el remordimiento y la culpa

quién sabe por qué enlazamos este fin de semana con esa forma de orar que alguna de nosotras conoce, una letanía más o menos cercana, más o menos lejana, que dice: “por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa”,

entroncada como está en la tradición judeo-cristiana, y en nuestra educación, nuestras madres en muchos casos crecieron bajo el influjo de esta letanía, nuestros abuelos ni te cuento, nuestro árbol familiar, mucho me temo, está impregnado,

de culpa y de  remordimiento,

2 energías similares con las que me castigo, aquí la imagen es la del cilicio, la del látigo, que me produce heridas en la carne, como esta forma de pensar me las produce en el alma,

porque esta forma de sentir, y de pensar, nos conecta con fuerza, ya sea porque hemos hecho mal, ya sea porque hemos sido incapaces de hacer bien, con la energía del miedo, y, por lo tanto, con todo lo que no soy,

ya sea con respecto a mi concepción del mundo, lo que yo pienso que debe ser, mi conciencia moral, ya sea con respecto a la concepción del mundo externa, lo que la sociedad en la que estoy inscrita me dicta,

y ahí está el problema, cuando vivo al dictado,

poco de lo mío y mucho de lo de fuera, sin referencia interna de lo bueno y de lo malo, de lo que realmente quiero hacer de mi vida, de lo que quiero ser, de cómo quiero comportarme, de cómo necesito experimentar mi vida,

pero no hay problema, donde está el problema está el inicio de la solución,

en un momento del camino voy a ser capaz de vislumbrar si esta energía del Yo NO Soy, que me come, es mía o es externa, para dar un primer paso con la ayuda de la tristeza, que siempre me propone un plan,

un plan que sale adelante con la ayuda de la rabia buena, que me permite ejecutarlo, y pasar las musas al teatro, un plan que puede ser más o menos sencillo, más o menos largo, pero que siempre encierra un premio,

ya sea que consigamos lo que nos proponemos, ya sea que no lo consigamos, ahí seguramente nos encontramos otra vieja amiga, la frustración, pero hemos mejorado ostensiblemente nuestra energía,

es mucho mejor sentir frustración que sentir remordimiento y culpa,

con la puerta del Yo soy mucho más cerca.

   así lo vimos…

notas de campo: culpa y remordimiento, primas hermanas, por lo que hice y por lo que no hice, por lo que siento, por lo que debía sentir y no estoy sintiendo, por tantas cosas en relación con mis seres queridos, baja vibración, a la altura del miedo,

donde yo, sencillamente, no soy.

aunque el cilicio es más representativo de la energía de la culpa que el látigo, quiero introducir un matiz; el látigo corto sirve para auto-flagelarse, mientras que el látigo largo sirve para flagelar a otros, un matiz importante.

por ello, cuando el ser humano flagela a otros, ya sea a animales, ya sea a otras personas, como es el caso de los esclavos, introducimos en la relación, y en la otra persona, la energía del miedo, tú no eres, tú no eres, replica cada latigazo.

7 emociones, creative commons, un modelo inspirado por la teoría U, de Otto Scharmer, y por la teoría del color de Goethe

 

 

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Esta entrada fue publicada en 7 emociones, el miedo por mikeloecorazon. Guarda el enlace permanente.

Acerca de mikeloecorazon

nacido en el país vasco (a los nuevos nos gusta levantar troncos y cortar piedras, de la misma forma que a nuestros padres les gustaba levantar piedras y cortar troncos), me gusta el sol y el mar, el color y el calor. Estar vivo es una gozada que tenemos todos los días. Reírnos y agradecer lo que tenemos también. En el mundo laboral he hecho un recorrido bastante interesante por la consultoría de organización, productividad / competitividad, auditorías de sistemas y procesos, consultoría en integración, formación, tecnologías de la información, y desarrollo de personas, equipos y organizaciones. Un camino entretenido, en el que he llegado a la sopa de piedras, al juego, y al gusto de compartir, al color y al círculo, ese sitio en el que las personas, tan diferentes pero iguales, construimos nuevas realidades. --- mi hijo Gorka me ha traído al mundo del juego desde el respeto a la persona de enfrente, todos somos iguales, un juego que es necesario re-descubrir y desarrollar en nuestras organizaciones y en el mundo laboral y social. --- en mi vida he aprendido de gente que contaba historias, mi primer abuelo, José, mi primer amigo, Gidor, mi primer jefe, Jesús, y ahora las cuento yo. --- desde ese ser que se descubre a sí mismo (yo me reconozco), y se comunica de forma des-inhibida, amarilla, y se encuentra con otras personas (yo te reconozco, y reconocemos juntas un entorno más amplio del que formamos parte y al que damos vida), para dar paso a la curiosidad, roja, que pinta puertas donde otras personas sólo ven paredes, una curiosidad que se convierte en actividad de crear, creatividad en innovación. desde el juego, cambiando reglas, y creando nuevos juegos, nuestros resultados son diferentes. y afortunadamente, mejores. hoy me considero una persona positiva, creativa y alegre, cariñosa, mezcladora y juguetona. un abrazo, Mikel

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