el día de la confirmación de que menos es más / la magia de dar

petardosAnoche no nos acostamos muy tarde, considerando que cambiamos de año. Salimos al zócalo de Oaxaca a tirar petardos, y a comernos las uvas de año nuevo en familia. Mi madre, Gorka y Maitane, mis dos hijos mexicanos, y yo. Como las campanas no suenan creo que hemos empezado el año 3 minutos tarde. “No suenan, no suenan, todavía no es, pero mira que sí,…” un ruidero de cohetes y petardos impresionante, “va a ser que sí. . 1, 2, 3, … 12, ya está”. Aguantamos el tirón y nos terminamos acostando, después de pasárnoslo pipa con el ruidero, los cohetes y los petardos, a eso de la una de la madrugada. Ni tan mal.

Ya estamos a día uno, después de desayunar en el hotel, de salida de paseo, después de comprar unos botellines de agua en Soriana. En la esquina del súper, justo al lado de los taxis, nos volvemos a encontrar con la chica que vende petardos. Está sentada, como ayer, en el suelo, y tiene a su lado otros dos niños. Entablamos conversación. Ella se llama Carolina, y le acompañan Francisco, su hermano menor, de 8 años, y otra niña. Ella es la tercera de 5 hermanos, con dos niñas mayores que ella y dos niños después. Francisco se pone de pie, es chiquitín. Casi no le cabe la sonrisa en el cuerpo. Yo no le habría echado más de 6 años. La pequeñaja, Jazmín, otro ser a una sonrisa pegado, es súper pizpireta, un auténtico chile, un terremoto. Viene y va, sonríe y nos habla, casi no la entendemos. Levanta los deditos. Tiene 3 años. Echamos las cuentas y no nos cuadra. ¿Es también tu hermanita? No, es mi sobrina. Es la hija de mi hermana mayor. Echo las cuentas para dentro y pienso que Carolina no debe tener mucho más de 12 años, 1 más que Maitane, mi hija compradora, aquí a mi lado, y pienso en la edad de su hermana mayor. Y decido no preguntarle.

Nos enlazamos en la conversación, seguimos de cháchara, super a gustito, y les contamos lo bien que nos lo pasamos con sus petardos la noche anterior, y ellos nos cuentan que ellos también lo celebraron con petardos en el patio de su casa, y entre una cosa y otra, Gorka pregunta por estos, Maitane por esos que dan vuelta y suben, y hemos comprado unos pocos petardos más para la noche. Carolina y sus hermanos tal vez sigan ahí mañana a la tarde, “cuando hayamos acabado de vender los petardos”.

Realmente lo hemos pasado muy bien hablando con ellos, qué niños más majos, qué gusto estar sin prisa de mañanita, disfrutando del sol. Nos estamos despidiendo cuando Carolina le pide a Gorka que se acerque. Le abre la mano y le regala un puñado de petardos. Con Maitane hace lo mismo. Le regala 3 petardos de esos que vuelan hacia arriba en círculos, y conmigo no hace una excepción. A mí me regala uno de esos que truenan.

Como mi madre ha ido al hotel a cambiarse una ropa, estamos a escasos dos metros de Carolina, con Jazmín jugando a nuestros pies, y le comparto a Gorka el regalo que nos acaban de hacer. “Gorka, ¿te has fijado?. No es más rico el que más tiene, sino el que más da”.

En eso estamos, agradeciendo el gesto, y le preguntamos a Carolina si vende fósforos. Nos dice que no, que en el súper. La noche anterior nos las vimos y las deseamos porque mi madre no había querido comprar por 20 pesos (poco más de un euro) un paquete de 6 cajas de fósforos. Un chico ha escuchado la conversación, no sé si es taxista, se nos acerca, y nos regala un mechero verde, y una sonrisa.

