yo celebro, tú celebras, todos celebramos

3pecesY ahí estamos, en el día en el que no estábamos ya allí, con el libro terminado, unos apuntes muy divertidos en el cuaderno vacío, y el espíritu en celebración.

A la tarde, me despido de Chucho sabiendo que lo volveré a ver, o no, pero me alegro de haber estado estos días aquí. Buscamos indalos sustitutos de los de la tienda del rompe-paga, qué bonitos, qué horror. Y entramos en la exposición del Castillo de San Andrés. Una banda roja señala que la exposición está cerrada. Hay personas preparando una representación en el interior del castillo, una planta cuadrada al aire libre, megafonía y sillas incluidas. MI primer jefe me enseñó en mi primer trabajo que “el que pregunta se queda de cuadra”. El que pregunta queda vinculado por la respuesta que recibe. Una frase que depende cómo se utilice es positiva o negativa. En su vertiente positiva es un llamado a la iniciativa. Si crees que debes hacerlo, hazlo. Si te equivocas, si la has cagado, siempre puedes pedir disculpas. Hemos experimentado la fuerza de la pregunta y su correspondiente respuesta con el vaso mojitero en chiringuito Ana, y con las olas rojas, a escasos metros. Decido ver la exposición de fotos de la zona con el mismo espíritu de reverencia, respeto y celebración. Abro ligeramente uno de los pies que sujetas una tira roja que indica la prohibición y paso al recinto. En el interior se pueden observar las fotografías y detalles constructivos del castillo. Un día pude ser arquitecto pero tomé otra elección. Un día fui naúfrago pero elegí sobrevivir. No hemos vuelto a ver a nuestro amigo desde el Faro, pero no me extrañaría verle en el castillo.

En nuestra ruta de 7 noches, con sus correspondientes días, hemos avanzado en sentido horario, haciendo la goma, pero poco. El único tramo rápido del trayecto fue ayer, con un tramo de autopista entre Níjar y la venta del Pobre. En estos días me reencuentro con un latir muy personal, que me ayuda cuando me paro, cuando bajo el ritmo, cuando percibo y me maravillo, cuando leo pequeños detalles, cuando disfruto con tonterías como un niño. Ahora con la pillería sin maldad de ver las fotos. Saliendo de la exposición, a la que me ha acompañado Silvia en sepulcral silencio, me admiro con unas ánforas restos de naufragios. En especial me gusta una, una pequeñita que servía, según el rótulo, para transportar esencias y perfumes. Es una maravilla cómo ha cambiado todo en unos pocos siglos, por no hablar de la revolución de internet estos últimos años. Salgo del castillo de San Andrés con las ganas de comprar el ánfora, porque menos es más, y hay que dejar algo para el siguiente viaje.

En el proceso de despedida, totalmente festivo, entramos en una tiendita pequeña, en la que exponen arte. Nos atiende un señor soleado. Él también colecciona piedras. Me veo retratado en edad avanzada. Nos enseña varias que va a incluir en sus próximos cuadros. Y nos explica del origen del sitio. 7 artistas que se juntan para exponer en este espacio, por el que han pasado grandes artistas. Alguno de ellos, en épocas mozas tuvo que pintar paredes para comer. Nos enseña las obras de los siete compañeros de viaje, en esta curiosa comunidad, que él llama cooperativa, en la que algún día uno vende más y otro menos, y los gastos no corren parejos. Mañana uno de ellos expone nueva obra y nos invita para que pasemos a la tarde. Le respondemos que mañana a la tarde no estaremos en Carboneras, sin saber a ciencia cierta si estaremos o no. Tal vez sí, aunque nuestra intención es la contraria, pero ya hemos visto que los planes, afortunadamente, no siempre se cumplen.

En el proceso de despedida, hojeo un libro que tienen a la venta: “lo demás es oscuridad”, qué bonito título, para un libro de poesías, relatos e imágenes, homenaje a los faros. Me compro este libro que seguro me da luz a alguna que otra mañana y tarde sombría en el futuro, que haberlos seguro que los habrá.

Salimos a la calle, y compro mi último trique del viaje, una alfombra trenzada, con llamativos colores, granates, azules, naranjas, entrelazados en espiral, como la espiral de nuestro desarrollo personal. Algún día decorará una esquinita de mi vida, quién sabe cuál, quién sabe dónde, o de un ser querido.

En pleno proceso de comunión, paramos en una heladería del paseo, ya son casi las 9. Los servilleteros se encuentran rematados de piedras, con dibujos de niños. Mira esta qué bonita, y mira ésta, ven aquí.

Nos espera una cena muy rica en el Cabo. Una cena que no se celebró ayer, todo reservado, porque no le tocaba. La luna sigue creciendo sobre nuestras cabezas, a la derecha de las sombrillas sobre el cabo, y la conversación gira a los grandes temas de la semana, el Coaching de olas que se ha convertido en Coaching de olas y viento, en reconocimiento de otro de los agentes que hacen reconocibles este trayecto, y estamos en pleno proceso de reconocimiento personal, quién soy yo, antes de reconocer a los otros, en medio del agradecimiento de estar vivos aquí, ahora, pudiendo disfrutar con salud este milhojas de calabacín o esta parrillada de verduras, bañado con un flor de Indalia, un blanco de la zona, porque siempre es importante reconocer el territorio. Los grandes temas se funden con los pequeños, el café de mañana en las Negras, las raciones en el Raspa de San José, el erizo y las berenjenas, tontería y media.

Nos espera la playita y un proceso no por repetido menos agradable, no por repetido exento de novedad. Hoy tampoco desplegaremos velas.

Mañana, si el viento es propicio, otras costas nos esperan.

3pecesmon   Así lo vimos…

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trabajando con la sombra (de vuelta a casa, hasta el rabo todo es toro, desde Pradoluengo)

grillodurante el transcurso de la semana en la que disfrutamos de las diferentes intervenciones que componen la escuela de verano de Aprendemos todos en Pradoluengo, se intercalan reconocimientos personales hacia los diferentes ponentes que componen el plantel y la organización.

Sin saberlo yo, hay gente que llega a esta semana por diferentes caminos. Algunas personas conocieron primero a Jaime, otras a Fidel, otras a Noelia, a Arancha o a Luis Emilio. Algunas ya trabajan con alguno de ellos en su desarrollo personal o para el desarrollo de su organización.

LLega el viernes y los ponentes van cerrando sus intervenciones, Arancha por la Mañana, Fidel después, Patricia con los últimos ensayos para la obra, y nos vamos a comer. De vuelta, es el turno para el cierre de Luis Emilio. Una meditación, que aprovecho para roncar con desenfado es el colofón de su presentación. Una mariposa amarilla, ese color que reservamos para la comunicación, nos pasa a visitar en la sala que ha servido para formar círculos de diferentes tamaños y componentes, para escuchar y trabajar.

