tengo tu cartera (de la teoría a la acciona)

tengotucarteraEs viernes. El último del mes de Junio. Hace 3 horitas que he editado un post relacionado con una cadena de favores. Me llaman al móvil, y un señor, ¿quién es?, Carlos, al que no conozco, me pregunta sí soy Mikel BILBAO GARAY. Me extraña la pregunta. Casi sin tiempo para responder sí, me dice “tengo tu cartera”.

No tengo capacidad de reacción. Le pregunto qué cartera. Le pregunto cómo es, para confirmar que no es verdad, que no tiene mi billetera, que por cierto no he echado en falta. La busco y no la encuentro.

Carlos me da una explicación de lo que tiene, incluyendo más de 100 €, tarjetas, y la clave de una tarjeta de crédito, que en palabras de Carlos no debería tener junto a la visa. Tiene razón, y efectivamente, también tiene mi dni, mi carnet de conducir, y mis tarjetas.

Carlos me llama desde los Negrales, no sé dónde está, y me pregunta qué podemos hacer para que me la devuelva, o para que la pase a buscar. Casualidades del día, ha dejado aparcado el coche en la estación de Pinar de las Rozas, donde yo cojo el tren, ya que vivo ahí. Quedamos a las 2:30.

Aunque tenemos los teléfonos móviles, le comento que voy vestido con un niki de rayas, azules y verdes. Él va vestido de amarillo, qué color más raro para ir vestido por completo de. Trabaja para acciona, me comenta.

Cuelgo el teléfono y me da un auténtico alegrón. Creo que es la primera vez en mi vida que pierdo mi cartera. Acabo de publicar un post relacionado con una cadena de favores. Y al de tres horas, una persona se encuentra con mi cartera, y me llama al móvil para iniciar un ejemplo de lo que es una cadena de favores. No sé si crees en las señales. Yo sí, y lo interpreto como una señal, como una confirmación, un ejemplo práctico de lo que hoy ha sido teoría.

Ya en la estación, reconozco a la primera a Carlos Martínez Álvarez, que llega desde los Negrales, vestido de arriba a abajo de amarillo, con un buzo de acciona. Me presento y le doy las gracias por su acto. Me pasa la cartera y nos vamos andando al aparcamiento, donde él tiene aparcado el coche.

Carlos es asturiano. Su sobrino, que se casa en octubre en Cangas de Onís, está de visita en Madrid, para entregarle las invitaciones a su boda, y le está esperando. Si no es por eso, a gusto él y a gusto yo como estamos charlando nos tomábamos una cerveza.

Me voy encantado a hacer la compra en Carrefour. Una cadena de favores, de la que soy el primer beneficiado, acaba de empezar. Pienso que todos podemos empezar una cadena en cualquier momento. Carlos puede, y tú, y yo.

Y podemos empezar en cualquier momento. Carlos está ahí como un ejemplo precioso, un recordatorio puntual. De la teoría a la práctica pasamos en 1 segundo. Gracias, Carlos, por tu confirmación.

tengotucarterapng   Así lo vimos…

Reviso otra casualidad por la mañana, ya de lunes, preparando el post con el que comienza la semana. El color del marco en el que inscribo la foto de Carlos es verde, verde como cualquier comportamiento, que trae a la tierra el azul (los valores que queremos vivir). Carlos, un ejemplo de vida, que se plasma en éste, y estoy seguro, otros muchos comportamientos similares.

Muy bonito ejercicio este de traer el cielo (valores)  a la tierra (por medio de comportamientos). Muy bonito ejemplo de vida, porque la teoría es teoría hasta que alguien la baja a la tierra, y se convierte en acción.

Y si le quieres echar un vistazo al video de cadenas de agradecimientos, yo lo haría, lo tienes aquí: http://wp.me/p3iA9W-ZE

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cadenas de favores (y el efecto mariposa)

“ayer yo te di, devuélveme ya, tonto”, va a ser que no funciona así. Porque no hemos entendido como funciona esta ley universal.

Cómo nos cuesta entender la ley de la atracción, que no se centra en pedir que nos den lo que queremos por el hecho de repetirlo una y otra vez, ni la ley de inercia, por la cual esperamos que los otros cambien sin yo hacer nada.

Al final, todo es más sencillo. Yo hago (pienso, siento y hago) diferente. Hago (pienso siento y hago) lo mejor que puedo, desde mi centro. Con la mejor intención.

Y dejo que el universo conspire, para que sea lo que tenga que ser, que muchas veces es más bonito que lo que puedo llegar a imaginar, y por supuesto a pedir.

cadensdefavoresmon   Así lo vimos …

El guerrero da luz antes de que se la pidan.

Cuando ven esto, algunos compañeros comentan: “quien necesita algo, lo pide”.

Pero el guerrero sabe que existe mucha gente que no consigue -simplemente no consigue- pedir ayuda. A su lado existen personas cuyo corazón está tan frágil que comienzan a vivir amores enfermizoa; tienen hambre de afecto, y vergüenza de demostrarloi.

El guerrero las reúne alrededor de la hoguera,cuenta historias,reparte su alimento,se embriaga junto a ellas. Al día siguiente, todos se sienten mejor.

Aquellos que miran la miseria con indiferencia son los más miserables.

Manual del guerrero de la luz, Paulo Coelho

Por todo eso trabajamos en nuestros programas la figura de la persona voluntaria, que actúa desde su responsabilidad personal, que trabaja y desarrolla conscientemente sus relaciones, su trabajo, y también su comunicación, por medio de sus preguntas y sus conversaciones, sus palabras e historias, cuentos y fábulas, desde su luz.

Al final, todos y cada uno de nosotros decidimos para qué y desde dónde.

