y por todas mis compañeras (tacirupeca jarro y el bolo)

museoel miércoles 26 pasó, y el jueves 27, 3*3*3, 3 veces tres, se hace presente. Son las 3 de la tarde cuando caigo en un veinte, expresión mexicana que significa más o menos “me doy cuenta de un algo”, una especie de ajá, o de “eureka”.

me he pasado la mañana como un enano, y la expresión no puede ser más bonita, ni más literal, porque he estado toda la mañana jugando como un niño, disfrutando, y la mañana ha dado paso a la tarde, y sigo en ello.

Me doy cuenta de que en mi familia por parte de mi padre, tal vez por parte de madre un poco también, hay una carencia brutal de juego. Yo considero que soy un niño que jugué poco, y me doy cuenta que me habría gustado jugar más con mi hijo Gorka. Y caigo en la cuenta del diagnóstico de Mariana antes de aceptarle en la escuela Micael para repetir el último año de jardín de infancia:

– a Gorka le falta jugar y

– Gorka tiene miedo al profesor.

Estas dos frases encierran una carga de profundidad que no he llegado a entender bien hasta hoy.

Porque he conectado con el dolor de mi padre, huérfano de madre a los 7 años, al que visualizo castigado por su padre, atado a la mesa de la cocina por un pie, muerto de miedo, para conectar luego con mi propia infancia, que puedo ser más alegre, y con la infancia de mi hijo, que de alguna forma, mejorando lo pasado, también repite.

Hoy haría las cosas de una forma diferente, pero lo que he hecho es perfecto, me perdono, porque estaba donde estaba, en ese sitio que está tan cerca de donde me dejaron. Hoy me perdono y le sonrío al niño pequeño que está llorando escribiendo en el teclado de su ordenador, un juguete con pantalla táctil con el que se lo pasa fenomenal, escribiendo cuentos tontos de su vida, que es la vida de cualquier niño, y le digo que no se preocupe, que la vida es perfecta.

hoy sé que cuando sanamos, el efecto traspasa todas las fronteras del aquí y del ahora, de la generación anterior y la siguiente, y la salud vuelve a mis ancestros y a los que están por venir, de la misma forma que Gorka sanando su vida también me sana a mí y a mi padre. Un solo eslabón sana a toda la cadena.

Ayer, camino de Caixa Forum, pasé ex profeso, por la tienda de el museo Thyssen Bornemisza, una tienda en la que se venden todas esas cosas culturales de lujo que la gente bien puede tener, una tienda en la que me mi niño se quedó prendado de una pelota, una pelota que no tuvo de niño.

bolaHoy entiendo que mi padre me regaló el scalextric que él nunca tuvo, aquel scalextric encima del que yo me hice tantas veces  pis, de la misma forma que yo le compro a Jon, el hijo mayor de mi hermana, de 2 añitos, la pelota que a Mikel le hubiera gustado tener, una pelota mágica, con vitutitas que flotan a poco que la mueva con los deditos, a poco que la gires, virutitas que flotan cuando la subes, la bajas, o le haces votar.

En la vida, en este mundo tan raro que apenas empezamos a entender, la sanación es instantánea, y no conoce de antes ni después, de lejos o cerca. Hoy vuelvo a jugar y desarrollo mi profesión, y mi vida personal, desde el juego, desde la emoción, acompañado por niños y niñas de 40 o 50, 30 o 60 años que se permiten de nuevo jugar, reír, abandonarse, preguntar.

A Gorka le faltaba jugar y le tenía miedo a su profesor, de la misma forma que me faltaba jugar a mí, y le tenía miedo a Jesús o a Tomás, aunque no lo llegara a reconocer, o como mi padre tenía miedo a su padre, con bastante probabilidad.

