cuendo el río suena

epiyblas

Es domingo por la tarde, estoy en el coche con Silvia cuando me llama por teléfono Bernardo, un buen amigo. Estoy muy contento de recibir la primera llamada en el manos libres. 3 años más tarde he vuelto a sincronizar el teléfono móvil con el manos libres del coche. Vengo a hablar con Bernardo 4 veces al año, y tenemos pendiente quedar en Madrid desde hace cosa de 6 meses. Nuestra relación es más o menos así desde hace cosa de 24 años, desde que nos conocemos. Sin prisa pero sin pausa el cariño ha ido creciendo con el tiempo. Y es él el que estrena el manos libres, qué bueno. Ya sólo me queda descubrir el para qué de la llamada.

Bernardo me llama para contarme que le gustaría estar presente en la presentación del martes, pero sobre todo, ente pan y pan, ya que también me cuenta que su hija Elena está a un tris de empezar periodismo en Madrid, hay que ver qué grandes se están haciendo los enanos en nuestro circo, un día de esta semana que entra sí o sí va a venir a acercarla, a ver si entonces nos vemos, pero sobre todo me llama para contarme que me tiene que pasar un link a un artículo que ha leído recientemente, que habla de la diferencia entre el optimismo y el espíritu positivo.

Sigue la conversación y me cuenta que no ha sido hasta ahora que él se ha dado cuenta de la gran diferencia que existe entre ser optimista (con su contrario), ser pesimista, y eso que ahora se viene a llamar el espíritu positivo. Me hace gracia que Bernardo, precisamente Bernardo, me esté regalando el post de hoy.

Aunque parezca una casualidad aislada no lo es. El fin de semana pasado me junté con mi cuadrilla de toda la vida a comer en el caserío de la familia de Iker, una de esas personas que yo diría que tiene un inquebrantable espíritu positivo. Yo me senté en la mesa enfrente de Iker y de Gaizka, y, sin comerlo ni beberlo, nos encontramos hablando sobre el coaching, sus utilidades, y las reticencias que Josu le ponía. A nuestros lados Silvia, mi pareja, Nekane, pareja de Gaizka, Begoña, pareja de Josu, y Garbiñe, pareja de Iker, sentado en la otra cabecera, ahí lejos de la mesa.

Josu empezó despotricando del coaching. Por lo visto, ha sufrido varios procesos de coaching en los últimos años. Según él, es un proceso en el su jefe le manda a alguien (un mensajero) para que le convenza de algo. Sin querer que sea de una otra forma o de otra, sin defenderme ni atacar, sin sentirme perjudicado por sus comentarios (eso no soy yo), vamos intercambiando opiniones en el camino. Acaba la comida y me doy cuenta de que Josu está defendiendo los procesos de coaching, que buscan que las personas sean más positivas en su trabajo, en sus relaciones, en su comunicación, en el proceso de afrontar las dificultades y los problemas. Silvia y yo nos vamos antes y compartimos una tónica de vuelta a casa. Estamos alucinados con el cambio de discurso de Josu. Pensamos que por algo estábamos nosotros dos ahí en medio. Algo nos tenía que contar Josu, y para algo es esa conversación casual en el camino.

y como no hay dos sin tres, una conversación con Antonio, paseando esta semana por Madrid, en el proceso de preparar la presentación del martes. Entre pan y pan se cuela nuevamente una loncha de salami. Antonio está preparando un estudio sobre la felicidad en el trabajo, que asocia mentalmente al optimismo. Un estudio que trata sobre las variables que facilitan el compromiso de las personas en su puesto de trabajo. A Antonio le gusta la imagen de persona completa, con todos sus elementos (incluidos el espíritu y el corazón), con la que trabajamos en oé corazón. El ser humano indiviso, que puede llevar su corazón a trabajar y puede volver a su casa con la cabeza puesta. Se nos acaba el salami, y le propongo a Antonio una de salchichón. Por favor, Antonio, que tu estudio de la felicidad esté ligado con el espíritu positivo, no con el optimismo, por favor. Recordamos un material que hemos compartido, que tiene su origen en Miriam Subirana, y antes que en ella en David Cooperrider, la Indagación Apreciativa. Yo he traducido este movimiento como “bucear en el sí”

Si alguien me pregunta qué diferencia hay entre una persona optimista y una positiva, yo lo resumiría en que una persona optimista niega lo negativo, hace omisión inconsciente de lo negativo, mientras que una persona positiva, lo reconoce, lo ve, pero decide, conscientemente, no profundizar en lo negativo. Si hay algo en lo que tiene que gastar su tiempo, eso es todo lo positivo que tiene su vida, o una situación.