La tarde del viernes discurre sin más, duchita, un paseo, la cena, y llega el momento de la representación del sueño de Shakespeare, un sueño que comparten Marina y Jaime, y con ellos todos nosotros.

Vamos cerrando etapas y la despedida se huele. Como no he traido coche, realizo la última gestión pendiente, que no es otra que buscar coche para volver a madrid, o coche que me acerque a Burgos para ir en autobús. Pregunto si alguien sabe de un coche en el que haya una plaza a Madrid, y me comentan que Luis Emilio va. Le pregunto si me puede acercar, y me responde que de mil amores, y me emplaza para el sábado a las 10 en la plaza del pueblo.

Tras la representación y los primeros abrazos de despedida, las cañas, la noche y el desayuno, llegan los abrazos finales, de esas personas que nos despedimos ayer, de las que en algún caso nos hemos vuelto a despedir antes. En algún que otro caso son los terceros abrazos.

Ayer cada uno se ha empezado a despedir a su manera, porque todos anticipamos de alguna forma las despedidas, una forma como otra cualquiera de no vivir en presente. Hoy ya son un hecho. Repartidos los últimos adioses, me subo al coche de Luis Emilio. A mi derecha, una imagen curiosa. La mariposa amarilla se ha convertido en grillo verde, un grillo enorme, que se ha encaramado en la maneta trasera de una todoterreno de esas que en los pueblos tienen utilidad y en la ciudad son síntoma de poderío. Un grillo a mi par, con unas enormes patas que dicen “yo estoy aquí para saltar”.

Salimos de Pradoluengo con la extraña sensación de que la vida es eso, un salto adelante, ahora aquí, ahora allá. Ahora Pradoluengo, ahora Madrid. Me acuerdo de una leyenda de mi pueblo por la que San Juan llegó desde la muralla exgerior del pueblo a la cima del istmo en el que se enclava la ermita de GAztelugatxe en 3 pasos.

Como en el toreo y en la gastronomía, y como no me he despedido todavía de mi escuela de verano, aprovecho el viaje en coche para seguir aprendiendo, preguntando y apuntando. Hasta el rabo, todo es toro.

Charlando con Luis Emilio, le pregunto cómo se desarrolla esa extraordinaria capacidad para la escucha activa, y me comenta de un proceso largo de colaboración con el teléfono de la esperanza. Vamos entretejiendo temas, algunos personales, familiares, otros más relacionados con el trabajo. De entre las actividades que desarrolla Luis Emilio me interesa en especial un taller de año para trabajar la sombra, ese otro yo que también soy yo. Y tal vez tenga el cuajo para acompañarle en un proyecto que tiene para desarrollar un grupo de colaboradores para aplicar buena parte de todo lo que ha aprendido en esta vida en el desarrollo de organizaciones. Me despido de Luis Emilio, contento. Ahora sí, son las 13:30 del sábado, doy por terminada la escuela de verano de Aprendemos todos en Pradoluengo, con el abrazo de despedida de Luis Emilio, un abrazo cargado de humanidad. Ahora sí. Porque un viaje termina cuando  termina el viaje.

grillomonAsí lo vimos…

Me acuerdo unos días después del grillo, ese bicho verde que se parece a un saltamontes, que puede ser un poco más grande, y verde, encaramado en la maneta de un todoterreno.

Pienso que Pradoluengo ha sido un regalo precioso en mi vida. Ahora toca cerrar carpetas, descansar, celebrar todo lo aprendido y vivido en este año, que ha sido intenso y pleno. Después del verano, nos acordaremos de cosas que pasaron antes del verano, antes de cerrar las carpetas, y ya con menos sol, tal vez una tarde de otoño, uno de esos días de luz difusa, la sombra se haga presente. Una nueva etapa y un nuevo regalo que celebrar en la vida.

Leo la respuesta de Gidor a una consulta en wasap. Según la tradición, San Juan llegó de Bermeo a Gaztelugatxe en 3 pasos. La primera huella se encuentra en el arco de San Juan, en Bermeo. La segunda en Arene, en una fuente en curva, cerca de la Iksatola, la tercera en el monte Burgoa, y la la cuarta en Gaztelugatxe.

Cierro el post pensando cómo serán las huellas de toro convertidas en salto de grillo. ¿Quedará grabada de alguna forma la sombra del grillo? Las vacaciones de verano se avecinan, respondiendo a una necesidad urgente…

Jaime y Shakespeare, el blanco y el negro, juntos todos en una noche de verano

blanconegro Jaime y el sueño de una noche de verano han sido el hilo conductor de la escuela de verano de Aprendemos todos en Pradoluengo, Burgos, localidad de la que seguro tienes más de un calcetín o un trapo de cocina, y yo una boina, en casa, porque Pradoluengo es una localidad que se ha especializado en la fabricación textil.

En el teatro de este bonito pueblo, al que espero volver, tal vez cuando el otoño caiga o el frio apriete, antes de la segunda edición de la escuela de verano, a la que ya estoy mentalmente apuntado, luego ya veremos qué extraño guión escribe el guionista, que seguro que es mejor que la obra que yo soy capaz de componer.

Y en eso llegamos al teatro, ese arte que habla de comedia y tragedia, de estados anímicos y de cómo los transmitimos, y nos hacemos uno con el espectador, ese ser tan parecido a nosotros, pero sentado al frente.

En esta semana hemos recorrido el mundo del blanco, del blanco contaminado por el punto negro (un blanco que no es prístino), los reyes, el cuadrado blanco (nunca más círculo, los amantes), el cuadrado blanco convertido en negro (los burdos cómicos), el cuadrado que se convierte en círculo negro con su puntito blanco (las hadas, esos seres misteriosos, mitad mágicos, mitad locos), y el negro.

En el transcurso de una noche de verano, Teseo, rey ateniense (blanco como colón, el detergente, no el navegante), se decide casar con Hipólita, reina de las amazonas (negras, como las ídem). Shakespeare, dueño y señor de las emociones del ser humano, y de la mira que sí que es humana, me refiero a la pasión, no a la mujer, invita a escena a Hermia, colérica, enamorada de Lisandro, fremático y encantado de conocerse a sí mismo, a Demetrio (sanguíneo, exagerado y cambiante) y a Helena (meláncólica, porque el amor es sufrimiento, sufro y miento). Y hé ahí que aparecen los cómicos, asalariados trabajadores, sin nombre y sin grandes expectativas, que deciden aprovechar la ocasión para homenajear a sus bienamados reyes.

Cuando el amor entre Lisandro y Hermia es prohibido, todos se van al bosque, donde habitan las hadas. Oberón, rey de las hadas, Titania, reina de los duendes, y el duende Robin / Puck les reciben.

