mirando atrás, mirando adelante, mirando fuera y adentro

Mirando atrás, miramos hacia el año 2013, y reconectamos con 17 historias de Prepárate Madrid, un movimiento social que congregó a 30 patrocinadores, 500 personas voluntarias y 5000 asistentes, entre los cuales nos contamos, y del que estamos orgullosos de participar.

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Mirando adelante, miramos al año 2043, y vemos el día de hoy desde el de mañana, y nos entra una risa tonta descomunal.

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Mirando al presente, vemos una comunicación reciente de Augere, en la que tenemos un link a una nueva forma de comunicar. La nota de prensa ha muerto, cuenta historias. Qué divertido, ellos llaman historias a nuestras historias, fábulas y cuentos. Porque mira que sí que es bonito contar historias, fábulas y cuentos.

cuentahistorias

Miramos afuera, miramos adentro, miramos adelante, miramos atrás, como en Barrio Sésamo, con Epi y Blas.

epiyblasmon  así lo vimos…

Mires a donde mires, déjale un espacio a tu lado al observador, ese ser que tiene una mirada, y un mirar, un tanto especial.

en oé corazón colaboramos en el desarrollo de grupos de personas que cuentan y encuentran cuentos de las organizaciones con las que colaboran y en las que trabajan, para su difusión en interno y en externo, desde sus marcos de creencias, pasiones y valores personales, desde los valores de la organización, cuentos con sentido, cuentos con corazón.

Si quieres ver la diferencia entre una nota de prensa (30 patrocinadores, 500 voluntarios y 5000 asistentes el 03 de Diciembre de 2013 en Ifema) y  una colección de 17 historias de Prepárate Madrid 2013, entre un enfoque aséptico y un enfoque personal, una aproximación desde la cabeza, racional, o desde la emoción, te dejamos con esta colección de historias con corazón.

 

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y tú, ¿haces caso a las señales? (crossroads)

naufragoEn algún momento de nuestra vida todos nos hemos sentido un poco naúfragos, sin un rumbo claro que seguir, sin un objetivo, y sin una boya a la que aferrarnos, perdidos en la inmensidad. No te preocupes, siempre ha sido así.

Si tienes un rato corto, para coger vacaciones, puedes acompañarnos un rato en una isla paradisíaca, o mejor todavía, de vuelta de la isla, para recordar, con el álbum de fotos a cuestas, ahora digitales, recordar tan bellos momentos. Porque recordar es volver a vivir.

Si te gusta el cine, toma asiento, que te invitamos a un corto de Naúfrago, una película protagonizada por Tom Hanks, en la que algo se habla de la tiranía del tiempo, de las conversaciones en el no tiempo, y de las señales, que nunca llegan a destiempo.

Ya terminando la peli, nuestro amigo se encuentra sin casa, sin familia y sin un vínculo con su anterior trabajo, en su particular cruce de carreteras. Sólo le queda un acto de agradecimiento antes de ir a quién sabe dónde.

a veces, afortunadamente, escuchamos las señales del camino, o las de nuestro cuerpo, o las de nuestro corazón. No está mal para empezar.

naufragomon   Así lo vimos…

me acuerdo de un chico que acompaña a un amigo a una reunión de trabajo en Pamplona, hace aproximadamente 3 años por estas fechas. Su objetivo, terminando la entrevista, es coger camino del Pirineo, rumbo a Ochogavía, por poner un ejemplo. Desde hace un mes está en proceso de divorcio, roto y perdido. Terminando esa entrevista, se encuentra en la variante oeste de pamplona, cuando él pensaba encontrarse más al este. En vez de seguir a su mente (yo quiero ir allí), mira a los carteles que le surgen en el camino. El primero le da a elegir entre San Sebastián y Vitoria, Donostia y Gasteiz, anda, si puedo pasar a saludar a Gidor (que sería elegir Vitoria). Escucha a su corazón que le dice San Sabastián, qué raro, parece que quiere perder. Llegando a San Sebastián, otra elección difícil, Zarautz o Irún, con lo bonito que es Zarautz, qué curioso, su impulso le lleva a Irún.

El joven se encuentra tomando decisiones desde otro centro, un sitio alejado de la cabeza, de lo mental, que le lleva a comer en un restaurante del puerto de Hondarribi, Fuenterrabía, Goxodenda, que te quiere recomendar hoy. Goxo, sabroso, denda, tienda, tienda sabrosa, un nombre muy raro para un restaurante espectacular, que deja para darse un paseo por el monte Jaizkibel, a medio camino entre Hondarribi y Pasajes, un monte en el que hace una parada larga y se dedica a sentir y a observar.

