fundamentalismo y relativismo

OM

Termina el mes de agosto, este mes en el que el ritmo baja y abrimos nuestro ser, al menos en estas latitudes, al concepto de vacaciones, y empiezo a pensar en setiembre, un mes mucho más industrioso, más activo,

y abro la bandeja de entradas, y me pongo al día con los pensamientos de uno de mis hallazgos de este año, se trata cómo no, de Leonardo Boff, librepensador que nos cuenta su particular receta para trabajar el fundamentalismo,

y esa forma de pensar cerrada que, muchas veces, no está más allá (no son ellos), sino más acá (somos nosotros, o incluso mucho peor, soy yo), justo lo contrario de lo que en la teoría U se denomina “open mind”,

a ver si en este curso nuevo soy capaz de abrir las espitas a esta cabezota que no para de pensar lo mismo de la misma forma, una y otra vez, y se abre a la inmensa y absoluta diversidad.

OMMON   así lo vimos…

Actualmente se produce en todo el mundo un aumento creciente del conservadurismo y de fenómenos fundamentalistas que se manifiestan por la homofobia, xenofobia, antifeminismo, racismo y todo tipo de discriminaciones.

El fundamentalista está convencido de que su verdad es la única y todo lo demás son desviaciones o  está fuera de la verdad. Esto es recurrente en los programas televisivos de las distintas iglesias pentecostales, incluyendo a sectores de la Iglesia Católica, pero también en el pensamiento único de sectores políticos. Piensan que sólo la verdad, la de ellos tiene derecho. El error hay que combatirlo. Este es el origen de los conflictos religiosos y  políticos. El fascismo empieza con este modo cerrado de ver las cosas.

¿Cómo vamos a hace frente a ese tipo de radicalismo? Hay muchas formas y creo que una de ellas consiste en rescatar el concepto bueno de relativismo, palabra que muchos no quieren oír. Pero en él hay mucha verdad.

Debe ser pensado en dos direcciones: En primer lugar, lo relativo quiere expresar el hecho de que todos estamos de alguna forma relacionados. En la  perspectiva de la física cuántica, la encíclica del Papa Francisco insiste sobre cómo cuidar de la Casa Común: «todo está íntimamente relacionado; todas las criaturas existen y dependen unas de otras» (n.137; 86). Por esta interrelación todos somos portadores de la misma humanidad. Somos una especie entre tantas, una familia.

En segundo lugar es importante comprender que cada uno es diferente y tiene valor por sí mismo, pero está siempre en relación con otros y sus modos de ser. De aquí que sea importante relativizar todos los modos de ser; ninguno de ellos es absoluto hasta el punto de invalidar los demás. Se impone también una actitud de respeto y de acogida de la diferencia porque, por el simple hecho de estar ahí, goza del derecho de existir y de coexistir. 

Es decir, nuestro modo de ser, de habitar el mundo, de pensar, de valorar y de comer no es absoluto. Hay otras mil formas diferentes de ser humanos, desde la forma de los esquimales siberianos, pasando por los yanomamis de Brasil, hasta llegar a los habitantes de las comunidades de la periferia y a los de las sofisticadas Alphavilles, donde viven las élites opulentas y temerosas. Lo mismo vale para las diferencias de cultura, de lengua, de religión, de ética y de ocio. 

Debemos ampliar la comprensión de lo humano mucho más allá de nuestra concreción. Vivimos en la fase de la geosociedad, sociedad mundial, una, múltiple y diferente.

Todas estas manifestaciones humanas son portadoras de valor y de verdad. Pero son un valor y una verdad relativos, es decir, relacionados unos con los otros, interrelacionados, ya que ninguno de ellos, tomado en sí mismo, es absoluto.

¿Entonces no hay verdad absoluta? ¿Vale el “everything goes” de algunos posmodernos? ¿Vale todo? No vale todo. Todo vale en la medida en que mantiene relación con los otros, respetándolos en su diferencia y no perjudicándolos.

Cada uno es portador de verdad pero nadie puede tener el monopolio de ella, ni una religión, ni una filosofía, ni un partido político, ni una ciencia. Todos, de alguna forma, participan de la verdad, pero pueden crecer hacia una comprensión más plena de la verdad, en la medida en que se relacionan.

