6 ingredientes para una historia que pega (un poco de emocionalidad, por favor)

Hace unos años tuve la suerte de ser invitado al primer congreso de las ideas, que se celebró en Puebla. En este congreso a todos los ponentes, personalidades de renombre mundial, investigadoras, escritores, científicas, divulgadores, personas sesudas todas ellas, les animaron a leer un libro, para que aquilataran su saber, y su mensaje, en 10 minutos, por medio de una historia que tuviese 6 ingredientes.

Como no nos gustan las listas, por lo estructurado, por lo cerrado, por lo sintético, te animamos a que pienses en los 6 ingredientes a partir de ejemplos, como el que sigue a continuación. Y si te parece, tras el sexto, secuencia de sucesos, el quinto, auténtico, el cuarto, con sorpresita, vamos con el tercero, que enunciamos en un post reciente. Para este ingrediente no tenemos ni video ni libro, pero enlazamos con una petición de Change.org.

Salvemos la Mezquita de Córdoba · Por una Mezquita-Catedral de todos 

Miro atrás, unos años más, casi demasiados, en el libro de mi memoria, y me encuentro visitando Córdoba, una mañana de domingo, y me acuerdo de un guía que nos hizo una presentación maravillosa de la mezquita de Córdoba. En esa hora que duró el recorrido nuestro acompañante nos explicó, con auténtica pasión, cómo la mezquita, cuando la catedral y las numerosas capillas que pueblan su interior tomaron su actual sitio, perdió las tres características que le definen: la luminosidad, la acústica y la visibilidad. Luminosidad para el culto, acústica para el culto, visibilidad del mirhab para el cuto. No obstante, la catedral le regaló a la mezquita más de lo que le quitó, ya que gracias a la catedral, que actuó como caja de resonancia, se salvó de la ruina la mezquita en el terremoto de Lisboa, del año 1516, si hago caso a mi memoria, o de 1755, si le hago caso a la Wikipedia.

Desde esa visita, la mezquita y la catedral son un ejemplo, para mí, de fusión cultural y religiosa. Y si me haces una pregunta, para mí es más mezquita que catedral.

 

mezquitamon   Así lo hemos visto…

Aunque no dudamos que otras personas lo puedan haber visto diferente.

Recibo el correo el jueves 13, y por algún extraño motivo, entre las películas en las que pienso para el fin de semana, se cuela “el hombre que susurraba a los caballos”.

Si no la has visto, yo te diría que es una historia que merece la pena. Es una historia en la que caben varias historias. La de un matrimonio que se sujeta de aquellas maneras, la de una mujer que sostiene con mano firme su familia y su empresa, en el complicado mundo editorial americano, la historia de un accidente en el que la hija del matrimonio, en un accidente a caballo, contra un camión que derrapa en la nieve, a punto de morir, pierde a su mejor amiga, una pierna y su alegría de vivir. Una historia en la que un vaquero servirá para sanar al caballo, y con el caballo a la niña. Pienso en la extraña relación existente entre la película y la mezquita de Córdoba.

En la película la propuesta de la veterinaria es matar al caballo. Cuando la niña, superado el trauma inicial, vuelve a ver a su maravilloso caballo, con sus muletas y pierna ortopédica, ve un animal desfigurado, encabritado, en el que el miedo ha hecho su trabajo. Si fuese por la niña, en su desolación, al caballo también lo podrían sacrificar. 2 veces es salvado el animal, por la decisión de la madre, que no se sabe por qué, se alía con el caballo.

Como dos veces salvan los representantes de la iglesia católica la mezquita de Córdoba. En primera instancia, cuando no la desmantelan, en ese tan usual proceso de desvestir un palacio del vencido para vestir una casita de campo del vencedor, que se da en los procesos de dominación cultural, y que arrasa, entre otras, con cualquier imagen y lugar de culto, y en la segunda, cuando indirectamente, le salva del movimiento sísmico, en el que se van al suelo la mayor parte de las mezquitas que quedaban en pie en la península, como castillos de naipes.

en la película la figura de un maravilloso Robert Redford les permite a caballo y niña volverse a encontrar.

