trabajando con la sombra (de vuelta a casa, hasta el rabo todo es toro, desde Pradoluengo)

grillodurante el transcurso de la semana en la que disfrutamos de las diferentes intervenciones que componen la escuela de verano de Aprendemos todos en Pradoluengo, se intercalan reconocimientos personales hacia los diferentes ponentes que componen el plantel y la organización.

Sin saberlo yo, hay gente que llega a esta semana por diferentes caminos. Algunas personas conocieron primero a Jaime, otras a Fidel, otras a Noelia, a Arancha o a Luis Emilio. Algunas ya trabajan con alguno de ellos en su desarrollo personal o para el desarrollo de su organización.

LLega el viernes y los ponentes van cerrando sus intervenciones, Arancha por la Mañana, Fidel después, Patricia con los últimos ensayos para la obra, y nos vamos a comer. De vuelta, es el turno para el cierre de Luis Emilio. Una meditación, que aprovecho para roncar con desenfado es el colofón de su presentación. Una mariposa amarilla, ese color que reservamos para la comunicación, nos pasa a visitar en la sala que ha servido para formar círculos de diferentes tamaños y componentes, para escuchar y trabajar.

La tarde del viernes discurre sin más, duchita, un paseo, la cena, y llega el momento de la representación del sueño de Shakespeare, un sueño que comparten Marina y Jaime, y con ellos todos nosotros.

Vamos cerrando etapas y la despedida se huele. Como no he traido coche, realizo la última gestión pendiente, que no es otra que buscar coche para volver a madrid, o coche que me acerque a Burgos para ir en autobús. Pregunto si alguien sabe de un coche en el que haya una plaza a Madrid, y me comentan que Luis Emilio va. Le pregunto si me puede acercar, y me responde que de mil amores, y me emplaza para el sábado a las 10 en la plaza del pueblo.

Tras la representación y los primeros abrazos de despedida, las cañas, la noche y el desayuno, llegan los abrazos finales, de esas personas que nos despedimos ayer, de las que en algún caso nos hemos vuelto a despedir antes. En algún que otro caso son los terceros abrazos.

Ayer cada uno se ha empezado a despedir a su manera, porque todos anticipamos de alguna forma las despedidas, una forma como otra cualquiera de no vivir en presente. Hoy ya son un hecho. Repartidos los últimos adioses, me subo al coche de Luis Emilio. A mi derecha, una imagen curiosa. La mariposa amarilla se ha convertido en grillo verde, un grillo enorme, que se ha encaramado en la maneta trasera de una todoterreno de esas que en los pueblos tienen utilidad y en la ciudad son síntoma de poderío. Un grillo a mi par, con unas enormes patas que dicen “yo estoy aquí para saltar”.

Salimos de Pradoluengo con la extraña sensación de que la vida es eso, un salto adelante, ahora aquí, ahora allá. Ahora Pradoluengo, ahora Madrid. Me acuerdo de una leyenda de mi pueblo por la que San Juan llegó desde la muralla exgerior del pueblo a la cima del istmo en el que se enclava la ermita de GAztelugatxe en 3 pasos.

Como en el toreo y en la gastronomía, y como no me he despedido todavía de mi escuela de verano, aprovecho el viaje en coche para seguir aprendiendo, preguntando y apuntando. Hasta el rabo, todo es toro.

Charlando con Luis Emilio, le pregunto cómo se desarrolla esa extraordinaria capacidad para la escucha activa, y me comenta de un proceso largo de colaboración con el teléfono de la esperanza. Vamos entretejiendo temas, algunos personales, familiares, otros más relacionados con el trabajo. De entre las actividades que desarrolla Luis Emilio me interesa en especial un taller de año para trabajar la sombra, ese otro yo que también soy yo. Y tal vez tenga el cuajo para acompañarle en un proyecto que tiene para desarrollar un grupo de colaboradores para aplicar buena parte de todo lo que ha aprendido en esta vida en el desarrollo de organizaciones. Me despido de Luis Emilio, contento. Ahora sí, son las 13:30 del sábado, doy por terminada la escuela de verano de Aprendemos todos en Pradoluengo, con el abrazo de despedida de Luis Emilio, un abrazo cargado de humanidad. Ahora sí. Porque un viaje termina cuando  termina el viaje.

grillomonAsí lo vimos…

Me acuerdo unos días después del grillo, ese bicho verde que se parece a un saltamontes, que puede ser un poco más grande, y verde, encaramado en la maneta de un todoterreno.