Nos apuntamos al efecto mariposa o al otro,

en efecto, me la sopla.

 

cuenta historias,reparte su alimento,se embriaga junto a ellas, qué bonito es compartir, en cualquiera de sus formas.

yo soy partidario de la escuela pública (me gusta mezclar)

es noche del martes, y estamos en la cocina cenando, Fernando, mi compañero de piso, y yo. Es muy curioso. Acabamos de estar hablando de nuestra etapa de primer trabajo en Madrid, hace más de 20 años, en una situación que no es tan diferente a la de aquel entonces. Fernando vive y trabaja entre semana en Madrid, y vuelve los fines de semana con su mujer y chavales a Palencia, y yo, que me he quedado solito este año en Madrid, estoy encantado de compartir casa con una persona tan agradable, positiva, alegre, buena gente.

Porque siempre me ha gustado la gente, y me parece terrible una casa de uno solo.

En eso estamos, charlando, cuando ya hemos llegado al queso y al yogur, y repasamos la historia de nuestros hijos, todos ellos repetidores. Dani, su hijo pequeño, con una cara de pillo que no se puede quitar de en medio, repitió segundo de primaria, coincidiendo con la marcha de la familia de vuelta a Palencia, de la misma forma que mi hija pequeña, Maitane, está repitiendo quinto de primaria, coincidiendo con el cambio de domicilio, acompañando a su madre en un viaje de vuelta, a México. Pablo, su mayor, también repitió, y Gorka, mi hijo mayor, también. Gorka, qué curioso, repitió el último año de jardín de infancia. Un caso para explicar, porque yo no sabía que se podía repetir jardín de infancia.

A Gorka, cuando detectamos en primero de primaria (era octubre recién comenzado) que no estaba bien adaptado al centro en el que cursaba estudios (le tenían etiquetado como la oveja negra de clase y nos aconsejaron que lo medicásemos con Ritalín), le cambiamos de centro educativo. El diagnóstico de la jardinera, que se resume en dos frases, “a Gorka le falta jugar”, y “Gorka le tiene miedo al profesor”, fue un antes y un después en su vida y en el de todo el grupo familiar.

Gorka perdió un año, como Dani, que es disléxico, o Pablo, ídem de lienzo, o Maitane, que se ha encontrado en un cambio de residencia y de exigencias, que le llevan a repetir año. Y nos reímos Fernando y yo, que aunque no nos gustaba la idea, a todos nos han enseñado que es muy importante no perder el tiempo, reconocemos hoy que la vida es una maratón, una carrera muy larga, en la que no todos los años son de provecho.

Quién soy, a dónde voy, qué es de mi vida, son preguntas que rondan a muchas personas de nuestra edad, en la frontera de los 49, y digo bien 49, que no 50.

Y reconocemos, que aunque en nuestra juventud no perdimos año, ni en primaria ni en secundaria, ni siquiera en la carrera, Fernando es químico y la orla colgada en el salón de casa de mi madre dice que yo soy ingeniero industrial, luego hemos tenido tiempo de sobra para perder un año, y tal vez dos o tres.

Al final, la vida es muy larga, y el paseo muy entretenido, y a veces nos metemos en caminos que no son para nosotros, y no siempre nos damos cuenta a la primera de cambio.

Sigue la conversación, y Fernando me cuenta, ya lo sé, que él es partidario de la enseñanza pública, yo también, un entorno en el que es más fácil mezclar. Diferentes personas de diferentes culturas, niveles económicos, orígenes, mezcla pura y dura. No me deja de hacer gracia, porque a mí también. De toda la vida me gusta mezclar. Desde que dejé el colegio de pago en el que cursé EGB y me fui a apuntar al instituto público al lado de mi casa, en Getxo, al que luego le siguió la universidad, también pública. Me acuerdo de esos tiempos de instituto y de las primeras paellas en el pueblo de mi juventud, las famosísimas paellas de Aixerrota, este verano tampoco estoy, en Santiago, anda, si es hoy, noooo, que no es el 25 de Junio, sino el 25 de Julio, quién sabe si pueda ir, esas fiestas en las que yo me apuntaba siempre al comité de logística, ese que se ocupa de que haya hubiese suficiente sangría en sangre cerquita del fuego, donde son tan bien recibidos los cocinillas.

Sangría, mezcla de refresco y vino, azúcar y frutas, y todo lo que quieras echar, en este mundo en el que todos somos únicos, y sin embargo iguales, en el que es tan bonito mezclarse y mezclar.

sangriamon  Así lo vimos…

tomando algo de postre, acompañado de vino, en este ritual de charla común y corriente que se convierte en homenaje a la vida, viendo pasar el tiempo, que no es tan importante como creemos, o nos han hecho creer.

El guerrero de la luz se concentra en los pequeños milagros de la vida diaria.

Si es capaz de ver lo bello, es porque trae la belleza dentro de sí, ya que el mundo es un espejo y devuelve a cada hombre el reflejo de su propio rostros. Aun conociendo los defectos y limitaciones, el guerrero hac  lo posible por mantener el buen humor en los momentos de crisis.

Al fin y al cabo, el mundo se está esforzando en ayudarlo, aun cuando todo a su alrededor parezca decir lo contrario.

Manual del guerrero de la luz, Paulo Coelho

3 historias de “un mundo nuevo, ahora” (¿ah, sí?)

un mundo nuevo ahoraEn un cruce de correspondencia electrónica, ésa que va tan rápido que ni te enteras que ha llegado, con Dani, una persona encantadora que primero fue cliente para pasar a ser un cariño grande con el paso del tiempo, un amigo, me hace referencia a un libro que acaba de leer, de Eckhart Tolle, el poder del ahora.

