así lo vimos: 30 años contando cuentos (una historia de amor con la vida)

Video call snapshot 13Corre el año 2043. Mikel me recibe en una sala blanca, junto a la terraza de una casa sencilla, en primera línea de playa de Carboneras, Almería, el sureste español, a escasos kilómetros de Cabo de Gata, en una preciosa tarde de Otoño. Es el 29 de Setiembre, día de San Miguel, su santo. Me hace ilusión entrevistar a una de esas personas diferentes, que sigue trabajando a sus 77 años, contagiando sonrisas y ternura en personas, grupos de trabajo y organizaciones, a este lado del charco, y al otro, en América. Todo parece indicar que no está por la labor de dejar sus botas de agua y de aventurarse en nuevos charcos. Me recibe en una sala amplia, tranquila, sencilla, sin ningún tipo de alarde, pegado a una sonrisa.

ela: buenas tardes, Mikel, tienes una vida entera contando cuentos en organizaciones iberoamericanas. ¿Cómo es posible esta actividad a tus 77 años?

Ike: hola, Gabriela, bienvenida a mi casa, que ahora es tuya. Es muy sencillo. Hace ya treinta años que descubrí que contar cuentos es un placer para mí. Una actividad que me permite juntar realidad y ficción, la anécdota con su significado, la risa con la ternura, la observación y la descripción, y siempre, siempre, con ese componente subjetivo que está en toda historia, porque el cuentacuentos nunca es independiente del cuento. Y cuando la pasión llama a tu puerta, es muy fácil dejarla entrar, y permitirle que se quede a tu lado.

ela: ¿cuál es la aportación más grande que has hecho a este mundo en estos 30 años?

ike: La aportación mía es muy tonta. Hace 30 años empezamos a proponer a las organizaciones que podían comunicar desde otro sitio. Aunque hoy parezca normal, con los cambios que ha habido en el mercado laboral (la nueva regulación por la que todos trabajamos menos de 20 horas semanales, los nuevos esquemas de reparto del trabajo, que permiten que todas las personas que quieran puedan trabajar, y la flexibilidad de la inmensa mayoría de los puestos de trabajo, tanto en la administración como en el mundo empresarial, en trabajos productivos y oficinas), hay cosas que hace 30 años eran impensables. Yo se las cuento a mis nietos y me dicen que soy muy viejo, y se ríen de mí. Les cuento que cuando yo era niño no existía internet, ni los móviles, que conocí las locomotoras de vapor, una que había en las Matas como en museo cuando yo tenía 47 años se había construido en Bilbao en la fecha de mi nacimiento, y que cuando empezaron los ordenadores, algo que yo vi con 18 años, los dispositivos de almacenamiento tenían 1 Mega, y me preguntan qué es un Mega. Se ríen de mí y yo también me río. Nos reímos juntos. Me deben ver como un dinosaurio. Perdona que me haya despistado con la pregunta. La edad, que como los cuentos, se toma sus curvas. Siguiendo el hilo de la respuesta, si hicimos en aquel entonces alguna aportación fue el desde dónde de nuestra actividad. Oé corazón, Organizaciones con espíritu y corazón propuso al mundo de las organizaciones trabajar y comunicar desde el corazón. Desde el cariño, desde el amor.

ela: ¿hubo algún problema para que las organizaciones aceptaran de inicio su propuesta?

ike: Aunque hoy me río, entonces todo era mucho más rígido y acartonado. Qué bueno que no lo has llegado a conocer apenas. A muchas personas no les gustó que la organización contase cuentos. Una organización es un ente serio que comunica cosas serias, no cuentos, nos decían. Aquello le sonó a más de uno, en su lanzamiento, organizaciones que cuentan cuentos, como si les estuviésemos tomando el pelo.

ela: ¿qué ayudó al lanzamiento del proyecto?

ike: La fe en que lo que estábamos proponiendo era bueno. Bueno para los profesionales que participaban en el proyecto, para la organización que lo lanzaba, para el mercado que lo recibía. De hecho, era bueno, era bello y era noble. Recogimos la tecnología, que ha hecho tanto daño a tanta gente, no hace falta que yo te haga el resumen de prensa de los desastres de estos últimos 30 años, que tú conoces mejor que yo, como experta periodista y usuaria de las más modernas tecnologías que eres, y le dimos un uso diferente. La tecnología, como todo, tiene dos caras, su luz y su sombra. Nuestro uso de la tecnología nunca fue pernicioso. Huímos del control, de la manipulación, de la mentira y del abuso. Buscamos la luz que las personas podían aportar en el mundo gracias a la tecnología. Y fueron ellos, nuestros clientes, las personas que participaron en los primeros programas, los que realmente lo hicieron.

ela: ¿en qué año se lanza el cuentacuentos y cuáles son los antecedentes?