Se arma la gorda, y la delgadita, y el listo y el tonto, y en un intercambio de papeles el cómico es rey, y el rey amante, un desmadre del que una nueva luz emerge, la luz de un mundo nuevo, la luz en medio del sueño de una noche de verano.

5 días para ensayar improvisaciones, algún que otro diálogo, jugar a disfrazarnos, qué buenas ayudantas te has echado, Marina, y para que Patricia, Noelia y Marina, 3 contra 1, apoyen a Jaime en ese simpático proceso de transformar a un patán en cómico, a un joven enamorado en hada o en rey, y a todos en una turba cargada de encantos.

blanconegromon   así lo vimos…

Jaime es uno de los tres iniciadores del movimiento Aprendemos todos. En su taller de Creatividad Marina compone el manifiesto por una nueva educación. Me puedo imaginar sus talleres, más después de ver cómo se trabaja con 50 aspirantes a artista de la pista.

Si prefieres verle, antes de imaginártelo, te dejo con tres colores, blanco, negro y rojo (ahí se cuela un intruso, aupa athletic), y un video en el que Jaime habla de creatividad.

Fue hace 3 años, en el primer congreso de Aprendemos todos.

toda la vida siendo chico bueno, no sé por qué extraña razón me entran unas irreprimibles ganas de volver al negro…

Amy Winehouse, Back to Black

 

 

 

yo me reconozco, yo te reconozco, reconozco el entorno y actuo en consecuencia

graciasmama

El sol de mañanita es precioso. Paro para respirar, una rutina de 20 minutos largos que aprendí en el Arte de Vivir hace casi dos años y que he incorporado a mi vida, un regalo de Artemio, un regalo de Beatriz, de Ana, un regalo de la vida. Luego, me pego un baño mañanero de celebración. Recogemos los cachivaches y nos acercamos al Ventero a nuestro último desayuno antes de salir. Desayunamos quién sabe qué, con café con lecha, la tostada tuya así, la mía asá, y llamamos a casa para saludar.

Mi madre tiene una casa en Polop, un chalet que se empeñó en comprar hace unos años, porque ella siempre ha hecho negocios comprando y vendiendo tejas, que siempre aumentan de valor, hasta que la tendencia cambió, una casa a la que apenas va, porque queda muy lejos, y no se atreve a estar sola, cerca de la montaña en vez de en el bullicio de Benidorm, una casa que ahora quiere y no puede vender. Después de varios años en el intento, parece que ha encontrado comprador a la baja. En esta operación parece que toca perder. Estos días está con Mariam, amiga incondicional, que le acompaña en estas dos últimas semanitas. Adicionalmente, mi hermana se ha juntado con Aitor y sus dos hijos. Le comento que me junto a comer con Silvia y me dice que bien, pero que ni se nos ocurra ir a dormir, que no hay sitio.

Se lo comento a Silvia, cuyos padres viven en Alicante. Los abuelos tienen una casa desocupada, y Silvia decide preguntarle a su madre si hay algún problema en que vayamos a dormir a casa de los abuelos. Su madre le dice que unos primos suyos están al llegar, y que prefiere que no durmamos ahí.

Cuelga Silvia y nos miramos, todavía sentados en la terraza de la cafetería, con la cuenta y el billete de vuelta en las manos. Tenemos dos opciones, que pasan por ir a Polop y dormir en el camping, qué pereza, o buscar habitación, o en Alicante, o en algún sitio en el camino. Sin embargo, estamos felices aquí, en esta playa tan poco guiri. Decidimos a ampliar nuestra estancia en Carboneras. La señora que lleva nuestros apartamentos no nos pone ningún impedimento. Tampoco la agencia de viajes. Nos vamos a la playa con los trámites resueltos.

En la hoja correspondiente al viernes, día de nuestra vuelta, que no lo fue, en el cuaderno blanco que no lo estaba, reza:

Expulsa2 de la familia.

Bienveni2 al paraíso.

En el apartamento nos amplían un día la estancia.

Acostumbra2 al aire libre.

No problemo.

Apuntes que surgen tras recibir un no-no familiar. Como estamos aprendiendo a ver lo bueno en lo que ocurre, en lo que es, y tal vez porque no hay una realidad mejor esperándonos en casa de nuestras madres, la frustración no existe. Nos morimos de risa con el proceso de aceptación familiar.

En la playa, hay un tercer no. El levante ha recrecido: las olas son de tamaño considerable, inusuales en esta zona. La bandera es roja. Acostumbrados a desobedecer, o no muy duchos en llevar la corriente, decidimos probar a entrar. El acceso durante toda la semana a las playas, muchas de ellas de piedra, muchas con tramos de piedras, ha sido dificultoso. Si seguimos con el mismo método hoy va a ser imposible. Me acuerdo de la chica de Almería en la terraza, surfista de body, y de mi juventud en el país vasco, en las olas de Sopelana, y me digo que ese rojo no es mucho más duro que varios amarillos en los que ya he nadado, y me meto corriendo y pincho una ola para empezar. Y otra, y otra. Si no puedes con ellas, bucéalas. Compruebo que no hay resaca. La mar no tira hacia adentro. Mucha ola noble con calificación de roja. Un poco por costumbre, aquí no acostumbran este tipo de ola, un poco para prevenir del peligro al respetable. La circunstancia, ya en las toallas, se convierte en apunte.

“Buceando olas de 3 metros”. Por azares del destino, el apunte recibe el número 1.

“Buceo olas con erizos” recibe el número 2.

“Planto mi tienda a socaire” recibe el número 3.

“Yo me reconozco, yo te reconozco, yo actúo en consecuencia” recibe el número 4.

Todas nuestras conversaciones del viaje, relacionadas con el contento, la celebración, el reconocimiento, interno antes que externo, cobran sentido.

Buceo olas de 3 metros hace referencia a los peligros y riesgos evidentes, magnificados o no, que hay en nuestras vidas. Buceo olas con erizos se refiere a los otros peligros, los sutiles, los que dieron con el pie de Silvia, que no las olas, en la enfermería y el Betadine, planto mi tienda a socaire es el reconocimiento de otros agentes que conforman el medio en el que estoy inmerso. Yo me reconozo, yo te reconozco, yo actúo en consecuencia es el método. El símbolo del paso 4, el indalo, representa la comunión del hombre con el sol naciente. Un símbolo que data en el 4000 antes de Cristo. Un símbolo de la comunión del Ser Humano con la tierra que le alberga.

En la cabecera de las 3 páginas con hojas, un título: COACHING DE OLAS.

En el proceso de la mañana en el que nuestras madres no nos aceptan en nuestras casas, en el proceso de desobedecer a las órdenes de fuera, y seguir el llamado interno, lejos de la frustración y la rabia, nos hemos encontrado con un regalo. La visión global de nuestra semana en el parque, quizás algo más.