Reviso la biblioteca y además de este libro de Tolle, coincido con Dani, un librazo, echo un ojo a “Todos los seres vivos somos uno”, un libro de citas, y “un mundo nuevo, ahora”, un libro que tengo la suerte de haber subrayado.

Abro el libro por tres marcas (hojas dobladas en la esquina inferior) que dejan señalado el camino, y me encuentro con 3 historias, fábulas o cuentos, de ésas que dejan un poso bonito, y que siempre es agradable compartir.

Si te parece bien, seguimos con la segunda de las tres

El maestro zen Hakuin viviía en una ciudad de Japón. Era muy respetado y mucha gente acudía a él en busca de enseñanzas espirituales. Sucedió que la hija adolescente de su vecino de al lado quedó embarazada. Interrogada por sus indignados y severos padres acerca de la identidad del padre, acabó diciéndoles que era Hakuin, en maestro zen. Furiosos, los padres corrieron a ver a Hakuin y le dijeron con grandes gritos y acusaciones que su hija había confesado que él era el padre. Lo único que respondió Hakuin fue” ¿Ah, sí?”

La noticia del escándalo se difundió por toda la ciudad y fuera de ella. El mestro perdió su reputación. Esto no le preocupó. Ya nadie iba a verlo. Permaneció impasible. Cuando nació el niño, los padres se lo llevaron a Hakuin. “Tú eres el padre, o sea qu cuida de él”. El maestro cuidó al bebé con cariño, Un año después, la madre, presa de remordimientos, confesó a sus padres que el verdadero padre del niño era el joven que trabajaba en la carnicería. Angustiados, corrieron a ver a Hakuin para disculparse y pedirle perdón. “Lo lamentamos mucho. Venimos a llevarnos al niño. Nuestra hija ha confesado que tú no eres el padre”. “¿Ah, sí?” se limitó a decir Hakuin mientras les entregaba el niño.

unmundonuevoahoramon   Así lo vimos…

En la explicación del texto, Tolle explica que Hakuin permite que la forma del momento, buena o mala, no importa cómo la etiquetemos, sea como es. De este modo no se convierte en un participante más del drama humano. Para él sólo existe el momento presente, y el presente es como es. Está tan en comunión con lo que ocurre, con lo que es, que lo que ocurre ya no tiene poder contra él.

Porque cuando no te resistes ante lo que ocurre, no estás a merced de ello, y el mundo no determina tu felicidad ni tu infelicidad.

En uno de los 5 ejercicios básicos que trabajamos desde oé corazón con nuestros grupos (yo pienso, yo siento, yo hago, …) tiene un espacio especial la ecuanimidad, esa característica del ánimo, virtud, o cualidad del alma, no sé cómo definirla, que nos permite encontrar ese nuevo contento.

eltoroencimamon

y no entrarle al trapo a la realidad de una forma tan salvaje…

en el desarrollo de la conciencia (y a la de tres aparece el espectador)

llavero497en un post anterior comentábamos que una organización en un ente espiritual que evoluciona cuando una masa crítica de las personas que la integran evolucionan.

No parece estar de más compartir 3 ejercicios que nos hemos encontrado en el camino, y que incorporamos en nuestro hacer, para el desarrollo de la conciencia de las personas que, en sus organizaciones, y en su cotidiano vivir, dan forma a esa nueva realidad, a partir de su evolución personal.

El primero es muy tonta y la hemos leído como recomendación en multitud de libros, por lo que no vamos a citar ninguno en concreto.

escribirSe trata de escribir un diario personal. Aunque es una actividad más femenina, cualquier hombre se puede beneficiar de sus resultados, si se aplica en el ejercicio. Rebusco en un A-Z y me encuentro con una colección de cuadernos que he utilizado en los últimos años, para ir contándole al viento de las cosas que me pasan, buenas y malas, de mis pensamientos, mis sentimientos y mis actos. Un ejercicio de continuidad, con sus parones y arrancones, que algún día, quién sabe si esos cuadernos que he guardado unos años ya duren un par de décadas más, sirvan para ver una vida en retrospectiva, mirar atrás y ver con cariño esas piedras en el camino que nos parecían tan importantes, con la distancia que da el tiempo.

Recientemente me he topado con un libro, si tengo que entresacar uno, titulado “el camino del artista”, que pone en primer término la bondad del método. La autora, Julia Cameron, propone al lector una dinámica de escritura de 3 hojas al día, como parte central en el desarrollo de una mente libre de condicionamientos, de creencias y prejuicios heredados, de ruidos innecesarios, una mente que se convierte en un canal o en un “no obstáculo” en el ejercicio habitual de creación del que todos somos parte. Porque, entre otras cosas, el hombre es un ser Creativo, al que le encanta entender y transformar su entorno, a sí mismo, sus relaciones y su ecosistema. Por medio de este método, central en su libro, Julia nos propone convertirnos en una radio, que percibe y canaliza, sin interferencias en forma de ruido mental, las señales del universo.

A este primer ejercicio de escritura libre yo lo denominaría hoy “desaguar”.

