miércoles de txoko (aprendiendo a hacer PAn)

lahogueraDesde pequeñito me ha encantado juntarme con gente, y salsear. Salsear en el estricto sentido de juntar ingredientes diferentes para hacer salsa. Siempre he juntado a mis amigos, por diferente que fuese su procedencia. Por eso hoy, por poner un ejemplo, nuestro grupo de padel se nutre de personas tan dispares como Pedro, amigo íntimo de villa Micael, Fernando, mi compañero de piso y tío adoptivo de mis hijos, Nacho, el hijo de Maripaz, amiga de Pedro, Javier, el presidente de la urba, Joserra y Óscares (porque son dos), compañeros de txoko.

Por eso me identifico tanto con la iniciativa que lanzó hace un año Joserra, con el apoyo de Enrique, y otros compañeros de villa Micael, y del entorno cercano. Además, existía un triple juego para hacer salsa, mejor que mejor, ya que a la propia dinámica que construye relaciones, una vez al mes, qué importante es desarrollar actividades periódicas, con una cadencia, se junta la actividad de cocinar, y la de charlar sobre temas que nos intrigan, que nos apasionan, o que simplemente se cruzan en nuestro camino de una forma tan tonta que cualquiera diría que nos hemos tropezado con ellos.

En esa dinámica natural que se da cuando no forzamos las cosas, un grupo de más de 24 personas se ha estabilizado en la docena de compañeros de mesa y charlas. Alguna que otra alta y baja (varias este verano), justificadas de una y otra forma, encierran el concepto de valor (qué espero yo de esta actividad, hasta qué punto está alineada con mis intereses y expectativas, qué dejo en el camino). Para lo que a algunas personas es hablar poco y beber mucho, para otras es hablar demasiado y comer poco, así es la vida. Como todo es perfecto, estamos los que tenemos que estar hoy. En la última cena, que es un miércoles como hoy, perdón por la distracción, que dura una semana, nos juntamos 11 compañeros de tertulia.

Nota al pie (mejor dicho al lado):

Me he encontrado con unos amigos que intuyen que el hombre también tiene emociones, me siento en casa, con una alegría enorme, con unas ganas irreprimibles de llorar, buaaaaaaá, buaaaaaá.  Como puedes suponer, podemos borrar la línea anterior. Va a ser difícil demostrar que el hombre es una criatura emocional.

Respecto a la última cena (siempre hay una y es la que ha pasado), hasta que la próxima cena le sustituya, y antes de mencionar el tema del que hablamos, siempre es bueno recordar el menú, porque antes de hablar (y durante) también comemos.

¿qué hay para comer, Camarero?

De entrantes, tostas de queso fresco con salmón ahumado, tostas de bacalao ahumado con pimiento del piquillo y emparedados de calabacín y morcilla, para adentrarnos después en un caldero de verduras, rematado con naranjas rellenas de yogur griego con muesli y pasas.

naranjayverde

Buen menú, Señor

Cuando llego, un poco tarde para mis costumbres, rayando las 9, un fuego incipiente en la terraza, quién sabe si un día de estos los vecinos nos echan, montado sobre una superficie metálica, que está separada del suelo por unos ladrillos refractarios, sujeta un caldero. Mi mente juvenil y la sangre de mis ancestros, irredentos aunque les vencieran, como a los galos de Astérix, me evoca al caldero del quesito de Astérix en Helvetia. Que no se me olvide que un día de estos tengo que hablar de los irredentos vascos (o vascones), a los que todos los reyes godos conquistaron (como reza en sus escudos de armas), dime de qué presumes y te diré de qué careces, Paco. Voy a ver si me acuerdo también, para cuando me toque de neuvo el turno de cocina, hacer algo más sencillo que el caldero, una fondué, por ejemplo, y así haciendo aprendo.

El caldero, de rústico barro castellano, ha soportado ya mil batallas. Al calorcito de la lumbre, tras la magia del fuego, un grupo de conocidos que con el roce acabarán siendo algo más, quién sabe si cariños, quién sabe si amigos, va comentando la jugada. Alguno de los que se fue estará comentando el partido de futbol, ¿toca hoy Champions? Un poco de agua parece supurar por la base. Como buenos ingenieros que somos, además de saber montar complicadas estructuras sobre el suelo (ingeniería mecánica), los hombres también sabemos de barro (ingeniería de materiales). Seguimos comentando la jugada, el agua no deja de salir por la base, hasta que la teoría de Pablo (una raja está desarrollándose en la base) gana adeptos. En el camino hemos ido retirando y apagando el fuego, porque con el fuego vivo eso parecía una torrentera. El caldo está frío. Trasvasamos con ese maravilloso plural mayestático, que viene a significar dos trasvasan mientras 7 trasiegan comentando la jugada, trasvasamos, que solito pierdo el hilo, las verduras y el caldo de la parte superior del caldero (nuestra maravillosa olla grecorromana, gracias, Astérix), a una olla convencional, de esas que ha soportado mil batallas, y soportará varias más, por lo menos la de hoy.