En mi gusto por las piedras, recojo una que me gusta y la guardo. Silvia, a la que se le van pegando los malos hábitos más rápido que los buenos, aparece con 3 piedras. Qué raro, Silvia cogiendo piedras. “Mira qué bonitas éstas”. Yo, que no ando corto de imaginación me pregunto si tienen algo que ver con los apuntes en el cuaderno.

Una de ellas es una piedra gris con rayas blancas dibujadas y una mella. La segunda en una pizarra redondita y lisa, la tercera es una piedra blanca con una mella profunda. La primera representa el movimiento de las olas, una tras otras, no te descuides que vienen más, y lo que te puede pasar si una, sólo una, te revuelca. La pizarra es el símil visual para una playa con el mar como un plato. El peligro no manifestado en un entorno aparentemente apacible. La tercera simboliza el refugio detrás del viento. Encima de la mella o un escalón más abajo. Por último, la cuarta, la que yo cogí es una piedra difícil de describir. Creo que más importante de lo que se ve en la superficie, es lo que se adivina en el interior. La cuarta piedra es una de esas piedras transparentes, bellas por lo que sugieren, por su luz interior.

4piedrasenlatoallaEl Ser humano que surge de dentro hacia afuera, yo me reconozco, para manifestarse y reconocer, primero a los otros, luego su medio, y actuar en consecuencia. Como mi jefe joven y creativo, que se reconoció en el arte de la alfarería. Como tantas y tantas personas a las que reconocemos una vez han hecho su recorrido interior.

En el cuaderno, un gracias mamá de Silvia, otro mío, cierran el cuaderno vacío, que se inició 12 años antes con unos apuntes de un libro de liderazgo y de los cuatro acuerdos. Es un número divertido el 4.

Re-conocerte

Encontrar tu voz

Potenciar tu luz

Karavanshar Bermeo,

Coaching de olas cabo de Gata (cai).

Son los últimos apuntes de este cuaderno vacío. Espero que no hagan falta otros 12 años para sacarlos a la luz.

Estoy contento. Silvia también. En el proceso de re-conocimiento interior, del famoso quién soy yo, nos hemos encontrado con Coaching de olas. Pasamos por la terraza del Cabo para reservar por la noche. Las 9 y media puede estar bien. Es hora de celebrar. Chucho debe estar esperándonos. Efectivamente, al llegar, dos cañas nos saludan. Buena hora para comer.

 graciasmam2mon    Así lo vimos…

esta entrada corresponde al capítulo 19 de “coaching de olas y viento”, que incluimos en el blog con el mismo nombre, www.coachingdeolasyviento.wordpress.com

cambia tu forma de ver el mundo, y el mundo cambiará

tcambiatuformadeveruve la suerte de conocer a Fidel Delgado en una presentación del primer congreso de Aprendemos todos hace tres años, en una ponencia preciosa de 1 hora que voy a buscar en Google y voy a intentar insertar al pie de estas líneas.

Fidel se define como titiripeuta. El que vea el video seguramente entenderá por qué, en esa encrucijada en la que el terapeuta se encuentra con la habilidad en el manejo de las palabras y de los conceptos, y sus cosas, esas cosas que lleva y trae a modo de títeres en este teatrillo que es la vida.

Uno de los objetivos de mi presencia en la escuela de verano era conocer más en detalle su trabajo. Tengo la sensación de que sí me gusta, vamos a confirmarlo. Y vamos a ver su propuesta de continuidad, qué ofrece a lo largo de 5 días de trabajo, más allá de la lúdica y reflexiva presentación de una hora que puedes ver a continuación.

En estos 5 días Fidel nos ha ayudado a viajar a recónditos lugares, un más allá que en realidad es un más acá, con kei-ra-ma-ohm de inicio, una invitación a cerrar nuestros sistemas para recuperar energía, un juego de mesa que todos conocemos, veo, veo, cuya continuación te sorprenderá, “y yo también”, en el que el que inicia el juego y sus compañeras de camino comparten el ejercicio de mirar, un ejercicio en el se encuentran sus miradas, y algo parecido pero distinto, su forma de mirar.

Un paseo con nuestros zapatos como únicos viajeros, en el que la personita se convierte en expectador del viaje, un ejercicio de habitabilidad (de la casa interior), y un viaje al espacio exterior – interior han completado las diferentes etapas del paseo por este mundo, que es tan tuyo como mío, pero que empieza como empiezan los verbos, con el pronombre yo.

En los ejercicios nos hemos encontrado con otras personas, desconocidas al principio, Miquel, Sonsoles, Yo-Ana Y Raquel, en mi caso, y lo que en principio era una barrera acabó siendo un abrazo de corazón.

Se cierra la semana y aparecen extraños mensajes en el wasap, Mónica coincide en Altea, el miércoles con Marina y sus dos hijas, Paula y Belén, artistas que nos acompañaron en el atrezzo de la obra de teatro, y en los bailes y en unas cuantas risas, de camino hacia Francia, Jaime, bilbaíno nacido en Bilbao, director de los rústicos cómicos, se encuentra con Raquel en Valladolid, camino de unas vacaciones en Galicia mágica, y la reunión de mayores, Jaime y Raquel, se duplica en sus hijos, Mauro y Julen. Relaciones y miradas que se encuentran en el camino y se reconocen. Algo pasó la semana pasada, un algo que tiene su desarrollo en esta semana y en las semanas por venir. Personitas que se encuentran y se ríen juntas, en el reposer, en el recibidor / compartidor / nutritorio, en la sala de Yntegración (ancestros y maestros), en el discernedor de manipulaciones y vampirismos, en el pararollos y en la despensa de nuestra casa interior, esa casa que tendrá vallas o no, según la diseñemos, esa casa que tendrá, o no, un sofisticadísimo o sencillo aparataje para ver venir a otros como semejantes, o como simplemente son.

cambia2mon   así lo vimos…

Raquel me manda unas fotos de Jaime y Julen, sus sombras, de las que tal vez hablamos otro día, porque no es la sombra exactamente lo mismo que las personas que la arrojan, y su luz.

Casualmente me manda una foto  que le acaba hacer llegar su hermana, que reza, cambia la forma de ver el mundo, y ya me pierdo con unas letras raras que no están en mi alfabeto.

Creo que de eso nos ha  hablado en algún rato Fidel, refugiado entre sus títeres y cosas, vestido de delantales con crípticas frases que a día de hoy no logro entender, como Lucidez aplicada al vivir.

 

Hay que ver qué raros son estos jóvenes de hoy en día. No sé por qué, pero a pesar de todo me sigue cayendo bien.