El segundo también es conocido de todos.

respirarSe llama respirar. Lo lees aquí y allá. La respiración y la meditación, el yoga y otras modalidades de parar la mente, como fuente de un desarrollo de la conciencia personal. Yo me encontré con Artemio hace casi tres años, amigo argentino, que me recomendó tomar un taller que se llamaba “el arte de Respirar”, impartido por la fundación “el arte de Vivir”. Como todo en la vida, nos puede no gustar, nos puede gustar y lo dejamos a un lado, o nos gusta y lo incorporamos en nuestro cotidiano vivir. A mí me ha ocurrido lo tercero. Desde que tomé este taller, todos los días laborables empiezan con una rutina de pranayamas, bastrika y sudarsan kriya, que ocupan 30 minutos de mi día, y que han influido en mi forma de estar, en los ratos buenos, pero sobre todo en los ratos malos. Un consejo que en forma de regalo me llegó de un amigo, y que no me pienso quedar para mí. Desde aquí, es tuyo.

fotografiar

El tercero, no lo he leído muchas veces, pero es fácil de escribir, de entender, y de practicar. De hecho, ya lo hacemos con cierta frecuencia. La conciencia, si lo traduces en términos sencillos, es algo así como el desarrollo del espectador, esa persona que eres tú, pero que no se frustra tanto cuando le pasa algo malo, y que no se alegra tanto cuando le pasa algo bueno. Ese Pepito Grillo interno que nos aconseja desde esa recámara profunda. Ve una obra de teatro desde fuera, en el contexto más grande. MI vida es mi vida, pero es algo más grande. Este mundo incluye mi ombligo, pero incluye muchas cosas más. Si quieres hacer aparecer a ese espectador, el consejo es muy tonto. Déjate acompañar por una cámara de fotos, puede ser la del móvil. Cuando algo te sorprende, o despierta tu curiosidad, saca la cámara y zás. Ya está. Retratado. Entre medias, un regalo. Ha aparecido el espectador. Efectivamente, la tercera se trata de fotografiar.

irobot   Así lo vimos…

Por medio de estos tres ejercicios, escribir, respirar y fotografiar, se crea una distancia entre lo que ocurre, eso que denominamos la vida, y nuestro yo, que generalmente está todo llenito de ego. Ego cógito, ergo sum, pienso luego existo, de René Descartes, que se transforma en el tiempo moderno por “soy lo que como”, “soy lo que bebo”, “soy la música que escucho”, “soy la marca que visto”, “soy el cargo de mi tarjeta”, “soy lo que gano y lo que tengo”, ego que no falte, ego para dar y tomar.

Nuestro yo que aspira a encontrarse con nuestro yo superior, con ejercicios, tontos, sencillos, simples pero profundos, ejercicios de desintoxicación de ego pirulero.

Pienso de que existo, que diría nuestro amigo argentino, y mientras, voy mirando por medio de la lente de mi mirar.

Los posts de oé corazón los terminamos con imágenes, algunas nuestras, la mayoría, otras de fuentes varias, que se encuadran en un monigote de “inocente, inocente”. Ese monigote hace referencia a nuestra forma de mirar, desenfada, tonta, tierna. Ese monigote que intenta explicar que la realidad no es sólo eso, y ni siquiera tiene que ver con cómo la vemos, ya que la hemos filtrado con nuestra mirada, convertida con el ejercicio y el tiempo, en algo más vivo, en movimiento continuo, convertida en nuestro mirar. La realidad es mucho más amplia, pero, ahí está la magia, está filtrada por esa persona que ya no está en la escena, en el centro de la obra, metida sin darse cuenta ni un segundo en un papel.

monigote amarillo

Aparece, 1-2-3, se rueda, acción, como por arte de magia, al mismo tiempo que desaparece el robot, simbolizado por ese hombre máquina y esa mujer máquina de la foto del inicio del post, aparece el espectador…

 

 

 

 

un partido de exhibición en medio de un mundial

larojaSin comerlo ni beberlo, hoy, 23 de Junio, España juega un partido de exhibición contra Australia, en medio del mundial, qué curiosa es la vida.

La Roja, ese equipo que ha encadenado 3 títulos consecutivos, Eurocopa, Mundial y Eurocopa, se va hoy, tras tres partidos de la fase de clasificación del mundial de Brasil, de vuelta para casa. Un equipo que llegó como primero en el ranking Fifa y como vigente campeón del mundo, con expectativas de reeditar triunfo, se va tras dos partidos y dos derrotas difíciles de comprender y de asimilar.

Sin ser entendido de fútbol, todos llevamos un seleccionador dentro, a mí me faltaban varios jugadores diferentes en la selección, de esos que te ofrecen variantes en el juego, tal vez Llorente, Isco, un par de jugadores más frescos, como Carvajal o Iturraspe, frente a los que eligió el equipo técnico encabezado por Del Bosque.

Escucho la radio, y leo algún artículo deportivo, y veo la dificultad de encajar la derrota también por parte de la prensa deportiva especializada, tal vez por cómo se produjo, 5-1 en el partido inicial y 0-2 contra Chile, 7 goles en contra y uno a favor, de penalti, un bagaje difícil de explicar. Más si pensamos que es una selección a la que ha sido muy difícil marcarle un gol. Es como si a los jugadores de la selección, de golpe, les hubiera podido la temporada, la edad, una historia reciente plagada de victorias, y les hubieran hecho a la vez mal de ojo y un poco de vudú. Es como si de repente se les hubiese olvidado jugar. Difícil de explicar y de asimilar, sí.

En este cruce de caminos se encuentra la selección hoy, entre un pasado reciente brillante y un futuro próximo por resolver. Del Bosque sí, Del Bosque no, renovación de estilo total, sí o no.

Paso por la pantalla mental los dos últimos partidos y una cosa me llama la atención. La cabeza cabizbaja del equipo tras el empate de Holanda al filo del descanso del primer partido. El primer tiempo del primer partido con empate a uno en el marcador, y un grupo se marcha al vestuario con la sensación de que no puede ganar. Es como si ahí hubiesen perdido el tren del mundial.

Sigo con la pantalla, y me cuesta entender el miedo con el que salta el grupo al segundo partido, que se plasma en dos oportunidades seguidas de Chile para empezar, que tal vez deberían haber sido gol. España, desde ese primer descanso con Holanda, no pilla la bola. La España del tiki taca que no tiene el balón. Un equipo grande que se mira en el espejo y no se reconoce, un equipo sin identidad.