Mikel termina durmiendo esa noche en el albergue de Pasajes, tras una conversación con los hospitaleros, al comienzo de una ruta de Santiago que hace una excepción con un viajero que no llega a pie, pero sí trae el espíritu del peregrino. Perdido en la inmensidad de este mundo chico, conectando con otro centro que no es su cabeza, que no es tengo que, o lo mejor que puedo hacer es, se da un fin de semana para ir tranquilo, para escuchar, para conectar. Tal vez ha estado demasiado tiempo, sin saberlo, perdido.

Han pasado tres años, y el joven, sentado a las teclas de su ordenador se sonríe, casi llora, qué tonto, y piensa qué bonito es naufragar.

Te dejo con una canción de naúfragos, return to sender, de Elvis,

el observador y el alquimista son uno

elalquimista2“Vivimos sin prestar ninguna atención a lo que ocurre a nuestro alrededor. Lo que hacemos, lo hacemos de forma tan automática que no necesitamos ninguna conciencia para hacerlo. Se ha convertido en algo mecánico.
Vivir desde la conciencia supone un reto, el reto de estar vivo y despierto, consciente de lo que nos acontece fuera y también dentro, abriéndonos a esta doble escucha, interna-externa que nos permite fluir con lo que va sucediendo a cada instante, y permanecer en un estado de cuidado y apertura a cada momento.
La clave está en aprender cómo convertirte en espectador de lo que ocurre en ti y en torno a ti, sin crear dualidad, sin crear separación haciéndote uno con todo. Para vivir desde el espectador es necesario estar centrado, centrado en ti y abierto a todo lo que sucede, desarrollar esta actitud hace que todo lo que nos rodea se vuelva consciente y sea claro y definido a nuestra percepción.
Al estar en este presente, te vuelves consciente, aceptas tu lugar sea el que sea, tu momento, tu entorno, sin apegos, sin deseos, sin buscar, sin forzar, sin querer cambiar nada, sin estar pendiente del pasado o del futuro, sin fijarte limites, ni estrategias, sino que simplemente te dejas llevar y fluir con plena consciencia en tu vivencia de este momento presente, sin interferir, sin discriminar, sin juzgar. Esta actitud te coloca en una nueva forma de vida, estando mas armoniosamente centrado, no dejándote llevar por la vorágine de acontecimientos externos. Para mi, como tú dices, es ahí donde se produce la alquimia que transforma el cobre en oro, y los valores en comportamientos.”

elalquimistaesunomon   Así lo leímos…

Recibo este comentario en un foro de internet a un post reciente, y pienso en la magia de conversar en internet, en foros, en Outlook, en skype o en otros medios que nos presta la comunicación. La magia de escuchar, de dejarse sentir, de alinear nuestros tres cuerpos, mente, corazón y cuerpo, nuestras tres mentes, o nuestros tres corazones.

Supongo que es ahí, en la quietud de la experiencia viva, que no es pasado ni adelanta un futuro por venir que se produce la transformación, la alquimia, o la magia de la vida. Azul convertido en verde, que es a la vez azul, y amarillo y rojo, y eres tú y soy yo, compartiendo un sueño dentro de un sueño, y nuestra realidad de hoy.

elalquimistaesuno

Me acuerdo de la segunda vez que leí el Alquimista. Estaba, qué casualidad, en tierras brasileñas. Por aquel entonces trabajaba en AENOR, y creo que era mi primer viaje en Brasil. Iba con Leo, un compañero argentino, buena gente, en un trabajo que nos tendría dos semanas ocupados, con un fin de semana que aprovechamos para visitar la ciudad de Río de Janeiro, Copacabana, el Corcobado, un regalo.

Durante la primera semana le pedí a Leonardo que me prestara ese libro unas cuantas veces, sin suerte (él había llevado lectura, yo no). Ya en el viaje de coche (él sí había llevado su carnet de conducir, yo no), le pedí nuevamente prestado el libro. Ahí no me pudo decir que no, con lo que hice de copiloto gañán.

Estábamos cerca de Río, acabando el libro, cuando el alquimista le enfrenta al pastor a la prueba de ser invisible, como único medio de salvar su vida, cuando me doy cuenta de que ese libro ya lo heleído antes. El espectador aparece, y se ríe de la escena. El alquimista, pasando del pastor, en su intento de hacerse uno con el aire, con el sol, con el universo, para desaparecer de la vista del ejército que le amenaza con la muerte, mientras yo consigo re-acabar el libro, co-piloto imperfecto de un guión perfecto.

