¿control o sin troll?

amfeen la sexta sesión del curso de ayuda del teléfono de la esperanza me encuentro en un proceso en el que hay que valorar la gravedad de una llamada, con base en 3 factores, la angustia que provoca la situación problema, el control y la frecuencia.

lo que intuitivamente parece fácil, en un primer vistazo, requiere un poco más de atención.

yo me acuerdo de una vida pasada, ingenieril, y de un ámbito en el que se aplica la valoración del riesgo con una sistemática parecida, y no puedo abstraerme de hacer un paralelismo.

en la industria del automóvil se utiliza el AMFE, Análisis Modal de Fallos y Efectos, una técnica de calidad que sirve para diseñar y construir productos robustos, así como procesos robustos, según su aplicación.

es una técnica que tiene telita marinera, y se aplica a nivel de conjuntos, de subconjuntos y de elementos (piezas que forman parte del todo).

estamos en el taller del teléfono y planteo una pregunta relacionada con el control y la frecuencia, porque la angustia creo que está claro que sabemos qué es, el grado en el que mi mundo emocional me tira, y me tira, y me tira hacia abajo.

el control, o el descontrol, si soy pulcro con la fórmula, indica la capacidad que tengo de lidiar con la emoción cuando ésta surge, cuanto más descontrol peor, cuanto menos descontrol (cuanto más control), mejor.

y la frecuencia hace referencia a mi grado de exposición a la situación que, eventualmente, desencadena esa situación de mal vivir, e intento no incluir aquí la palabra angustia, porque, de lo contrario, los términos de la definición se acaban referenciando entre ellos.

la fórmula de la gravedad sería como sigue,

gravedad = angustia * descontrol * frecuencia

de tal forma que la gravedad crece en la medida que crecen la angustia , el descontrol y la frecuencia, dicho de otras palabras, en la media que la situación me tira para abajo, no tengo una capacidad que gestione mi deriva, y mi exposición a la situación es alta.

entramos en la ronda de comentarios y ejemplos y empiezo a percibir cómo se confunden los términos de descontrol y frecuencia, o cómo yo los interpreto de forma diferente a la mayoría de mis compañeras, ponentes incluidas.

una persona parada, por poner un ejemplo, desde mi punto de vista, tiene una frecuencia alta, porque está parada hoy, ayer y mañana, tal vez lleva ya parada un año, y está parada por la mañana, por la tarde y por la noche, mañana, comida y cena, a todas horas.

si adicionalmente la situación le angustia mucho, primer factor alto, la única salida para que el problema no sea grave es que la persona en esa situación aprenda a no descontrolar, aumentando su nivel de control, a veces, incluso, no mirando al problema.

y en esto me dicen que no, que la frecuencia es baja, porque no se trata de la exposición al problema, sino la frecuencia en la que se desencadena el movimiento emocional, toma ya, Manolito.

entonces, me pregunto, para qué sirve en ese caso el término de des-control.

discutimos (intercambiamos nuestros puntos de vista, del discussion inglés) brevemente, no nos ponemos de acuerdo, y quedamos para comentarlo en un aparte al finalizar la sesión.

me quedo con esa sensación de que tenemos una cabeza que es muy buena para dar vueltas y más vueltas a las cosas, y a los problemas, pero no es tan buena cuando tenemos que mirar los temas en detalle, profundizar, discriminar.

la vida con trol o sin troll, quién sabe qué sea mejor, con frecuencia alta o baja, o todo mezcladito, para seguir vagando de un pensamiento, a otro pensamiento, encapsulado y relacionado con el primero, mezcladito y junto.

amfemon   así lo vimos…

dejo que el ingeniero tome la palabra, dos puntos, se abren comillas,

si los factores de una multiplicación son interdependientes, deberíamos saber cuál es la fórmula (o función) que regula su interdependencia

si son independientes, deberíamos ser capaces de tipificar los valores que toman en su rango de valores posible.

por ejemplo, para la variable de la frecuencia,

  • a todas horas, permanente, como en el caso de la situación en paro, 10,
  • 3 veces al día todos los días, 9,
  • 1 vez al día, 8,
  • de 2 a 3 veces a la semana, 7,
  • una vez a la semana, 6,
  • de 2 a 3 veces al mes, 5,
  • una vez al mes, 4
  • de 2 a 3 veces al cuatrimestre, 3
  • 1 vez al cuatrimestre, 2
  • 1 vez al año, 1

punto final, mira que soy tonto, se cierran comillas.