 

 

 

emociones y duelo en Pradoluengo

hazquemañanasalgaelsoltekeesta semana pasada ha sido una bomba de neutrones espectacular en mi vida. Un poco de deshacerme de todo lo exterior, para quedarme en un espacio interior, que podemos llamar mi casa interior, ese espacio poblado por las emociones y la sustancia de lo que soy. En el camino me he sentido acompañado por Arancha, complementada por Luis Emilio, y por Fidel, en un ejercicio que ha ido cubriendo diferentes planos, empezando por el de entender, en un proceso que se ha visto acompañado por el grupo, compañeros y compañeras de camino, personas todas recién conocidas y por otras actividades que complementan el proceso de conocerse haciendo (cantando, bailando, preparando disfraces y actuando en una obra de teatro).

En el camino me acuerdo de una conversación con Noelia, con la que hablo de los procesos de duelo, y por qué consumen tanta energía, al terminar una charla de Arancha Merino, que nos ha introducido en el juego de las seis emociones básicas (miedo, tristeza, ira / rabia, orgullo, alegría y amor), qué bueno entender por fin, Arancha, el concepto de la ira buena, ese punto que nos permite decir así sí / así no, aplicando en la práctica, con tranquilidad, sin el puño cerrado ni las venas crispadas, en cualquier situación en la que entendemos que no se nos trata con “justicia”, una emoción serena pero firme, tan diferente de la tristeza que nos acompaña en las pérdidas, ese aceptar que aquello que amamos ya no está ahí para nosotros nunca más y que debemos de aceptar la pérdida.

Me  ayudado infinito, y por es efecto de ombliguismo que comparto con el  mundo, pienso que como me ayuda a mí puede ayudar a otras personas, empezar a diferenciar entre la tristeza de la  pérdida, que da paso a una reflexión mental sobre el marco de posibilidades y cómo actuar, y la rabia ante la injusticia sufrida, que nos moviliza para hacer lo pensado. Cuántas veces no confundimos lo uno con lo otro, y estamos perdidos en la rabia de la pérdida años y años, muy natural en procesos de separación familiar, cuando deberíamos estar profundamente sumidos en la tristeza de lo que ya no es.

Termina la charla de Arancha del miércoles, luego seguiremos disfrutando con ella el jueves y el  viernes, y Noelia, compañera de viaje me comenta sobre los procesos de duelo. Echo una mirada atrás a las 7 fases que recuerdo escuchar en una formación previa con Luis Espiga, ¿tantas como 7, no son demasiadas?, y las intento asociar con las 6 emociones básicas de Arancha.

Tras el 1 shock de la pérdidad, entramos normalmente en una fase de negación (2), a la que sigue el cabreo (3), o ira, para pasar a las fase de regateo (4), “no me importa si puedo seguir durmiendo contigo y la familia en el salón”, para pasar a la 5 tristeza, tras la cual empezamos a experimentar nuevas posibilidades (6), que tendrán unas repercusiones más o menos negativas, que procederemos a repetir, mediante tomas de decisión consciente y a integrar (7) en nuestras vidas.

En este proceso las fases 2 y 3 no agregan valor, y nos alejan de la fase que realmente toca, la 4, la tristeza, una tristeza profunda que pasa por aceptar la nueva situación para buscar nuevas posibilidades.

Noelia me habla de su nueva situación laboral, en un proceso de re-acomodo de muchas personas dentro del grupo Mondragón, ayer ejemplo de muchos valores hoy en entredicho, y le escucho con esa escucha que no es la escucha activa de Luis Emilio, qué más quisiera yo, tal vez algún día, sino la escucha interrumpidora, opinadora, inquisidora y juguetona que soy capaz de desarrollar a la fecha.

me ha gustado entender y relacionar los esquemas de Luis Emilio (miedo, apego, rabia), 3 emociones relacionadas con nuestro ser sub-diafragmal, las secuencia de las tres primeras emociones de arancha (miedo, tristeza, ira / rabia) y las enseñanzas de Luis y el proceso del duelo. Seguro que la conversación con Noelia prosigue en un rato de estos, y otras conversaciones nuevas se abren.

Releo la dedicatoria que me ha hecho Arancha en su libro y agradezco el regalo, por tan lindas palabras, que acompañan el milagro de entender (y entenderme) un poco más.

hazquecadamañanasalgaelsolmon   Así lo vimos…

Arancha es un regalo de un libro precioso, con un sol luminoso en portada, y un título de esos que animan, “haz que cada mañana salga el sol”, fácil de leer, entretenido, y fácil de empezar a aplicar. Como soy muy básico, empiezo por lo que me toca en esta etapa de mi vida, diferenciando tristeza y rabia.

El miércoles por la noche, ceno con unos amigos en mi casa (somos 7 personas, como las fases del duelo). Pedro, un amigo tan nuevo como bonito que me ha regalado la vida en esta etapa de desierto y sol, está con su ex y se desarrolla una curiosa conversación. Hablan de su proceso de separación, 10 años después, y hablan de temas que no han hablado antes. Ramón, Jose y Cristina, Silvia y yo como testigos interpeladores e interrumpidores. Es muy curiosa la vida. Veo a Pedro en un proceso de rabia mala, la fase 3 del duelo, o al menos esa es mi impresión. Creo que han pasado 10 años y Pedro todavía no ha asumido la pérdida al 100%. Me da un poco de tristeza por mi amigo (no es una injusticia, al menos en lo que a mí se refiere), y me da gusto poder hablar con él desde otro sitio. Arancha y el sol que nos ilumina cada mañana, porque nosotros decidimos prenderlo, nos están ayudando.

Ánimo, Noelia, ánimo, Pedro, ánimo, Mikel, que podemos traer el sol a nuestras vidas, también hoy.

 

 

 

 

 

 

cosas que sólo se pueden decir el día después

aprendemostodosmon2Es martes por la tarde. En el buzón de entrada reluce una carta, electrónica, como la modernidad que vivimos, de Marina Escalona, impulso y aliento de Aprendemos todos, una asociación para una nueva educación, que nos hace llegar un sentimiento relacionado con la intensa semana que acabamos de compartir en Pradoluengo, Burgos.  Te dejo con sus palabras.

Queridos amigos:

Ya metidos todos de nuevo en lo cotidiano, quiero haceros llegar estas palabras como cierre, si es que algo así se puede cerrar.

Sé que a veces es difícil entender para qué sirve en lo concreto todo lo que hemos hecho en estos días. Como os decía en una ocasión, estamos acostumbrados a formaciones que nos llevan desde la cabeza y paso a paso por recetas y recursos cerrados; una especie de carril más o menos lúcido que nos lleva a todos al mismo sitio. Esta vía es limitada, pero es verdad que nos hace sentirnos seguros pues, como diría Fidel, todo llega perfectamente etiquetado, enlatado, condimentado y con garantía de calidad, aunque comamos todos lo mismo.