Como dice Coelho, cuando una cosa ocurre una vez, puede no volver a ocurrir, pero cuando ocurre una segunda, prepárate para la tercera, por supuesto que he vuelto a leer el alquimista, y varias veces.  Es más, creo que me tocar repetir ya, y volver a disfrutar con Melquisedec, el rey, la gitana, la tienda de cristales y el dueño que quería ir pero no se atrevía a ir a la Meca, con el inglés y con Fátima, con el cura y con los forajidos, con el sueño de un pastor que se comprometió con su sueño. Recientemente, quién sabe por qué he comprado una edición rara del libro, en el que aparece una serpiente que se come a sí misma en la portada, en un ejercicio circular, principio y fin que se dan la mano, para seguir girando, y termina, en contraportada, con el texto que inicia este post:

“Cuando quieres algo, todo el universo conspira para que realices tu deseo”

El texto de Silvia, un regalo de internet, hace que el espectador y el alquimista se fundan en una única persona, en un único ser, como la serpiente. Casualidades de la vida, estoy en uno de esos días tontos, en los que no sabes si escribir ni de qué escribir, y dejas que el guión lo dicte, para eso está, el guionista. Gracias, Silvia, por ponerle palabras en internet. Gracias por tan magnífico regalo. Gracias por conspirar en el deseo.

 

transformamos los valores en comportamientos (y el azul en verde)

casa

en una presentación que hicimos relativamente hace poco a un cliente, relacionamos los cuatro colores de nuestras propuestas, azul y verde, la vertical del adulto, amarillo y rojo, la horizontal de nuestro niño interior, para explicar el fundamento de uno de los programas, el cuentacuentos digital.

En esa presentación nos permitimos jugar, y la llenamos de plastilinas, haciendo referencia a un mundo plástico, que podemos modelar, que podemos modificar.

Las 2 plastilinas que inician la propuesta reflejan un faro y una casa.

faro plastilina

El faro es la imagen de la misión, la visión y los valores, de esa guía que nos ayuda en la tormenta y en las noches oscuras.

casa

La casa es la imagen del sitio común. La organización en el caso del trabajo, y el hogar familiar en las otras horas, en referencia a un mundo que vivimos en relación, bajo un techo común. En referencia, también, a nuestras realizaciones, que es una forma de llamar a todo aquello que somos capaces de realizar o crear en nuestro día a día.

El eje de los colores fríos, el azul y el verde, lo hemos contado muchas veces al revés, empezando por el verde, creando espacios de vida sana en nuestras organizaciones, para llegar a un espacio en el que desarrollamos los valores de nuestra organización.

En esta última presentación, la exposición toma el rumbo contrario, y empezamos por el azul, para bajar al verde, para desarrollar un mensaje precioso.

Porque todos, lo sepamos o no, lo aceptemos o no, estamos en este teatro tan bonito que es la vida para transformar los valores (eso que queremos ser de mayores, esas imágenes que nos guían en la vida), en casa y en el trabajo, en comportamientos.

Unos comportamientos a los que les ponemos unos pocos adjetivos. Observables, porque deben poderse observar. Observados, porque si pueden ser observados, es nuestro interés aplicarnos y verlos cuando se producen. Si logramos que se den, y los estamos buscando, vaya que si los estamos buscando, somos capaces de reconocerlos. Y los reconocemos.

Y por último, compartidos. Porque si son míos y son tuyos, son de los dos, también serán de los tres, ayudando a conformar en la tierra, bajo el techo común, el cielo en nuestro cotidiano vivir.

Así de sencillo. El precioso tránsito del azul al verde.

casamon   Así lo vimos…

La selección de los fondos de las dos imágenes es totalmente inconsciente, que no casual. A veces, nuestro inconsciente obra el milagro del cual nuestro consciente no es capaz. Si lo observas con detenimiento, el fondo del faro es azul. Si lo observas un poco, la casa tiene una línea de horizonte que separa el cielo de la tierra, el azul del verde. Es ahí donde se produce la alquimia que transforma el cobre en oro, y los valores en comportamientos. Bajo nuestro techo, en nuestra casa, bajo el techo común, ya estemos hablando de nuestros hogares, o de ese otro hogar donde pasamos un buen tiempo de nuestras vidas, de nuestra organización.

Si quieres, te dejamos con una presentación cortita que hemos colgado en slideshare, una presentación conceptual.

valores en comportamientos 814614 1

yo no rindo si no soy feliz

marcelotekede llegar un día a algún sitio, me gustaría ser como Marcelo, el lateral izquierdo del Real Madrid, y de la selección brasileña, un ejemplo de alegría y de humildad, una sonrisa al viento, y con ese punto de normalidad tan poco común entre las personas famosas.