si quieres sabe algo más del AMFE, puedes consultar la wikipedia, puedes acceder a la página de la AEC, hay muchas fuentes que visitar

y al ingeniero le sucede el místico, en el sentido infantil, “qué místico es este niño, que no me come nada”, todo parece indicar que en su juventud es un niño con alergias y de mal comer, qué le vamos a hacer

en la vida, hay que ver la de veces que nos mentimos, y decimos que algo que nos pasa no nos importa, no nos afecta, no nos mueve.

son mecanismos de defensa, para no reconocer que estamos literalmente cagados de miedo.

son mecanismos de evasión, que nos permiten seguir viviendo, lilí lalá, como si no pasase nada.

el problema es que sí que nos pasa, y por dentro nos partimos un poquito.

en algunas escuelas, ese partirse es el origen de la enfermedad.

sería bueno que aprendamos a reconocer cuándo algo nos jode (angustia alta) y estamos evadiendo mirarlo, hasta convertirnos en ciegos, en sordos o en autistas, tanto da, cada uno tiene su forma de no mirar, no escuchar y no sentir, ejerciendo ese grado de control alto.

porque si lo ejercemos mucho tiempo, esa forma de ser, de no mirar, de no escuchar, de no sentir, se cronifica, y se convierte en enfermedad.

si crees que hay algún tipo de enfermedad con origen psicosomático, tal vez no conoces y te interesa echar un vistazo al diccionario de las enfermedades emocionales, accesible en la web, un regalo de

sanateysana

si no crees pero tienes algún amigo, o amigo de un amigo, lejanísimo, enfermo de algo, puedes probar a buscarlo en el diccionario, seguramente pienses que es alucinante, qué imaginación tiene esta gente, ¿verdad?

y el místico se va, y llega el lector, con una recomendación de Fernando, y un link que le pasa Silvia,

Anita Moorjani escribe un libro, “Morir para ser yo”,  un proceso de cáncer, que se desarrolla tras una vida de control, muy ligada a las creencias de sus progenitores, del deber ser de la sociedad, una vida que le lleva al límite de la muerte, en un coma, tras el que experimenta una súbita curación.

y se va el lector, y deja su sitio a la persona,

¿con trol?

¿sin troll?

y mientras pienso de que existo, este guau, hé ahí el dilema,

ya me ha llegado el tiempo de desayunar.

 

 

 

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Esta entrada fue publicada en 13 hábitos, porque la vida también es un hábito, autores, el origen de la enfermedad, Mikel y etiquetada , por mikeloecorazon. Guarda enlace permanente.

Acerca de mikeloecorazon

nacido en el país vasco (a los nuevos nos gusta levantar troncos y cortar piedras, de la misma forma que a nuestros padres les gustaba levantar piedras y cortar troncos), me gusta el sol y el mar, el color y el calor. Estar vivo es una gozada que tenemos todos los días. Reírnos y agradecer lo que tenemos también. En el mundo laboral he hecho un recorrido bastante interesante por la consultoría de organización, productividad / competitividad, auditorías de sistemas y procesos, consultoría en integración, formación, tecnologías de la información, y desarrollo de personas, equipos y organizaciones. Un camino entretenido, en el que he llegado a la sopa de piedras, al juego, y al gusto de compartir, al color y al círculo, ese sitio en el que las personas, tan diferentes pero iguales, construimos nuevas realidades. --- mi hijo Gorka me ha traído al mundo del juego desde el respeto a la persona de enfrente, todos somos iguales, un juego que es necesario re-descubrir y desarrollar en nuestras organizaciones y en el mundo laboral y social. --- en mi vida he aprendido de gente que contaba historias, mi primer abuelo, José, mi primer amigo, Gidor, mi primer jefe, Jesús, y ahora las cuento yo. --- desde ese ser que se descubre a sí mismo (yo me reconozco), y se comunica de forma des-inhibida, amarilla, y se encuentra con otras personas (yo te reconozco, y reconocemos juntas un entorno más amplio del que formamos parte y al que damos vida), para dar paso a la curiosidad, roja, que pinta puertas donde otras personas sólo ven paredes, una curiosidad que se convierte en actividad de crear, creatividad en innovación. desde el juego, cambiando reglas, y creando nuevos juegos, nuestros resultados son diferentes. y afortunadamente, mejores. hoy me considero una persona positiva, creativa y alegre, cariñosa, mezcladora y juguetona. un abrazo, Mikel

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