transformamos los valores en comportamientos (y el azul en verde)

casa

en una presentación que hicimos relativamente hace poco a un cliente, relacionamos los cuatro colores de nuestras propuestas, azul y verde, la vertical del adulto, amarillo y rojo, la horizontal de nuestro niño interior, para explicar el fundamento de uno de los programas, el cuentacuentos digital.

En esa presentación nos permitimos jugar, y la llenamos de plastilinas, haciendo referencia a un mundo plástico, que podemos modelar, que podemos modificar.

Las 2 plastilinas que inician la propuesta reflejan un faro y una casa.

faro plastilina

El faro es la imagen de la misión, la visión y los valores, de esa guía que nos ayuda en la tormenta y en las noches oscuras.

casa

La casa es la imagen del sitio común. La organización en el caso del trabajo, y el hogar familiar en las otras horas, en referencia a un mundo que vivimos en relación, bajo un techo común. En referencia, también, a nuestras realizaciones, que es una forma de llamar a todo aquello que somos capaces de realizar o crear en nuestro día a día.

El eje de los colores fríos, el azul y el verde, lo hemos contado muchas veces al revés, empezando por el verde, creando espacios de vida sana en nuestras organizaciones, para llegar a un espacio en el que desarrollamos los valores de nuestra organización.

En esta última presentación, la exposición toma el rumbo contrario, y empezamos por el azul, para bajar al verde, para desarrollar un mensaje precioso.

Porque todos, lo sepamos o no, lo aceptemos o no, estamos en este teatro tan bonito que es la vida para transformar los valores (eso que queremos ser de mayores, esas imágenes que nos guían en la vida), en casa y en el trabajo, en comportamientos.

Unos comportamientos a los que les ponemos unos pocos adjetivos. Observables, porque deben poderse observar. Observados, porque si pueden ser observados, es nuestro interés aplicarnos y verlos cuando se producen. Si logramos que se den, y los estamos buscando, vaya que si los estamos buscando, somos capaces de reconocerlos. Y los reconocemos.

Y por último, compartidos. Porque si son míos y son tuyos, son de los dos, también serán de los tres, ayudando a conformar en la tierra, bajo el techo común, el cielo en nuestro cotidiano vivir.

Así de sencillo. El precioso tránsito del azul al verde.

casamon   Así lo vimos…

La selección de los fondos de las dos imágenes es totalmente inconsciente, que no casual. A veces, nuestro inconsciente obra el milagro del cual nuestro consciente no es capaz. Si lo observas con detenimiento, el fondo del faro es azul. Si lo observas un poco, la casa tiene una línea de horizonte que separa el cielo de la tierra, el azul del verde. Es ahí donde se produce la alquimia que transforma el cobre en oro, y los valores en comportamientos. Bajo nuestro techo, en nuestra casa, bajo el techo común, ya estemos hablando de nuestros hogares, o de ese otro hogar donde pasamos un buen tiempo de nuestras vidas, de nuestra organización.

Si quieres, te dejamos con una presentación cortita que hemos colgado en slideshare, una presentación conceptual.

valores en comportamientos 814614 1

Esta entrada fue publicada en 4 colores, 4 elementos, autores, azul, corazón, encontrándome con mi familia sana, espíritu, Mikel, verde por mikeloecorazon. Guarda el enlace permanente.

Acerca de mikeloecorazon

nacido en el país vasco (a los nuevos nos gusta levantar troncos y cortar piedras, de la misma forma que a nuestros padres les gustaba levantar piedras y cortar troncos), me gusta el sol y el mar, el color y el calor. Estar vivo es una gozada que tenemos todos los días. Reírnos y agradecer lo que tenemos también. En el mundo laboral he hecho un recorrido bastante interesante por la consultoría de organización, productividad / competitividad, auditorías de sistemas y procesos, consultoría en integración, formación, tecnologías de la información, y desarrollo de personas, equipos y organizaciones. Un camino entretenido, en el que he llegado a la sopa de piedras, al juego, y al gusto de compartir, al color y al círculo, ese sitio en el que las personas, tan diferentes pero iguales, construimos nuevas realidades. --- mi hijo Gorka me ha traído al mundo del juego desde el respeto a la persona de enfrente, todos somos iguales, un juego que es necesario re-descubrir y desarrollar en nuestras organizaciones y en el mundo laboral y social. --- y mi hija Maitane, mi hija pequeña, mi hija mayor, sólo tengo una hija, es parte de este descubrimiento que se llama "entornos de confianza", con la energía del azul clarito, el orgullo humilde, el orgullo sano, a disposición de la construcción de la casa común. --- en mi vida he aprendido de gente que contaba historias, mi primer abuelo, José, mi primer amigo, Gidor, mi primer jefe, Jesús, y ahora las cuento yo. --- desde ese ser que se descubre a sí mismo (yo me reconozco), y se comunica de forma des-inhibida, amarilla, y se encuentra con otras personas (yo te reconozco, y reconocemos juntas un entorno más amplio del que formamos parte y al que damos vida), para dar paso a la curiosidad, roja, que pinta puertas donde otras personas sólo ven paredes, una curiosidad que se convierte en actividad de crear, creatividad en innovación. desde el juego, cambiando reglas, y creando nuevos juegos, nuestros resultados son diferentes. y afortunadamente, mejores. hoy me considero una persona positiva, creativa y alegre, cariñosa, mezcladora y juguetona. un abrazo, Mikel

Un pensamiento en “transformamos los valores en comportamientos (y el azul en verde)

  1. Me ha gustado mucho el post, y la presentación que la acompaña
    .
    Propongo poner el foco en lo primero que podemos transformar, que es a nosotros mismos. Que realmente es lo único que podemos transformar. El resto, vendrá por añadidura. El resto seguirá ( o no) el ejemplo y encontrará su lugar, el que le toca, en cada momento uno distinto en esta realidad cambiante, transformante y transformadora. Claramente estamos en el momento del cambio. Es ahora o nunca.O no. O si no es ahora, puede ser dentro de un momento o de dos, o cuanto le toque a cada uno.
    Lo que siento es que cuando uno toma conciencia de este tipo de necesidad de cambiar, algo sucede y de repente las gafas se desempañan y se ve el mundo con mayor claridad y nitidez.
    Brindo por ello.

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