Miro un paso hacia adelante y pienso en la retirada de Xavi, ese jugador magnífico sobre el que ha pivotado la selección estos últimos años, el dueño del centro del campo, del tiki taca y del balón.

En el último partido, ese extraño partido que se juega esta tarde, ese partido de exhibición, sería bonito encontrarse, siquiera por un rato, con ese precioso fútbol de combinación, y con ese grupo de jugadores que han hecho grande a esta selección. A mí, me gustaría ver jugar a Xavi, a Casillas, y también a Villa, ese cañón que nos abandona, la edad no perdona, ese cañón que llenó la saca de España de goles, levantarme del sofá con la cerveza en la mano y gritar gooooooooooooollllllllll.

larojamon   Así lo vimos…

Si ayer había mimbres para hacer dos cestos, hoy hay mimbres más que suficientes para seguir. Un cambio se avecina. Ojalá el equipo que se forme sea parecido al que se fue, o totalmente distinto, pero sea un grupo con una marcada identidad.

Hablando de identidad, me hace gracia la clasificación del grupo D, el de Italia, Uruguay e Inglaterra, en el que también jugaba Costa Rica, para rellenar. Costa Rica, 6 puntos, sorpresa junto con España del Mundial, Italia y Uruguay, 3 puntos, Inglaterra, 0. Los dos partidos que le he visto a Inglaterra me han gustado. No pudieron ganar, pero fue un bloque reconocible, con identidad. Nos cruzaremos con ellos en el aeropuerto, qué le vamos a hacer.

Costa Rica, ahí la tienes, con 6 puntitos, como Francia, un equipo que dejó España como segunda de grupo en la fase de clasificación, ganándole hace no tanto en París, en la cuneta del mundial. Una Francia que entró, sigue mejorando y creciendo en identidad. Ahora, primera de grupo, y metiendo goles con facilidad, así es la vida.

Bueno, ya es buena hora para terminar con 2 puntos de sutura, que tal vez esta tarde sean tres. Miro un artículo y parece que Xavi, con una contractura muscular, no puede jugar este partido final (3 de 3), y tampoco Casillas apunta a titular. Una pena que nuestros jugadores más emblemáticos de esta etapa no tengan más presencia en esta despedida. Villa, sólo me quedas tú, por favor, un golito para terminar este mundial de exhibición.

 

en el cabo de Gata comemos en el restaurante … “el cabo”

elfaroEl cielo está encapotado, quién lo desencapotará, el levante ha crecido, sin prisa pero sin pausa, cojo la cámara del coche y saco unas fotos, del mar y de la tierra, las algas y la piedra, y plegamos la tienda.

Hemos dormido al lado de un precioso hotel de quién sabe qué precio la noche, quién sabe qué disponibilidad. Por lo menos no aparecía en nuestro buscador. Un lujo asiático comparado con nuestro lujo terrenal. Si Silvia quiere irse el jueves nos queda una noche en Almería. Si decidimos terminar con el viaje, esta ha sido nuestra última noche.

Nos dirigimos a la Isleta, un pueblo muy chiquitito y que me da la impresión de estar desaprovechado para el turismo. Hay un par de bares medio esquinados. Elegimos uno de los dos, la ola, otro muy buen nombre para lo que se puede divisar. Nos abrigamos del viento y del sol en el lateral del bar, y damos cuenta a otro desayuno de, ya lo sabes bien, café con leche, tostada de mantequilla y de tomate, con repetición de café, con repetición de tostada de tomate y aceite también.

Después de cargar los móviles, sin gesto fruncido en este caso, recogemos cargadores, móviles y nos encaminamos a la playa. Oteamos desde arriba la gente peleándose con las sombrillas y la arena levantada. Ufffff, va a ser difícil aguantar aquí. Le abrimos una pregunta al viento de levante y a un paisano que se cruza a nuestro lado.

  • “¿Qué viento hace hoy, ¿hay alguna cala por aquí cerca más habitable?”

La respuesta, con toda la sabiduría que encierra, no se hace esperar.

  • Sí, hoy tenemos levante. No hay ninguna cala aquí cerca salvo que os vayáis al Cabo de Gata.

Dicho y hecho, ya que la alternativa es cambiar jueves por miércoles y acabar las vacaciones ya. Nos encaminamos al pico ese tan característico que tiene España al sureste, ese que aprendemos a dibujar de niños, como la barbilla, la nariz, y la garganta, y la frente. Nos encaminamos al cuello o cogote de España.

En media hora más o menos, ya estamos en la costa sur, parando para repostar agua y pipas, con el lujo de unas patatitas y unas aceitunas en un spar local.

Parada rápida y playita sin olas. Estamos en la playa de San Miguel, como yo, de Cabo de Gata. San yo mismo mismamente y Santa Silvia en Cabo de Gata. Entramos en el agua, nos bañamos, al lado de un grupo de niños en colonias. El contraste de la arena y el mar es precioso. Blanco blanco y azul azul marino, qué bonito es este mundo en el que hemos elegido vivir.

A la sombra de una sombrilla, qué maravilla, mi empanadilla, sabe mejoooorrrr,  reanudo una de mis actividades favoritas: la recolección de piedras, a la que acabo de añadir la recolección de conchitas, pequeñas pequeñísimas. Empiezo a observar la arena. Y empiezo a descubrir que las playas que habitamos tienen muchas más conchitas de las que nos hemos parado a pensar. Estamos sobre millones y millones de conchas que albergaron a seres vivos, habitantes marinos. Es una maravilla descubrir otra miniatura gigante más de la naturaleza que nos rodea. Silvia, un poco por un motivo, un poco por otro, descubriendo la alegría de la meditación activa, me acompaña en la recolección.

