acompañados por las olas y el viento, capítulo 1

calabazasmonLa verdad es que he pensado quedar con Silvia un poco más tarde. Algo me da yuyu. Se me hace raro que me presente en esas circunstancias a Javi, su ex, y a Paula, su hija, de vuelta en España después de un año de estudios en Estados Unidos, aprovechando una beca para investigación de su padre. Muy raro. Como que prefiero conocerlos a ambos en otro momento o más adelante.

De hecho, pienso en comentárselo a Silvia. El lunes. Y el martes. Y el miércoles. Pienso en pinchar el coche y llamarle para comentarle que llego tarde. Pero se me da tan mal mentir…, que para que suene a cierto voy a tener que pincharlo.

Después de pensar hoy jueves en no coincidir me acerco a Atocha, desde donde le hago una última broma, ya en la terminal de llegadas del Ave, por medio de wasap:

–          Hola, Silvia,  recuérdame a qué hora llega el tren. Estoy aparcando en Chamartín.

Una broma que cuela, por cierto. En el vestíbulo, Raquel, su novia, me reconoce, y siguiéndome el hilo, me plantea que nos separemos para darle una sorpresa. Desechamos la opción, y resulta que la sorpresa nos la da ella. Pasan 10 minutos y no sale, deja de fluir la gente por la pasarela. “¿Y Silvia?” Al de poco nos contacta para decirnos que ya se van Javi y Paula, que nos juntemos para despedirles. “¿Pero dónde estás?” En la parada de taxis, al otro lado del edificio cilíndrico. Ahí nos encaminamos Raquel y yo, Silvia nos presenta a Javier y a Paula, ya con las maletas dentro del coche. Nada, nada, que nos vamos. “Mucho gusto, que hagáis buen viaje”. Paula pasa de la casa de la madre, con vacaciones en Alicante, a la casa del padre, que se la lleva en Ferry a las canarias, eso es vida. En 9 días, ya de domingo, aterrizará en Alicante para completar Agosto en casa de los padres de Silvia.

Llevamos la maleta de Silvia a mi coche, y elegimos en el amplio surtido de la noche madrileña. Raquel nos invita a una terraza cerca de su nueva casa, un poco más debajo de Delicias, un barrio tradicional madrileño. En la terraza nos despachamos un par de claras (cada uno) y una ración de chopitos, 29 euritos de nada, para amenizar una charla de amigas nuevas. Aunque ellas se conocen de hace tiempo, yo conozco a Silvia hace poco más de medio año y a Raquel hace escasos dos meses. Majas chicas las dos.

Raquel, ya que es la nueva, es una persona vital, que tiene un pequeño lío con los hombres, tema bastante normal. Nosotros tenemos el lío padre con vosotras y vosotras con nosotros. Un lío monumental. Nos cuenta cómo acaba de estrenar su casa, y viene de la primera cita con Daniel, un morenazo, republicano, de la república dominicana, con el que ha quedado a tomar una cerveza. De hecho, habría seguido con él de no ser por la cita con su novia Silvia. Hasta donde yo la conozco, Raquel hace fácil las relaciones insustanciales y hace difíciles las importantes. Como este chico le ha gustado, ha estado a punto de mandarle a freír churros ya mismo. Qué curiosa es la vida, en la que lo hacemos fácil al revés. Parece que nos han educado para que hagamos difíciles las relaciones que nos importan. Como si en la dificultad estuviera la demostración del amor verdadero. Me quiere a pesar de todo lo que le puteo. Aguanta como un campeón, o una campeona, que aquí las dan para todos los bandos. De Daniel le ha gustado todo. Es cariñoso, es cercano (¿por qué a los españoles nos cuesta tanto eso del cariño y la piel?), es alto, fuerte, bien parecido, tiene formación universitaria (informático), aunque no ejerza. Por la descripción que nos da, un tipazo. Cuando ella le comenta que ella quiere tener hijos, él le responde que hay una cosa que ella tiene que saber; él ya tiene una, que vive con su abuela en la República Dominicana, todo parece indicar que a él Raquel también le ha gustado.

Pues eso, una noche muy agradable en la que nos tomamos 2 cañas donde podrían haber sido unas cuantas más, pero el día siguiente es viernes, y Raquel trabaja. Después de escuchar la historia de Daniel, “yo también te quiero, mi amol”, nos despedimos para dormir en Madrid, y empezar viaje rumbo a Almería.

A la pregunta de Silvia, “¿mañana no me harás madrugar, verdad?”, no le sigue respuesta. Aunque no se lo digo, mi intención es comer en un bar en Carboneras, a más de 600 kilómetros de Madrid, 6 horas de viaje. Si las cuentas no nos fallan, Silvia tendrá que madrugar. No un exceso, pero sí un rato.

