pon una garlopa en tu vida

garlopaDesde hace no mucho que conozco el rastro de Navacerrada. No hará mucho más de medio año. Hasta ahora, el único rastro que conocía era el de Madrid, y poco. Pero últimamente me he acostumbrado a rastrear en la Sierra. Es muy divertido. Cualquier mañanita de domingo, ya haga fresco o calor, te acercas a Navacerrada pueblo, y combinas un paseo por el embalse, una caña en una terraza, con un rato en el mercado de artesanías (si es el primer o el tercer domingo del mes) y otro paseo, que en este caso se parece más a deambular, en el rastro.

En un rastro encontrarás siempre porquería y media. Y a su lado, obejtos maravillosos. Todos son, de alguna forma, productos que se salieron, en la mayor parte de los casos por influjo del tiempo, en series cortas. Tan cortas tan cortas que muchas veces el objeto del deseo es único.

A mí me pasó con una garlopa. Paseando por el mercado me interesé por un cepillo grandotote. “Se llama garlopa”, me comentó el propietario del puesto. “¿Cuánto cuesta?”, “30 euros”, “ufff, qué caro, ¿en cuánto me lo dejas?”,En 24, menos no puedo”, y me pasa a explicar todo el proceso de restauración que acababa de hacer a la garlopa. En ese paseo no compré la garlopa. Pero me quedé con las ganas. Y le pregunté a qué hora cerraban el rastro, a las tres. Me pudo la terracita con Silvia, el solcete, la cháchara y la cerveza. Cuando nos levantamos eran las 3 y cuarto. Pasamos por los puestos que estaban levantando y no había garlopa. Esta vez no iba a ser.

Reposé ese día la decisión. 24 euritos, 24 euracos, 24 eurazos. Y decidí que sí, que iba a comprar la garlopa. Si miro mi casa, observo que no tengo costumbre de representar a mis seres queridos por medio de fotos. Generalmente, están representados por medio de objetos. Por ejemplo, mis abuelos están representados en una mesa de forja que tenían en su terraza. Esa mesa con dos sillas en las que mi abuelo me invitaba a un trozo de atún con aceite y pimienta negra cualquier día del mes de Setiembre, mientras preparaba un examen en segunda convocatoria, sumido en fiestas de Bermeo, con sonidos de charangas, cohetes, y olor a la farra del día anterior. Esa mesa que pasó a la casa de veraneo de mi madre en Polop cuando los abuelos murieron y ahora está en mi casa en Madrid.

En eso estaba cuando me di cuenta que apenas tengo objetos en casa que representen la figura de mi padre. A aita (padre en euskera, el idioma de los vascones) le encantaba la madera. Su padre tenía negocios en los montes. Compraba montes, talaba árboles, serraba la madera en la serrería y construía muebles, que vendía en la tienda. Todo un ejemplo de integración vertical del negocio. Desde la compra del monte hasta la venta directa del mueble. Mi padre, de joven, casi niño, dirigía cuadrillas de taladores, conducía camiones, y montaba en caballo. Aita, cuando pudo, salió de la casa paterna, ya que no tenía madre desde los 7 años, y se buscó un oficio. Como era una carrera barata, ya que en las prácticas se ganaba dinero, se hizo marino. Las tías le prestaron el dinero que no le prestó su padre. Aunque su afición era la madera, le apasionaba, el relajaba, entraba en contacto con la tierra y probablemente consigo mismo, encontró un trabajo en flotación, lejos de tierra. Hablando con él me queda la impresión de que aita habría sido ebanista, un ebanista feliz. Cada vez que veo un objeto de madera bonito, ya sea una talla del mundo negro, un objeto de marquetería, un puzzle hecho con sierra de calar, ahí está, de alguna forma, mi padre. A él le encantaba todo eso.

Y aunque ahora pienso que mi padre está más representado de lo que pienso en mi casa, ese domingo de verano decidí comprar la garlopa. Dos semanas más tarde ahí estaba yo en mi segundo paseo a Navacerrada con Silvia. Horror, la garlopa no estaba ahí. Charlando con el jefe del puesto, me enteré de que los objetos del rastro los renuevan casi todas las semanas. Hay gente que se pasa a dar una vuelta una semana sí y otra también y van rotando géneros. La garlopa, sobra comentarlo, estaba de rotación, o estaba de parranda. Aprovechando el viaje, me encantó una caja de piezas de madera. Un juguete con el que bien podría haber jugado mi padre, o mi abuelo. Un lego de los de antes. Quedé con mi amigo en que dos semanas más tarde me acercaba a por la garlopa. Me explicó en qué sitio de la furgoneta la iba a guardar, con todo detalle, para no olvidarse.

Dos semanas más tarde tres amigos nos juntábamos para diseñar el próximo taller de cocina creativa y cuentacuentos que lanzamos para activar nuestro círculo de relación y amigos. Carlos pasó a buscarme, y le pedí que se desviase 20 kilómetros, camino de casa de Paco, a por la garlopa. Aunque había muchos más domingos en el año, y seguramente la garlopa siguiese tan cómoda y tan bien en ese sitio dedicado por mi amigo en su furgoneta, es mucho mejor evitarle kilómetros y mareos, al mismo tiempo que cumplo con la palabra dada. Carlos no conocía el rastro, con lo que ya hemos hecho un nuevo cliente. De camino a casa de Paco, nos acompañaba la garlopa, y una lechera, un objeto metálico, duro, que no sé muy bien a qué persona de mi vida representa. Hoy estoy seguro de que a la garlopa le acompañarán un cepillo, un par de gubias, un par de escofinas, un par de objetos preciosos más.

lira Me levanto de la mesa del ordenador, y saco una foto. Una lira que tallé hace unos añitos en el taller de Henk Jan. Ahí también estaba mi padre, una persona que me regaló con su enorme generosidad, y con un corazón aún mas grande. Gracias, aita, por existir en mi vida.