Como habéis podido ver, nosotros apostamos por el tan mencionado “buffet libre”, pues solo así pueden salir mezclas extraordinarias y únicas, las que vosotros hacéis libremente desde esta posibilidad de elección. Aprender es eso.

  • Al venir teníais muchas preguntas y ahora tendréis más, pero de otro tipo. No os hemos dicho: ¡Haz esto! Sino: ¿Qué​ quieres hacer? ¿Qué necesitas? ¿Cómo eres más tú? ¿Cómo te quieres más? ¿C​ómo te atiendes mejor? Cada alumno o hijo tuyo trae sus propias preguntas.
  • Seguro que habéis visto vuestras sombras, pero también vuestro brillo. Solo cuando se hacen visibles las cosas podemos atenderlas.
  • Veníais con pesos que en alguna medida habéis empezado a soltar. La vida debe ser un viaje ligero​. Si no lo es, revisa tu maleta. Cada niño que llega a tu vida es una oportunidad para renovar la maleta​.
  • Habéis sacado a vuestro niño de paseo; esa parte disfrutona que hay que cuidar tanto y  que, gracias a eso, ahora nadie tiene que argumentar para ti​ su valor. No olvides nunca tu parte de niño o adolescente.
  • Habéis sido creadores, cada uno a su medida y en su espacio y nadie os tiene que convencer igualmente de que el arte es el mejor recurso de expresión y auto-conocimiento; que es el lenguaje universal que todos necesitamos para entendernos; que también tiene su rigor y su excelencia. Todos, absolutamente todos, somos creadores.
  • Habéis vivido en un entorno de inspiración. Cada persona que se os ha acercado en estos días, ponente o no, tenía una lección para compartir. Solo educamos desde el ejemplo y todos en alguna parte de nosotros somos ejemplares. También los niños.
  • Quizás ahora sabéis que las lecciones más difíciles son las más valiosas. El niño que más nos cuesta es el que más nos enseña; es el que más amor trae para todos, pues gracias a él podemos ir descubriendo y soltando lo que nos hace sentirnos inseguros.
  • Hemos aprendido que lo perfecto y lo imperfecto son solo categorías que crea nuestra mente para manejarse en el mundo. Si vamos por la vida calificando nos perdemos muchos tesoros. Ni un solo niño puede quedarse fuera del aula, del sistema, de la familia, de la vida.

Creo que todos estos puntos son muy concretos y claros, aunque los hagáis llegar a la vida de vuestros hijos y alumnos de diferentes formas. Ahora están en cada célula de vuestro cuerpo, no solo en las neuronas. Ahora está “aterrizado” y no son solo palabras bonitas.

En cualquier caso, para bien o para mal, esto es lo que sabemos hacer; esto es lo que nos ha servido en la vida a nosotros para subir peldaños en la conciencia de lo que somos​, y queríamos compartirlo.

Os damos las gracias Fidel, Luis Emilio, Arancha, Noelia, Patricia, Jaime, Julia, Ismael y yo, por todo lo que nos habéis enseñado y por todo lo sentido, vivido y disfrutado juntos. La gran lección para todos es que lo bello, es doblemente bello si se comparte.

Espero que el hechizo de las canciones de Patricia os acompañe muuuucho tiempo y que en la cola del supermercado, en el recreo, en el aula, en la cocina o en la playa os encontréis cantando: “Donde el bosque abre su ser…”

Un gran abrazo para todos y feliz descanso.

Marina

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Así lo vimos…

Releo en la mente la carta de Marina y pienso que es esto lo que me enamoró de este movimiento. Porque no podemos dar lo que no tenemos, porque no podemos compartir el destino al que no hemos llegado, en los procesos de formación, vividos como procesos de acompañamiento de la otra persona, en un proceso de dar y tomar, en el que todos somos alumnos y profesoras, o mucho mejor, compañeras de viaje en lo universal, cerca de la tierra, cerca de los animales, cerca de todo lo que nos da vida, si es posible. Cerca de nuestra luz.

Todos somos seres creadores. Todos somos seres creativos. Porque nunca hemos dejado de crear … Universo.

 

 

Alicia en el país de las maravillas (un ángel se persona en Pradoluengo)

barcopirataesta semanita de reclusión en Pradoluengo, Burgos, como no puede ser de otra forma, ha estado plagada de extrañas coincidencias. El miércoles, terminada la jornada, nos sentamos Maite y yo a hablar en la plaza del pueblo, a resguardo de la luna en una sombrilla. La conversación, casual, entra en un terreno común. Mi hijo mayor, Gorka, que también es el pequeño, ya que sólo tengo un hijo varón, fue diagnosticado TDH (síndrome de atención e hiperactividad) en su primer colegio, cuando empezaba a cursar primaria. Maite se dedica, entre otras cosas, a eso, al apoyo en el diagnóstico de la hiperactividad en jóvenes.

Le cuento la historia de Gorka. El día en el que nos animaron a tratarle con Ritalín en una prestigiosa institución en Madrid fue su último día en ese colegio. Contactamos con José Manuel Piedrafita, y rescatamos un consejo que nos llevó a dos opciones de aprendizaje alternativos, el Montesori o la antroposofía en la escuela Micael. Tras dos semanas a prueba (una ventana se abrió, ya que un niño acababa de cursar baja y 7 personas en la lista de espera no respondieron a la llamada), Gorka, todo parecía indicar en este sentido, estaba en un nuevo esquema educativo, perdiendo un curso. A Gorka le faltaba jugar y tenía miedo al profesor. Ese fue, al menos, el diagnóstico de su jardinera (profesora de jardín de infancia). Pasamos 4 años en el colegio, y a Gorka le apoyamos de las formas que nos indicaron en el colegio, hasta que le hicieron, ya en cuarto de primaria, una evaluación de reflejos.

Gorka, si bien no estaba medicado, era un desafío constante para sus profesores, y para alguno de sus compañeros y compañeras de clase. Un niño inquieto donde los haya.

En el test de reflejos que le hizo Alicia Bastos tenía un surtido majo, dentro del cual destacaba el reflejo de Moro, y tenía problemas de hiperacusia. Estábamos entendiendo por qué el niño se hacía bolita cuando le gritaban en el anterior colegio. Gorka oía demasiado.

La Escuela Micael fue un regalo para Gorka, porque no le machacó, ni le medicó. Y Alicia fue un ángel para Gorka. Tras más de un año de trabajo diario, estimulación por medio de ejercicios, unos CDs para corregir los defectos de audición y trabajos en la oscuridad del baño con una linterna, Gorka estaba libre de un par de problemas subcorticales, que le impedían sentarse correctamente, gatear bien y defenderse de las sorpresas, escuchar los graves y los agudos y ver con sus propios ojos.