Bien decía el poeta español Antonio Machado: «No tu verdad. La verdad. Y ven conmigo a buscarla. La tuya, guárdatela». Si la buscamos juntos, en el diálogo y en la relacionalidad recíproca, entonces va desapareciendo mi verdad para dar lugar a nuestra Verdad, comulgada por todos.

La ilusión de Occidente, de Estados Unidos y de Europa, es imaginar que la única ventana que da acceso a la verdad, a la religión verdadera, a la auténtica cultura y al saber crítico es su modo de ver y de vivir. Las demás ventanas solo muestran paisajes deformados.  

Pensando así se condenan a un fundamentalismo visceral que los hizo, en otro tiempo, organizar masacres al imponer su religión en América Latina y en África, y hoy haciendo guerras con gran mortandad de civiles para imponer la democracia en Iraq, Afganistán, Siria y en todo el Norte de África. Aquí se da también el fundamentalismo de tipo occidental.

Debemos hacer el buen uso del relativismo, inspirados, por ejemplo, en las artes culinarias. Hay una sola culinaria, la que prepara los alimentos humanos, pero se concreta en muchas formas y en las distintas cocinas: la minera, la nordestina, la japonesa, la china, la mejicana y otras.  

Nadie puede decir que sólo una es la verdadera y sabrosa, por ejemplo, la minera o la francesa, y que las otras no lo son. Todas son sabrosas a su manera y todas muestran la extraordinaria versatilidad del arte culinario.

¿Por qué con la verdad debería ser diferente? La base del fundamentalismo es esa arrogancia de que su modo de ser, su idea, su religión y su forma de gobierno es la mejor y la única válida en el mundo.

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aprendiendo el juego de la vida, jerarquía y sumisión. ¿Cambiamos las reglas?

teselassentados alrededor de esta mesa de forja recubierta de teselas, que un día fue de mis abuelos maternos, José y Pilar, y que me trae recuerdos de bonito cocido con aceite y pimienta negra recién molida con un molinillo de época,

me encuentro hablando con Silvia sobre el juego de la vida, ese entretenido juego, Shakespeare pensaba que era un teatro, seguro que el herrero de tu pueblo le pone forma de yunque y se lo ventila a martillazos,

teatro tan cargado a veces de frustración y dolor que cuesta llevar, ¿verdad?, porque es verdad que el dolor es doloroso a veces, sobre todo cuando en nuestra vida hay algún episodio de siniestro total, de esos en los que el vehículo acaba como un guiñapo,

dolor doloroso que a veces podría ser menor si pudiésemos cambiar nuestra mirada, o lo que es mucho mejor, nuestra forma de mirar mirando, o de percibir el mundo y lo que nos pasa,

la particular obra de teatro en la que nos encontramos inmersas, o el cuchillo que el herrero se empeña en forjar entre el yunque y el martillo, con la ayuda del agua, ¿quién ha dicho que el agua no duele?,

y en eso pensamos un regla nueva que no nos han explicado y que cambia la percepción del juego, tan sencilla como la siguiente, “al entrar elegimos a nuestros padres, papá y mamá, padre y madre”, con una única condición,

“de la misma forma en la que elegimos, un día podemos ser elegidos”, por una o varias personas, espíritus en desarrollo, que encuentran en nuestra vida, entorno y formas el campo adecuado para su camino,

así de sencillo, así de divertido.

teselasmon   así lo vimos…

Este pequeño giro en las reglas de juego es todo menos pequeño y tiene implicaciones muy interesantes, si las entendemos, ya que nuestra “deuda” no es para con nuestros padres, de hecho no hay deuda alguna,

cuando somos padres o madres de la siguiente generación, el siguiente salto de conciencia, cumplimos con ese compromiso de correspondencia, recibir y dar, aprehender y acompañar en el proceso de otros aprehendizajes,

tal vez no es necesario tanto dolor y amargura para con papá y mamá, en este divertido juego de la vida.