Cierro los ojos y pienso cuál es la imagen más bonita posible de esta historia hoy. Pienso en una mezquita en el que el culto musulmán es posible, a pesar de pequeños problemas de acústica, de luminosidad y de visibilidad, como lo es el culto católico, un ejercicio que incluye el culto y la gestión del espacio, en un ejercicio de convivencia, de sentido común, de aceptación del otro, de lo distinto, persona y caballo, hombre y mujer, cruzados y sarracenos de nuevo juntos, para juntos disfrutar de este paseo que es la vida.

A todo esto, este post tiene relación con el tercer ingrediente, que nos cuenta que una historia gana mucho cuando tiene ese componente emocional. En mi película mental veo las lágrimas de Scarlet Johansson, y la evolución de su madre, que pasa de ser una hipercrítica y lógica directora a una persona sensible, cercana, que se permite de nuevo vivir, mientras me acuerdo de ese guía que una mañana preciosa de luz nos acompañó por una obra de arte, que no es una sino dos, y que nos explicó desde su emoción algo que no te puedes perder. Una historia de convivencia pacífica, de comprensión, de inclusión.

Este post forma parte de la metodología de organizaciones que cuentan cuentos, y de nuestra peculiar forma de hacer las recetas, y visualizar los ingredientes.

6 ingredientes para una receta de éxito, empezando por el sexto, ya hemos llegado al tercero.

Esta entrada fue publicada en autores, community manager 3.0, community manager 3.0, fuentes externas, los 6 ingredientes para una historia que pega, Mikel por mikeloecorazon. Guarda el enlace permanente.

Acerca de mikeloecorazon

nacido en el país vasco (a los nuevos nos gusta levantar troncos y cortar piedras, de la misma forma que a nuestros padres les gustaba levantar piedras y cortar troncos), me gusta el sol y el mar, el color y el calor. Estar vivo es una gozada que tenemos todos los días. Reírnos y agradecer lo que tenemos también. En el mundo laboral he hecho un recorrido bastante interesante por la consultoría de organización, productividad / competitividad, auditorías de sistemas y procesos, consultoría en integración, formación, tecnologías de la información, y desarrollo de personas, equipos y organizaciones. Un camino entretenido, en el que he llegado a la sopa de piedras, al juego, y al gusto de compartir, al color y al círculo, ese sitio en el que las personas, tan diferentes pero iguales, construimos nuevas realidades. --- mi hijo Gorka me ha traído al mundo del juego desde el respeto a la persona de enfrente, todos somos iguales, un juego que es necesario re-descubrir y desarrollar en nuestras organizaciones y en el mundo laboral y social. --- y mi hija Maitane, mi hija pequeña, mi hija mayor, sólo tengo una hija, es parte de este descubrimiento que se llama "entornos de confianza", con la energía del azul clarito, el orgullo humilde, el orgullo sano, a disposición de la construcción de la casa común. --- en mi vida he aprendido de gente que contaba historias, mi primer abuelo, José, mi primer amigo, Gidor, mi primer jefe, Jesús, y ahora las cuento yo. --- desde ese ser que se descubre a sí mismo (yo me reconozco), y se comunica de forma des-inhibida, amarilla, y se encuentra con otras personas (yo te reconozco, y reconocemos juntas un entorno más amplio del que formamos parte y al que damos vida), para dar paso a la curiosidad, roja, que pinta puertas donde otras personas sólo ven paredes, una curiosidad que se convierte en actividad de crear, creatividad en innovación. desde el juego, cambiando reglas, y creando nuevos juegos, nuestros resultados son diferentes. y afortunadamente, mejores. hoy me considero una persona positiva, creativa y alegre, cariñosa, mezcladora y juguetona. un abrazo, Mikel

Un pensamiento en “6 ingredientes para una historia que pega (un poco de emocionalidad, por favor)

  1. Hola, Mikel, estoy de acuerdo contigo en que la película del hombre que susurraba a los caballos se relata la ternura, la vida vista de otra forma, la capacidad de superación, etc., etc. Pero… me chirría un poco; es un ejemplo más – de los muchísimos que vemos cada día – de explotación y abuso de los animales por parte de la especie humana. Tener a los animales esclavos a nuestro servicio nos parece tan natural que ni siquiera nos percatamos del abuso que supone…

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