Un chico con una sonrisa pegada a la cara, al gesto, una sonrisa que no se le borró ni siquiera en medio de una lesión, esa etapa en las que a todos nos falta la alegría, cuando la salud no acompaña, qué vamos a comentar en el caso de un deportista de élite…

Te dejo con unas declaraciones en la revista Panenka, sencillas, tontas, sin desperdicio.

Marcelo: “Me siento como un canterano del Real Madrid”

“Habría sido algo muy bonito haber jugado con el filial. Siento muy adentro el madridismo, al que llegué muy joven, y me siento canterano”.

“La gente piensa que los brasileños no nos tomamos el fútbol en serio. ¡Cómo si fuera malo ser feliz! Yo si no estoy alegre, no rindo”

El brasileño se confiesa a la revista Panenka
Marcelo: “Podría jugar de 10”

marcelomon Así lo vimos…

En la final de la Champions, Marcelo, una vez más, no fue de la partida titular. Ni un gesto ni un aspaviento. Nunca. Cuando tocó inventar, nadar contracorriente, Ancellotti tiró de la magia que tenía guardada en el banquillo: Isco, centrocampista de ataque, y Marcelo, defensa sonriente.

feliz en la final

Como cuentan en la valoración de los jugadores, Ancelotti cambió el partido con los cambios de Morata e Isco, de 10. Isco, 9 puntos, Marcelo, 9 puntos, que podrían ser 10, un cuchillo, alegre y feliz. Un cuchillo que hoy tampoco se cree el hermano mayor de Dios, un cuchillo sonriente y humilde, que llegará al mundial, y si tiene que jugar, jugará, aportando a su equipo su alegría vital.

Pienso que por algún extraño motivo nos han inducido a pensar que la alegría está reñida con la profesionalidad. Hay cientos de ejemplos que sirven como excepciones que confirman la regla. Marcelo sólo es uno más. Seguiremos señalándolos.

acompañados por las olas y el viento, capítulo 10

los4acuerdosindaloEl domingo por la mañana nos despertamos, eso es arte, donde nos dormimos la noche anterior. Que no donde pensábamos dormir. Eso es realidad. Si mi plan era avanzar y adentrar la expedición en el Cabo de Gata, todo parecía indicar que no iba a ser ese el ritmo. En la vida, tanto profesional como personal, muchas veces, demasiadas, vamos con una marcha de más. Vamos en quinta en vez de ir en cuarta o en tercera. Parte de los problemas que vivimos están ahí. No reconocemos los ritmos de la vida. Qué se puede hacer sin forzar el tren y qué se puede llegar a hacer a consta de apretar a la máquina y a las personas. En el mundo físico de las empresas existen departamentos de mantenimiento e ingeniería que reparan máquinas rotas. Por desgracia, las personas rotas, no se reparan igual. Ni tienen el mismo coste de sustitución.
Nos levantamos con el ritmo del domingo, vemos levantar el sol, tomamos un trozo de sandía, nos desperezamos, no sé si nos bañamos o no, creo que no, y recogemos tienda y cosas, sin prisa pero sin pausa, con dirección a Aguarmarga.

Para mí la noche en la Cala de los Muertos iba a ser (eso pensaba yo de antemano) una experiencia magnífica. Me acordaba de una de las noches más bonitas de mi vida, en mi anterior vida de naúfrago, en el proceso del desierto dos años antes. Una noche, en la que después de pasar a visitar a Jose, padre del colegio, que suele pasar los veranos en Aguamarga, tras despedirme con ese gesto de “Mikel, ¿seguro que no te quieres quedar a dormir con nosotros?”, disfruté de la mejor luna llena que puedes ver. Una luna reflejada en el agua, como un plato, frente a mí. Salí de la tienda y no me reprimí. Me bañé como Dios me trajo al mundo en medio de ese resplandor. Al nadar, de vuelta a la orilla, me sorprendió un molino de luces dentro del agua. Los peces, al palear con los brazos, reflejando la luz de la luna llena, bailaban contentos conmigo este acto de celebración de la vida.
Así lo recordaba y así lo esperaba vivir de nuevo en mi tercer año después de. Y mira que no fue así. La segunda noche, en una playa desconocida, sin padre ni madre ni mayor ceremonial, fue mucho más apacible, tranquila y a gusto que la primera. Tal vez fue la sensación maravillosa de estar totalmente solos en kilómetros a la redonda (con una carretera nacional que pasaba a escasos 20 metros de nuestra cabeza), en vez de estar acompañados por una docena de personas en una cala a 3 kilómetros de la nacional y 10 del pueblo más cercado. Contrastes que trae la vida y que refuerzan nuestras expectativas.