Levantamos toallas y sombrilla, y tomamos rumbo al faro de Cabo de Gata.

Desde el mirador de las Sirenas vemos un par de calas a las que no bajaremos, leemos información del arrefice que es una antigua chimenea volcánica, y del faro, construido en 1863, antesdeayer, para mayor seguridad de la navegación.

Nos encaminamos a la comida tras revisar el punto de información al otro lado del parking.

Encima de la cala bajando el faro hay un único bar, con otro nombre arquetípico: el faro. No hay sitio para comer hasta dentro de una hora, horror. La pereza se adueña de mí, al que, qué curioso, cada vez le apetece hacer menos kilómetros, a pesar de que es éste el viaje en el que menos kilómetros he hecho en el cabo de Gata. Hacemos la goma, un poquito para adelante, un poquito para atrás, pero sin cascarnos muchos kilómetros. Finalmente, le pedimos a Ana mesa para dentro de una hora.

El menú es menos vistoso que el de la terraza de Las Negras. Hacemos tiempo con una cerveza cuando aparece en escena el naúfrago. Definitivamente nos estamos siguiendo. Tuya mía, tuya mía, estamos haciendo un viaje paralelo, similar al camino de Santiago, con etapas cortas. Cortísimas. Su estado contemplativo es en soledad. El nuestro en pareja.

Después de la espera, elegimos un par de platos que se han acabado. La carta, de por sí corta, se queda en casi nada. Le pedimos a Ana que nos recomiende: Brotolillas, un pescado que no conozco y chipirones (nuevamente chopitos) es nuestra opción de tiro, acompañados de cervecita y tinto de verano.

Disfrutamos como enanos de la recomendación de Ana y de los chipis. Definitivamente, descubrimos la mejor mesa (porque la mejor barra es otra) de todos estos días en el Cabo de Gata. Fresco, rico, con un saborazo impropio de un chiringuito. Por poner un dato sobre la mesa, los chipirones van acompañados de un par de huevos fritos, qué raro. Nos los repartimos y llegamos a la misma conclusión. No sabemos cómo están hechos, y no sabemos qué nos ha gustado más, los chipirones, tan ricos como frescos, o los huevos. Un invento de otro maravilloso chef anónimo de nuestra geografía.

En la mesa de al lado acaban de servirles unos calamares que me hacen bizquear, al igual que a Silvia una ensalada con remolacha. Si acumulamos las dos elecciones fallidas, hay por lo menos 4 o 5 platos que nos gustaría probar. Nos quedamos con ganas de cenar ahí, pero cierran por las noches. En otra ocasión será. Quién sabe dónde nos pille la noche.

En cualquier sitio del parque, camino del jueves. Antes, nos queda la tarde.

 elfaromon Así lo vimos…

esta entrada corresponde al capítulo 7 de “coaching de olas y viento”, que incluimos en el blog con el mismo nombre, www.coachingdeolasyviento.wordpress.com

http://wp.me/p3PsWs-41 en el cabo de Gata comemos en el restaurante … “el cabo”

primero los listos y luego los tontos

escuchaporfavormonhablo por teléfono con Silvia, y me cuenta del acto de graduación de su hija Paula, de 16 añitos, en el instituto público en el que cursa estudios. Para resumirlo, un acto emotivo, en el que los niños han leído cartas, con actuaciones, niñas al piano, Silvia llorando como una María Magdalena, y al que, por motivos de aforo sólo podía ir uno de los padres. O el padre o la madre, de los abuelos, tíos, hermanos y demás familia ya no hablamos. Sólo una persona por alumno.

En el debe, que a veces lo hay, de una promoción con más de 100 alumno, en torno a 113, en un insti que tiene 4 grupos, había unos 10 niños que recibían un rollito de cada clase. 113 alumnos, 39 rollitos. Más o menos esa es la foto. Ante la duda, en una conversación de a quién le entregan el rollito, a los de mejores notas, había varias posibilidades, se erige la verdad, terca como una mula. A los que han aprobado. Sólo un tercio del alumnado ha aprobado todas las asignaturas.

Silvia vuelve a casa con 4 niñas terminada la graduación, todas chicas estudiantes y formales. Todas llevan algún suspenso, si no varios. “¿Cómo se lo digo a mis padres?” Física y Química, Matemáticas, la lista es personal e intransferible.

En este colegio, en el que todavía se oye el viejo eslógan, “primero los listos, luego los tontos”, literal, tenemos que pararnos todos y reflexionar sobre el modelo de sociedad que estamos construyendo.

Porque yo me acuerdo que hace ya la friolera de 40 años yo estaba en un colegio que tenía ese tipo de separación. En el grupo A los niños listos, en el B los menos listos, y en el C los otros. Una pena, que parece que no mejoramos ostensiblemente con el paso del tiempo.

Yo me acuerdo de mi segundo de BUP, el equivalente ahora a la secundaria, y reconozco que había algo de fracaso escolar, de deserción, repetidores y suspensos, pero no me acuerdo de que llegara a este extremo.

Me pregunto el sentido que tiene invitarle a un niño a una fiesta de graduación en la que no se gradúa, no le entregan diploma alguno, y ya puestos, le ponemos en la segunda fila debajo de un cartel que reza. “Primera los listos, los tontos después, y sin rollito“.

escuchaporfavormon2   Así lo vimos…

Si alguien tiene alguna duda de dónde está mi pensamiento, mi sentir y mi hacer, soy partidario de una educación de calidad, pero no en conocimientos, que al final del camino todos llegaremos a sumar y a dividir con cierta facilidad, e incluso a escribir, a hablar, también en público, y a preparar una presentación en PowerPoint. Pienso una educación de calidad en el desarrollo del Ser en crecimiento, de esa persona, que, con base en valores, puede alumbrar una nueva sociedad, y realidades hoy no pensadas.