ike: Para mí el año 2013 fue el año del cambio. De marzo de 2013 a setiembre pasé de renegar de los blogs a crear 4, y a colaborar con 7 compañeros en la creación de sus respectivos blogs. El primero que creé tuvo 130 entradas en ese periodo de Abril a Setiembre, a razón de uno diario, descontando el mes de Agosto, que en aquel entonces era de vacaciones, durante el cual sólo publicamos 10 posts. Pero todo proyecto tiene un antes. En ese año yo reconocí 4 influencias que me habían enseñado a contar cuentos. En concreto, mi abuelo José, que a las historias les llamaba “susedidos”, haciendo mucho hincapié en que se trataba de historias verídicas (él no los llamaba cuentos). A mi abuelo se le sumó Gidor, amigo desde los 10 años, un chaval, porque se mantiene a la fecha como un chaval, majísimo. En su casa contaban historias y él nos las contaba a nosotros. Me acuerdo de aquellos veranos en Bermeo en los que nos contaba cuentos de lamias y sorgiñas, algo así como las sirenas y brujas, a los que asistíamos, pasea que pasea, el rompelonas y la campsa, arriba y abajo, boquiabiertos, transportados. La tercera influencia clara es mi primer jefe, Jesús Calderón, un consultor senior tan listo como peligroso. Maquinaba historias que nos contaba el día siguiente, y que nos subyugaban, por el ritmo, por la riqueza de matices, por el perfil sicológico de los personajes. Maquinaba desde las 5 de la trade, hora en la que salíamos de trabajar, hasta la hora de la cena, fíjate si no eran lindas las historias, que nos contaba con la pausa y reposo que da el ser senior y de vuelta de la vida.

ela: como tú ahora, ¿no?

ike: bueno, yo le conocí cuando Jesús tenía 63 años, antes de retirarse, al filo de los 65. Yo le gano. Ya tengo 73, jajaja, y no me pienso retirar por ahora. Aunque yo escribo más de los que hablo, afortunadamente. Me gusta mucho más escribir. Los cuentos me hacen pensar, maquinar, jugar, reír, me ayudan a estar vivo, apoyo iniciativas que me gustan, y hoy trabajo en remoto, desde este maravilloso lugar. Además, soy dueño de mi tiempo y de las causas y proyectos en los que participo.

ela: por ahora cuento tres influencias. ¿Hay alguna más?

ike: Sí. La cuarta es un libro. Un profesor de la universidad de Puebla me invitó a presentar NAVEGA, una plataforma tecnológica de la que yo era propietario y autor conceptual, en una feria de Pymes en la ciudad de México. La participación en la feria fue un desastre que es mejor no recordar ni explicar. En desagravio, me invitó a la primera Ciudad de las Ideas, un congreso que se celebró en Puebla. Un buen cortejo de pensadores y gurús de la época estaban convocados durante 4 días, para dar charlas de su campo de conocimiento en un formato de 10 minutos. A todos ellos les regalaron el libro Pegar y Pegar, con los 6 elementos que tiene que tener una historia para que pegue en nuestra mente. En su día no sabía qué regalo tan grande fue esa invitación. Alguna vez bromeé con mis amigos, con referencia a Pegar y Pegar. Es el libro más caro que me he comprado en mi vida. Me ha costado 23 pesos y un billete de avión de ida  y vuelta Madrid – DF. Cosas del destino, ese libro y ese billete de avión, pocos años más tarde, serían determinantes en el desarrollo de organizaciones que cuentan cuentos.

ela: ¿y hay alguna influencia más?

ike: Sí, claro. Antes de escribir cuentos, siempre es bueno leer cuentos. Yo me había pasado años leyendo cuentos de Atxaga, de Coelho, el mundo amarillo de Espinosa, no el filósofo, el cachondo, y llegó un día que me vi copiando historias de El lenguaje del adiós para una comunidad de clientes y amigos. Transcribía, a modo de secretario, porque soy chico, una meditación al día. En una de estas, Javier, un buen amigo, me animó a escribir yo las meditaciones. “Mikel, ¿por qué no utilizas tu propia voz, en vez de copiar la de otros?”, me dijo. Y eso hice. Ni corto ni perezoso me apliqué. En dos días había creado un espacio en wordpress, y empecé a escribir un algo con frecuencia diaria. No era una meditación, no era una recomendación, no era nada. A esa época la denominaba, y la seguimos denominando ahora, de flotación libre. Es ese espacio en el que te dejas ser, y simplemente observas lo que sale. Sin juicios, sin tortura.

ela: me hace mucha gracias que me hables de eso. ¿os torturabais tanto en esa época?

ike: Siiiiiií. No sabes bien. La gente no se conocía. Como no se conocía no se respetaba, y como consecuencia no podía conocer y respetar a los demás. Como consecuencia, la espiral se retroalimentaba con remordimientos y culpas. La cultura del autolatigazo.