Definitivamente, el uno de enero nace con una lección, que ojalá podamos conservar todo el año. 3 sonrisas como tres soles, las de Carolina, Francisco y Jazmín, nos han iluminado la mañana, y 3 regalos el alma. El chico del mechero, por si nos cabía alguna duda, nos ha dicho “sí, es cierto, puedes creértelo”.

Muchas gracias por vuestra generosidad de corazón.

Muchas gracias por ese gesto tan bonito que sale del alma. Gracias por sonreír.

petardosmon   Así lo vimos…

Me acuerdo de una frase que me dijo un señor que no acabó siendo mi jefe: “Castilla no puede dar lo que no tiene”, y me pregunto sobre el dar y el recibir. ¿Damos cuando tenemos o damos de verdad cuando no tenemos? ¿Estoy dando cuando me sobra mucho? ¿Por qué tendré la impresión de que la gente humilde es mucho más generosa en su dar?

Pienso en la diferencia que para mí hay en el aspecto material y en el inmaterial. Creo que no podemos dar un cariño que no sentimos, o que no tenemos para nosotros. La sonrisa de Carolina, de Francisco, de Jazmín, son tres ejemplos. De la misma forma que pienso que podemos dar de lo que no tenemos en el ámbito material, o de lo que no andamos muy sobrados. Y ahí el dar tiene el carácter de compartir. Pienso en la diferencia entre la limosna, doy de lo que me sobra mucho, y el gesto de quitarme un poco de lo poco que tengo, y así tenemos los dos. Sí, definitivamente, creo que es buen tiempo para compartir. Feliz 2014 a todas.

 

Esta entrada corresponde con el capítulo 17 de “bitácora de navegaçao, 5 copas patra brindar por la vida y la muerte”.

 

Esta entrada fue publicada en 5 copas para brindar por la vida y la muerte, artes, autores, letras, Mikel por mikeloecorazon. Guarda el enlace permanente.

Acerca de mikeloecorazon

nacido en el país vasco (a los nuevos nos gusta levantar troncos y cortar piedras, de la misma forma que a nuestros padres les gustaba levantar piedras y cortar troncos), me gusta el sol y el mar, el color y el calor. Estar vivo es una gozada que tenemos todos los días. Reírnos y agradecer lo que tenemos también. En el mundo laboral he hecho un recorrido bastante interesante por la consultoría de organización, productividad / competitividad, auditorías de sistemas y procesos, consultoría en integración, formación, tecnologías de la información, y desarrollo de personas, equipos y organizaciones. Un camino entretenido, en el que he llegado a la sopa de piedras, al juego, y al gusto de compartir, al color y al círculo, ese sitio en el que las personas, tan diferentes pero iguales, construimos nuevas realidades. --- mi hijo Gorka me ha traído al mundo del juego desde el respeto a la persona de enfrente, todos somos iguales, un juego que es necesario re-descubrir y desarrollar en nuestras organizaciones y en el mundo laboral y social. --- y mi hija Maitane, mi hija pequeña, mi hija mayor, sólo tengo una hija, es parte de este descubrimiento que se llama "entornos de confianza", con la energía del azul clarito, el orgullo humilde, el orgullo sano, a disposición de la construcción de la casa común. --- en mi vida he aprendido de gente que contaba historias, mi primer abuelo, José, mi primer amigo, Gidor, mi primer jefe, Jesús, y ahora las cuento yo. --- desde ese ser que se descubre a sí mismo (yo me reconozco), y se comunica de forma des-inhibida, amarilla, y se encuentra con otras personas (yo te reconozco, y reconocemos juntas un entorno más amplio del que formamos parte y al que damos vida), para dar paso a la curiosidad, roja, que pinta puertas donde otras personas sólo ven paredes, una curiosidad que se convierte en actividad de crear, creatividad en innovación. desde el juego, cambiando reglas, y creando nuevos juegos, nuestros resultados son diferentes. y afortunadamente, mejores. hoy me considero una persona positiva, creativa y alegre, cariñosa, mezcladora y juguetona. un abrazo, Mikel

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