hay otra forma de entender la vida, que habla de la deuda contraída con nuestros mayores, una deuda inabordable y que hay que pagar cada día de nuestras vidas, una deuda infinita,

una forma de entender el juego que habla de jerarquía y sumisión, jerarquía y sumisión a papá y mamá en casa, a las profes en el cole, al jefe en el trabajo, al cura en la comunidad religiosa,

jerarquía y sumisión al que sabe y manda, jerarquía al mayor, al que estaba antes,

al poli y al doctor, al juez, al sistema político, a las reglas establecidas y aceptadas por nuestros mayores,

una forma de entender y restringir la libertad personal, porque somos deudores, y cuando no pagamos en el modo y forma en el que nos quieren cobrar, además somos culpables, hasta el infinito infinitoso y más allá, ad infinitum.


por todo ello, agradecemos a Shakespeare y al herrero del pueblo (y a su recuerdo) esta forma de entender este juego, con una regla menos, o al menos enunciada de una forma ligeramente diferente.


cada vez que cambiamos una regla del juego, o concebimos un juego nuevo, estamos desarrollando un ejercicio de pensamiento libre, déjame que lo denomine en inglés OPEN MIND, uno de los movimientos de la teoría U,

esta tecnología del cambio personal que influye en el mundo social, político / jurídico y económico, en realidad en todas las realidades con las que estamos necesariamente conectadas.

 

con la confianza de mi mamá

asombrosopoderPreparando una propuesta para un programa piloto en las comunidades de aprendizaje de Rivas Vaciamadrid, leo uno de los objetivos que nos plantean, “Proyectando altas expectativas hacia el alumnado”,

y me pregunto si lo que tenemos que proyectar son expectativas o una confianza absoluta en sus capacidades (las actuales y las que pueden desarrollar), y en eso estoy, y me acuerdo de un texto que lee Silvia en un libro,

una historia real, un sucedido, que incluye en su blog, y que reproduzco a continuación, y pienso que sí, que nos sería suficiente con un mundo en el que papá y mamá no proyectan en nosotros sus expectativas,

y mucho menos sus frustraciones,

sino su amor incondicional a sus bebés, y su confianza en el desarrollo de las capacidades (intelectuales, motoras, emocionales, y otras superiores de las que no vamos a hablar hoy) de esa personita menor (en altura), llámale niña, llámale adolescente,

a la que cobija y da apoyo, fundamentalmente desde su ejemplo de vida.

asombrosopodermon   asi lo vimos…

muchas gracias, Silvia, por compartir.

Un día, Thomas Alva Edison llegó a casa y le dio a su mamá una nota.
Él le dijo a ella: “Mi maestro me dio esta nota y me dijo que sólo se la diera a mi madre.”

Los ojos de su madre estaban llenos de lágrimas cuando ella leyó en voz alta la carta que le trajo su hijo.
“Su hijo es un genio, esta escuela es muy pequeña para él y no tenemos buenos maestros para enseñarlo, por favor enséñele usted”.
Muchos años después la madre de Edison falleció, y él fue uno de los más grandes inventores del siglo.
Un día él estaba mirando algunas cosas viejas de la familia. Repentinamente él vio un papel doblado en el marco de un dibujo en el escritorio.
Él lo tomó y lo abrió. En el papel estaba escrito

“Su hijo está mentalmente enfermo y no podemos permitirle que venga más a la escuela.”

Edison lloro por horas, entonces él escribió en su diario: “Thomas Alva Edison fue un niño mentalmente enfermo, pero por una madre heroica se convirtió el el genio del siglo.”
Qué impresionante la reacción de la mamá, ¿verdad?.

En lugar de leer lo que realmente decía la carta, y habiendo podido hacer sentir menos a su hijo, le dio un giro completamente y ¡le inyectó seguridad y certeza a su hijo!
Le hizo creer que era un genio y se lo creyó tanto, que creció y murió siéndolo.