Hay otras cosas que no me pudiste dar, que son parte de mi camino personal, y de lo que yo he venido a desarrollar. Hoy lo tengo claro. Gracias también porque hayan sido tan patentes en mi vida, y las he tenido que ver sí o sí. Las he visto. Y elijo diferente. Gracias, aita.

Camino de casa de Paco, Carlos y Mikel se van charlando. Tenemos que volver otro día de estos al rastro, ¿verdad? Cuando quieras venir, me llamas, y te acompaño. En el maletero del coche una garlopa sonríe, acompañada de un objeto metálico, duro, al que todavía no le ponemos gesto ni cara.

garlopamon   Así lo vimos…

pon una garlopa en tu vida es un ejercicio de reconocimiento de padre. Es parte de las actividades que he desarrollado en mi vida para reconocer la figura de aita. Ha sido un trabajo largo, que me ha costado un huevo, y parte del otro. En el camino he hecho una constelación familiar (la primera que hice, en México), dos trabajos con energía (uno con Estrella y otro con Fernando), trabajo con Rafael (etioterapia, o el trabajo con las causas, un trabajo tan profundo como recomendable), un altar con María, mi ex, y con mis dos hijos, una charla con mi tío, el hermando pequeño de mi padre, y el trabajo final, también con constelaciones, antes de la separación.

liramon

Sin querer queriendo, me doy cuenta de la labor tan grande que ha tenido María, mi ex, la chica que me acompañó 15 años en mi vida, y que ahora ya no es, en el reconocimiento de la figura de mi padre. Brutal. Ella estaba esa primera constelación en el DF, en el altar, en el trabajo con Rafael, en el contacto con Estrella, con Fernando. María, muchas gracias por verlo. Muchas gracias por promoverlo, María. Mi familia, en la que están incluidos Gorka y Maitane, y la familia de mis padres, te lo debe. Gracias de corazón.

Y por último, pero no menos importante, el reconocimiento de la figura del padre, y de la madre, es uno de los puntos iniciales y desde mi punto de vista, capital, qué te voy a contar después de lo escrito, en el trabajo que realizo con Mario e Irene, en Proyecto de vida sin excusas. Yo me reconozco, yo te reconozco, para pasar a agradecerte por todo lo que me diste, tu luz, y por todo lo que no me pudiste dar, tu sombra, que no soy yo.

El padre representa la fuerza en la vida.

En el taller de este fin de semana, viernes y sábado, 11 personas hemos re-capitulado las figuras de padre y madre, entre otros temas, para arrancar un nuevo proyecto de vida. Más del 80% de los asistentes, esto es, 9, estábamos tocados de padre o madre. O de los dos, como es mi caso. Pero ese, si nadie lo remedia, es otro post.

Esta entrada fue publicada en actitudes en la vida, agradecimiento, autores, community manager 3.0, encontrándome con mi familia sana, homenaje, Mikel, proyecto de vida, reverencia y admiración, yo me reconozco, yo te reconozco, yo actúo en consecuencia por mikeloecorazon. Guarda el enlace permanente.

Acerca de mikeloecorazon

nacido en el país vasco (a los nuevos nos gusta levantar troncos y cortar piedras, de la misma forma que a nuestros padres les gustaba levantar piedras y cortar troncos), me gusta el sol y el mar, el color y el calor. Estar vivo es una gozada que tenemos todos los días. Reírnos y agradecer lo que tenemos también. En el mundo laboral he hecho un recorrido bastante interesante por la consultoría de organización, productividad / competitividad, auditorías de sistemas y procesos, consultoría en integración, formación, tecnologías de la información, y desarrollo de personas, equipos y organizaciones. Un camino entretenido, en el que he llegado a la sopa de piedras, al juego, y al gusto de compartir, al color y al círculo, ese sitio en el que las personas, tan diferentes pero iguales, construimos nuevas realidades. --- mi hijo Gorka me ha traído al mundo del juego desde el respeto a la persona de enfrente, todos somos iguales, un juego que es necesario re-descubrir y desarrollar en nuestras organizaciones y en el mundo laboral y social. --- y mi hija Maitane, mi hija pequeña, mi hija mayor, sólo tengo una hija, es parte de este descubrimiento que se llama "entornos de confianza", con la energía del azul clarito, el orgullo humilde, el orgullo sano, a disposición de la construcción de la casa común. --- en mi vida he aprendido de gente que contaba historias, mi primer abuelo, José, mi primer amigo, Gidor, mi primer jefe, Jesús, y ahora las cuento yo. --- desde ese ser que se descubre a sí mismo (yo me reconozco), y se comunica de forma des-inhibida, amarilla, y se encuentra con otras personas (yo te reconozco, y reconocemos juntas un entorno más amplio del que formamos parte y al que damos vida), para dar paso a la curiosidad, roja, que pinta puertas donde otras personas sólo ven paredes, una curiosidad que se convierte en actividad de crear, creatividad en innovación. desde el juego, cambiando reglas, y creando nuevos juegos, nuestros resultados son diferentes. y afortunadamente, mejores. hoy me considero una persona positiva, creativa y alegre, cariñosa, mezcladora y juguetona. un abrazo, Mikel

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s