Al retirar el caldero, con un poso todavía de verduras y caldo en el fondo, la teoría del ingeniero Pablo se muestra acertada. El culo de la vasija grecorromana, también conocida como el caldero, se queda sobre la parilla, y el poco líquido que queda casi apaga el fuego.

Piedra, papel o tijera, volvemos a empezar, el fuego puede al metal, pensará algún ingeniero herrero, qué más dará. Al de un ratito, menos de lo que podemos pensar, tenemos el maravilloso caldero de verduras sobre la mesa.

Como no teníamos nada prefijado en la orden del día, propongo abrir una caja nueva de conversación. Se trata del PAn (PADRE, Adulto, Niño), que todos tenemos dentro, en lenguaje adulto «análisis transaccional», un área de conocimiento con la que me he tropezado en los talleres con Leo y en el primer curso de tres que lleva al voluntariado en el teléfono de la esperanza. Qué curiosa es la vida, y los regalos que te pone en el camino.

Empezamos a hablar sobre las diferentes transacciones que establecemos en esta vida, desde el Padre (el crítico y el protector), con el niño (el natural y el adaptado, ese que se rebela o ese que se somete), y cómo el hijo rebelde pasa a ser padre crítico, hace aquello de lo que se quejó, aquello contra lo que se rebeló, ahora él encarna la figura de su padre, que ostenta el libro del la Ley, lo que se debe y no se debe hacer.

Pienso para mis adentros lo fácil que es prender un fuego, lo hemos visto en la terraza y lo vuelvo a experimentar en el salón, cuando la madera es buena. En este grupo es muy fácil hablar, compartir, aportar, desde la experiencia, todos hemos sido niños, todos tenemos un padre castigador y un padre «osito de peluche» dentro, y además alguno de estos señores, por qué no, además de albergar alguna emoción (eso que los hombres sentimos con la jarra de cerveza en la mano después de gritar goooooooooool), también albergamos un ser adulto.

con la satisfacción de la tarea cumplida, he prometido que además les voy a pasar documentación para continuar y profundizar en la charla, espero que en la próxima cena también haya PAn, mi síndrome de Cenicienta (me cuesta mucho conciliar el sueño pasadas las 12 de la noche), qué pena, me retira a un sillón.

Son las 12 y media de la noche. La cena ha terminado. Ya es mañana. Los tableros y las borriquetas recogidos, la vajilla limpia, el suelo de la cocina impecable. Uno de mis compañeros de fogatas me despierta. Estoy grogui, y me olvido de tomar las fotos de la vasija grecorromana.

Otra cena dentro de un mes, la próxima cena, que sustituirá a la última cena, está por llegar. En esta fuimos 11. Dos de los apóstoles se deben de haber tomado vacaciones o están gritando goooooool, en busca de la emoción. Cuando vuelvan les espera la historia del barro y el metal, de la vasija grecorromana y un nuevo fuego encendido en el que se cuece nuestro P-A-n.

lahogueramon   Así lo vimos…

Que nadie se apure, que los apuntes para hacer P-A-n no se van a hacer esperar. Continuará, claro que continuará.

  pan

Con el espíritu del círculo prendido, te dejamos al lado del fuego, con nuestro amigo Javier, que también se junta con sus amigos Antonio y Joaquín, para hacer el 3.

Esta entrada fue publicada en 13 hábitos, porque la vida también es un hábito, 4 elementos, actitudes en la vida, autores, biografía, co-crear, community manager 3.0, compartir, corazón, encontrándome con los amigos, espíritu, Mikel, mis valores por mikeloecorazon. Guarda el enlace permanente.

Acerca de mikeloecorazon

nacido en el país vasco (a los nuevos nos gusta levantar troncos y cortar piedras, de la misma forma que a nuestros padres les gustaba levantar piedras y cortar troncos), me gusta el sol y el mar, el color y el calor. Estar vivo es una gozada que tenemos todos los días. Reírnos y agradecer lo que tenemos también. En el mundo laboral he hecho un recorrido bastante interesante por la consultoría de organización, productividad / competitividad, auditorías de sistemas y procesos, consultoría en integración, formación, tecnologías de la información, y desarrollo positivo de personas, equipos y organizaciones. Un camino entretenido, en el que he llegado a la sopa de piedras, al juego, y al gusto de compartir, al color y al círculo, ese sitio desde el que las personas, tan diferentes pero iguales, construimos nuevas realidades. hoy acepto que esto no va de tirar ni de empujar, sino de ponerle calorcito y color, de hacer 3 aperturas a nivel personal, de dar 3 pasitos nuevos, y dar 3 abrazoTs (a mí misma, a ti, a la vida), de acompañar el desarrollo de ecosistemas propicios para el desarrollo de la conciencia, de la libertad, desde el amor. me considero una persona positiva, creativa y alegre, cariñosa, mezcladora y juguetona. un abrazo, Mikel

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