Lo más parecido a este postulado lo he encontrado en España en el movimiento “aprendemos todos”, una iniciativa de tres amigos, conocidos con cariño ascendidos de grado, Marina Escalona, Jaime Buhigas y Carlos Carrera, residente con permiso de trabajo en los EUA de América, felicidades Carlos.

En los mismoS EUA de América en los que Paula, porque las historias si son suficientemente largas siempre se entremezclan, era una alumna brillante, también en matemáticas, de sobresaliente, para pasar a suspender este año de forma sistemática hasta el examen final, que ha aprobado con un 5 raspado, tras llorar mucho, y muchas clases particulares y desvelos.

Esos EUA en los que se aprende tan bien el inglés, ese inglés por el cual mi hijo mayor se encontró en primero de primaria en un centro bilingüe, que le diagnosticó como la oveja negra, a tratar con Ritalín, en una falso cuadro de hiperactividad, que no sé si lo saben los profesores es un cuadro siquiátrico grave, no una tontería con la que mantener a una generación drogada, y supuestamente tranquila, en clase. Sentadita en el pupitre y rellenando fichas. Hoy Gorka estudia en México y ha aprendido en un año tanto inglés como aprendió en España, tras salir de ese colegio bilingüe, en toda la primaria, sin necesidad de pastillitas.

Si te parece bien, cada uno hace su pensamiento. Y yo te invito a escuchar uno de mis vídeos favoritos, un regalo de Marina, Jaime y Carlos, el manifiesto de una educación del Ser, la niña y el niño, centrada en valores, para el desarrollo de una nueva comunidad que sea dentro de 40 añitos, no me cabe la menor duda, un poco mejor.

 

 

 

 

3 historias de “un mundo nuevo, ahora” (el anillo)

un mundo nuevo ahoraEn un cruce de correspondencia electrónica, ésa que va tan rápido que ni te enteras que ha llegado, con Dani, una persona encantadora que primero fue cliente para pasar a ser un cariño grande con el paso del tiempo, un amigo, me hace referencia a un libro que acaba de leer, de Eckhart Tolle, el poder del ahora.

Reviso la biblioteca y además de este libro de Tolle, coincido con Dani, un librazo, echo un ojo a “Todos los seres vivos somos uno”, un libro de citas, y “un mundo nuevo, ahora”, un libro que tengo la suerte de haber subrayado.

Abro el libro por tres marcas (hojas dobladas en la esquina inferior) que dejan señalado el camino, y me encuentro con 3 historias, fábulas o cuentos, de ésas que dejan un poso bonito, y que siempre es agradable compartir.

Si te parece bien, para no atosigar, empezamos por una de las tres

Según un antiguo cuento sufí, en algún país de Oriente Próximo vivía un rey que estaba constantemente oscilando de la felicidad al abatimiento. Las cosas más nimias le molestaban mucho o le provocaban una intensa reacción, y su felicidad se transformaba en decepción y desesperación. Llegó un momento en que el rey por fin se hartó de Sí mismo y de la vida, y empezó a buscar una salida. Hizo llamar a un sabio que vivía en su reino y que tenía fama de estar iluminado. Cuando llegó el sabio, el rey le dijo: “Quiero ser como tu. ¿Puedes darme algo que aporte equilibrio, serenidad y sabiduría a mi vida? Te pagaré el precio que tú pidas”.

El sabio dijo: “Tal vez podría ayudarte. Pero el precio es tan alto que todo tu reino no sería suficiente para pagarlo. Por lo tanto, será un regalo, si tú cumples”. El rey dio su palabra, y el sabio se marcho.

Semanas después, regresó y le entregó al rey una caja ornamentada y tallada en jade. El rey abrió la caja y vio que dentro había un sencillo anillo de oro. El anillo tenía grabadas unas letras. La inscripción decía “También esto pasará” “¿Qué significa esto?”, preguntó el rey. El sabio le dijo. “Lleva siempre puesto este anillo. Pase lo que pase, antes de que digas si es bueno o malo, toca este anillo y lee la inscripción. De ese modo, siempre estarás en paz”.

unmundonuevoahoramon   Así lo vimos…

En la explicación del texto, Tolle apunta que este texto no nos anima a no gozar de lo bueno de la vida, ni pretende simplemente aportar un consuelo en tiempos de sufrimiento. Tiene un propósito más profundo: ayudar a hacernos conscientes de lo efímero de cada situación, que se debe a la transitoriedad de las formas, buenas o malas. Cuando nos hacemos conscientes de todas las formas, disminuye nuestro apego a ellas, y dejamos de identificarnos con ellas en cierta medida. Estar desapegado no implica que no podamos disfrutar de todo lo bueno que el mundo ofrece. De hecho, lo disfrutamos más.

Cuando vemos y aceptamos la transitoriedad de todas las cosas y la inevitabilidad del cambio, podemos disfrutar de los placeres del mundo mientras duran, sin miedo de perderlos y sin angustia del futuro.

En uno de los 5 ejercicios básicos que trabajamos desde oé corazón con nuestros grupos (yo pienso, yo siento, yo hago, …) tiene un espacio especial la ecuanimidad, esa característica del ánimo, virtud, o cualidad del alma, no sé cómo definirla, que nos permite encontrar ese nuevo contento.

y tú, ¿cual es el fregado más grande en el que te has metido?

paellaeste domingo, sin comerlo ni beberlo, nos hemos juntado 60 personas y varios perros en la casa de Juanma, aquí cerquita en Parque Lagos, pasado Torrelodones, en una convocatoria extraña del txoko a la Sal.