La rutina creo que la conoces. Desayunamos en … el Santero, desayuno completo con café con leche y tostada, de mantequilla Silvia, de tomate yo. Nos levantamos y un poco de tumboning al sol.

Para entonces, me animo a abrir mi cuaderno vacío. Y descubro con estupor que ya no lo está, desde mis últimos apuntes en el año 2002, hace ya la friolera de 11 años. Unos apuntes de un libro de liderazgo, escrito por Juan Mateo, y Jorge Valdano, sirven para iniciarlo. Unos apuntes del libro de trabajo de los cuatro acuerdos le siguen. Compruebo una teoría personal. Leemos muchos libros, pero actuamos pocos. Integramos pocos. Vivimos pocos. Leemos, generalmente decimos ajá, pero no hacemos mucho más. Es por eso que una persona que empieza a leer libros de autoayuda se puede pasar la vida entera leyéndolos. Los mismos y nuevos. Dice ajá, y sigue leyendo, para volver a decir ajá.

Tengo la teoría de que nos iría mejor si fuésemos hombres y mujeres de un solo libro. O de dos o tres. Porque no hace falta mucho más, si los aplicamos bien. A mí me ha gustado mucho y creo que me gustará hasta la muerte “Los cuatro acuerdos”, de Miguel Ruiz, un tratado de sabiduría tolteca, que curiosamente, se basa en cuatro acuerdos. Para qué lo vas a hacer más largo (listas de 7, de 10, de 23, de las cuales no te vas a acordar nunca), si con cuatro es suficiente. Yo me peleo con las listas mucho. Siempre me olvido de uno. Si la lista es de cuatro me acuerdo de tres y uno queda colgando. Muy curioso. Voy a intentarlo:

  • Sé impecable con tus palabras,
  • No te tomes las cosas personalmente,
  • No hagas suposiciones
  • Haz siempre lo máximo que puedas,

Magia, esto es magia, acabo de romper una construcción mental negativa, una profecía que se autocumple sistemáticamente. Será cuestión de no creerse tampoco las cosas feas que uno mismo se dice de vez en cuando. Reformulo: me puedo acordar de vez en cuando de listas completas. Jajajá.
Como te decía, mi cuaderno no está vacío, y releo apuntes de 11 años, un ejercicio muy interesante: ¿cómo era yo hace 11 años?, ¿qué hacía?, ¿qué pensaba? Aunque sólo sea por la idea de que algún día tal vez seamos viejos y nos sobre tiempo, creo que es muy interesante tener un diario. Porque recordar, es volver a vivir.
Releo los apuntes de liderazgo, y aunque coincido mayormente con los comentarios de los autores, me planteo el ejercicio de encontrar textos con los que no estoy de acuerdo, no comparto y no hago míos.

Por ejemplo:
¿Cuál sería la cualidad imprescindible de un buen directivo?
Ser un gran negociador. Todo líder dedica una buena parte de su tiempo a solucionar conflictos y todos sabemos que la negociación es la mejor herramienta para resolver conflictos.
Señores, disiento profundamente.
Y sigo disintiendo de la siguiente afirmación a modo de apunte.
Un buen terapeuta es desconfiado y perseverante en las comprobaciones.
Vuelvo a disentir profundamente, sí señoras (y señores, no se me vayan a enfadar).
Qué hacer:
Encontrar un terreno que permita un vínculo común.
Crear en el otro la sensación de que es entendido.

Horror, qué horror, cómo suena esto a manipulación… Si te paras a pensarlo, hay muchas cosas que lees que te deben horrorizar.

Si soy sincero, me pasa lo mismo cuando leo la bibliografía al uso sobre la dirección por objetivos:
Todo se puede medir,
– Lo que no se puede medir no existe,
– Aquello que medimos, mejora por el simple hecho de medirlo.
Puritas mentiras.

Yo a la fecha creo que lo más importante no se puede medir, y sin embargo existe. Hay muchas cosas que mejoran al empezar a ser medidas, porque alguien le pone interés, y alguien busca salir bien en la foto. Como consecuencia, hace algo. O mejora los productos, procesos, o otra opción: miente.