En eso terminó la noche, con Maite pidiéndome el teléfono de Alicia Bastos. “Te la localizo mañana”, le dije. Hacía más de dos años que no la veía. No es mal tiempo para llamarla, y quedar con ella, recordando una llamada previa, que se convirtió en una invitación para que me apuntase al primer congreso de Aprendemos todos, en noviembre del 2011.

La mañana siguiente, cuál no sería mi sorpresa, Alicia estaba a media mañana entre nosotros. La primera persona a la que se presenta, acompañada por Marina, qué divertida es esta vida, es a Maite, claro que si, en la entrada del teatro de Pradoluengo.

– Maite, te presento a Alicia.

– ¿Alicia qué?

– ¿Por qué me preguntas eso?

– No, por nada.

– Alicia Bastos.

Maite, otro azar del destino, tiene ya su teléfono al mismo tiempo que yo vuelvo a coincidir con Alicia. Mi llamada de hace tres años para tomar un café, transformó el café en mi asistencia al primer congreso de Aprendemos todos en Madrid. Mi ejercicio de contacto entre Maite y Alicia en la primera escuela de verano de Aprendemos todos en Pradoluengo, Burgos, seguro que tiene vida propia.

y yo que sigo sin tomarme esa cerveza ni ese café (tampoco he aprovechado este jueves y viernes, qué bruto soy) con Alicia, ese ángel vestido de – peuta que transformó la vida de Gorka, mi hijo mayor, mi hijo pequeño, y con él la de toda su familia.

Lo que ocurre una vez, puede no volver a ocurrir, pero lo que ocurre dos veces ocurrirá una tercera. Esta semana sigo conociendo un grupo de gente preciosa que ya ha  realizado dos congresos en Madrid, y un grupo de gente nueva, que ya ha realizado dos actividades (un congreso y una escuela de verano) en Burgos. Como habrá una tercera, ya no me cabe la duda, sólo me queda esperar cómo aparece esta vez Alicia.

barcopiratamon   Así lo vimos…

y recreo en mi retina un tiempo bonito y pasado en el que hice un ejercicio, acompañando a mi hijo, rima que te rima, canta que te canta, la canción del pirata, de Espronceda

Con diez cañones por banda,
viento en popa, a toda vela,
no corta el mar, sino vuela
un velero bergantín.
Bajel pirata que llaman,                 5
por su bravura, el Temido,
en todo mar conocido
del uno al otro confín.

  La luna en el mar rïela,
en la lona gime el viento,               10
y alza en blando movimiento
olas de plata y azul;
y ve el capitán pirata,
cantando alegre en la popa,
Asia a un lado, al otro Europa,          15
y allá a su frente Stambul:

  «Navega, velero mío,
sin temor,
que ni enemigo navío
ni tormenta, ni bonanza                  20
tu rumbo a torcer alcanza,
ni a sujetar tu valor.

  Veinte presas
hemos hecho
a despecho                               25
del inglés,
y han rendido
sus pendones
cien naciones
a mis pies.                              30

  Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.
                                         
  Allá muevan feroz guerra               35
ciegos reyes
por un palmo más de tierra;
que yo tengo aquí por mío
cuanto abarca el mar bravío,
a quien nadie impuso leyes.              40

  Y no hay playa,
sea cualquiera,
ni bandera
de  esplendor,
que no sienta                            45
mi derecho
y dé pecho
a mi valor.

  Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,            50
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.


El caso de Gorka es uno más entre millares de niños mal diagnosticados. 
Niños que no requieren de medicación alguna. Ánimo, Maite.

tarareando una canción desde Pradoluengo

scarborougfaires lunes por la mañanita, y observo que todavía duran los efectos de 5 canciones que hemos compartido estos 5 días, de lunes a viernes, en la escuela de verano de Aprendemos todos, en Pradoluengo, Burgos.

Observo en el grupo de wasap que  hemos creado que no soy el único que estoy con resaca, lo cual hace el proceso más llevadero. Personas que no se conocen de nada, y que, por azares del destino, caprichoso, en ese proceso que llamamos casualidad, que todavía no entiendo por qué alguien se empeña en denominar causalidad, comparten un trozo del camino.

En ese proceso de compartir, de comer el pan del otro, de hacernos cercanos en un trozo chiquito de nuestra vida, nos hemos juntado 50 personas, 4 docenas de seres, desde el punto de vista de un rudo comerciante, asalariado, en el papel que me ha tocado desempeñar en la obra de teatro que ha servido de hilo conductor de tantas y tantas cosas y dinámicas que se han desarrollado en estos días.

Podría haber sido rey, pues no. Podría haber sido amante, pues no, podría haber sido hada, pues no, para mí estaba reservado el papel de paisano de a pie, de comerciante, de cómico. Eso es lo que reza un papel que me etiquetó y clasificó en ese grupo, por extraños azares del destino.

Como extraño fue que me pusieran en un albergue, el albergue de Pradoluengo, el Trébole, regentado por 3 chicas preciosas, de compañero de Jaime, vasco, y bilbaíno, tosco y gamberro, como yo, aunque bien es sabido que un bilbaíno nace donde quiere, más casualidades del destino.

Jaime, como no podría ser de otra forma, es un tipo normalísimo, o rarísimo. Se dedica como profesor de religión, religare, volver a unir, como yo, a animar a las personas a que se unan fuertemente con Dios, o como es mi caso, a que desarrollen su espiritualidad, o su mejor versión como persona en esta tierra, disfrutando como salvajes, es un decir, sus pasiones, libres de fardos innecesarios que habitaban en la mochila de su pasado.  Y, sigue la normalidad, vestida de rareza, es enlace sindical de comisiones obreras, durante el último curso lectivo.

Con él, y con otras cuatro docenas de energúmenos, o personas preciosas, disfrazadas de reinas, amantes, hadas y duendes, he compartido esa forma tan tonta de ser un burdo comerciante, un payaso, un cómico, una persona normal.

y vuelvo a tararear una de esas 5 canciones que hemos aprendido a cantar, aunque no se notase mucho en la representación final, qué bueno que Jaime (el director de la obra) y Patricia (su compañera a cargo de las canciones, el órgano y el acordeón) nos libraron de la exigencia de hacerlo perfecto, y nos animaron a disfrutar nuestro proceso de aprendizaje personal y de encontrarnos en el camino de “haciendo”.

algo se ha posado en mi alma, no sé muy bien si es una ninfa o un pregón, un cuento o un bardo, wi, wi, wi, o la representación del belén viviente que dirigió Jaime, mi compañero de cuarto, con esos fabulosos cuatro reyes magos, ¿cuatro, no eran tres?, sí, cuatro, nosotros teníamos dúplex de reyes.

tal vez lo que se ha posado en algún sitio es el gusto por lo vivido, todo lo compartido, también el pan, unas risas y el aleteo de la magia, vestida de canción.

scarboroughfairmon   Así lo vimos…

Scarborough Fair

Siempre cantado por mujeres, ya que es una mujer la que evoca un amor verdadero, camino de una feria, con los sones de unos clarines al fondo que anuncian guerra, aunque algunos conozcan una versión de Simon & Garfunkel

cierro youtube, y releo en mi wasap un mensaje del tosco artesano Jaime, compañero de habitación, especialista en re-ligare, voluntario del coco, comerciantes y comediantes unidos:

Cuando sea de noche y te encuentres con el universo, hazme un pequeño favor. Mira con devoción a las estrellas, con calma y respeto – como cuando miras un recién nacido-, y elige una de todas las estrellas que hay en el firmamento. Estira tu mano y cógela para mí con tus dos dedos, y guárdala en un sitio seguro, no muy lejos de tu corazón. Y una cosa más, cuando me veas, no me lo digas, ni me cuentes cómo fu, ni lo que te costó. Tú solo, con mucho sigilo, guárdala en mi corazón si que me entere.

