacen grandes en el país vasco, de vuelta en casa de mi madre, tanto que cuando estoy a punto de encontrar pareja, ya tengo casi 29 años, casi consigo que Miren me dé la mano una tarde y demos juntos un paseo sin su grupo de amigas, me apunto a un viaje a Egipto, yo solito, sin mi hermana y sin amigos, donde me voy a encontrar con María, la que va a ser la mujer de mi vida, al menos de la parte inconsciente, o matrimonio de juventud, ya hablaremos de eso más tarde, la pareja inconsciente y la pareja consciente, que nos acompañan en nuestra evolución personal, y digo luego porque yo a esas alturas de mi vida, 29 añitos, no tengo ni idea de nada de eso, me va a llevar unos cuantos años leer algo de transgeneracional, constelaciones o antroposofía.

En este viaje lleno de pirámides vuelvo con una chica mexicana a la que sí le he dado la mano, que no un beso, porque las demostraciones públicas de afecto en Egipto están prohibidas, casi tanto como en el país vasco.

Aunque no lo sé en el momento de conocer a María, ni de casarme con ella 11 meses después, María no se parece mucho a las chicas que he conocido en la tierra de mi madre, pero se parece a mi madre mucho más de lo que puedo llegar a pensar, si no al tiempo, Mikel, te vas a enterar. De eso me gustaría hablar algún día, de cómo nuestro primer matrimonio, o relación de pareja fuerte, tiene mucho que ver con nuestra relación con nuestra madre o nuestro padre, ya sea por similitud (son prácticamente una copia, o una actualización) o por lo contrario (son su opuesto o negación). Elegimos igual o lo contrario, pero pocas veces elegimos de forma libre, una persona que nos complemente, sin más.

Esta teoría de la vida, con la que puedes estar de acuerdo como no, no te quiero convencer de nada, tiene mucho que ver con nuestro camino de apreHendizaje, en este teatro tan bonito que es la vida, camino de sanación transgeneracional, en el que muchas de nuestras decisiones están relacionadas con una lealtad a un miembro de nuestra familia, que no ha sido visto por el sistema, que no ha sido reconocido, que está tapado en la memoria familiar.

En mi caso, esa persona, si no me equivoco, es mi propio padre, cuya vida yo repito. Sinceramente no sé si va a trascender mi situación actual de vida y la historia que yo repito, esa historia por medio de la cual sana mi vida, y conmigo sanan mi hijo y mi padre, pero sí voy a incluir dos detalles que no pasaron desapercibidos en ese proceso de conocer a María, enamorarme hasta las trancas y formar una familia, pero que no tuvieron el peso suficiente como para cambiar el rumbo de la historia.

Primer detalle de Mikel sordo.

Estamos en la basílica de Begoña, gestionando no me acuerdo qué papel para la boda religiosa en México DF, y María, ya de despedida, y con tono casual, le pregunta a la persona que nos atiende “cuáles son los requisitos para declarar nulo el matrimonio”.

Segundo detalle de Mikel ciego.

En el proceso de decidir cómo vamos a vivir, yo no me quiero casar, María sí.

Decidimos que ella se viene a vivir a España. La contrapartida es que nos vamos a casar, por su madre, por su padre, por si acaso y por el qué dirán.

Va a haber dos bodas, una en el país vasco, la mía, por lo civil, y otra en México DF, la suya, iba a decir por lo criminal, pero omito la broma, otra, en México, por la iglesia.

En el proceso de preparación de la boda con el cura que va a casar a María, un chico especial, cálido, cercano, amoroso, que dos años más tarde de casarle a María va a renunciar a los votos, le explico que yo estoy bautizado y no soy practicante, que no me he confirmado porque no tenía nada que confirmar, que no voy a misa, que puedo realizar las formalidades de la ceremonia pero ya, yo no me casaría por la iglesia de ser libre de tomar la decisión, y no voy a comulgar. Yo simplemente le acompaño a María desde el altar.

Él lo entiende.

A la vuelta a casa, me doy cuenta de que la que no me entiende es María, que me comenta muy disgustada que no puede concebir que me case por la iglesia y que ella vaya a estar sola, como un pasmarote, con el cura, porque yo no creo en lo que estoy haciendo.

Hoy me sonrío, pero no puedo evitar acordarme de la extraña similitud entre mi madre y María. Seguramente, si llego a confirmarme algún día mi madre me acabe reprochando que me haya confirmado sin creer.

Si haces lo que tú quieres, mal.

Y si haces lo que quiere ella, también.

Entonces no le di mayor importancia a este par de “detalles”.

Hoy, definitivamente, se la daría.

 así lo vimos…

escuchar es amar, capítulo 1, hasta que me encuentro a la mujer de mi vida en Egipto, una chica que no es vasca como yo

tienes más información del proyecto escuchar es amar (la app) en el siguiente link.

los 4 reinos es una forma didáctica, alternativa, que nos sirve para explicar el campo de la atención formulado por Otto Scharmer en la teoría U.
7 emociones es un modelo de responsabilidad emocional creative commons inspirado en la teoría U de Otto Scharmer y en la teoría del color de Goethe que compartimos desde este enlace.

 

Esta entrada fue publicada en eea el libro digital por mikeloecorazon. Guarda el enlace permanente.

Acerca de mikeloecorazon

nacido en el país vasco (a los nuevos nos gusta levantar troncos y cortar piedras, de la misma forma que a nuestros padres les gustaba levantar piedras y cortar troncos), me gusta el sol y el mar, el color y el calor. Estar vivo es una gozada que tenemos todos los días. Reírnos y agradecer lo que tenemos también. En el mundo laboral he hecho un recorrido bastante interesante por la consultoría de organización, productividad / competitividad, auditorías de sistemas y procesos, consultoría en integración, formación, tecnologías de la información, y desarrollo positivo de personas, equipos y organizaciones. Un camino entretenido, en el que he llegado a la sopa de piedras, al juego, y al gusto de compartir, al color y al círculo, ese sitio desde el que las personas, tan diferentes pero iguales, construimos nuevas realidades. hoy acepto que esto no va de tirar ni de empujar, sino de ponerle calorcito y color, de hacer 3 aperturas a nivel personal, de dar 3 pasitos nuevos, y dar 3 abrazoTs (a mí misma, a ti, a la vida), de acompañar el desarrollo de ecosistemas propicios para el desarrollo de la conciencia, de la libertad, desde el amor. me considero una persona positiva, creativa y alegre, cariñosa, mezcladora y juguetona. un abrazo, Mikel

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