sinoloveomelocreo 17: 26 hombres sinceros

26, dos veces 13, hombres sin ceros

Mariano, mi compañero de camino este último año, fue uno de los líderes del movimiento de insumisión en España. Dentro de las anécdotas que me ha contado este año, todas ellas tremendamente interesantes, me viene a la mente la de 26 hombres sin ceros. Mariano, perdóname si no soy 100% fiel a cómo lo contarías tú, espero que el fondo no difiera mucho de la realidad que viviste.

El movimiento de insumisión en España en la transición es un ejemplo de trabajo en equipo, con base en un movimiento asambleario y descentralizado que no logró ser capitalizado por ningún partido político.

Tiene lugar en los años posteriores a la transición española, entre los años 80 y 90s.

Objetores e insumisos forman una bola difícil de digerir para el Gobierno e Instituciones del País.

En un momento determinado, el gobierno dicta una Amnistía para los insumisos, una bolsa de 26.000 personas, que debían pasar por tribunales militares y cumplir penas de más de dos años de cárcel. El objetivo es hacer tabla rasa, y empezar de cero.

Ante la posibilidad de librarse de la cárcel y salir del proceso, aprovechando la Amnistía, y su alternativa, no aceptarla abogando por hacer la bolsa grande, acumulativa, e inmanejable para el Gobierno, Mariano defiende la segunda posibilidad. Se vota y 26 hombres (de 26000) deciden no aceptar la Amnistía, reenganchándose al contingente de insumisos.

Un alivio temporal para el Gobierno que, no obstante, no pudo parar la bola de nieve que se organizó, en torno al fenómeno de insumisión y objeción de conciencia en España.

Este capítulo de la vida de España y de mi amigo Mariano ilustra cómo la vida nos puede llegar a poner ante las cuerdas frente a nuestros propios ideales. Imagínate la situación. Después de 2, 3 años de movilización para conseguir que se elimine la mili en España, y viendo cómo te puedes enfrentar a una pena de 2 años, te dicen:

          Tú te vas a salvar, pero a tus compañeros que vengan por detrás, nos los vamos a crujir.

Estás ante un dilema, tus ideales o tu persona. Desafortunadamente, vemos la proporción. 26.000 frente a 26 deciden salvar el culo. El uno por mil es congruente con su ideal. Es el dilema del prisionero. Delato a mi compañero y me salvo o me fío de él y tenemos los dos una pena mínima. Divide y vencerás.

Pues eso nos pasa a todos a veces. Y además, si la situación fuese tan sencilla, que te da una opción de salvarte, vale. Pero a veces tenemos que elegir entre dos opciones malas. Y hay que elegir entre la mala y la peor. Pero no sabes cuál es cada una de las dos. A mí me ha pasado hace poco en mi vida familiar y en el trabajo. Si te parece te cuento las dos, empezando con la familiar.

Como consecuencia del proceso de separación, generalmente los dos ex pasan a vivir económicamente aún peor. Eso ha pasado, no somos una excepción, en nuestro caso. En su día apalabramos una pensión para la manutención de los niños, que sería efectiva una vez hubiese solventado las deudas contraídas por las empresas. En ese tiempo intermedio, María se hacía cargo de los gastos de los niños. No habían pasado 3 meses de la separación cuando María me dice de malas formas que no le he pasado la pensión. Pasan 4 meses más y me manda un burofax. La relación es tensa a más no poder, sobre todo por su parte. María tiene un carácter de aquellos que no le hacen a uno muy feliz.

Pasan 3 meses más. Sus padres están de visita en España, y Pedro me invita a un café. Me pregunta qué pasa con María, y por qué se ha instalado la guerra entre nosotros. Yo le animo a que se lo pregunte a ella, que es la que la ha montado. Comentamos el acuerdo respecto a la manutención y me dice que mientras él viva no hay ningún problema. Él le ayudará a María en la manutención si le hace falta.

Pasa el verano y María, como en el año anterior, me invita a un café. Para pedirme otra vez, que le pase la pensión. Intento hablar con ella y le comento mi situación actual (mi único cliente ha reducido el programa de colaboración, como consecuencia de problemas económicos en la empresa, incluyendo dos expedientes de regulación de empleo, al 25%). Me pide la pensión al 100%. Entramos en un proceso de mediación, que María ya había rechazado ante de verano. Y tras las dos primeras sesiones, decide no continuar. Como opción, podríamos seguir con la sicóloga de Gorka. Mientras todo esto sucede ya ha abierto un juicio por impago de la pensión.

En las conversaciones, no da opción alguna a que Gorka y Maitane sigan viviendo en España. Ella se los lleva a vivir a México sí o sí. Cuando me llega la documentación para el cambio de residencia, veo que María ha ido acumulando pruebas a su favor, con la complicidad de su familia. En el verano ha ido a ver colegios, su hermano, que es notario, le ofrece trabajo. Su padre y su madre testifican, un buen montaje. De las tres opciones que le planteo, las descarta todas. Con María no se puede negociar. Sólo acepta la rendición. Porque ella no acepta la custodia compartida. Porque no acepta la posibilidad de que pueda pagarle la pensión a partir de Setiembre. Porque sólo acepta lo que ella quiere y como ella lo quiere. Agustín, un amigo suyo, que fue en una época amigo común, me lo dijo en una visita reciente. “Mikel, yo no me he ofrecido en el proceso de mediación porque maría no quiere mediar”.

