disfrutando mi funeral

mifuneralHace unos años recibí un taller que tenía el título de “La danza con la muerte, el reencuentro con la vida”, impartido por Agustín en Armenteras. Fue uno de los fines de semana más bonitos de mi vida. Aunque la inspiración del taller es el chamanismo, alguien dirá, “qué raro, qué será eso”, los ejercicios que hicimos a ritmo de tam, tam, tam, los he visto en otros materiales más convencionales. Por ejemplo, la iniciación a la muerte, un ejercicio en el que visualizas un funeral en el que hay un montón de personas conocidas, “anda, si está Silvia, con su amiga Lorena, mira, ahí están Pedro y Natalia, mira, si también vienen con sus hijos pequeños, Neo y Esther, y también está Diego, y Ana, con su hermana mayor, y mira, qué curioso, Rafael, hombre, ¿qué haces por aquí?, qué raro, si aquí están hasta mis hijos, hola, Gorka, hola, Maitane”, hasta que te acercas al ataúd y te ves dentro de la caja, muerto, pálido, seco como una mojama, este ejercicio lo recoge, de forma casi literal a como lo he contado Covey, en los siete hábitos de la gente altamente efectiva. Es un ejercicio de iniciación a la muerte, o lo que es lo mismo, de toma de conciencia de qué te gustaría hacer hoy, que todavía estás vivo. Si me permites el comentario, la iniciación a la muerte es lo más parecido a la iniciación a la vida.

Porque mucho rato de nuestro día a día lo pasamos muertos por dentro. Muertos a nuestras aspiraciones, a nuestros anhelos, cerrados a nuestros dones, con la mente vagando entre el pasado (lo que fue y lo que no fue, lo que me hicieron y no me hicieron, pobrecito de mí), y el futuro (lo que voy a hacer, lo que voy a ser, cómo esto y como aquello), y vuelta al pasado (pero mira, hombre, que aquella vez que intentaste esto, tararí, tarará). En tiempos irreales que poco nos aportan. Yentre medio, lo único que nos perdemos es nuestra única realidad, que está en la conversación con un amigo, la preparación de unos materiales, el paseo con nuestro perro por el campo, “qué bonito está ahora en plena primavera”, … lo único que nos perdemos es de vivir.

Entre esos ejercicios de toma de conciencia, puedes escribir tu epitafio, unas pocas palabras solemnes que resumen tu vida. Puedes escribir las palabras póstumas de tus hijos (cómo te gustaría que te recordasen y hablasen de ti), y si quieres hacerlo complicado (yo lo he probado, y doy fe de ello), puedes escribir las palabras de tu padre y de tu madre en ese hipotético funeral. Mi padre, por poner un ejemplo, ya no puede escribir esas palabras, pero mi madre sí que podría hacerlo, ya que tiene vida y salud para ello.

En esos ejercicios muchas veces descubres pequeños (o grandes) cambios a incorporar en tus relaciones, y la fuerza para llevarlos a cabo (compromiso y energía para la acción).

En eso estaba, preparando un taller de percusión con Rafael, en paralelo con la recapitulación de ejercicios a incorporar en el taller de “Mi mapa del tesoro” (un ejercicio de reencuentro con las situaciones, creencias, maestros y ejemplos de vida, dones y experiencias que nos han ayudado a ver el Ser precioso que hay en nosotros), que el taller de percusión ha tomado un nuevo sentido.

Me he acordado del ejercicio de mi funeral, y me he preguntado cómo me gustaría que fuera. A la primera opción, que es que directamente no haya funeral, le ha seguido una mucho más festiva. Me gustaría que fuese una celebración alegre, con más ruido que sermones, con más baile que lamentos y condolencias. Me gustaría que estuviesen pocas personas, las justas, más que muchedumbres, porque estoy en una fase de mi vida en la que creo que menos es más, y esas personas que en el momento presente, hoy, forman parte de ese círculo de amor que nos acompaña. Amigos y cariños fuertes. Huyendo de todas esas relaciones que fueron pero ya no son (toda esa gente a la que he querido y me ha querido pero ya no está en presente en mi vida).

También he utilizado un aprendizaje reciente. Muchas veces leemos un libro y decimos “ajá”, aceptando una verdad. Lo terminamos, y empezamos otro, hasta que nos encontramos con el siguiente “ajá”, uno o varios, y volvemos a repetir. Ajá, ajá, ajá, ajá, verdades que asumimos y aceptamos como propias, pero no incorporamos. El plano mental diciendo sí y el plano emocional que no vibra y el plano físico que no se mueve. Puro movimiento mental, que pide más ajás mentales. Más, más, más, como la jefa en las empresas, como el coche en las autopistas, como los carros en los lineales del hiper, todos piden más. Mario, uno de los colaboradores de oé corazón, lo explica mucho mejor que yo, pero vamos a decir que a efectos de estas líneas la idea vale. Ajá no incorporado, caca de vaca.