Hoy, muchas gracias, Gorka, muchas gracias, aita, no sabéis cómo os quiero, muchas gracias, Tomás, mi vida está más cerca del juego, y de ese ejercicio sin fruto que Luis Emilio llama disfrutar. Va por todos vosotros, y por todas mis compañeras.

museomon  Así lo vimos…

Vuelvo a mover la pelota de Jon, que también es mía, y me da un gusto enorme ver lo fácil que es sanar, por mí y por mi padre, por mi hijo y por mí, por Jon y por todas sus compañeras, todas esas relaciones dinámicas que conforman nuestra constelación familiar…

bola2nota autobiográfica, para seguir con la línea del post:

Mis hijos han crecido en un entorno en el que el amarillo de la des-inhibición, y el rojo de la curiosidad es moneda corriente. Ese color amarillo que nos anima a desarrollar una comunicación radiante, desde el ser en evolución, con una careta y una armadura menos, que se permite crecer, y ese rojo que se convierte en actividad de crear, también conocida como creatividad, en un camino que nos lleva a hacer tope, con la pared, hoy cerrada, mañana puerta abierta, de la innovación.

este sábado, mañana, 29 de Noviembre, ese colegio, la escuela Micael, celebra de nuevo el mercadillo de otoño, un mes antes de navidad, una fiesta hermosa para compartir, y celebrar.

Alguien me ha pasado una imagen de la nueva Caperucita Roja, Tacirupeca Jarro al revés, que da menos miedo, sobre todo si metemos en la frase al lobo, que se convierte en el bolo, dentro de una historia de la evolución, también familiar,

qué divertido es permitirse jugarrrrrrr, para comerte mejorrrrrr.

Creo que puede quedar bien aquí, no mejor alineada a la derecha, sí, aquí está bien…

caperucitarojawas japen? guas ap

Esta entrada fue publicada en 13 hábitos, porque la vida también es un hábito, 4 colores, autores, biografía, creatividad y juego, juego, juego, Mikel, pensar diferente para hacer diferente, rojo, virtudes por mikeloecorazon. Guarda el enlace permanente.

Acerca de mikeloecorazon

nacido en el país vasco (a los nuevos nos gusta levantar troncos y cortar piedras, de la misma forma que a nuestros padres les gustaba levantar piedras y cortar troncos), me gusta el sol y el mar, el color y el calor. Estar vivo es una gozada que tenemos todos los días. Reírnos y agradecer lo que tenemos también. En el mundo laboral he hecho un recorrido bastante interesante por la consultoría de organización, productividad / competitividad, auditorías de sistemas y procesos, consultoría en integración, formación, tecnologías de la información, y desarrollo de personas, equipos y organizaciones. Un camino entretenido, en el que he llegado a la sopa de piedras, al juego, y al gusto de compartir, al color y al círculo, ese sitio en el que las personas, tan diferentes pero iguales, construimos nuevas realidades. --- mi hijo Gorka me ha traído al mundo del juego desde el respeto a la persona de enfrente, todos somos iguales, un juego que es necesario re-descubrir y desarrollar en nuestras organizaciones y en el mundo laboral y social. --- y mi hija Maitane, mi hija pequeña, mi hija mayor, sólo tengo una hija, es parte de este descubrimiento que se llama "entornos de confianza", con la energía del azul clarito, el orgullo humilde, el orgullo sano, a disposición de la construcción de la casa común. --- en mi vida he aprendido de gente que contaba historias, mi primer abuelo, José, mi primer amigo, Gidor, mi primer jefe, Jesús, y ahora las cuento yo. --- desde ese ser que se descubre a sí mismo (yo me reconozco), y se comunica de forma des-inhibida, amarilla, y se encuentra con otras personas (yo te reconozco, y reconocemos juntas un entorno más amplio del que formamos parte y al que damos vida), para dar paso a la curiosidad, roja, que pinta puertas donde otras personas sólo ven paredes, una curiosidad que se convierte en actividad de crear, creatividad en innovación. desde el juego, cambiando reglas, y creando nuevos juegos, nuestros resultados son diferentes. y afortunadamente, mejores. hoy me considero una persona positiva, creativa y alegre, cariñosa, mezcladora y juguetona. un abrazo, Mikel

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