Si soy sincero, creo más en la imagen de las frase de Mandela, “Yo no tenía una creencia específica, excepto que nuestra causa era justa, era muy fuerte y que estaba ganando cada vez más y más apoyo”, o “mi ideal más querido es el de una sociedad libre y democrática en la que todos podamos vivir en armonía y con iguales posibilidades”, con su idea de dirección, de sentido, que en la teoría de los objetivos que tanto nos oprime.
“no me explique por qué, ¿va a cumplir con los objetivos?, ¿sí o sí?”, un desastre.

Silvia me pregunta si les cuento esas cosas a mis clientes, y se ríe, como diciendo: “No es por ahí, Mikel, hazte la vida fácil”.
En el cuaderno de viaje, escribimos con retraso el primer apunte, del viaje de venida,

Agradecimiento materno filial.
Sí me dio, gracias,
No me dio, y me obligó a desarrollar, gracias.
3 características positivas de mi padre y de mi madre. De preferencia que yo también tengo.

Y el segundo como consecuencia de la conversación sobre objetivos, expectativas y frustración.
Frustración.
Deseo diferente de realidad (choque entre).
Sin expectativas no hay frustración.
Explicar:
Ilusión, deseo y expectativa.
¿En qué ámbitos de tu vida eres capaz de actuar sin expectativas? ¿En cuáles no?
Me hago la vida fácil, termino el apunte y nos levantamos. Es domingo. Seguro que tampoco te imaginas dónde comemos. Si te sirve de ayuda, Chucho nos espera.
los4acuerdosindalo2

 

esta entrada corresponde al capítulo 10 de “coaching de olas y viento”, que incluimos en el blog con el mismo nombre, www.coachingdeolasyviento.wordpress.com

http://wp.me/p3PsWs-3L garabatos añejos mezclándose con garabatos nuevos, un domingo en el que sí me acuerdo

adivina, adivinanza (y déjate llevar)

Directamente desde el centro del País Vasco, región famosa por los famosos ocho apellidos, y por la gestión de la cosa, desde zona no romanizada aledaña a la aldea de Astérix y Obélix, los famosos galos, que tampoco fueron romanizados hace unos siglos, pero parecen haber caído, un amigo, César, uy, qué contradicción, me hace llegar una adivinanza imposible.

adivina adivinanza

Si necesitas una pista magnífica, te copio el título del correo:

Lo sencillo que es y lo complicado que lo hacemos. Déjate llevar. No pretendas nada y te saldrá. Sólo déjate llevar…

adivina adivinanzamon    así lo vimos…

y si no tienes mucha prisa, puedes acompañarte de un poco de buena música.

En este caso, de Chambao, déjate llevar.

Por cierto, si necesitas más pistas, Chambao con 7 letritas, grupo de un pueblo cercano al conquistador de los ocho apellidos, que sí fue romanizado, te puede ayudar. Letrita, singular, también con 7. Cáspita, también con 7, y con acento. ¿Andaluz? No, diéresis, que no es lo mismo que diría seis.

Patxi, joder, ahí va la hostia, ¿para qué te vas tan lejos, habiendo como hay neskas politas en tu tierra?

o no te dejes llevar, ¿eh?

sí, sí, sí, la décima ya está aquí!!!

madrid

Ya estamos a jueves, a escasos dos días de la final de la Champions en Lisboa, esa final más Ibérica que nunca, y más madrileña también. Lisboa acoge a Madrid. El sábado, sí o sí, Madrid contará con su décima copa de Champions. Lo que no se imaginaban en el club blanco es que la décima copa de Champions de la ciudad de Madrid podía dormir a la ribera del Manzanares, en las vitrinas del Atleti, qué curiosa es la vida. De cualquier forma, ya sea porque gana el Real Madrid la famosa décima, o porque gana el Atleti su primera, Madrid cuenta a partir del próximo domingo con 10 trofeos de Champions.

Pero no está ahí la atención o el foco de hoy. En fechas recientes hemos podido leer sobre la instalación de una pantalla gigante en la plaza de Sol, kilómetro cero del imperio. Frente a la propuesta de la comunidad de Madrid, que ha visto un lugar para la celebración y el encuentro, porque las dos hinchadas están condenadas a coincidir, tanto en Lisboa como en Madrid, sí o sí, nos hemos encontrado con la postura de la Delegación del Gobierno, desde donde se ha comparado la iniciativa con la de reunir a las aficiones de River y Boca. Si quieres leer el artículo, lo puedes encontrar a continuación.

Está claro que las dos posturas son razonables, o tienen razones que podemos defender cualquiera de nosotros. Por eso es muy interesante el tema. Porque nos permite posicionarnos y desarrollar una argumentación.