Consigo el apoyo de una amiga abogada, y le expongo la situación. “Mikel, le has cedido a esta mujer todo tu poder. Y lo que está haciendo es una guarrada”. Eva me aconsejó que diera la pelea en tribunales. Si lo pongo negro sobre blanco, las dos opciones entre las que me pone la vida, esto es, espada y pared, son:

          Voy a tribunales y tengo el 90% de posibilidades de perder, porque las leyes amparan a la mujer, y además le debo dinero de dos años de pensión, le consigo enfadar más (porque hay personas que simplemente se enfadan cuando no consiguen lo que quieren, cómo y cuando lo quieren), y lo que es más importante, acabo perjudicando a mis hijos en un proceso en el que se van a sentir tironeados y divididos entre dos mundos que necesitan, casi por igual.

          Acepto pulpo como animal de compañía, con todo el dolor del mundo veo cómo mis hijos se van a México con su madre a vivir, y suelto carrete, porque la vida es larga, arrieros somos y en el camino nos veremos. Lo único que les puedo decir a mis hijos es que los quiero incondicionalmente, ya estén cerca o lejos, que siempre hice lo que pensé que era mejor para todos, y en todos les incluyo siempre, y que la vida nos pone aquí para que demostremos quiénes somos. Y yo soy su padre estén donde estén. Ahora y siempre.

Cuento esta historia, y me vienen recuerdos de otra historia personal. Mi padre, tras la separación de mi madre, se amargó. Le pudo la distancia. Le pudo la soledad. Le pudo la tristeza. Aita murió de neumonía. Yo me encuentro, una generación atrás, en un proceso similar. De falta de reconocimiento de la figura del padre, que ve a sus hijos marchar. Nada me puede doler más. Entre la espada y la pared. O lo que es peor, entre la espada y el precipicio.

Con una pequeña diferencia. Yo, hoy, decido vivir. Decido transformar mi mundo. Decido cambiar la historia. Decido transformarme para poder transformar mi historia familiar, y con ella la historia de Gorka. Porque todos tenemos la responsabilidad de ofrecer a la siguiente generación una vida mejor que las que nos tocó vivir.

En lo que a ti respecta:

¿Te has visto en alguna situación en la que tuviste que dejar de lado tu ideal de vida para sobrevivir?

 ¿Alguna vez te has visto entre la espada y la pared?

 ¿Has conseguido lidiar con la rabia y la frustración una vez que has tomado una decisión?

 ¿O te has dejado llevar por la pena por tu vida, el famoso osito de peluche, y el pobrecito de mí?

¿Te has comprometido alguna vez con alguna causa al 100%?

¿Has puesto a los demás por delante de ti mismo sin dudar?

¿Has trabajado viendo la foto global y el bien mayor?

¿Alguna vez has sido una mujer, o un hombre sin ceros; esto es, uno que se queda frente a 1000 que claudican y se van?

cadenasmonAsí lo vimos…

Esta entrada fue publicada en autores, biografía, mi mapa del tesoro, Mikel, sinoloveo, talleres por mikeloecorazon. Guarda el enlace permanente.

Acerca de mikeloecorazon

nacido en el país vasco (a los nuevos nos gusta levantar troncos y cortar piedras, de la misma forma que a nuestros padres les gustaba levantar piedras y cortar troncos), me gusta el sol y el mar, el color y el calor. Estar vivo es una gozada que tenemos todos los días. Reírnos y agradecer lo que tenemos también. En el mundo laboral he hecho un recorrido bastante interesante por la consultoría de organización, productividad / competitividad, auditorías de sistemas y procesos, consultoría en integración, formación, tecnologías de la información, y desarrollo de personas, equipos y organizaciones. Un camino entretenido, en el que he llegado a la sopa de piedras, al juego, y al gusto de compartir, al color y al círculo, ese sitio en el que las personas, tan diferentes pero iguales, construimos nuevas realidades. --- mi hijo Gorka me ha traído al mundo del juego desde el respeto a la persona de enfrente, todos somos iguales, un juego que es necesario re-descubrir y desarrollar en nuestras organizaciones y en el mundo laboral y social. --- y mi hija Maitane, mi hija pequeña, mi hija mayor, sólo tengo una hija, es parte de este descubrimiento que se llama "entornos de confianza", con la energía del azul clarito, el orgullo humilde, el orgullo sano, a disposición de la construcción de la casa común. --- en mi vida he aprendido de gente que contaba historias, mi primer abuelo, José, mi primer amigo, Gidor, mi primer jefe, Jesús, y ahora las cuento yo. --- desde ese ser que se descubre a sí mismo (yo me reconozco), y se comunica de forma des-inhibida, amarilla, y se encuentra con otras personas (yo te reconozco, y reconocemos juntas un entorno más amplio del que formamos parte y al que damos vida), para dar paso a la curiosidad, roja, que pinta puertas donde otras personas sólo ven paredes, una curiosidad que se convierte en actividad de crear, creatividad en innovación. desde el juego, cambiando reglas, y creando nuevos juegos, nuestros resultados son diferentes. y afortunadamente, mejores. hoy me considero una persona positiva, creativa y alegre, cariñosa, mezcladora y juguetona. un abrazo, Mikel

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