Convertido este procedimiento en hábito, llegará un día en el que esa cualidad le ha transformado la vida, su forma de sentir, de relacionarse las personas que le brinda el camino, con su mundo cercano y sus relaciones transitorias, con esa persona que se acerca a nosotros y nos pide un €urito para comer a cambio de unos kleenex o de lavarnos el limpia del coche, o con nuestra jefa en nuestro cotidiano vivir, también en casa.

Llegará un día en el que todos, Antonio y Silvia, Bernardo y Mikel, seamos un poco más Iker.

epiyblasmon  Así lo vimos…

Quién sabe por qué me he acordado de Epi y Blas hoy por la mañana. Tal vez por lo sencillo de las lecciones que nos enseñaron de  pequeños. Arriba y abajo, delante y detrás, dentro y fuera, 1, 2, 3. Quizás porque uno era muy gruñón y otro muy alegre. Me voy con la pregunta de si Blas era pesimista y Epi optimista, o era un ser positivo.

Qué más dará, te preguntas. Qué tontería, me comenta un duende al oído. Fíjate qué divertido, 4 señores bien mayores preguntándose la diferencia entre optimismo y espíritu positivo. Les vamos a llevar a todos de vuelta a la guardería…

 

Notas al pie:

Bernardo me regaló hace ya 3 años “el mundo amarillo”, una joya que hemos integrado en “organizaciones que enCUENTrAN y CUENTAN cuentos”, dentro de nuestro programa de lecturas compartidas (también somos lo que leemos).

Antonio me regaló el año pasado por estas fechas la idea de asistir a una presentación, que se convirtió en taller de cuatro días, de Miriam Subirana, para formarme en la Indagación Apreciativa.

Los dos son parte de ese espíritu positivo de la presentación del martes en el centro de innovación del BBVA, como son parte Silvia e Iker, Epi y Blas. Va por ellos y por todos mis amigos.

 

Esta entrada fue publicada en artes, autores, letras, Mikel, organizaciones que encuentran y cuentan cuentos por mikeloecorazon. Guarda el enlace permanente.

Acerca de mikeloecorazon

nacido en el país vasco (a los nuevos nos gusta levantar troncos y cortar piedras, de la misma forma que a nuestros padres les gustaba levantar piedras y cortar troncos), me gusta el sol y el mar, el color y el calor. Estar vivo es una gozada que tenemos todos los días. Reírnos y agradecer lo que tenemos también. En el mundo laboral he hecho un recorrido bastante interesante por la consultoría de organización, productividad / competitividad, auditorías de sistemas y procesos, consultoría en integración, formación, tecnologías de la información, y desarrollo de personas, equipos y organizaciones. Un camino entretenido, en el que he llegado a la sopa de piedras, al juego, y al gusto de compartir, al color y al círculo, ese sitio en el que las personas, tan diferentes pero iguales, construimos nuevas realidades. --- mi hijo Gorka me ha traído al mundo del juego desde el respeto a la persona de enfrente, todos somos iguales, un juego que es necesario re-descubrir y desarrollar en nuestras organizaciones y en el mundo laboral y social. --- y mi hija Maitane, mi hija pequeña, mi hija mayor, sólo tengo una hija, es parte de este descubrimiento que se llama "entornos de confianza", con la energía del azul clarito, el orgullo humilde, el orgullo sano, a disposición de la construcción de la casa común. --- en mi vida he aprendido de gente que contaba historias, mi primer abuelo, José, mi primer amigo, Gidor, mi primer jefe, Jesús, y ahora las cuento yo. --- desde ese ser que se descubre a sí mismo (yo me reconozco), y se comunica de forma des-inhibida, amarilla, y se encuentra con otras personas (yo te reconozco, y reconocemos juntas un entorno más amplio del que formamos parte y al que damos vida), para dar paso a la curiosidad, roja, que pinta puertas donde otras personas sólo ven paredes, una curiosidad que se convierte en actividad de crear, creatividad en innovación. desde el juego, cambiando reglas, y creando nuevos juegos, nuestros resultados son diferentes. y afortunadamente, mejores. hoy me considero una persona positiva, creativa y alegre, cariñosa, mezcladora y juguetona. un abrazo, Mikel

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