La mía es muy tonta. Simplemente me da pena que no se aproveche la circunstancia para unir, para educar, para promover un ejemplo diferente, también hacia la siguiente generación. Evolucionando la propuesta de la comunidad de Madrid, se podría haber creado un espacio, por poner sólo un ejemplo, en el que accedieran padres con sus hijas (niños y mamás también serían aceptados, grupos de chicos y chicas), un espacio para la convivencia pacífica y la celebración, en el que los asistentes firmaran un pacto de respeto al entrar (un código de conducta), por el cual se comprometen a animar a los suyos (sin insultar al contrario ni al árbitro).

Un entorno que convenientemente promovido por la comunidad, con la ayuda del ayuntamiento y de los dos clubs (yo creo que también podríamos incluir a la directiva del Rayo, que también tiene una afición ejemplar a la hora de animar), crease un ejemplo de lo que sí queremos ser, en vez de lo que no queremos ser.

Si no, nos podemos encontrar con el escenario contrario, en el que el temor atrae lo que teme, y nos encontremos finalmente a las aficiones del Real y del Atleti comportándose como que muy mal, y no voy a poner ningún ejemplo histórico, que al mal es mejor ni nombrarlo (qué razón tiene Harry Potter, gran mago).

Con estas actuaciones, y no las otras, un día Boca y River, Real Madrid y Atleti, Buenos Aires y Madrid, serán un ejemplo de ciudades respetuosas, pacíficas, amables, en toda la extensión de la palabra, porque lo son las personas que crean esa comunidad y esos entornos de buen trato, sitios preciosos en los que juntarse a vivir, en sus calles y en sus parques, en sus terrazas y en sus bares, en el trabajo y en sus plazas, en sus accesos de camino y de vuelta del trabajo, y por qué no, delante de alguna monumental pantalla instalada para ocasiones especiales en las que haya algo que celebrar.

Ciudades bonitas, ciudades amables, cuidades olímpicas.

madridmon   Así lo vimos…

Con o sin olimpiadas. Porque el espíritu se tiene o no se tiene. Desde aquí felicidades al que pierda el sábado, porque, como dice Humberto Maturana, sin él tampoco habría un ganador. Felicidades por llegar ahí, por estar ahí, y por perder, con todo lo que cuesta.

Y felicidades a las dos aficiones por su comportamiento, en Lisboa y en Madrid, y en cualquier otra ciudad en la que se encuentran, que son muchas, siempre hay una tercera si hay dos, un comportamiento sin ninguna duda espectacular.

2 que son 3, que se convierten nuevamente en 2, o en 1 (liderazgo Mi o liderazgo Su)

eryetiEn la vida, también en el trabajo, tenemos procesos en el que nos juntamos, nos integramos en un proyecto, en una idea común, que nos une. Y corremos el proceso contrario, no puede ser de otra forma.

En Monstruos SA, una película maravillosa de Disney Pixar, vemos ese movimiento cuando los dos protagonistas se ven desterrados, qué palabra más fea, y con tantas connotaciones, en el Himalaya. Ahí vemos que cuando todo va bien, la vida nos sonríe y nos dicen que somos los reyes del mambo, es muy fácil sacar la cara bonita, nice, happy, jijí jajá. Sin embargo, cuando los malos tiempos se hacen fuertes, o aparecen un segundito para saludarnos, empezamos a dejar rastro de cómo somos.

Eso les pasa a nuestros protagonistas, que protagonizan una conversación espectacular. Si te gusta profundizar en características de la personalidad, ¿qué rasgos destacarías de Mike?, ¿qué rasgos destacarías de Sulley? Si no has visto la película, te la recomiendo, aunque hayas abandonado hace un rato la treintena. Si la has visto, te dejo con dos recordatorios.

Mike y Sulley dan la bienvenida a un nuevo amigo…

para irse separando por diferencias de intereses, 3 que se convierten en 2, unos que no lo quieren ver todo de color de rosa y aíslan al Yeti, un personaje adorable, y 2 que se convierten en uno, otro que no quiere pensar en nosotros…

Si me preguntas qué abre en mí esta puerta al Himalaya, creo que la diferencia tan brutal entre la visión de Mike (como su propio nombre indica Mi-ke) y de Sulley (Su-ley). Mike, egocéntrico donde los haya se centra en mi proyecto, mi novia, mi vida, mi yo, mientras que Sulley está preocupado por una niña que acaba de entrar en su vida y a la que quiere salvar de los malos. yo-yo o ella-ella, mi-mi o su-su, una pequeña diferencia.

eryetimon   Así lo vimos…

Aunque reconozco que me encanta la figura del Yeti de Pixar, tal vez cerramos con una pregunta. ¿Qué tipo de liderazgo crees que hemos desarrollado en nuestras organizaciones y en la sociedad, el liderazgo Mi o el liderazgo Su?