El día siguiente nos levantamos a eso de las 9. Desayunamos un té (yo) y un café (ella). Yo estoy perezoso y no sé si me quiero duchar. A eso de las 8 me pegué un baño en la piscina de la urbanización (hay que ver lo bien que se vive en Madrid en Agosto si tienes un charco cerca) antes de salir rumbo a la estación. No puedo decir que tenga una sensación de frescor terrible precisamente. Más bien estoy perezoso. Mientras Silvia se ducha yo hojeo unos libros en la mesa de su salón. Es muy curioso. A Silvia le encanta leer. Durante los días anteriores se ha leído dos libros de una autora cuyo nombre desconozco y que a ella le han encantado, con títulos que versionan el caballero de la armadura oxidada y la princesa que creía en los cuentos de hadas, a ver si los encuentro en Google o en la página de la casa del libro. Google no, buscador de la casa del libro, “No hay resultados de búsqueda de armadura oxidada. Escribe el título, el nombre del autor, la palabra clave…”, caray, qué bruto!!!, cambio las palabras de búsqueda, voilá, LA REINA QUE DIO CALABAZAS AL CABALLERO DE LA ARMADURA OXIDADA, De Roseta Forner, autora de EL PRINCIPE AZUL QUE DIO CALABAZAS A LA PRINCESA QUE CREIA EN LOS CUENTOS DE HADAS, una maravilla esto de internet, el mayor compendio de saber e ignorancias humanas.

Pues eso, que como Silvia le prestó los dos libros a su novia la noche anterior, aunque uno se lo debía haber leído Javi, su ex, me quedé hojeando (pasando hojas) los libros que le esperaban en la mesilla.

–          “¿y éste?”

–          Ah, lo he comprado, pero no lo voy a leer todavía. Me llevo otro al viaje. ¿Lo quieres leer? Te lo presto.

Y es así como un inesperado acompañante se suma al viaje. Silvia lleva dos libros, llenos de calabazas, hay que ver qué diferentes somos los hombres y las mujeres, y yo uno. Junto con mis pinturas y mi cuaderno vacío de viaje.

Son las 10. “¿Y tú no te vas a duchar, Mikel?” Venzo mi pereza, cosa inusual, y me ducho en casa de Silvia. 5 minutos que ella aprovecha para hacer la maleta y estamos saliendo por la puerta, camino de Almería. Son las 10 y veinte, poco más o menos. El objetivo de comer en Almería se aleja, 10 + 6 = 16, las cuatro de la tarde y sereno. O eso parece. Quién sabe cómo se transforma el plan, que por otra parte no le he “comunicado”. Silvia tiene la sensación de que hemos salido de prisa y corriendo. Seguramente tiene razón. Por de pronto, estamos saliendo de Madrid, de la A-2, por la M-30, camino de la A-3, en dirección de las agujas del reloj, todavía a favor del tiempo. Pero esto puede cambiar en cualquier momento.

YO TAMBIÉN TE QUIERO, MI AMOL (calabazas a go-gó)

calabazasmon2   así lo vimos hoy …

qué raro nos ha salido el monigote, ¿no?

esta entrada corresponde al capítulo 1 de «coaching de olas y viento», que incluimos en el blog con el mismo nombre, www.coachingdeolasyviento.wordpress.com

Esta entrada fue publicada en artes, autores, coaching de olas y viento, letras, Mikel por mikeloecorazon. Guarda el enlace permanente.

Acerca de mikeloecorazon

nacido en el país vasco (a los nuevos nos gusta levantar troncos y cortar piedras, de la misma forma que a nuestros padres les gustaba levantar piedras y cortar troncos), me gusta el sol y el mar, el color y el calor. Estar vivo es una gozada que tenemos todos los días. Reírnos y agradecer lo que tenemos también. En el mundo laboral he hecho un recorrido bastante interesante por la consultoría de organización, productividad / competitividad, auditorías de sistemas y procesos, consultoría en integración, formación, tecnologías de la información, y desarrollo positivo de personas, equipos y organizaciones. Un camino entretenido, en el que he llegado a la sopa de piedras, al juego, y al gusto de compartir, al color y al círculo, ese sitio desde el que las personas, tan diferentes pero iguales, construimos nuevas realidades. hoy acepto que esto no va de tirar ni de empujar, sino de ponerle calorcito y color, de hacer 3 aperturas a nivel personal, de dar 3 pasitos nuevos, y dar 3 abrazoTs (a mí misma, a ti, a la vida), de acompañar el desarrollo de ecosistemas propicios para el desarrollo de la conciencia, de la libertad, desde el amor. me considero una persona positiva, creativa y alegre, cariñosa, mezcladora y juguetona. un abrazo, Mikel

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