el libro de Laura Gutman que no leo este verano (mi madre y otras mamás)

corazonrojoLaura es una madre argentina a la que llego por medio de Silvia, en una especie de regalo de vuelta, antes yo le he presentado a Tomás, que le ha introducido en el mundo de la biodescodificación,

y le ha trazado a la escuela francesa y a la figura de Enric Corberá, que cita a Laura en uns de sus presentaciones en internet, qué bien que ya estamos de vuelta en el inicio, qué rapidito,

una mujer que desarrolla su observación desde su rol de mamá en una cultura lejana, observa que te observa cómo tratan las madres inglesas a sus hijos, con cuánta ditancia, con cuánta frialdad,

una observación que se convierte en punto de partida de una vida dedicada a una teoría en desarrollo, a un supuesto que abre una vía de investigación, que se resumiría en una frase brutal,

“estamos enfermos de mamá y de falta de amor”,

no se me ocurre forma más rotunda y sencilla de expresarlo,

porque en eso Laura Gutman y la biodescodificación coinciden, la enfermedad tiene un origen fundamentalmente emocional, en los sapos y culebras que nos hemos tenido que tragar,

mamás que no han sido mamás sino madres, seguramente a ellas también les faltó en su día el cariño de una mamá protectora y cariñosa que les regara y les regalara un ejemplo precioso con su amor incondicional,

sí, todo parece indicar que tenemos un déficit enorme de cariño y de piel,

corazonrojomon   así lo vimos…

si quieres te dejo unas trazas a unos libros que me rodean este verano y que estoy convencido, muchas gracias, Silvia, por el regalo de vuelta, conversaciones y  resúmenes, de que voy a entender sin leer.

LA BIOGRAFIA HUMANA

LA MATERNIDAD Y EL ENCUENTRO CON LA PROPIA SOMBRA

LA FAMILIA NACE CON EL PRIMER HIJO

CRIANZA, VIOLENCIAS INVISIBLES Y ADICCIONES

LA REVOLUCION DE LAS MADRES: EL DESAFIO DE NUTRIR A NUESTROS HIJO S

 

Madrid, Microsoft, durex y corazones por aquí y por allá

corazonesvoladoresme estoy despidiendo de Maitane, mi hija mayor, en la terminal 4 del aeropuerto de Madrid, con dos jugos de naranja sobre la mesa, hace varios meses que tengo castigado el café,

con un par de libros y unas pinturas acuareleables en la mesa, unas pinturas que sirven para pintar sobre la piel, me hago un dibujo en la planta del pie, maravillas del verano, sobre el plástico, intento pintar sobre su carpeta de viaje y no me deja,

pero ella me hace un dibujo en la carcasa del móvil, una bandera, rojo, amarillo y rojo, Madrid,

“para que se lo enseñes a amama Pily”, una broma que surge del choque cultural entre una madre vasca nacionalista y unos hijos mexicanos, “que no, abuela, que la ciudad más grande del mundo no es Bilbao”, parecen clamar mis hijos,

un dibujo que me paro a pensar y a sentir ahora, un resumen de mi vida reciente,

un móvil de Microsoft (esa compañía sobre la que construimos Navega, sql, punto net, 100% compatible con todos los productos Microsoft, internet explorer, el gran monstruo de la navegación en internet hace no tantos años),

una carcasa reventada, y cosida con unos celos (que bien puede representar ese proceso de siniestro total que protagoniza Navega, ese barquito de papel que quisimos convertir en avión, por supuesto de papel),

y la cuidad que acoge la aventura, Madrid, capital del reino de España, otrora una potente potencia entre las más del mundo mundial, “España va bien”, “España va bien”, “España va bien”, ese mantra que no nos cansamos de escuchar,

¿quién nos dijo que una mentira mil veces repetida se convierte en una verdad?,

y un corazón sobre la i,

es curioso que un día me cuento que me encanta el espacio aéreo de Madrid, y aquí estoy, despidiendo a Maitane, mi hija mayor, y mi hija pequeña, que para algo es la única hija que tengo,

que Gorka, aunque termine en a es chico,

es curioso que haya pasado el tiempo y ese corazón pequeñito que sobrevuela la i, ¿acaso es una mariposa?, me recuerde esa historia de amor al espacio aéreo de esta cuidad que me rodea,

tal vez recordándome que el amor que tenemos, por muy pequeño que se vea en el papel, es infinito, y alcanza a todos nuestros seres queridos, los del más acá y los del más allá, los que transitaron antes que nosotros, amama Pily y el abuelito Miguel,

los que nos acompañan en nuestro día a día, Silvia, Fernando y Pedro, Hugo, Paco y Luis

y los que nos suceden, que ojalá desarrollen su conciencia un paso más allá de lo que nosotras fuimos capaces (o estamos siendo) con la nuestra, mientras se amplían las capacidades de amar,

en la cercanía y en la distancia,

a las personas queridas de nuestro más acá, y del más allá.