Encantado de volver a coincidir, con ganas de volver a veros, otra vez …

 

 

 

 

 

Y tú, ¿qué tipo de disgustos, agravios y frustraciones coleccionas?

bolsoamarillo La comida en el Felipe es bestial. Chucho y el Felipe en medio de la celebración del 15. 1, 2, 3, 4, 5, no sé cuántas cañas tubos llegamos a trasegar. Tantas como raciones. El pueblo está de fiesta y nosotros también, maravillosa coincidencia, que no siempre ocurre. Por eso, es bueno celebrarlo cuando se da. Mentalmente, yo ya estaba de despedida, aunque no sé explicar por qué. Es muy curioso, pero todo lo que oímos, vemos, leemos, nos condiciona. Hasta un punto difícil de explicar. El me marcho el jueves había creado, es difícil de negarlo, una barrera mental difícil de sobrepasar. Todo lo que vaya más allá es tiempo “extra”, lo reconozca yo o no.

Jueves en la tarde y medio jarras en Carboneras, mal momento para coger el coche. Si la vuelta estaba pospuesta un día de forma tácita, ahora es de forma natural.

Disfrutamos de las últimas tapas, le dejo una buena propina a Chucho, y entretenemos la tarde en la playa. Un café con leche, un mojito y sombra para hacer el tiempo que resta hasta la noche transitable.

El sábado le habíamos pedido al camarero un vaso. Uno de esos que a veces la gente acostumbra a robar. Ceniceros, vasos, cucharillas, hay coleccionistas de todo tipo en esta vida. Mi exsuegro colecciona tortugas. Mi exsuegra brujas. Hay que tener cuidado con lo que coleccionamos, no vaya a ser que la energía del objeto tenga vida propia…

Pues eso. El sábado le preguntamos si nos regalaban el vaso, y nos respondieron que no podían, porque el domingo tenían una jarana con mucha gente, y lo iban a necesitar. Que volviésemos el lunes, después del tumulto y nos lo regalaban si tomábamos un mojito. Fieles a la conversación, ya a jueves, le vuelvo a preguntar al camarero si me puedo llevar el vaso del mojito. No sin dudarlo, me responde que sí. Un rato más tarde, no sin dudarlo, me llevo el vaso mojitero.

La tarde transcurre sin sobresaltos. Ya casi me he leído el libro completo. En la página del día de hoy del cuaderno en blanco, varios apuntes dispersos.

Te deseo un buen día si es eso lo que quieres, una cita de Benedetti.

dubidú, dubidú pero siempre tú, una canción que me ha venido martirizando todo el rato en los dos tres últimos días.

Joven y creativo *, con un asterisco que indica que tengo que incluir el post en el apartado de la organización que juega, destinado a la creatividad de las organizaciones,

Que tengas buen día, a menos que quieras otra cosa, cita de Benedetti corregida por Silvia.

Qué bonito, ¿de dónde es la cerámica?

Hago un repaso, y pienso en todos los días en que no hemos querido, o no nos hemos permitido, ser felices. ¿Cuál es la diferencia de nuestro lunes, martes, miércoles y jueves? Un matiz. Pequeño o grande, quién sabe bien, el matiz hace toda la diferencia. Decidimos celebrar lo que tenemos delante de las narices o quejarnos de lo que no tenemos.

Es ese matiz el que nos permite disfrutar de nuevo de lo pequeño, de la lectura y del descanso antes de que llegue la noche, y más tarde del paseo de la virgen, enfrente primero de la oficina de turismo, luego del bar del primo del Felipe, interrumpiendo nuestro paseo. Pequeño o grande, decidimos sumarnos a la celebración del pueblo, y pedimos hora para cenar en el Cabo. Pequeña o grande es la frustración que nos cruza cuando nos indican que no se puede, que todo está ocupado, pequeño o grande es el tiempo hasta que decidimos si nos frustramos con lo que no hay o celebramos lo que sí hay.

Esa noche acabamos cenando de tapas, 4, porque el cuerpo no tiene espacio para 5 cañas, hay que respetar las señales, a veces sutiles, a veces no tanto, que nos manda el cuerpo, y paseamos los tenderetes del paseo. Silvia se acaba comprando unos pendientes y un collar, ha sucumbido al consumismo. Y yo me acabo de comprar dos bolsos, uno amarillo, plano, raro, como si fuera para documentos, para adornar el salón, es que estoy buscando un poco de color, y otro viejo, de cañazo, estropeado por el agua, con refuerzos inferiores y mangos de cuero. Muy chulos los dos. Mi espíritu, y creo que el de Silvia, es festivo. Hemos vuelto a lo que sí hay. Al remanso interior. A lo pequeño y sutil que nos alimenta.

Decidimos ir a descansar antes del viaje. Porque mañana, ahora sí, volvemos a casa. Elegimos la playa del Algarrobico, a escasos 3 kilómetros de Carboneras. Esa playa que quedaba a nuestra izquierda la segunda noche en el parque, después de la excursión por Mojácar. Como ya conocemos el terreno y no tenemos que desplegar la parafernalia de la cena, ventajas de llegar cenados, la instalación la hacemos en un pis pas. La luna creciente sigue creciendo con nosotros en el parque natural.

No puede ser de otra forma. Así es y ha sido siempre. Sólo hay que pasar otro día y mirar arriba. ¿Hace mucho que no duermes al aire libre? Buen momento para proceder.

bolsoamarillomon   Así lo vimos…

Este post corresponde con el capítulo 18 del libro digital “coaching de olas y viento”, titulado “Y tú, ¿qué tipo de disgustos, agravios y frustraciones coleccionas?”

Ya puestos, te regalamos otra foto, con medio pensamiento, no cabe mucho más en el bolsillo.

bolsoamarillo2

Si quieres coleccionar disgustos, agravios y frustraciones, mejor si te compras un bolso delgadito.