Un Txoko, como dicta la tradición, está compuesto por hombres, que buscan un refugio fuera de casa, en el alcohol, en el cocinar y hasta en el fregar, y en los hombros afligidos de compañeros de entuertos. En eso estábamos, en reuniones mensuales de hombres afligidos, tristones y llorosos (tristosos y llorones también valdría), y nos hemos dado cuenta de que llegaba la primavera. LLegaba, llegaba, y casi se va, y no está de menos pararse a celebrar. De alguna forma que todavía no llegamos a entender la reunión de hombres se convirtió en reunión de familias, con parejas, niños y enanitas incluidos, bebés y perros.

Aunque estábamos invitados a aparecer a las 12:00, los más perezosos llegamos a las 2, a punto para empezar una cata de vino, con 2 blancos y 4 tintos, oficiada por Jesús Yraola, amigo de Omar. Y mira que entrar en una cata de vinos sin nada en el estómago, sea viernes, sábado o domingo es harto peligroso.

No hace falta decir que no soy capaz de distinguir un Somontano de un Burdeos y un Ribeiro de un Rioja, pero me lo paso bien.

Van cayendo botellas, enjuagues y colines, para separar éste de aquel, cuando en la cata de una de las botellas, surge un aroma muy fuerte, nada que ver con madera, ni con restos florales, frutas rojas ni similar, un aroma como de mariscos. Los langostinos, en la plancha, en lontananza, vuelta y vuelta, están haciendo su efecto. La comida no se va a hacer esperar.

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Si la primera foto  es de nuestra primera hazaña, 6 botellas sin pestañear, la segunda es de nuestra mayor afición, el juego del círculo.

Me acerco al fuego, en la zona de la barbacoa, al otro lado del jardín, y me pongo a charlar con Ximo, un chico muy majo, también amigo de Omar. Prueba el arroz y echa un poco más de sal, qué difícil debe ser calcular con recipientes tan grandes, y me cuenta de su afición por el arroz, mientras termina esta segunda paella para 30 personas, la primera se la han fulminado los niños, y yo le ayudo a hacer ruedas de langostinos, 3 ruedas concéntricas, como las de los quemadores que le ayudan en el pil pil del arroz,  para terminar la presentación.

Para comer hacemos una rueda alrededor de la paella y nos aplicamos con las cucharas. La regla, coger una cuchara y retroceder dos pasos, para ceder el sitio a la muchedumbre que forman los compañeros de txoko y a sus parejas. Algunos hacen trampa, y se sirven la paella en plato. Yo también hago trampa y me hago fuerte entre la paella y la barbacoa. Omar, a mi derecha, y yo, no retrocedemos pasos. Nos gusta el arroz, y comer, tanto como el vino. O casi.

paellamon  Así lo vimos…

la sobremesa, bajo los árboles en el jardín, con aire fresquito moviéndose entre las sillas y los columpios, riquísima.

me apunto a la tónica mientras le rompo una copa de balón con Gin Tonic a Omar, de la primera se ha librado gracias a un balonazo perdido en el hiperespacio, mientras vemos cómo juegan dos Golden Retriever, los niños con Pablo y su pareja, de vuelta de la piscina, y disfrutamos de la hospitalidad de Juanma y su pareja.

Pienso en lo fácil que es estar a gusto cuando los anfitriones lo están, y lo tranquilos que les veo con más de 50 personas invitadas a comer y a pasar el día, con algún bebé, y dos perros de regalo. Lo que para ellos es normal para mí es mucho.

Y me acuerdo de la conversación con Ximo Sáez, presidente de la cofradía internacional del arroz de la comunidad valenciana, que ha hecho una paella para 3000 comensales. 30 para mí es mucho, para él todo parece indicar que es poco. Hace poco se libró de un record en Miami, en el que pretendían hacer un arrocito para 13.000 personas, en una paella construida in situ. Qué bueno, Ximo, si no es en Miami será en Brasil. Sólo hay que seguir con la afición, convertida en apostolado y forma de vida.

panosotros

A los asistentes, Ximo, qué te vamos a decir, nos ha gustado la paella. A ver cuándo nos juntamos a comer arroz a mogollón. Por lo que veo en la foto, grúa incluida, todo hace pensar que tú no te vas a asustar.

ximo

Pienso en el mogollón que hemos organizado hoy, pienso en invitarle a Ximo a un evento un día de éstos, y trazo un paralelo extraño con una metodología que utilizamos a nivel de organizaciones.

Hoy ha ocurrido aquí algo parecido a lo que invocamos por medio de una cumbre de indagación apreciativa.

Un mogollón de gente, todo el sistema si es posible, para imaginar y celebrar, desde el sí, nuevas formas de hacer,

y crear una nueva comunidad (común unidad) en la organización.

Las cumbres de indagación apreciativa son procesos que invitan a bucear en el sí, y en la energía positiva de la organización, a partir de las historias (que narramos en entrevistas personales, en dinámicas de pequeños grupos, ruedas medianas, y de grupos grandes, ruedas grandes) de todas las personas que componen una organización, procesos que mueven la energía del sistema completo de la organización. Todo el personal, proveedores, clientes y otros agentes, invitados a construir una nueva comunidad.

Es domingo por la tarde, y se juntan la copa de balón que le he roto a Omar, los círculos de los quemadores, el círculo en torno a la paella y el círculo del recipiente de los enjuagues, y sin quererlo, va llegando la hora de recoger y fregar. A Jesús, como en la cata, de 0 a 20, le damos un 20. A Juanma, a Omar y a Ximo, castigados con un cambio de puntuación, hoy les damos un 10. 20 + 30 = 50, el 3 y el 5 presentes para no variar.