Personalmente pienso que un liderazgo centrado en el servicio, altruista incluso, nos vendría bastante bien. Empezando en primera persona, ejerciendo nuestra responsabilidad personal, para cambiar, poco a poco, nuestros rastros. Por cierto, ¿quieres un cucuruchu?

 

“no sabéis la suerte que tenéis, desterrado con tu mejor amigo”,

“yo creí que erais amigos, bueno, como os he visto tirados en la nieve jugando juntos”,

sencillamente genial,

yo me quedo definitivamente con el otro,

con el tercer monstruo,

quién sabe por qué me gusta tanto la tercera opción,

yo me quedo con er yeti.

partido a partido, si creemos y trabajamos juntos, es posible

piña

Termina la Liga española con un invitado al festín, que se convirtió en anfitrión del fiestón. El Atleti, tercero en discordia, qué bueno es que surja el tercero, acaba primero en la liga de las estrellas, de Messi y de Ronaldo, de Bale y de Neymar.

En el camino, no hay otra, ha sustituido a las estrellas por el equipo, un equipo que para ser exitoso no está desprovisto, nunca, de individualidades. En el último partido, el guión no puede ser mejor, otro 10 para el guionista, con visita al Barcelona en el Camp Nou, con 3 puntos de distancia. Con empatar fuera de casa es suficiente. Con empatar fuera de casa, con el ha sido hasta ayer el mejor equipo de la historia del fútbol, es suficiente. Frente a su afición. Para que lo vean.

Empieza el partido y pasa una de las 3 cosas que pueden pasar, la única mala, que el Barca marca. Fuera de casa, contra el peor rival, con un gol en contra. Para añadirle más leña al fuego, incendio desatado a estas alturas, Diego Costa, el delantero, y Arda Turán, el mago, dos de los mejores de la partida, descalificados por lesión. Contra el equipo que más fácil, hasta ayer, esconde la bolita. No hay mejor guión posible.

Llega el descanso y corre un viento nuevo por la ladera. El grupo se ha comprometido con lo imposible. Porque sólo cuando todos y cada uno de nosotros nos ofrecemos en esa causa, de forma voluntaria, en ese ámbito en el que podemos ser un poco más, más fuertes, más bravas, más rápidos, más listas, más cautos, sólo cuando surge y se agrupa ese voluntario, surge la magia. La magia de creer, de trabajar juntos, de dar lo máximo, creer para crear ese mundo mejor, que ya sí es posible.

En algún artículo he leído que es la fuerza del esfuerzo, pero creo que va más allá. Es gente junta creyendo, comprometida en la consecución de un objetivo mayor. Es la ética del compromiso.

piñamon   Así lo vimos…

Gabi, capitán rojiblanco, en la celebración del triunfo, indica que éste es sólo el comienzo. Tal vez sea cierto. También es la confirmación de un camino, personal y como grupo, que se ha iniciado tiempo atrás, hace ya un buen tiempo. A nosotros, sin ir más lejos, hace dos años nos ganaron en Bucarest una copa de Europa. Por eso creo que no es tan nuevo. No es la primera vez que ha pasado, ni será la última.

Para terminar, si te gustan los vídeos, te dejamos con uno muy tonto, “cholo” uno. No es tan épico como la final de la Liga 2013-2014, pero tampoco está mal.

Otras épocas, corren otros vientos, en vez de un juego (el furgo) estamos en una guerra (con lo poco que me gusta a mí la testiculina y la pelea, qué sorpresas trae la vida), con Arturo, el de Merlín y Ginebra, y los 40 caballeros de la tabla redonda, reducidos a un puñado de guerreros fieles, de vuelta a su casa con sus familias, tras ganarse el billete de vuelta, en forma de salvoconducto, con 15 años de servicio al imperio romano. Por fin libres. Libres de volver o de quedarse, y acompañar a Arturo, su compañero de batallas, una vez más. Tal vez sólo sea una leyenda, o una metáfora del viaje tan bonito que es la vida …

Porque todos tenemos un área voluntaria. Ésa donde aportamos un poco más, o mucho más, de lo estrictamente exigible. Como en el rey Arturo, de Antoine Fuqua, una película muy recomendable.