¿me lo voy a pasar bien?

escuchaporfavormonDespués de un mes de vacaciones sin contactar con Carlos, retomamos contacto por Skype, ese maravilloso invento asociado al mundo de las tecnologías de la información, y compartimos parte de nuestros últimos pasos del camino, incluyendo en mi caso la semanita en Pradoluengo con sus amigos de Aprendemos todos, y digo sus porque Carlos es uno de los iniciadores, junto a Marina y Jaime, de este maravilloso movimiento.

Le cuento mi impresión de que hay un antes y un después de Pradoluengo para Aprendemos todos, y el regalo que supone compartir 5 días con sus noches con un grupo de 50 personas, no pocas precisamente, no demasiadas como para llegar a ser anónimo para todas ellas, y de disfrutar de los regalos que Aprendemos todos tenían para todos nosotras.

Una decena larga de compañeras en el albergue, otra decena en el hotel,  otras tantas en la casa rural, en una convivencia que fue de menos a más, hasta llegar a la noche del viernes y la despedida del sábado por la mañana, y dinámicas que se van sucediendo a lo largo del días, de 9 de la mañana a 8 de la noche, quién sabe por qué Carlos no estaba ahí, parece que no le tocaba.

Seguimos hablando de cualquier cosa, historias de sus tres hijas y mis dos hijos, de las vacaciones y lo que está por venir en Setiembre, y se filtra la figura de Luis Emilio, que llega a Aprendemos todos por medio de Fidel Delgado. Carlos me cuenta la magia del encuentro y una pregunta que les hace al poco de conocerse. La pregunta merece una línea nueva. Es la siguiente:

¿voy a pasármelo bien?

Seguimos charlando de cosas varias, la posiblidad de juntarnos en diciembre en méxico, posiblidades de trabajo a explorar, la vida en la granja y el aire del mar, y nos despedimos hasta más ver, que espero que sea pronto, apoyados por skype. Me voy a cenar, y una pregunta resuena como un eco en mi cabezota.

¿voy a pasármelo bien?

La comparto con Silvia, con la que comparto mesa y cena, y vamos desgranándola poco a poco. Silvia indica una línea natural a la pregunta en forma de respuesta. “Depende de ti”. Parece natural, lógico.

Y yo me encierro en la magia de la pregunta. Porque cuando comparto una pregunta con alguien muchas veces no busco una respuesta sino que comparto una inquietud, y la inquietud que encierra la pregunta es fenomenal. Es como si dijera “¿me vais a dejar pasármelo bien?”. Es como si dijera “¿vais a propiciar el ambiente en el que me lo puedo pasar bien?”. “¿Estáis vosotros a ésta o queréis poneros muy formales y estrictos?”

Extrapolamos la pregunta, que tiene lugar dentro de una relación profesional, a una entrevista de trabajo. Me imagino una chica o un chaval que al término de una entrevista para un nuevo trabajo, quizá el primero, tiene un turno de preguntas, y en vez de

¿cuánto voy a cobrar?

¿voy a poder coger vacaciones este año?

¿cuál es el horario de  trabajo?,

va y pregunta

¿me lo voy a poder pasar bien?

Me imagino la misma pregunta cuando ese joven o esa chavala tiene ya un poco más de experiencia, y le reclaman para un nuevo puesto de responsabilidad, y en su turno de preguntas, se le ocurre una nueva

¿me lo voy a poder pasar bien?

Miro a mi alrededor y me pregunto cuántos de mis amigos hicieron esa pregunta en una entrevista, y creo que tengo una respuesta aproximada. Yo nunca lo hice. Tal vez no he llegado a donde ha llegado Luis Emilio, pero su pregunta me encanta. Creo que más que una pregunta es una actitud vital.

Porque sólo cuando estamos ahí, en ese territorio en el que nos lo pasamos bien nuestros resultados son realmente excelentes, para nosotros y para nuestra comunidad.

Ha pasado un mes y me acuerdo de una semana en la que un grupo de 50 personas se lo pasaron súper-híper-rekete-bien. Algo ha empezado a cambiar alrededor de esta comunidad. La pregunta de Luis Emilio, convertida en actitud vital, puede tener algo que ver.

atserartistacrearmon   Así lo vimos…

En organizaciones con espíritu y corazón promovemos dos ejes de trabajo. Uno convencional, con los colores azules y verde (valores convertidos en comportamientos) como enseña, el eje vertical. y un segundo con los colores amarillo y rojo (desinhibición y curiosidad como bases para la comunicación, la creatividad y la innovación), el eje horizontal.

El eje vertical es el de las personas mayores, y el eje horizontal es el de nuestro Ser interior. Generalmente se le llama niño interior, pero es curioso, porque también puede ser niña.

Me imagino el comienzo de un taller de cuentacuentos en el que una de las personas participantes nos pregunta.

“¿me lo voy a poder pasar bien?”

Qué bonita pregunta. Va a ser que sí

por cierto he tomado el compromiso de incluir en todos los posts en los que hablo de Aprendemos todos el manifiesto que han desarrollado para una nueva educación. No lo puedo evitar. Me gusta tanto…

Esta entrada fue publicada en aprendemos todos en Pradoluengo, fuentes externas, Mikel por mikeloecorazon. Guarda el enlace permanente.

Acerca de mikeloecorazon

nacido en el país vasco (a los nuevos nos gusta levantar troncos y cortar piedras, de la misma forma que a nuestros padres les gustaba levantar piedras y cortar troncos), me gusta el sol y el mar, el color y el calor. Estar vivo es una gozada que tenemos todos los días. Reírnos y agradecer lo que tenemos también. En el mundo laboral he hecho un recorrido bastante interesante por la consultoría de organización, productividad / competitividad, auditorías de sistemas y procesos, consultoría en integración, formación, tecnologías de la información, y desarrollo de personas, equipos y organizaciones. Un camino entretenido, en el que he llegado a la sopa de piedras, al juego, y al gusto de compartir, al color y al círculo, ese sitio en el que las personas, tan diferentes pero iguales, construimos nuevas realidades. --- mi hijo Gorka me ha traído al mundo del juego desde el respeto a la persona de enfrente, todos somos iguales, un juego que es necesario re-descubrir y desarrollar en nuestras organizaciones y en el mundo laboral y social. --- y mi hija Maitane, mi hija pequeña, mi hija mayor, sólo tengo una hija, es parte de este descubrimiento que se llama "entornos de confianza", con la energía del azul clarito, el orgullo humilde, el orgullo sano, a disposición de la construcción de la casa común. --- en mi vida he aprendido de gente que contaba historias, mi primer abuelo, José, mi primer amigo, Gidor, mi primer jefe, Jesús, y ahora las cuento yo. --- desde ese ser que se descubre a sí mismo (yo me reconozco), y se comunica de forma des-inhibida, amarilla, y se encuentra con otras personas (yo te reconozco, y reconocemos juntas un entorno más amplio del que formamos parte y al que damos vida), para dar paso a la curiosidad, roja, que pinta puertas donde otras personas sólo ven paredes, una curiosidad que se convierte en actividad de crear, creatividad en innovación. desde el juego, cambiando reglas, y creando nuevos juegos, nuestros resultados son diferentes. y afortunadamente, mejores. hoy me considero una persona positiva, creativa y alegre, cariñosa, mezcladora y juguetona. un abrazo, Mikel

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