y tú, ¿cual es el fregado más grande en el que te has metido?

paellaeste domingo, sin comerlo ni beberlo, nos hemos juntado 60 personas y varios perros en la casa de Juanma, aquí cerquita en Parque Lagos, pasado Torrelodones, en una convocatoria extraña del txoko a la Sal.

Un Txoko, como dicta la tradición, está compuesto por hombres, que buscan un refugio fuera de casa, en el alcohol, en el cocinar y hasta en el fregar, y en los hombros afligidos de compañeros de entuertos. En eso estábamos, en reuniones mensuales de hombres afligidos, tristones y llorosos (tristosos y llorones también valdría), y nos hemos dado cuenta de que llegaba la primavera. LLegaba, llegaba, y casi se va, y no está de menos pararse a celebrar. De alguna forma que todavía no llegamos a entender la reunión de hombres se convirtió en reunión de familias, con parejas, niños y enanitas incluidos, bebés y perros.

Aunque estábamos invitados a aparecer a las 12:00, los más perezosos llegamos a las 2, a punto para empezar una cata de vino, con 2 blancos y 4 tintos, oficiada por Jesús Yraola, amigo de Omar. Y mira que entrar en una cata de vinos sin nada en el estómago, sea viernes, sábado o domingo es harto peligroso.

No hace falta decir que no soy capaz de distinguir un Somontano de un Burdeos y un Ribeiro de un Rioja, pero me lo paso bien.

Van cayendo botellas, enjuagues y colines, para separar éste de aquel, cuando en la cata de una de las botellas, surge un aroma muy fuerte, nada que ver con madera, ni con restos florales, frutas rojas ni similar, un aroma como de mariscos. Los langostinos, en la plancha, en lontananza, vuelta y vuelta, están haciendo su efecto. La comida no se va a hacer esperar.

somelier

Si la primera foto  es de nuestra primera hazaña, 6 botellas sin pestañear, la segunda es de nuestra mayor afición, el juego del círculo.

Me acerco al fuego, en la zona de la barbacoa, al otro lado del jardín, y me pongo a charlar con Ximo, un chico muy majo, también amigo de Omar. Prueba el arroz y echa un poco más de sal, qué difícil debe ser calcular con recipientes tan grandes, y me cuenta de su afición por el arroz, mientras termina esta segunda paella para 30 personas, la primera se la han fulminado los niños, y yo le ayudo a hacer ruedas de langostinos, 3 ruedas concéntricas, como las de los quemadores que le ayudan en el pil pil del arroz,  para terminar la presentación.

Para comer hacemos una rueda alrededor de la paella y nos aplicamos con las cucharas. La regla, coger una cuchara y retroceder dos pasos, para ceder el sitio a la muchedumbre que forman los compañeros de txoko y a sus parejas. Algunos hacen trampa, y se sirven la paella en plato. Yo también hago trampa y me hago fuerte entre la paella y la barbacoa. Omar, a mi derecha, y yo, no retrocedemos pasos. Nos gusta el arroz, y comer, tanto como el vino. O casi.

paellamon  Así lo vimos…

la sobremesa, bajo los árboles en el jardín, con aire fresquito moviéndose entre las sillas y los columpios, riquísima.

me apunto a la tónica mientras le rompo una copa de balón con Gin Tonic a Omar, de la primera se ha librado gracias a un balonazo perdido en el hiperespacio, mientras vemos cómo juegan dos Golden Retriever, los niños con Pablo y su pareja, de vuelta de la piscina, y disfrutamos de la hospitalidad de Juanma y su pareja.

Pienso en lo fácil que es estar a gusto cuando los anfitriones lo están, y lo tranquilos que les veo con más de 50 personas invitadas a comer y a pasar el día, con algún bebé, y dos perros de regalo. Lo que para ellos es normal para mí es mucho.

Y me acuerdo de la conversación con Ximo Sáez, presidente de la cofradía internacional del arroz de la comunidad valenciana, que ha hecho una paella para 3000 comensales. 30 para mí es mucho, para él todo parece indicar que es poco. Hace poco se libró de un record en Miami, en el que pretendían hacer un arrocito para 13.000 personas, en una paella construida in situ. Qué bueno, Ximo, si no es en Miami será en Brasil. Sólo hay que seguir con la afición, convertida en apostolado y forma de vida.

panosotros

A los asistentes, Ximo, qué te vamos a decir, nos ha gustado la paella. A ver cuándo nos juntamos a comer arroz a mogollón. Por lo que veo en la foto, grúa incluida, todo hace pensar que tú no te vas a asustar.

ximo

Pienso en el mogollón que hemos organizado hoy, pienso en invitarle a Ximo a un evento un día de éstos, y trazo un paralelo extraño con una metodología que utilizamos a nivel de organizaciones.

Hoy ha ocurrido aquí algo parecido a lo que invocamos por medio de una cumbre de indagación apreciativa.

Un mogollón de gente, todo el sistema si es posible, para imaginar y celebrar, desde el sí, nuevas formas de hacer,

y crear una nueva comunidad (común unidad) en la organización.

Las cumbres de indagación apreciativa son procesos que invitan a bucear en el sí, y en la energía positiva de la organización, a partir de las historias (que narramos en entrevistas personales, en dinámicas de pequeños grupos, ruedas medianas, y de grupos grandes, ruedas grandes) de todas las personas que componen una organización, procesos que mueven la energía del sistema completo de la organización. Todo el personal, proveedores, clientes y otros agentes, invitados a construir una nueva comunidad.

Es domingo por la tarde, y se juntan la copa de balón que le he roto a Omar, los círculos de los quemadores, el círculo en torno a la paella y el círculo del recipiente de los enjuagues, y sin quererlo, va llegando la hora de recoger y fregar. A Jesús, como en la cata, de 0 a 20, le damos un 20. A Juanma, a Omar y a Ximo, castigados con un cambio de puntuación, hoy les damos un 10. 20 + 30 = 50, el 3 y el 5 presentes para no variar.

 

Esta entrada fue publicada en autores, el círculo, encontrándome con los amigos, fluir, homenaje, la indagación apreciativa (bucear en el sí), Mikel por mikeloecorazon. Guarda el enlace permanente.

Acerca de mikeloecorazon

nacido en el país vasco (a los nuevos nos gusta levantar troncos y cortar piedras, de la misma forma que a nuestros padres les gustaba levantar piedras y cortar troncos), me gusta el sol y el mar, el color y el calor. Estar vivo es una gozada que tenemos todos los días. Reírnos y agradecer lo que tenemos también. En el mundo laboral he hecho un recorrido bastante interesante por la consultoría de organización, productividad / competitividad, auditorías de sistemas y procesos, consultoría en integración, formación, tecnologías de la información, y desarrollo positivo de personas, equipos y organizaciones. Un camino entretenido, en el que he llegado a la sopa de piedras, al juego, y al gusto de compartir, al color y al círculo, ese sitio desde el que las personas, tan diferentes pero iguales, construimos nuevas realidades. hoy acepto que esto no va de tirar ni de empujar, sino de ponerle calorcito y color, de hacer 3 aperturas a nivel personal, de dar 3 pasitos nuevos, y dar 3 abrazoTs (a mí misma, a ti, a la vida), de acompañar el desarrollo de ecosistemas propicios para el desarrollo de la conciencia, de la libertad, desde el amor. me considero una persona positiva, creativa y alegre, cariñosa, mezcladora y juguetona. un abrazo, Mikel

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