ela: ¿y cómo saliste de esa espiral?

ike: Poco a poco, como todo lo que tiene valor. Como todo lo bueno. Un taller de chamanismo, un proceso de divorcio, el desierto del duelo, un taller de respiración, encontrarme con el movimiento aprendemos todos, otro taller de silencio, la separación de mis hijos, el encuentro en proyecto de vida, la colaboración con Prepárate Madrid 2013, un nuevo renacer con un grupo precioso de personas, amigos de los cuales muchos además fueron colaboradores en el campo profesional. Como todo lo que tiene valor, se construyo capa sobre capa, creando un campo fértil de relaciones. En un momento dejé de ser optimista (con la negación de la realidad que conlleva) y pasé a ser positivo. Ver el vaso medio lleno, y celebrar lo que es y lo que hay. Suena simple, pero me llevó un buen. De tiempo y de esfuerzo. Piensa, ya sé que te costará, que en nuestro tiempo no teníamos la conciencia muy desarrollada. Es en esa fase de mi vida que entiendo la importancia del reconocimiento (re-conocerme yo, para poder re-conocer al otro y experimentar en la relación lo mejor de mí, o lo peor, si así lo decido, para hacer algo más bonito, bueno, noble, o todo lo contrario) conectando con la creatividad (actividad de crear) y mi pasión.

ela: ¿cuándo sabes que ya has llegado? ¿Con tu primer cliente de cuentacuentos? ¿Con el primer corporativo? ¿Con el salto a América, con tu primer libro?

ike: No. Supe que había llegado cuando empecé a creer creyendo, sin ningún tipo de dudas. Estoy aquí, se me da bien, disfruto, y lo que estoy proponiendo hace falta. No me planteé más. Podía haber elegido otra opción, pero elegí casarme con la luz, con el amor, con la vida. A partir de ahí el foco, el trabajo, la relación con colaboradores y amigas, que se había convertido en disfrute, aderezado de una pizca de servicio, hicieron el resto.

ela: ¿me lo podrías explicar con más detalle?

ike: Sí. Es muy simple. Hay un momento en tu vida en el que necesitas creer que el proyecto de vida en el que estás inmerso va adelante. Estás casado, tienes un proyecto empresarial propio, como era mi caso, o estás recién casada, y recibes un ascenso en el trabajo, como es el tuyo, y necesitas confiar en que todo va a salir bien. Me acuerdo en esa etapa en NAVEGA en la que yo necesitaba creer que el proyecto empresarial saldría adelante, si bien albergaba muchas dudas. Por poner un símil, vas al transbordador espacial y te preguntan a dónde quieres ir, y a qué año de nuestra era, y le repondes que tal vez a Egipto en el reinado de Ramsés II o a Francia, en la revolución francesa, o tal vez a casa de tu madre en Selenia, para celebrar su cumpleaños. El operador del transportador espacial no te va a expedir el billete, porque no puede decidir por ti. Así me sentía yo en aquella época. Pedía varias cosas, esto o aquello, cualquier cosa valía y nada cambiaba. Y nada valía. Creía dudando, o lo que es lo mismo, creía sin creer, o traducido al lenguaje simple, no creía. Hoy lo entendemos bien. Antes,en aquel tiempo, no estaba tan claro.

Sin embargo, cuando creí creyendo, cuando opté por la luz y la vida, pensé: “ya he llegado”. Y así fue. Así ha sido.

Por cierto, qué te parece si vamos terminando. He quedado a jugar un rato con mis nietos, y luego tengo un paseo por la playa con mi compañera, y unos amigos que han venido de visita. ¿Te parece bien una última pregunta?

ela: muy bien, ¿qué te queda por hacer en la vida?

ike: Cuando te vuelvas para tu casa, voy a escribir y publicar un cuento. Luego voy a jugar con mis nietos, y luego a pasear por la playa con mi compañera y amigos.

ela: pero eso ya me lo has dicho antes, me refiero a hacer en la vida, a nuevos proyectos, los que tú denominas tus charcos.

ela: Ahhhhh, sigo en proceso de flotación libre. Dejo que las cosas pasen. Propongo cosas, veo las respuestas del universo, que se concretan en las personas con las que me cruzo en el camino. Veo su disposición, su emoción, su pasión, como la tuya y la mía. Escucho las propuestas de nuevas personas que entran en mi vida. Si toca hacer nuevas cosas, las hacemos. Juntos, en compañía, con amor, como en estos últimos 30 años. Ha sido un placer. Por cierto, ¿te he dicho antes que tienes una sonrisa muy bonita? Preciosa. Gracias por acompañarme hoy, tu tiempo, tu simpatía, tus preguntas, tu presencia aquí. Que tengas muy buen viaje de vuelta. A todo esto, ¿quieres que mi nieto te acompañe al transportador? Te ve en la tele y es fan tuyo.

