qué tercas son las brújulas

unabrujulanodispensapor algún extaño motivo que no alcanzo a entender acostumbro a acercar cachivaches y libros a los talleres que modero, algunos de forma intencionada, y otro de forma casual, sin una intención evidente, sin un propósito,

objetos que a veces aparecen en las dinámicas tal como estaban  diseñadas, objetos que des-aparecen, objetos que hacen una entrada sorpresiva en una conversación, estos son los que más me gustan,

como una brújula que me regala Silvia por un cumpleaños o una navidad anterior, que meto en el bolsillo de la camisa, no en el bolso de los cachibaches, por algún motivo mi inconsciente le concede un sitio de honor,

una brújula que aparece en un momento de la exposición, y se situa justo al lado de la puerta del orgullo, esa puerta que tiene asociadas varias etiquetas, orgullo, poder, fuerza, dominación, expectativas, des-apego,

y es curioso que haya aparecido hoy, así, y en ese sitio, la realidad supera una vez más a la ficción, y me alegro de este proceso en el que controlo o ejerzo una cierta coerción, pero la justa para dejar que lo que tiene que ser aparezca,

para alegría de todas las presentes,

hoy sin ir más lejos la brújula, ese símbolo de dirección, mira que son tercas las brújulas, en esta habitación o en la de al lado, mires a la derecha o a la izquierda, de pie o haciendo el pino, ellas, erre que erre, señalando siempre al norte,

y la brújula conecta con el orgullo, esa puerta que sostiene el tránsito del ego al YO SOY con MAYÚSCULAS, yo sé quién soy y sé cuál es mi trabajo en esta vida, si somos jóvenes mis capacidades y mi vocación,

si somos un poco mayores mi camino de desarrollo y mi camino de vida, y aquí hacemos un corte

y me acuerdo de esa frase de una carpeta de estudiante llena de frases motivadoras, de esas frases que nos gustan a los chicos rebeldes, una brújula no dispensa de remar, claro que no, pero qué bueno es tener claro el rumbo a tomar.

unabrujulanodispensamon   así lo vimos…

desafortunadamente no tomo fotos en esta reunión con las voluntarias de las comunidades de aprendizaje de Rivas – Vaciamadrid, qué más da hacer un montaje de lo que fue,

o de lo que nos gustaría que hubiese sucedido, como hizo la NASA con el alunizaje del hombre, Yuri Gagarin, y tal, y tal, un montaje aluncinante, ¿verdad?


Preparando como estamos el cuaderno de bitácora de 7 emociones (no es un cuaderno de trabajo, no, es un cuaderno de dis-frute), qué bonito cuando creamos algo nuevo, ese proceso en el que estamos en contacto con la realidad viva,

los materiales todavía no han cristalizado, me encuentro con un poema que refleja el gusto de estar viajando, con la brújula en el bolsillo, por supuesto, quién sabe con qué extraño propósito.


Cuando emprendas tu viaje a Itaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.

Pide que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos nunca vistos antes.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes sensuales,
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Itaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantar a que Itaca te enriquezca.

Itaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Itacas.

C. P. Cavafis. Antología poética.
Alianza Editorial, Madrid 1999.

Edición y traducción, Pedro Bádenas de la Peña

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Acerca de mikeloecorazon

nacido en el país vasco (a los nuevos nos gusta levantar troncos y cortar piedras, de la misma forma que a nuestros padres les gustaba levantar piedras y cortar troncos), me gusta el sol y el mar, el color y el calor. Estar vivo es una gozada que tenemos todos los días. Reírnos y agradecer lo que tenemos también. En el mundo laboral he hecho un recorrido bastante interesante por la consultoría de organización, productividad / competitividad, auditorías de sistemas y procesos, consultoría en integración, formación, tecnologías de la información, y desarrollo positivo de personas, equipos y organizaciones. Un camino entretenido, en el que he llegado a la sopa de piedras, al juego, y al gusto de compartir, al color y al círculo, ese sitio desde el que las personas, tan diferentes pero iguales, construimos nuevas realidades. hoy acepto que esto no va de tirar ni de empujar, sino de ponerle calorcito y color, de hacer 3 aperturas a nivel personal, de dar 3 pasitos nuevos, y dar 3 abrazoTs (a mí misma, a ti, a la vida), de acompañar el desarrollo de ecosistemas propicios para el desarrollo de la conciencia, de la libertad, desde el amor. me considero una persona positiva, creativa y alegre, cariñosa, mezcladora y juguetona. un abrazo, Mikel

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