Pienso que Pradoluengo ha sido un regalo precioso en mi vida. Ahora toca cerrar carpetas, descansar, celebrar todo lo aprendido y vivido en este año, que ha sido intenso y pleno. Después del verano, nos acordaremos de cosas que pasaron antes del verano, antes de cerrar las carpetas, y ya con menos sol, tal vez una tarde de otoño, uno de esos días de luz difusa, la sombra se haga presente. Una nueva etapa y un nuevo regalo que celebrar en la vida.

Leo la respuesta de Gidor a una consulta en wasap. Según la tradición, San Juan llegó de Bermeo a Gaztelugatxe en 3 pasos. La primera huella se encuentra en el arco de San Juan, en Bermeo. La segunda en Arene, en una fuente en curva, cerca de la Iksatola, la tercera en el monte Burgoa, y la la cuarta en Gaztelugatxe.

Cierro el post pensando cómo serán las huellas de toro convertidas en salto de grillo. ¿Quedará grabada de alguna forma la sombra del grillo? Las vacaciones de verano se avecinan, respondiendo a una necesidad urgente…

Esta entrada fue publicada en aprendemos todos, aprendemos todos en Pradoluengo, autores, Mikel por mikeloecorazon. Guarda el enlace permanente.

Acerca de mikeloecorazon

nacido en el país vasco (a los nuevos nos gusta levantar troncos y cortar piedras, de la misma forma que a nuestros padres les gustaba levantar piedras y cortar troncos), me gusta el sol y el mar, el color y el calor. Estar vivo es una gozada que tenemos todos los días. Reírnos y agradecer lo que tenemos también. En el mundo laboral he hecho un recorrido bastante interesante por la consultoría de organización, productividad / competitividad, auditorías de sistemas y procesos, consultoría en integración, formación, tecnologías de la información, y desarrollo de personas, equipos y organizaciones. Un camino entretenido, en el que he llegado a la sopa de piedras, al juego, y al gusto de compartir, al color y al círculo, ese sitio en el que las personas, tan diferentes pero iguales, construimos nuevas realidades. --- mi hijo Gorka me ha traído al mundo del juego desde el respeto a la persona de enfrente, todos somos iguales, un juego que es necesario re-descubrir y desarrollar en nuestras organizaciones y en el mundo laboral y social. --- y mi hija Maitane, mi hija pequeña, mi hija mayor, sólo tengo una hija, es parte de este descubrimiento que se llama "entornos de confianza", con la energía del azul clarito, el orgullo humilde, el orgullo sano, a disposición de la construcción de la casa común. --- en mi vida he aprendido de gente que contaba historias, mi primer abuelo, José, mi primer amigo, Gidor, mi primer jefe, Jesús, y ahora las cuento yo. --- desde ese ser que se descubre a sí mismo (yo me reconozco), y se comunica de forma des-inhibida, amarilla, y se encuentra con otras personas (yo te reconozco, y reconocemos juntas un entorno más amplio del que formamos parte y al que damos vida), para dar paso a la curiosidad, roja, que pinta puertas donde otras personas sólo ven paredes, una curiosidad que se convierte en actividad de crear, creatividad en innovación. desde el juego, cambiando reglas, y creando nuevos juegos, nuestros resultados son diferentes. y afortunadamente, mejores. hoy me considero una persona positiva, creativa y alegre, cariñosa, mezcladora y juguetona. un abrazo, Mikel

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