¿Cómo paso de la imagen mental de mi funeral (cómo me gustaría mentalmente que sea) a mi funeral real?

Y eso he hecho. Me he aplicado. He transformado el taller de percusión de Rafael en mi funeral.

enespacioazulY aunque podría haber sido mejor, siempre falta algún amigo que no pudo estar (alguno ni siquiera se ha enterado de que me he muerto, así de malos somos en la comunicación), siempre hay alguien con el ánimo un poco más decaído, siempre podríamos haber bailado y reído un rato más, estoy contento con haber vivido (pensado, sentido y bailado) mi primer funeral.

Además, una de las ventajas de celebrar funerales cuando estás vivo es que puedes celebrar varios. Y agradecer en cada uno de ellos a tus amigos y cariños que formen parte de tu vida. Gracias, Gorka, por juntarte y atizarle al cencerro, gracias, Maitane, por venir y reírte con tu fraseo, “y yo qué digo, cachipún”, gracias, Silvia, por venir, por el libro, por bailar, gracias, Diego, Pedro, Natalia, por acompañarme hoy. Gracias, Ana, por hacerlo posible en Espacio Azul. Gracias, Rafael, maestro de ceremonias, por llenar mi funeral de ritmo, de sonrisas, de cariño, de plasticidad neuronal, de hemisferio derecho y de alegría por vivir.

mientierro  Así lo hemos visto…

El taller de percusión de Rafael forma parte del ciclo de reuniones de Creatividad, juego, ocio y negocio de oé corazón. No me acuerdo del nombre de los cacharros que he tocado, ni falta que hace. Me he quedado con la idea sana de que somos seres rítmicos, desde el primer contacto con el mundo, con el corazón de nuestra madre, tap-tap, tap-tap, tap-tap, … Me alegra haber disfrutado de su latir, del del bongó y las maracas, del del grupo, pero sobre todo del mío propio.

Posdateando:

Se me ocurre una ventaja más de morirse antes de tiempo. Lo celebras cuando te da la gana (yo decidí celebrarlo en viernes), y le das al luto el tiempo que quieres (me acabo de dar cuenta que los muertos no guardamos luto, qué desastre, qué poca falta de solidaridad con los vivos que sí lo guardáis), y vuelves a la actividad cuando quieres. Yo, por ejemplo, vuelvo al blog este lunes. Y al tercer día resucitó.

Tam, tam, tam, todo parece indicar que hay vida más allá de la vida

Esta entrada fue publicada en Alegría, artes, autores, creatividad y juego, juego, Mikel, ritmo, Ser Humano, vida sana y etiquetada , , , , , , , , por mikeloecorazon. Guarda enlace permanente.

Acerca de mikeloecorazon

nacido en el país vasco (a los nuevos nos gusta levantar troncos y cortar piedras, de la misma forma que a nuestros padres les gustaba levantar piedras y cortar troncos), me gusta el sol y el mar, el color y el calor. Estar vivo es una gozada que tenemos todos los días. Reírnos y agradecer lo que tenemos también. En el mundo laboral he hecho un recorrido bastante interesante por la consultoría de organización, productividad / competitividad, auditorías de sistemas y procesos, consultoría en integración, formación, tecnologías de la información, y desarrollo positivo de personas, equipos y organizaciones. Un camino entretenido, en el que he llegado a la sopa de piedras, al juego, y al gusto de compartir, al color y al círculo, ese sitio desde el que las personas, tan diferentes pero iguales, construimos nuevas realidades. hoy acepto que esto no va de tirar ni de empujar, sino de ponerle calorcito y color, de hacer 3 aperturas a nivel personal, de dar 3 pasitos nuevos, y dar 3 abrazoTs (a mí misma, a ti, a la vida), de acompañar el desarrollo de ecosistemas propicios para el desarrollo de la conciencia, de la libertad, desde el amor. me considero una persona positiva, creativa y alegre, cariñosa, mezcladora y juguetona. un abrazo, Mikel

3 pensamientos en “disfrutando mi funeral

  1. Que buena idea de morirse antes y ver como se celebra el funeral que aunque sea un tema que no nos gusta tocar, todos algún día hemos pensado en el .. yo también quiero que el mio sea acompañado de música ,tambores y alegría pero sobre todo de la gente que realmente me quiere y ha estado a mi lado ¡Buena por esa !

  2. Pingback: mi testamento vital (apreHendiendo del COVID) | organizaciones con espíritu y corazón

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