corazonesvoladoresmon   asi lo vimos…

yo también quiero que te quedes

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Maitane, yo también quiero que te quedes, pero no unos pocos días más de este verano, sino a vivir conmigo. Sé que hoy es imposible, pero no importa. Un pollo gigante me acompaña todos los días, por la mañana y por la noche,

los días de sol y los días nublados, en los que soy consciente del sol tras las nubes, como soy consciente del amor sin fronteras, sin tiempo ni espacio, de alguna extraña forma siento que vives en mí como yo vivo en ti.

yotambienquieroquetequedes    así lo vimos…

¿sabes que el pollo que pegaste en mi ventana te acompaña en su mirar mirando?

los esclavos no se deben divertir

esclavosPablo es un ejemplo para mí en una capacidad que me gustaría desarrollar en mi vida, y según escribo me doy cuenta que no he hecho nada para que se desarrolle, debo querer que me caiga del cielo sin dedicarme lo más mínimo,

y debe ser por eso que no sucede,

ya que Pablo se acuerda de todos los nombres de los niños y mayores de mi urbanización, de todos, los de 3 años, los de las niñas de 14, sus padres, sus abuelas, las chicas que las acompañan,

con un truco aparentemente sencillo, cuando le presentan una persona nueva repite 3 veces para dentro el nombre, Mariola, Mariola, Mariola, lo “clava” en algún sitio del almacén de los recuerdos, y ya está,

pero es que además es una persona cercana, accesible, cariñosa, que conversa con facilidad, sigue tu hilo y desarrolla el suyo propio, un chico que cae bien, es todo un ejemplo de lo que me gustaría ser de mayor,

salvo por una característica sin importancia, Pablo es un esclavo,

o al menos eso es lo que ha percibido hace poco, tras unas vacaciones de 3 días con su novia en la costa de Santander, terminando los cuales se ha encontrado con una lista de quejas por parte del presidente de la comunidad de vecinos,

que si come en la piscina, que si se sale de la valla y se sienta en el césped, que si habla mucho con este o aquel vecino, que si sale pronto del trabajo, qué curioso que hayan caído todas las quejas juntas, sin el más mínimo pre-aviso durante un mes,

justo después de tomar 3 días de vacaciones para despedirse de su novia, argentina como él, de vuelta a casa,

lo cual nos lleva a pensar en ese tipo de personas que son muy amables con las personas a las que contrata mientras le reflejen su característica de “ser superior”, está claro que para que haya un ser superior debe haber seres inferiores,

y me he puesto a observar que las chicas que acompañan a las niñas, sudamericanas en la mayor parte de los casos, no llevan bikini (ni traje de baño), no vaya a ser que se mezclen con los propietarios o inquilinas de la urba,

un sitio muy fino en el que cuando dos niñas juegan a adivinar marcas de coches los dos primeros que salen son BMW y Mercedes, para qué Ford o Seat,

y en la reflexión me río con Pablo, que en estos 3 días ha pasado de ser “el” Socorrista (guarda-vidas) de la urbanización, un chaval majísimo, amable, cercano, y se ha convertido en un puto esclavo de mierda,

debe ser que los seres superiores sólo lo son mientras otros inferiores con los que parecen co-habitar les recuerdan su pretendida superioridad, el menos en el mundo económico y del tener que vivimos.

esclavosmon   así lo vimos…

y me sigo fijando en esos pequeños detalles que hacen la diferencia entre un hombre libre y un esclavo, entre el bien-trato y el mal-trato que surge entre iguales diferentes, por su procedencia, por el color de su tez, o por su puesto de trabajo,

buen ejercicio para un verano al sol de piscina de mi urbanización, sitio modesto pero con aspiración de más.