ela: no, no hace falta, no tiene que preocuparse, muchas gracias. Por cierto, y ya esta es la última. ¿Cuál es el consejo que le darías a una persona joven?

ike: Si te refieres a mi nieto, le diría que insista y que te acompañe. Si te refieres a ti, que te dejes acompañar. Si te refieres en general, gracias por hacerme esa pregunta, aunque no sea precisamente un consejo, que en esta vida,  Menos es más.

ela: ¿te gustaría algún título para esta entrevista?

ike: lo dejo a tu criterio, seguro que es precioso.

ela: te pasaré el artículo compuesto, con el título y las fotos que me mandaste.

Video call snapshot 12ike: No hay ningún problema. No hace falta, seguro que es perfecto.

Y me deja, con su sonrisa ladeada, juguetona, rapado totalmente, tranquilo, con ese andar tan raro, no sé por qué me recuerda a alguien. Reviso las fotos que me ha hecho llegar. Una fotos que se sacó hace 30 años, entonces todavía con pelo. Pienso en cómo acabaría Mikel esta entrevista y no me cabe la menor duda de las palabras finales, esas palabras que desde oé corazón utilizan para dejar claro que es únicamente su visión de esta vida tan bonita, que como dicen, elegimos vivir.

mikel13mon    Así lo vimos…

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Esta entrada fue publicada en 13 hábitos, porque la vida también es un hábito, 4 elementos, actitudes en la vida, altruísmo, amar la vida, autores, biografía, community manager 3.0, community manager 3.0, corazón, cualidades del alma, curiosidad, espíritu, flotación libre, juego, Mikel, perseverancia, Responsabilidad Personal, sentido del humor, Ser Humano, serenidad, talleres, un día de dulce por mikeloecorazon. Guarda el enlace permanente.

Acerca de mikeloecorazon

nacido en el país vasco (a los nuevos nos gusta levantar troncos y cortar piedras, de la misma forma que a nuestros padres les gustaba levantar piedras y cortar troncos), me gusta el sol y el mar, el color y el calor. Estar vivo es una gozada que tenemos todos los días. Reírnos y agradecer lo que tenemos también. En el mundo laboral he hecho un recorrido bastante interesante por la consultoría de organización, productividad / competitividad, auditorías de sistemas y procesos, consultoría en integración, formación, tecnologías de la información, y desarrollo de personas, equipos y organizaciones. Un camino entretenido, en el que he llegado a la sopa de piedras, al juego, y al gusto de compartir, al color y al círculo, ese sitio en el que las personas, tan diferentes pero iguales, construimos nuevas realidades. --- mi hijo Gorka me ha traído al mundo del juego desde el respeto a la persona de enfrente, todos somos iguales, un juego que es necesario re-descubrir y desarrollar en nuestras organizaciones y en el mundo laboral y social. --- en mi vida he aprendido de gente que contaba historias, mi primer abuelo, José, mi primer amigo, Gidor, mi primer jefe, Jesús, y ahora las cuento yo. --- desde ese ser que se descubre a sí mismo (yo me reconozco), y se comunica de forma des-inhibida, amarilla, y se encuentra con otras personas (yo te reconozco, y reconocemos juntas un entorno más amplio del que formamos parte y al que damos vida), para dar paso a la curiosidad, roja, que pinta puertas donde otras personas sólo ven paredes, una curiosidad que se convierte en actividad de crear, creatividad en innovación. desde el juego, cambiando reglas, y creando nuevos juegos, nuestros resultados son diferentes. y afortunadamente, mejores. hoy me considero una persona positiva, creativa y alegre, cariñosa, mezcladora y juguetona. un abrazo, Mikel

2 pensamientos en “así lo vimos: 30 años contando cuentos (una historia de amor con la vida)

  1. ¿ Acaso acabamos de leer un relato de ciencia ficción, donde el futuro es hoy y el ahora ya es pasado ? Ha sido más hermoso: hemos disfrutado sí de un relato, pero sin ciencia ni ficción. He leído el relato como la expresión deseada con cariño de que algo sí que fue importante porque fue importante para alguien. Y esto no es ficción y no necesita de otra ciencia que la ilusión de creerlo, el que no nos lo creamos y el esfuerzo compartido.
    Y ha sido con relato ( cuentocontado o sucedido), palabra con vinculación latina al verbo “refero”, que en Cicerón tiene la connotación de transcribir o tomar nota, mientras que en Tácito la de cantar versos. Como aquí, que nos encontramos con la relación deseada de una historia y la ilusión poética de que si todo no fue cierto, sin duda todo fue verdad.
    Desde Barcelona, un abrazo largo

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